January222012

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Manifestación de subnormales para subnormales

El proyecto de ley que se discute en el Senado sobre tenencia responsable de mascotas, no incluye en ninguna parte la eliminación de los perros callejeros –ni los abandonados ni los perdidos. Cuesta entender cómo han llegado estos manifestantes a creer semejante falsedad. Obviamente, no se trata de manifestantes que leen, porque es evidente que no han leído el proyecto de ley. Obviamente son manifestantes que, como no leen, creen a ciegas en sus dirigentes, que los engañan y manipulan. Y esto habla mal de lo que entienden por participación ciudadana.

En la manifestación misma no han gritado aparentemente consignas contra el judío Hinzpeter, pero cualquiera que haya visitado las páginas en Facebook de las organizaciones convocantes podrán leer llamados a matar a Hiznpeter por su presunto origen judío.
En el proyecto de ley se encuentra el artículo 25, que preveía el sacrificio de perros que hubiesen causado la muerte o lesiones graves a humanos. En conversaciones con el movimiento animalista CEFU, el ministerio del Interior accedió a reformular ese artículo. El que se debe discutir ahora establece que los perros en esta condición (que hayan agredido o dado muerte a humanos), y en contexto estricto de un proceso judicial (o sea, cuando haya un litigio entre la familia del agredido y la de los dueños del can), serán rehabilitados por alguna organización animalista especializada (que contará tras licitación con fondos del estado) con el fin de entregarlos en adopción. El artículo establece que en el caso eventual, y prácticamente imposible, de que la organización animalista no acepte al can, ni haya otra persona distinta al dueño que lo adopte, será sacrificado de manera indolora.
Francamente, no me parece que una interpretación sana de este artículo pueda llevar a alguien a concluir que el proyecto de ley incluye la matanza de los perros de la calle.

Le he dado muchas vueltas a este asunto, porque en realidad intriga, también desde un punto de vista epistemológico, cómo de la lectura del artículo 25 se puede concluir que su intención es eliminar a los perros callejeros.
Veamos, es evidente que el proyecto, que podría incluir el sacrificio de algún perro peligroso que no pudo ser rehabilitado ni adoptado, no podría interpretarse en el sentido en que lo hacen los manifestantes porque la ley establece que sólo puede ocurrir en el contexto de un litigio. Vale decir, que no se trata de un programa sistemático de eliminación de perros, que la ley no incluye.
Para llegar a esa conclusión absurda hay que creer que los únicos perros peligrosos que pueden causar lesiones graves o la muerte a humanos, son los perros de la calle, que es una idea que desmienten todos los estudios que se han hecho sobre el tema. La inmensísima mayoría de los ataques contra humanos (más del 90 por ciento) los cometen perros con dueño o perros guardianes no adiestrados por profesionales.

Es lamentable que organizaciones que se presentan como animalistas repitan las insensateces del partido anti-perro. Estas organizaciones, entre las que se incluyen algunas cooptadas por la WSPA (como ProAnimal, con la nefasta Patricia Cocas), parecen a veces estar muy alejadas no sólo de la verdad sino también de la sanidad mental. Engañar a los seguidores, entregarles información falsa y sacarlos a la calle a marchar contra leyes que no existen ni nadie quiere ni propone que existan es ciertamente un acto mucho más cercano a una psicopatología que a una posición política. Esta manifestación parece haber sido organizada por subnormales para subnormales.

Por otro lado, la difusión de estas interpretaciones ridículas y malsanas, y los violentos y groseros ataques contra el ministro Hinzpeter por su condición de judío, que en la manifestación sin embargo los convocantes dejaron de lado (pero que se pueden leer en sus páginas en Facebook), difaman terriblemente al ministro, que ha dicho en varias ocasiones en los últimos dos años que, mientras él sea ministro, el actual gobierno no aprobará ni promulgará incluso ninguna ley que incluya la matanza de perros callejeros. Para todos los que quieren entender, en la lucha por los derechos animales y en la defensa de la piedad humana, el ministro Hinzpeter es mucho más que un aliado, porque comparte muchos de los sentimientos y posiciones de los animalistas.

Estos ataques son injustos e intolerables. El ministro debiese tomar medidas legales para terminar con este hostigamiento.

Tags: /tenencia responsable de mascotas /perros callejeros /perros abandonados /perros perdidos /ministro Hinzpeter /antisemitismo /sacrificio de perros /lesiones graves /movimiento animalista /CEFU /proceso judicial /artículo 25 /WSPA /Patricia Cocas /sanidad mental

January52012

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Irracionalidad y movimiento animalista

[El absurdo afiche en que se convoca a manifestarse contra el proyecto de ley de tenencia responsable anuncia falsamente que el proyecto dispone el sacrificio de perros callejeros. Una muestra de la irracionalidad que se ha introducido en sectores del movimiento animalista.]

[Claudio Lísperguer] En el actual debate sobre la ley de tenencia responsable y responsabilidad civil algunos sectores del mundo animalista, incluyendo también a parte del bienestarismo, han asumido posiciones que son derechamente irracionales, y algunas de ellas también al borde de lo psicopatológico. En las últimas manifestaciones contra el proyecto de ley se ha visto a manifestantes violentos portando pancartas incomprensibles y, muchas veces, con textos obscuros y falsos. En blogs y páginas de Facebook, las organizaciones convocantes (Movimiento Animal Abandonado, Movimiento Animal Callejero, ProAnimal Chile, CDA)  y de miembros de estas organizaciones (algunas asociadas a la WSPA) toleran expresiones racistas y amenazas de muerte, y excluyen las participaciones razonadas. Son derechamente enemigos del diálogo, de la racionalidad y de la inteligencia.

En esas manifestaciones y páginas en la red –que convocan o llevan los grupos mencionados- se llama  a oponerse al proyecto de ley porque este, conocido como ley Hinzpeter, legalizaría el sacrificio de los perros de la calle. Esto es absurdo, porque en el proyecto de ley no se habla para nada de este presunto sacrificio de perros definidos como abandonados. He leído incluso a algunos afirmando que la ley busca matar a todos los canes, aseveración todavía más absurda. Muchos de estos grupos se han sumado a una campaña de difamación contra el ministro Hinzpeter, al que acusan, por decirlo así, de ser judío, y al que o le desean la muerte o anuncian que matarán por lo mismo o por la intención de querer matar, según se imaginan, a los perros.
Muchos creen que se trata de personas y grupos desinformados, pero eso es difícil de creer. Ciertamente, odiar al ministro por ser judío no tiene nada que ver con estar mejor o peor informado. Es verdad que estas expresiones antisemitas no las ventilan abiertamente las organizaciones convocantes, pero las toleran en sus foros, al tiempo que excluyen a los lectores que protestan por estas expresiones de odio e irracionalidad.
Por esta razón, creo que se trata de otra cosa. Estas organizaciones y personas buscan desinformar a otras, porque es absolutamente falso que el proyecto de ley incluya algún artículo que legalice la matanza o exterminio de perros de la calle. Pero por más que se lo repitas y les entregues la información disponible, desechan tus intervenciones, borran tus comentarios y te insultan y amenazan. Es evidente que no quieren que sus lectores y seguidores se enteren de la verdad.
El proyecto no gira sobre los perros de la calle. El proyecto trata sobre los perros potencialmente peligrosos o perros que han agredido o matado a personas. El artículo 25 original de la ley establecía que “el juez competente deberá disponer el comiso y sacrificio de perros declarados potencialmente peligrosos que causen lesiones graves o la muerte de una persona, sin perjuicio de las responsabilidades civiles y penales del dueño o poseedor del animal”, y dispone que sean sacrificados con algún método de los llamados indoloros, a costas del dueño del perro (boletín 6499-11).
Esta formulación se prestaba a numerosas interpretaciones y dejaba la puerta abierta para todo tipo de abusos. Por ejemplo, no quedaba claro qué instancia declaraba peligrosos a los perros y todos temíamos que las municipalidades encargaran a algún funcionario que marcara a los perros de la calle como peligrosos para poder matarlos. Ni explicaba la ley por qué habrían de ser esos perros sacrificados, porque estos simplemente no pueden ser condenados como si fuesen los autores de algún delito ni es racional matar a un perro para castigar al dueño.
Pero este artículo fue debatido en la Comisión de Salud, la que invitó a varias representantes de organizaciones animalistas a exponer su punto de vista. Gracias a la intervención de CEFU el Ministerio del Interior redactó una nueva formulación del artículo 25, que dice:

“El juez competente en materia penal, deberá disponer el comiso  de los perros declarados potencialmente peligrosos en el proceso judicial que causen lesiones graves o la muerte de una persona, sin perjuicio de las responsabilidades civiles y penales del dueño o poseedor del animal. El perro comisado, será puesto a disposición de las organizaciones de protección animal registradas conforme a esta ley, [las que] se harán cargo de él para efectos de que sea rehabilitado si fuere posible, y reubicado en un hogar apto, previo examen de expertos de forma que no constituya un peligro para las personas”.

¿Cuáles son las diferencias? En el nuevo texto queda más claro que lo que decida el juez competente sólo podrá ocurrir en el marco de un proceso judicial –vale decir, sólo si hay un litigio entre las víctimas de alguna agresión canina y los dueños de los canes, y no tendremos que temer que algún funcionario municipal empiece a marcar a los chuchos. Luego, los perros no serán sacrificados por orden del juez sino que puestos a disposición de una organización que se encargará de su rehabilitación y adopción. Sólo en el caso eventual de que no haya ninguna persona que no sea el dueño u organización que pueda o quiera encargarse de la rehabilitación o si esta fuera imposible, el tribunal podrá decretar su sacrificio.
Esta última parte está todavía siendo debatida, aunque es muy improbable que ocurra alguna vez –quiero decir, es difícil imaginar que una organización con fondos del estado pueda negarse a la rehabilitación de un perro declarado peligroso. La eutanasia sólo se aplicará en casos de que su rehabilitación no sea posible. De todos modos, es posible que se pueda insistir en que esos perros no sean sometidos a eutanasia, sino que derivados a un santuario hasta el término natural de sus vidas sin que constituyan peligro ni para humanos ni para otros animales. Dicho esto, tampoco hay que olvidar que si este artículo llegara a aprobarse, con las garantías y protecciones indicadas, no afectará a miles de mascotas, como insisten tan brutamente los convocantes, sino que a muy pocos perros, pues incidentes de esta naturaleza (humanos atacados por perros con resultado de muerte) son para nada habituales, usualmente menos de cinco al año, si acaso.

Posteriormente el presidente de la Comisión de Salud, el senador Fulvio Rossi, comunicó en su cuenta de Twitter que la ley no era eutanásica y que los perros en cuestión (que hayan provocado lesiones graves o la muerte de humanos u otros animales) quedarían a cargo de organizaciones [que se encargarían de su rehabilitación]. Estamos pues rogando que todo salga bien, que se apruebe la nueva redacción y que se interne en santuarios a los perros irrecuperables.
Curiosamente, pese a todos estos desarrollos positivos, algunos en el movimiento animalista han declarado que el senador Rossi miente, sin explicar qué razones tendría para mentirnos, o que no es pitoniso y que no puede saber si los otros senadores votarán a favor o no de la nueva redacción del artículo 25. Algunos afiebrados dicen que podemos amenazarlos con no votar por ellos, con lo que manifiestan un absoluto desconocimiento de cómo funciona el sistema electoral chileno, en el cual, en las elecciones de parlamentarios, el voto ciudadano es irrelevante. Es decir, el voto no lo podemos usar como castigo simplemente porque no es pertinente.
Algunos grupos –bienestaristas y animalistas- han organizado manifestaciones rechazando la ley con argumentaciones falsas y absurdas, como vimos al principio: que la ley busca matar a todos los perros, a todos los perros callejeros, a todos los perros peligrosos, al mismo tiempo que permiten en páginas en la red expresiones racistas, amenazas contra el ministro Hinzpeter, llamados neo-nazis a su muerte y peroratas en las que se habla del pueblo y del proletariado combatiente anti-judío. Esas expresiones, y el espacio que se les permite ocupar, delatan un monstruoso concubinato entre grupos de extrema izquierda, comunistas y pinochetistas, cuyas ideólogas, conocidas por todos, se esconden detrás de organizaciones de nombres rimbombantes y fantasiosos, algunas creadas a toda prisa para crear la impresión de que hay mucho pueblo detrás de los convocantes.
Manifestarse contra el proyecto por el hecho de que todavía incluiría la eutanasia de perros no rehabilitables, o por otros aspectos de la ley, sería justificable, pero las exageraciones, falsedades, manipulaciones, insultos y amenazas de los convocantes hacen imposible que los animalistas que nos consideramos normales podamos participar. No nos verán tomados de la mano con neo-nazis, pinochetistas y otros extremistas protestando contra una ley imaginaria y azuzando al pueblo a matar a un ministro. Eso es derechamente impresentable. El daño que pueden causar estos grupos al movimiento animalista es incalculable y no debemos hacer la vista gorda.
¿Qué querrán? Considerando la insensatez de las reclamaciones de estos grupos, que rechazan leyes que no existen y denuncian propósitos que las autoridades tampoco tienen, sólo se puede imaginar un motivo: si finalmente, como esperamos, los senadores borran la eutanasia de la ley, este montón de viejas avinagradas y ordinarias  dirán que se lo debemos a ellas.

Personalmente, si los senadores de la comisión aprueban el artículo que dispone la eutanasia de perros declarados peligrosos en el contexto de un proceso judicial -y que no sean adoptados por una persona que no sea el dueño o una organización animalista que se encargue de su rehabilitación y adopción-, aunque yo hubiese preferido que fueran en ese caso hipotético enviados a un santuario, y no sacrificados, no me arrepentiré nunca de no haber marchado con estos cavernícolas. Su intervención y su presencia en el movimiento animalista es realmente una desgracia.

Nota
La siguiente intervención servirá de ejemplo del tenor de las opiniones admitidas en foros de las organizaciones convocantes y miembros de estas:

“Este es un hijo de puta cionista [sic] judío culiao los mismos que crusificaron [sic] a Jesus [sic] solo a funarlo y hecharlo [sic] que se vaya estos mismos matan palestinos no tienen conciencia” (en esta página)             

Tags: /movimiento animalista /ley de tenencia responsable /responsabilidad civil /bienestarismo /psicopatología /Movimiento Animal Abandonado /Movimiento Animal Callejero /ProAnimal Chile /CDA /WSPA /amenazas de muerte /ley Hinzpeter /sacrificio de perros de la calle /perros abandonados /judío /antisemitismo /perros potencialmente peligrosos /comiso y sacrificio de perros /lesiones graves /boletín 6499-11 /Comisión de Salud /organizaciones animalistas /CEFU /proceso judicial /rehabilitación /adopción /agresión canina /eutanasia /santuario /mascotas

December242011

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Animalistas y bienestaristas

En uno de los foros de la página web del senador Guido Girardi ha estallado recientemente una especie de diálogo de sordos entre animalistas y bienestaristas después de que Pepa García (Teleperra) criticara a Patricia Cocas (ProAnimal) que se presente como animalista al mismo tiempo que representa a la WSPA (Sociedad Mundial para el Bienestar Animal), que es una organización que no sólo propugna el sacrificio de mascotas, sino además fomenta el consumo de carne y rechaza agresivamente el vegetarianismo y veganismo. La WSPA es financiada por  la industria ganadera.

No parece que todos estemos de acuerdo en lo que significa ser animalista. Hay muchos que se definen como animalistas, pero no lo son. El principal principio de los animalistas es la defensa del derecho a la vida de los animales, y no solamente de los animales domésticos o mascotas. Para un animalista, un león tiene el mismo derecho a la vida que un perro. Los bienestaristas luchan porque los animales, tanto las mascotas como los de producción y consumo, sean bien tratados y que no sean sometidos a tratos crueles ni torturas. Por eso a menudo se los encuentra proponiendo nuevos métodos de sacrificio, que dicen que son indoloros, o nuevos modelos para mataderos, o reformas en el tamaño de las jaulas y en las condiciones de transporte hacia el matadero. A diferencia del animalismo, el bienestarismo acepta que los humanos puedan matar animales para su consumo como carne y utilización de partes de su cuerpo. Por esta razón, para muchos el bienestarismo equivale a tratar bien a los animales para que la carne sea más blanda.

La WSPA se ha infiltrado en Chile y busca expandir su influencia cooptando a activistas animalistas y bienestaristas y tratando de penetrar en círculos políticos y legislativos para fortalecer sus intereses, que son los de la industria ganadera. La organización tiene entre sus objetivos explícitos el fomento del consumo de carne e impedir el desarrollo del vegetarianismo. También busca reforzar el poder de los veterinarios, dejando en su poder decisiones sobre la vida o muerte de mascotas, alegando que esta es una decisión técnica antes que moral. Por supuesto, esto no lo dicen  ni explícita ni abiertamente. Pero la investigación de Pepa García, que logró tener acceso a documentos internos e igualmente públicos de la organización, es indesmentible.

La WSPA trabaja activamente en un proyecto de Declaración Universal sobre Bienestar Animal, que quiere que sea adoptado por gobiernos en todo el mundo. Para ello, no escatiman ni recursos ni esfuerzos ni estratagemas, llegando incluso al colmo de difundir informaciones falsas sobre el contenido de la declaración, la que, dicho sea de paso, no se encuentra ni en su propia página web, donde ofrecen solamente una versión incompleta y resumida y siempre cambiante.
En una de sus páginas la organización resume partes de la declaración. La declaración podrá “animar a las industrias que usan animales a mantener el bienestar a la vanguardia”; “crear una actitud global más compasiva hacia el bienestar animal”; “mejoraría la vida de más de mil  millones de personas que dependen de los animales para sus sustentos y de muchas otras que los tienen como compañeros”. El bienestar animal, se lee en el documento, “contribuye a sistemas de producción sostenibles y al mejoramiento de la seguridad en la comida para humanos”. En la página llaman inmediatamente a firmar esa declaración, pero el enlace que entregan te envía a un borrador de la declaración de 2003, en la cual sólo aparecen cuatro puntos (son ocho). En el punto 1 declara que los animales son seres sintientes con derecho a “consideración y respeto”, pero no con derecho a la vida. El punto 2 declara que los veterinarios deben tener un papel esencial en la salud y bienestar de los animales. El punto 4 pide reconocer el trabajo de la World Organization for Animal Health (OIE), que es una organización de veterinarios dedicada a la sanidad animal y a mejorar las condiciones de la explotación animal. En los últimos párrafos se puede leer en la declaración que “el uso humano [trato humanitario] de los animales puede tener importantes beneficios para los humanos”. ¿Tiene alguien alguna duda de que la WSPA no es una organización animalista?
A esto hay que agregar que en esa declaración (cuya primera versión dataría de 1991) la WSPA no menciona para nada el documento previo sobre derechos animales, la Declaración Universal de los Derechos Animales de Naciones Unidas que, aunque no es la Biblia, sí reconoce en su primer punto que “todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia”. Esta declaración data de 1977, catorce años antes que la declaración de la WSPA y que esta no menciona en ninguna parte, como si no existiera.

En lo que se refiere a las mascotas, la WSPA ha tenido históricamente una actitud deleznable. En sus primeros documentos proponía el sacrificio de perros y otras mascotas sanas como método de control demográfico, algo que está prohibido en muchos países del mundo, incluyendo a Chile. En esos documentos se pueden leer cosas como que conviene matar a los cachorros recién nacidos dándoles golpes en la nuca y sugiriendo otros métodos igual de salvajes. Con el tiempo, la organización ha ido cambiando. Ahora dice que respeta las diferencias culturales, lo que, si nos atenemos a su propia declaración y otros documentos, es simplemente falso. Pero, sin embargo, sigue proponiendo cosas como el sacrificio de los perros de la calle. Tan obsesionada está la WSPA con hacerse con poder, que está dispuesta incluso a decir que rechaza el sacrificio de perros si, como en el caso de Chile, eso le permite meter el pie en la puerta. Pero no debemos cometer el error de creerle.

El proyecto de ley actual –sobre tenencia responsable y responsabilidad civil- no gira ciertamente sobre los animales en general, sino particularmente sobre las mascotas y cuando se apropian algunos falsamente de la representación del movimiento animalista el gravísimo resultado es que quita espacio a proyectos valiosos y relevantes sobre qué hacer con los perros de la calle. La WSPA rechaza explícitamente los principios y objetivos del movimiento Sacrificio Cero (No Kill), que se opone el sacrificio de mascotas y propone intensificar las campañas de adopción y la participación ciudadana para su logro. En Chile hay al menos dos o tres experiencias terriblemente positivas que rechazan el sacrificio de animales de la calle y procuran su adopción, rehabilitación e inserción  en la sociedad humana con espectaculares resultados. Una de ellas es la del canil municipal de Ñuñoa, que en el curso de dos años ha logrado encontrar familias adoptivas para cientos de perros. La otra es la del Equipo EDRA, que, entre otras cosas, coordina campañas de adopción para madrinas y padrinos de perros, con un increíble éxito. Estas son experiencias que deben ser conocidas por los senadores antes de tomar una decisión. Los bienestaristas de la WSPA y otros han hecho todo lo posible por ignorar y silenciar estos desarrollos, que ciertamente desmienten sus propios e interesados proyectos. La nefasta influencia de la WSPA se hace notar pues no solamente en el ámbito de la explotación animal, sino también en el terreno de nuestra relación con las mascotas.

Por eso creo que es hora de separar la paja del trigo. Por razones históricas que no vienen a cuento, animalistas y bienestaristas han terminado en el mismo bloque. Pero esto ya no tiene ningún sentido. Bienestaristas y animalistas no tenemos nada en común. Muy al contrario. Los animalistas no debemos aceptar a nadie que represente los intereses de la industria ganadera, que es la principal enemiga de la vida de los animales, ni que acepte otra opción que la defensa irrestricta de las mascotas. Los bienestaristas están al otro lado de la barricada, junto a los ganaderos. No somos primos hermanos. No estamos en el mismo bando. Somos derechamente enemigos.

Las prácticas matonescas de Cocas son ampliamente conocidas. Se rodea de un grupo de matones y matonas que lanzan frecuentemente campañas de intimidación y difamación contra los que opinan de otro modo o los que se atreven a denunciar sus malas artes. Ahora mismo, incluyendo el foro del senador Girardi, asistimos a una de esas campañas, y esas señoras amatonadas recurren a la xenofobia, al insulto, a las amenazas, en una palabra al matonaje, como si fueran armas legítimas de debate.

La Pepa tiene toda la razón. No debemos seguir tolerando los intentos de usurpación ideológica de nuestro movimiento.

Lecturas recomendadas

Pepa García
-Las 5 libertades, las declaraciones y el lenguaje proteccionista

-La verdad sobre la WSPA

-WSPA confirma que son pro sacrificio

-Los pavos y las culturas inventadas

Amado de Mérici
Qué hace la WSPA en Chile

Claudio Lísperguer
Girardi y la declaración de la WSPA

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November122011

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Girardi y la declaración de la WSPA

Me parece muy extraño que el senador Girardi haya apoyado a la WSPA en su declaración universal sobre bienestar animal. Esto, porque el senador ha protestado a menudo contra las políticas de exterminio de los perros callejeros (abandonados o perdidos), mientras que en el artículo 6, inciso e, de esa declaración se puede leer que la WSPA pretende que los “médico-veterinarios u otras personas por ellos calificadas deben ser autorizadas a destruir humanitariamente a aquellos animales de compañía que han sido abandonados y no pueden ser reubicados en hogares o provistos con el cuidado adecuado para asegurar su bienestar”.  Es decir, que la WSPA favorece las políticas de exterminio que en Chile la ley incluso prohíbe.
He oído a funcionarios de la WSPA decir que la organización respeta las diversidades culturales. Pero si eso fuera verdad, no habrían escrito nunca ese inciso del artículo 6 y tendrían que utilizar una fórmula que incluyera a países como Chile y Turquía, cuyas legislaciones prohíben la aplicación de la eutanasia por motivos no médicos -como método de control de población, por ejemplo.
Además, dudo mucho que el senador haya firmado una declaración en la que se exija que el gremio médico-veterinario sea el encargado o tenga un lugar especial a la hora de formular políticas públicas en el ámbito de la protección animal sobre la base de que son médico-veterinarios profesionales. Este es un principio que favorece la exclusión, y estoy seguro que el senador Girardi no lo apoyaría. La formulación de políticas públicas pertenece a todos los ciudadanos porque es fundamentalmente un problema ético y en esa formulación los gremios, cualesquiera sean, no deben tener por ningún motivo una posición especial totalmente inmerecida.
Apoyo de todo corazón la campaña a favor de los lobos marinos, pero rechazo los intentos de manipulación de la WSPA.

Comentario sobre una nota en la página web de la WSPA Latinoamérica.

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May202011

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Mercanchifles de la WSPA vienen a matar

Realmente hay que leer cuidadosamente lo que dice esta organización. En el pasado se ha destacado por su defensa de la política de sacrificar animales sanos como un método de control de la población de mascotas (gatos y perros), llegando incluso a describir técnicas para provocar su muerte. Esto es totalmente innegable. Ahora pareciera que toman distancia de esa estrategia. ¿Pero se trata de un cambio sincero? La descripción que ofrece de los perros de la calle no se aplica a Chile. No es que los perros callejeros no se peleen, por ejemplo, por la comida que hallan en la basura, pero la verdad es que la mayoría de ellos cuenta con la protección de padrinos y madrinas -como bien sabemos todos en Chile, porque las llamamos cariñosamente viejas locas. La afirmación de que en los países en desarrollo el 75% de los perros de la calle muere por enfermedades como la rabia, acá no se aplica de ninguna manera, porque la rabia está erradicada. La afirmación de que la mayoría de los perros en la calle han sido abandonados por sus tutores humanos ciertamente no se puede generalizar y no se aplica ni en Estados Unidos ni en Inglaterra, donde se ha demostrado que la mayoría son perros extraviados. Indicios preliminares dicen que en Chile este es también el caso.

Pero si se lee con atención este texto de WSPA, se advierte que usan un lenguaje falaz, y que no han abandonado su creencia en el sacrificio como método de control de población. Aparentemente, lo único que reprochan es que a los perros se les mate de manera no humanitaria, pero no les reconocen el derecho a la vida ni incluyen en su estrategia, por ejemplo, las campañas de adopción que deben formar parte fija de todo programa de protección animal, ni enfatizan la necesidad de crear programas y puntos de reencuentro entre mascotas perdidas y familias humanas. Dicen, por ejemplo, que su propuesta es utilizar métodos de control de la población callejera “sin crueldad”; que los métodos usados son “tremendamente crueles -el envenenamiento, la electrocución y los disparos”; que en algunos lugares “matan perros al azar”; y que promueven la legislación “a favor de métodos humanitarios de manejo de poblaciones callejeras”. Lo que quieren decir, y no lo dicen, es que promueven el sacrificio de animales sanos como método de control de la población canina y que no reconocen su derecho a la vida.

Cualquiera que visite las páginas web de esta organización, podrá leer documentos sorprendentes en los que tratan abiertamente cómo eliminar mascotas, sugiriendo, por ejemplo, asesinar a los recién nacidos con un golpe en la nuca. En documentos más recientes, de 2007, siguen recomendando la cámara de gas como método humanitario de muerte “aceptable bajo ciertas condiciones”. En un documento reciente (de 2010) vuelven a fomentar el sacrificio como método de control de población. Esta estrategia la incluye la organización en lo que llama tenencia responsable de mascotas. Pero ¿se puede creer en una tenencia responsable que empieza con el asesinato de animales sanos considerados sobrantes? ¿Queremos vivir en una sociedad donde la muerte de otros animales es un asunto pueril? ¿Queremos que nuestra cultura se caracterice por negar el derecho a la vida de los animales? Esto es exactamente lo mismo que promueven algunas de nuestras autoridades y contra las que viene luchando el movimiento animalista desde el principio. Entre la WSPA y muchos alcaldes criminales no hay pues ninguna diferencia.

¿Para qué viene WSPA a Chile? ¿A enseñar a matar perros y gatos? ¿A tratar de convencernos con sus experiencias en otros países, cuyas enseñanzas no se aplican acá? Para asesinos de perros tenemos más que suficientes en el país. Aquí la WSPA sobra. Los asesinos de perros sobran. Los alcaldes asesinos también.

El proyecto de ley sobre tenencia responsable, que se discute ahora en el Senado, excluye el sacrificio como método de control de población y, en realidad, lo convierte en delito de maltrato. Esta es una tenencia responsable entendida correctamente. ¿Qué dirá ahora la WSPA? ¿Que se equivocan los senadores? ¿Que respetar la vida animal es malo? ¿Seguirán insistiendo en que tenemos que matarlos? La WSPA sobra. Y lo mejor que podemos hacer es ayudarles a marcharse a casa, para que no vuelvan nunca más. Son demasiado primitivos. Así que, si los veis en los barrios, recibidles como recibíamos antes a los funcionarios de la perrera.

Comentario sobre artículo en PrensaAnimalista.

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May152011

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Cuidado con los nazis de la WSPA

Pese a lo loable que parece la campaña de educación de la población en tenencia responsable que se está implementando en Chile con la colaboración de la WSPA, cabe preguntarse si esta organización es la más idónea para esta tarea. La Sociedad Mundial de Protección Animal (la WSPA, World Society for the Protection of Animals) se ha destacado como una de las organizaciones más activas en campañas de exterminio de perros y gatos encontrados en la calle y para los que sus, ejem, expertos, decretan que no hay espacio en este planeta. La WSPA recomienda a autoridades el control de la población de mascotas mediante su sacrificio. En sus páginas web han llegado inclusive a subir métodos sobre cómo matar en casa a las mascotas sanas que llaman sobrantes, recurriendo a barbitúricos, cloroformo y monóxido de carbono. Recomiendan matarlas dándoles un fuerte golpe en la nuca y luego “dislocar el cuello para asegurar la muerte”. El asesinato de mascotas lo justifican además en la protección del ganado. ¿Es esta una organización animalista? Más que animalistas, parecen un grupo de nazis sacado directamente del infierno. No satisfechos con matar a nuestra gente, estas gárgolas del Norte quieren ahora matar a nuestros perros. Con esta gentuza no puede haber ningún de tipo de colaboración y es lamentable que hayan sido invitados a Chile, y nada menos que por el ministro de Salud, Mañalich. Dí no. Cuando visiten tu barrio, recíbelos como recibíamos a los funcionarios de la perrera. El dinero con el que seducen está manchado con la sangre de los miles de animales que asesinan cada año.

El documento de WSPA en que se describen esos métodos de sacrificio (que llaman incorrectamente eutanasia) es de 1990. Algunos dicen que la organización ya no recomienda ni recurre a todos estos métodos, aunque continúa predicando el sacrificio de perros y gatos callejeros. Sin embargo, en un documento de 2007 titulado ‘Methods for the euthanasia of dogs and cats’, la WSPA incluye entre los métodos “aceptables bajo ciertas condiciones”, por ejemplo, algunos gases anestésicos (a usar en cámaras de gas o vía máscaras), y aunque ahora rechaza el uso de monóxido de carbono, sigue recomendando los barbitúricos. La WSPA se ha adaptado quizás a la nueva sensibilidad, pero no abandona su posición de sacrificar a animales como método de control de población.

Comentario sobre una nota en La Estrella de Valparaíso.

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