October232011

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Libia, un ejemplo de la barbarie occidental

La dictadura de Gadafi parece haberse caracterizado más por la permanente negación de los derechos civiles, antes que por sus violaciones a los derechos humanos. En el informe sobre la situación de los derechos humanos en Libia del Departamento de Estado de Estados Unidos de 2007, se acusa al régimen libio de “numerosos y graves abusos”, detallando “malas condiciones carcelarias, detenciones arbitrarias y [abuso del] régimen de aislamiento [de los reos], y detenciones de muchos años [indefinidas] sin cargos ni juicio”. El artículo de wikipedia agrega: “El poder judicial es controlado por el gobierno, y no hay derecho a juicios abiertos justos. Los libios no tienen un método claro y democrático para cambiar de gobierno. Las libertades de expresión, prensa, reunión, asociación y religión son restringidas por el gobierno libio. Están prohibidas las organizaciones independientes de derechos humanos. Las minorías étnicas y tribales sufren discriminación y el estado continúa restringiendo los derechos laborales de los inmigrantes extranjeros”. Esta es una larga lista de acusaciones, pero ninguna de ellas se puede describir como delito de lesa humanidad. Se trata de violaciones de derechos civiles, no humanos.
En el artículo de Mérici el autor no menciona, dejando de lado la matanza en la cárcel de Abu Salim en 1996 (de la que, sin embargo, sólo se puede decir que Gadafi accedió a su investigación recién en 2009, trece años después de ocurrida), que las mayores violaciones a los derechos humanos, en el sentido definido en el derecho internacional (vale decir, como la violación sistemática y masiva de grupos de la población civil), las cometió el régimen por instigación y en colaboración con potencias occidentales -como señala Sohr en esta columna. La responsabilidad por las entregas de prisioneros, torturas, cárceles secretas y posiblemente ejecuciones extrajudiciales la comparte Libia con Estados Unidos. Qué duda cabe que estos delitos no serán investigados nunca.

Una rápida lectura de la situación de derechos civiles en Libia en comparación con Occidente, especialmente Estados Unidos, deja a Gadafi muy bien parado: durante su dictadura de 42 años murieron menos civiles que en los dos años de gobierno del presidente Obama, cuyo país, en la lucha contra el terrorismo, legalizó los secuestros, las torturas, las cárceles secretas, los asesinatos selectivos, los campos de concentración, la detención indefinida y sin cargos y, recientemente, el asesinato de gobernantes rivales y sus familias. Pero ningún país se prestará para castigar a la OTAN y a EUA de la manera en que estos destruyeron a uno de los países más ricos del mundo.

Los motivos de la agresión y del asesinato de Gadafi no hay que buscarlos en lo que el coronel haya hecho o dejado de hacer. Sus antecedentes en derechos humanos son en muchos casos más favorables que el de muchos países occidentales.

Recomiendo leer
Gadafi, el Tirano Mártir
Amado de Mérici

Entrada sobre Lybia en wikipedia

Comentario sobre una columna de Raúl Sohr en La Nación.

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September82011

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Fiscal del TPI es otro combatiente

Las arbitrariedades del fiscal Luis Moreno terminarán abollando el ya sacudido prestigio del Tribunal Penal Internacional. Gran parte de las acusaciones contra el régimen libio son infundadas o terriblemente exageradas y, ciertamente, no permiten comparación alguna con otros gobiernos en la región -como el sirio o el israelí, cuyos historiales de violencia y violaciones a los derechos humanos son igual de brutales que ampliamente conocidos. Además, el fiscal guarda silencio por los intentos de asesinar a la familia del coronel Gadafi, incluyendo mujeres y niños y decenas de civiles no combatientes, por parte de las potencias occidentales, incluyendo a Francia, Inglaterra y Estados Unidos, en lo que es una clara introducción de una práctica criminal (el asesinato de familiares de políticos) como estrategia de estado, ni nada dice sobre los bombardeos contra objetivos civiles a cargo de la OTAN. Menos aún sobre los innumerables y brutales asesinatos de negros subsaharianos cometidos por las tropas rebeldes en una campaña racista que la prensa occidental ha preferido silenciar.
Pero, además, en las últimas semanas se ha descubierto en Trípoli, tras la ocupación de las tropas rebeldes, documentos que comprueban, una vez más, que parte de las violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen libio fueron en realidad cometidas por encargo y/o en colaboración con las mismas potencias occidentales que hoy buscan su destrucción -pese a que políticos como Sarkozy y Berlusconi picotearon la mano generosa del líber libio. Los servicios secretos de Gran Bretaña y Estados Unidos entregaban sospechosos de terrorismo a Libia para que fuesen torturados e interrogados en el marco de la lucha contra el terrorismo islámico. Se calcula en decenas, si no cientos, las personas desaparecidas en las mazmorras libias. Estos son los más graves delitos cometidos por Gadafi en su país.
Pero, conociendo al fiscal, es dudoso que se atreva a llevar a juicio a los cómplices de Gadafi. “El fiscal del Tribunal Penal Internacional ha declarado que iniciará una investigación sobre las gravísimas violaciones a los derechos humanos perpetradas por Khadafi”, escribe Atilio A. Borón. “Pero, ¿qué hará con George W. Bush y Tony Blair, partícipes necesarios, cómplices y encubridores de esos crímenes? Además, ¿tendrá las agallas suficientes para hacer lo propio con Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN, responsable de (hasta el 1º de septiembre) los 21.200 ataques aéreos contra Libia, causantes de innumerables víctimas civiles y de la casi total destrucción de ese país?”
La respuesta es obvia. En esta guerra, el fiscal Moreno es otro combatiente en la guerra contra el mundo árabe. Debiese, pues, ser tratado como tal y ser excluido del proceso antes de que contamine la necesaria y valiosa labor del TPI.

Sugiero leer
1. Socios del horror (columna de Atilio A. Borón), en Página 12.
2. HRW denunca violencia rebelde, en mQh
3. La CIA, Europa y Gadafi, en mQh.

Comentario sobre una nota en La Nación.

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