April192013
El ocaso de los zombis

Claudio Lísperguer con Bibi Lauren][Obra publicada en revista Pasaje (Ámsterdam, Países Bajos) en la primavera de 1996.]
[Música de Antonio Machín, Pello el Afrokán y Danzón Mexicano].
ACTO I
Un cementerio. Luna llena a un lado; al otro, rayos y relámpagos. Truenos, ruidos de tormenta. El cementerio está en un pantano. Neblina. Árboles. Al fondo, el contorno de una iglesia gótica. El cementerio comienza a iluminarse lentamente a medida que el ruido del platillo volante que se acerca empieza a dominar al de la tormenta. El platillo es uno de los modelos que se imaginaba en los años sesenta. Se detiene; queda suspendido en el aire, sobre las fosas. Por debajo sale un rayo de luz y humo. Se oye ‘¡Cómo comienza la conga!’
Se ven, a través del humo, figuras que se mueven. Luego, unos cosmonautas - escafandra y tentáculos - en forma de pollos gigantes. Se mueven lentamente reconociendo el lugar, con temor. Uno comienza a sacarse la escafandra. Otro, una gallina, se sienta a poner. Otros observan las tumbas, etc. Es evidente que reconocen que la atmósfera del lugar es parecida a la de su planeta. Cacarean de alegría. Cuando están en esto, el reloj de la torre de la iglesia da medianoche.
POLLO 1
Parece un pantano.
POLLO 2
Pequeñas construcciones.
POLLO 3
¡Los humanos se han transformado en enanos!
POLLO 1
¡Chu, hay plantas!
POLLO 3
Extraños símbolos en las casas… Como cruces…
POLLO 4
[Mirando la iglesia]. Y un edificio gigantesco… ¿Vivirá ahí el dueño de los habitantes de este planeta?
POLLO 5
Seguro que es un dictador… Hombre grande que esclaviza a pequeños. ¡Shit! Esto va a ser difícil.
POLLO 2
[Sacándose la escafandra]. Se parece a nuestra atmósfera.
POLLO 1
¡Y la música, justo como la nuestra!
El ruido, aparentemente, despierta a los zombis, que comienzan a salir, lentamente, de entre las fosas y las lápidas. Algunos cocodrilos emergen del pantano. Se oye el Danzón Mexicano. [Los zombis deben salir en el momento en que comienza el danzón. El danzón debe salir de la conga que se oye inicialmente, mezclada al metálico del platillo].
POLLO 5
Shit, los tipos están saliendo de sus casas.
POLLO 1
¡Qué aspecto! Verdes, grises, purulentos…
POLLO 3
¡Repugnantes!
POLLO 1
¡Con tentáculos!
POLLO 4
Y parecen tener intenciones hostiles.
POLLO 2
¡Vámonos de aquí!
POLLO 1
¡Sálvese quien pueda!
POLLO 5
¡Son zombis!
ZOMBI 1
Parecen pollos.
ZOMBI 2
¡Pollos gigantes!
ZOMBI 3.
¡Vestidos!
ZOMBI 1
¡Justo a tiempo para la cena!
ZOMBI 4
En un vehículo extraño… ¡Un plato volante!
ZOMBI 5
¡Qué apropiado! ¡Pollo en plato!
ZOMBI 3
Un pollo de estos puede durar meses en el frigo.
Los zombis se acercan al platillo y a los pollos gigantes. Tienen evidentemente la intención de agarrarlos y cuando logran atrapar a uno, tratan de comerlo directamente; los otros pollos escapan hacia el platillo. El último, una gallina, no lo logra y es atrapada por los ZOMBIS. De miedo, deja caer varios huevos y huye seguida por algunos de ellos.
El platillo volador se eleva y desaparece. Los ZOMBIS que quedan hablan entre sí y sacan de una tumba una enorme cazuela. Ahí echan agua y meten dos de los huevos - piensan preparar huevos de tres minutos. Al cabo de ese tiempo, toman una cuchara gigantesca y los rompen por arriba. En el momento en que la cuchara rompe la cáscara, comienzan a salir de su interior unas figuras. [Al comenzar a cocer los huevos, los zombis dan cuerda a un reloj de cocina igualmente gigantesco].
Una de las figuras es una figura humana, aunque tiene algunos rasgos de gallinácea. Tiene cresta y pico y algunas plumas. Buche. Se mueve como pollo, habla casi cacareando, mira como pollo. El pollo mira con desesperación hacia todos lados, rodeado por zombis. Es evidente que los zombis lo quieren comer: llevan cuchillos y cucharas en las manos. [El episodio debe basarse en la imagen de negros esperando a que se cueza el explorador blanco en la cazuela]. Los zombis bailan frenéticamente alrededor de la cazuela, al ritmo de la conga]. Entonces, asomándose de la cazuela, el pollo canta ‘El Huerfanito’. Los zombis escuchan, se miran sorprendidos y se convencen de que vale la pena y forman el coro de la canción.
POLLO
¡Espere, esperen, tengo algo que decirles!
POLLO canta ‘EL HUERFANITO’ (Antonio Machín)
Yo no tengo padre,
yo no tengo madre,
yo no tengo a nadie
que me quiera.
Yo no tengo padre,
yo no tengo madre,
yo no tengo a nadie
que me quiera.
Yo no tengo ni padre ni madre
que sufran mis penas,
huérfano soy.
Sólo llevo tristeza y martirio
en el alma,
el cruel dolor
de no hallar una mujer,
una mujer buena
que me llene el vacío tan grande
que ellos dejaron
con cierto amor.
Yo no tengo padre,
yo no tengo madre,
yo no tengo a nadie
que me quiera.
Yo no tengo padre,
yo no tengo madre,
yo no tengo a nadie
que me quiera.
Qué triste es vivir sin padre,
da pena un hijo que llora,
pero más triste señora
es vivir sin una madre.
Qué desgraciado soy yo,
qué desgraciada fortuna.
Hay muchos que tienen dos
y yo no tengo ninguna.
Huérfano, huérfano soy,
yo soy el huerfanito.
Huérfano, huérfano soy,
yo soy
el huerfanito.
ZOMBI 1
Pero ¡si se trata de un pollo que habla!
ZOMBI 2
¡Y que canta rumba!
ZOMBI 3
¡Con acento de negro!
ZOMBI 4
¡Qué lástima que no llegó asado ya!
ZOMBI 1
Lo vamos a tener que cocinar nosotros mismos! ¡Qué duda cabe de que nuestro imperio está en decadencia!
ZOMBI 5
¡Y yo creía que era un pollo inter-galáctico!
POLLO
Yo…
ZOMBI 2
¡Y huérfano!
ZOMBI 1
Pero, atención, ¡enamorado de su madre!
POLLO
¡Yo no estoy enamorado de mi madre!
ZOMBI 1,
Eso es lo que dicen todos.
ZOMBI 5
[Observándolo] ¡Y tiene un culo greco-romano!
ZOMBI 5
¡Enamorado hasta los cojones!
ZOMBI 2
Deberíamos comerlo. A mí me parece que es un pollo mentiroso.
ZOMBI 3
¡Mentiroso!
TODOS
¡Mentiroso!
POLLO
Yo no tengo madre, ¿cómo podría estar enamorado de ella?
ZOMBI 1
¡A la cazuela! ¡Este pollo parlanchín salió crudo!
ZOMBI 4
¡Pero, déjenle hablar!
ZOMBI 1
¡Hablar! Cacarear, querrás decir, viejo decrépito. ¡A la cazuela! ¡A la cazuela! [Otros zombis se le unen].
ZOMBI 4
¡Viejo decrépito, tu madre, travesti desmelenado! [Al decir esto, se saca un zapato y lo golpea en la cabeza. ZOMBI 1 huye. ZOMBI 4 se sacude y vuelve al centro mirado por los otros]. Lo comamos o no, nada perdemos con dejarlo hablar. [Los zombis aprueban].
POLLO
[Dirigiéndose a ZOMBI 4]. Quiero decir, ¿dónde estoy? He tenido un viaje muy pesado y bastante incómodo… [Señala hacia el huevo]. No es una manera muy agradable de nacer… No sé si me entiende… Quiero decir, nacer por ahí, ¿no? [Muestra el culo con un dedo]. El huevo mismo es, además, muy estrecho… En fin, imaginará usted que salir en medio de una banda de zombis degenerados no es lo que espera un pollo honesto y fiel como yo… [Sorpresa de los zombis. Con grandes aspavientos]. Sí, sí, debo reconocer que uno no se puede fiar de la fidelidad de los pollos, pero si me permite explayarme… Hemos venido con las mejores intenciones… Nuestro planeta se despuebla y necesitamos gente nueva…, quiero decir, ¡tenemos que repoblar de pollos toda una galaxia! ¡No es un moco de pavo, joder!
ZOMBI 1
No creo lo que oigo. Vienen a raptar pollos…
POLLO
Vengo de la lejana galaxia de Orión… [Reflexionando]. No, no tiene sentido, no lo entenderían… No pensábamos raptar a nadie. Como tratan aquí a las gallináceas, no pensamos que fuera necesario secuestrarlos… Pero, en fin, ¡son ustedes quienes nos han declarado la guerra!
ZOMBI 4
¡A otro con esa lavadora! ¡En plan de guerra! Aquí se tiene la idea de que los pollos extra-terrestres son todos sabios.
ZOMBI 1
¡Pollo recién nacido!
ZOMBI 3
Que vienen a redimir a la humanidad disfrazados de profetas.
POLLO
¿Profeta?
ZOMBI 3
¡A la cazuela con el pollo marciano!
ZOMBI 2
¡Truffé aux rats!
ZOMBI 4
[Carraspeando, preparándose para una larga explicación]. Bueno, hum, estamos en el planeta Tierra, uno de los tantos en la galaxia de la Vía Láctea…
POLLO
[Intranquilo]. Ya lo sé, ya lo sé, ¡somos los mejores cosmonautas del universo!
ZOMBI 4
Hace algunos siglos atrás dos pequeñuelos se extraviaron en el bosque y fueron hechizados por una malvada bruja caníbal, que convirtió a la nena en una tarta de manzanas, que pensaba comerse a la hora del té, y al chico lo metió en una jaula con la intención de engordarlo… Cuenta la historia que, cansada de esperar el consentimiento de la familia, la nena, Julieta de nombre, se comió dos kilos de sal con la esperanza de morir. En 1675 un extraño portento se vio en los cielos de la Francia eterna: una bola luminosa a mediodía, colgando debajo de las nubes, de la que salían ruidos horrorosos, como quien escuchara a cerdos encerrados en una máquina de lavar… Pero, si me permite ser más preciso…
POLLO
Sería un placer.
ZOMBI 2
Nosotros no podríamos ser enemigos. No nos alimentamos de pollos…
POLLO
Tengo me impresión de que se están cachondeando de mí… ¡Acaban de meterme a una cacerola! ¡No faltaba más!
ZOMBI 4
Déjeme explicar… Se trata de un ritual completamente inocuo… Este es el reino de los zombis, no estamos ni vivos ni muertos y comer nos causa indigestión. Pero alguna vez estuvimos vivos. Nos gusta recordar que alguna vez también nosotros nos alimentábamos de pollos, pero de hecho…
POLLO
Bizarra explicación me da usted.
ZOMBI
Y, sin embargo… Nuestro ritual del pollo en la cacerola puede ser pensado como la eucaristía católica. Ahí, en la misa, tampoco se dan los católicos al consumo de santos y santonas.
POLLO
Sí, sí… Prosiga, prosiga.
ZOMBI 4
¿Usted sabe lo que es un santo?
POLLO
[Exasperado]. Sí, joder, en nuestro planeta también los hay.
ZOMBI 4
Decía que no estamos ni vivos ni muertos. Una vieja maldición nos impide morir y, medio muertos, no podemos participar del mundo de los vivos.
ZOMBI 1
¡A la cacerola!
ZOMBI 4
[Haciendo esfuerzos por acallar a los otros zombis]. ¡Silencio, silencio! El pollo va a pensar que somos caníbales…
POLLO
Me cuesta creerle.
ZOMBI 4
Verá… No somos caníbales, pero es verdad que se puede prestar a malentendidos…
POLLO
[Sacudiéndose]. A mí me pareció que el fuego debajo de la cazuela era bastante real.
ZOMBI 4
Es verdad… En fin, nuestro ritual incluye que el pollo sea cocido, pero no lo comemos: sólo le pasamos la lengua por el pellejo.
POLLO
Después de cocerme vivo bien poco me importaría que me lengüeteen o no… Así que el ritual no caníbal al que usted se refiere… [Mirando por donde escapar, se mete a la cazuela y vuelve a salir].
ZOMBI 4
Déjeme terminar… [Los zombis rodean al pollo]. Debido a nuestra condición de medio muertos, se nos confina a lugares como estos, pantanosos y fétidos, de donde no podemos escapar. Las sombras son nuestras. Las sombras y la podredumbre…
ZOMBI 3
¡Y los lengüetazos de pollos!
POLLO
Dale, dale.
ZOMBI 4
Somos tan enemigos de los vivos como ustedes… Podríamos llegar a algún acuerdo… [El otro huevo que ha quedado descuidado en la cazuela se abre y emerge un pollo. Brinca de la cazuela y huye. Al huir, cae de su cuerpo un libro, que un zombi se apresura a coger. Otros zombis desaparecen en persecución del pollo]. ¡Dame aquí! [El zombi le entrega el libro, que hojea]. ¡En sánscrito! Ya me lo temía. Tendremos que consultar al mago. [Aparece un cortejo: dos zombis vestidos de guardias suizos, seguidos por varios cocodrilos bípedos y gigantes, se apuestan a tocar las trompetas. Trompetas].
PAJE
¡Su Alteza, la faraona Dracu Rami III!
ZOMBI 4
[Al POLLO]. Le decimos Isabel, entre nosotros. [Cuatro zombis cargan un trono sobre el cual se encuentra la faraona. Detrás de ella vienen otros miembros de la corte y el mago, que mira con sorpresa la escena]. [Dirigiéndose al MAGO]. ¡Acaba de caer del cielo!
ISABEL
[Al MAGO]. ¡You do the talking, square head!
MAGO
¿Del cielo?
ZOMBI 4
Como lo oye, justo en el momento en que necesitábamos un pollo para la misa…
MAGO
[Postrándose frente al POLLO]. ¿Pollo? ¡Pero este no es un pollo, jilipollas! [Al POLLO]
¡Oh, ser supremo, Dios de la bondad infinita, perdónales, que no saben lo que hacen! [A la corte]. ¡Saluden al mesías, joder! [Los zombis se postran a los pies del pollo, que mira divertido].
ZOMBI 4
No tenía ni idea. ¡Qué cagada!
MAGO
[A la corte]. ¡Pronto, una túnica para el nuevo rey!
POLLO
¡Rey!
ISABEL
[Al MAGO]. Pregúntale si se quiere echar un polvo.
MAGO
[Se levanta y es sostenido por dos cocodrilos, que lo abanican]. ¡Isabel! [Al POLLO]. Una vieja leyenda anunciaba ya su venida del espacio sideral, oh profeta supremo… Al fin acaban nuestras desdichas… La unión de un ser del espacio con nuestra faraona terminará con nuestro estado y nos volverá a la vida o a una muerte definitiva. [El pollo se pasea tranquilamente, probando a los zombis frente a su nueva condición].
ZOMBI 4
¿Cómo definitiva? ¿Están ustedes vivos o muertos?
MAGO
Ni una cosa ni la otra… Pero déjeme seguir. El oráculo, como todos los oráculos, no es claro, pero cualquier cosa es mejor que la ambigüedad…
ZOMBI 4
Ah.
TODOS LOS ZOMBIS
¡Ah!
POLLO
¿Tienen problemas con no morir?
MAGO
Hm…, no y sí. Déjeme ponerlo de esta manera: vivir eternamente parece una buena idea, aunque a muchos nos aburre. Pero en este estado, medio putrefactos… Por otro lado, si fuésemos inmortales, no habría espacio para todos… En poco tiempo estaríamos matándonos por el aire… No, no, no imagina lo terrible que es… No tiene ni idea… La muerte, en cierto sentido, ayuda a poner las cosas en perspectiva, ¿no? Quiero decir, ¿cuál es el punto de no morir? La vida no tendría sentido si no muriésemos… Pero el problema mayor es que no podemos morir… ¿you know? Cada vez que morimos volvemos a vivir… ¡Es simplemente insoportable!
POLLO
Es difícil de entender…
MAGO
Well, lo podemos demostrar… [A ISABEL]. Muéstrale, faraona. ¡Música, maestro! [ISABEL ocupa el centro del escenario y comienza a bailar, con el coro de ZOMBIS, ‘Tengo una debilidad’. Durante el baile, ISABEL, cada vez más frenética, se desmembra: pierde primero un brazo, luego el otro, una pierna, etc. Al término de la canción debe quedar sólo un torso que vuelve a componerse rápidamente].
MAGO canta ‘TENGO UNA DEBILIDAD’ (Antonio Machín)
Tengo una debilidad
ay qué calamidad
mi vida es un disgusto.
Tengo una debilidad
no sé qué pasará
si no me doy el gusto.
Pero qué calamidad,
vergüenza ya me da
las cosas que me pasan.
Yo no sé qué voy a hacer
o me curo de este mal
o me voy a enloquecer.
Tengo, tengo, tengo,
tengo una debilidad,
tú lo sabes muy bien,
estás muy enterada.
Tengo una debilidad
no se puede ocultar,
lo llevo en la mirada.
Y esa gran debilidad,
será lo que será
por mucho o por nada,
yo no sé qué voy a hacer:
o me curo de este mal
o me voy a enloquecer.
Tengo, tengo, tengo,
tengo una debilidad,
tú lo sabes muy bien,
estás muy enterada.
Tengo una debilidad
no se puede ocultar,
lo llevo en la mirada.
Y esa gran debilidad,
será lo que será
por mucho o por nada,
yo no sé qué voy a hacer:
o me curo de este mal
o me voy a enloquecer.
Ay, qué debilidad.
MAGO
¿Entiende ahora? No hay modo de morir. Cada vez que lo intentamos volvemos a rearmarnos.
POLLO
My god. De verdad es terrible.
MAGO
Y no es todo. El tedio… Yo he estado aquí desde la época de los romanos. [Señalando a ISABEL]. A la princesa la conocían entonces como Cleopatra…
POLLO
¿La que anduvo cachondeando con Richard Burton?
MAGO
La misma. También estuve en la revolución francesa… Los animales le cortaron la cabeza al rey… Le voy a introducir luego.
POLLO
Terrible.
MAGO
Well, sí, pero déjeme seguir… El oráculo menciona también a una extraterrestre y un libro sagrado…
ZOMBI 3
Debe de ser la polla que se escapó, la hermana del jiliprofeta…
ZOMBI 4
¡Un libro sagrado! ¡Lo tengo, ilustre, pero está escrito en sánscrito! [Se lo entrega].
MAGO
Ya está. [Lo hojea]. Pero, ¡le faltan páginas! [Se arroja al suelo]. Sin esas páginas no podremos saber qué más hacer…
ZOMBI 1
¡Las tiene la polla escapada!
ZOMBI 2
¡A por ella!
MAGO
La fórmula mágica que debe pronunciar el nuevo rey se encuentra en esas páginas… [Filosófico]. Curiosa historia, que nuestro salvador no sepa el texto de la fórmula… Pero, en fin, mas vale no cuestionar la sabiduría de los dioses… [A la corte]. Falta aun una cosa…
TODOS
¡El amor! [La faraona se acerca al POLLO y canta ‘Mira Que Eres Linda’ [substituyendo ‘linda’ por ‘lindo’]
ISABEL canta ‘MIRA QUE ERES LINDO’ (Antonio Machín)
Mira que eres lindo,
qué precioso eres,
verdad que no he visto
en mi vida
muñeco más lindo que tú.
Con esos ojazos,
que parecen soles,
con esa mirada
siempre enamorada
con que miras tú.
Mira que eres lindo,
qué precioso eres,
estando a tu lado
verdad que me siento
más cerca de Dios.
Porque eres divino,
tan lindo y primoroso,
que sólo una rosa
caída del cielo
fuera como tú.
Con esos ojazos,
que parecen soles,
con esa mirada
siempre enamorada
con que miras tú.
Mira que eres lindo,
qué precioso eres,
estando a tu lado
verdad que me siento
más cerca de Dios.
Porque eres divino,
tan lindo y primoroso,
que sólo una rosa
caída del cielo
fuera como tú.
ZOMBI 2
¡Un pollo y una zombi! ¡Quién lo hubiese dicho!
ZOMBI 5
¡Nunca se vio nada semejante en nuestro reino!
MAGO
¡La princesa faraona enamorada!
ZOMBI 1
¡Big deal! Yo quiero enamorarme…
ZOMBI 4
En el reino de los zombis no existe el amor…, no existía, quiero decir…
POLLO
¿El amor?
MAGO
No, no, en absoluto. Por cierto, recordamos lo que era, pero en el estado en que nos encontramos y siendo así inmortales, el amor es un sentimiento desterrado… No sabemos lo que es.
TODOS
¡No!
MAGO
¿Qué será? Yo, la última vez que me enamoré… No lo recuerdo. No sabemos lo que es. Y tampoco podemos reproducirnos.
TODOS
¡No!
MAGO
El amor no es un sentimiento eterno…
POLLO
En mi planeta sí lo es.
MAGO
¡Pero ustedes son mortales! ¿Cómo pueden amar los inmortales? No tendría ningún sentido…
ISABEL
Lo que es yo, estoy loca por él.
MAGO
¿Te tiembla el corazón?
ISABEL
Sí.
MAGO
¿Estás mareada?
ISABEL
Sí.
MAGO
¿Sientes un cosquilleo en el estómago?
ISABEL
¡Sí!
TODOS
¡Está enamorada!
MAGO
Debo comunicárselo cuanto antes al faraón… Es una noticia fuerte. La profecía se cumplirá plenamente. Ya veremos qué ocurre… Si todo resulta bien…, quiero decir, si la fórmula del libro resultara… hasta podríamos llegar a dominar el planeta… Crear una raza de súper pollos… [Adopta pose de Napoleón]. ¡Yo podría llegar a ser general!
ZOMBI 4
[Mirando a ISABEL y POLLO]. ¡Estaba escrito en las estrellas! [Después de oír al mago]. Y yo, ¡almirante!, que ya bastante he servido como sargento de agusanados.
ISABEL
[Acercándose al pollo]. ¡Melocotón mío!
POLLO
¡Amor! [Se abrazan].
ZOMBI 4
¡Estaba escrito en las estrellas! [Mirando a la pareja]. ¡Uf! ¡Cómo me conmueven las historias de amor! [Al mago]. ¿Estará su padre de acuerdo?
MAGO
¿Cómo no podría estarlo? [Susurrando]. El pollo es huérfano… [En voz alta]. ¿No?
ZOMBI 4
No lo sé… Quiero decir, su madre escapó. Debe estar escondida en alguna tumba. [Mirando a la pareja y pidiendo a los cocodrilos que lo abaniquen]. ¡Uf, cómo me conmueven las historias de amor! Años que no escuchaba una. Supongamos que no es huérfano… Nuestro monarca podría casarse con su madre, porque en nuestro reino se permite la poligamia… Esto es, provisto que su madre no tenga ya un marido… Si fuese una madre soltera, ganaría mucho uniéndose a nuestro viejo faraón… Pero si fuese, aunque soltera, celosa, querría sin duda deshacerse de las otras esposas… Uf, qué problema, porque como no morimos, sería imposible matarlas… Pero, si no fuese soltera sino que casada con un pollo celoso, éste podría declararnos la guerra y hacernos papilla… Ahora, ¿pero qué edad tendrá ella? Porque si fuese joven aún…
MAGO
Calla ya, que hablas sin sentidos.
ZOMBI 4
Pero una unión tan extraña…, ¿no será desaprobada por vivos y zombis por igual?
TODOS
¡Ah!
POLLO
[Apartándose de Isabel]. ¡Mi amor!
TODOS
¡Mi amor!
POLLO canta ‘AMAR Y VIVIR’
Por qué no han de saber
que te amo vida mía,
por qué no he de decirlo
si fundes tu alma
con el alma mía.
Qué importa si después
me ven llorando un día,
si acaso me preguntan
diré que te quiero
mucho todavía.
Se vive solamente una vez,
hay que aprender a querer y a vivir,
hay que saber que la vida
se aleja y nos deja
llorando quimeras.
No quiero arrepentirme después
de lo que pudo haber sido y no fue,
quiero gozar esta vida
teniéndote cerca
de mí hasta que muera.
Se vive solamente una vez,
hay que aprender a querer y a vivir,
hay que saber que esta vida
se aleja y nos deja
llorando quimeras.
No quiero arrepentirme después
de lo que pudo haber sido y no fue,
quiero gozar esta vida
teniéndote cerca
de mí
hasta que muera.
ZOMBI 3
¡Hasta que la muerte los separe!
MAGO
Bueno, la predicción se ha cumplido. Tenemos que hablar de los detalles prácticos…, quiero decir, del matrimonio.
ZOMBI 1
¿Un matrimonio por amor? Al faraón le va a dar un infarto.
POLLO
Tengo que pedir su mano a su madre. Y hablar con la mía.
ZOMBI 4
[Carraspeando]. Ahí tenemos un pequeño problema. Tu madre se ha escapado, nadie sabe dónde está.
POLLO
Se la han comido ustedes, animales. [ISABEL lo toma de la mano y lo lleva a una pequeña tienda custodiada por cocodrilos].
ZOMBI 4
Ya le he dicho que no somos caníbales… De hecho, no sabemos nada, se escapó apenas… lo puso… a usted. [Aparte]. ¡Qué extraña historia la de un dios que es puesto por una gallina!
MAGO
[Aparte a ZOMBI 4]. Aprovechemos el polvo que se echan… Tenemos que hacerle creer que es un dios, convencerle de que será nuestro rey… ¿Cómo le has convencido de que no somos caníbales?
ZOMBI 4
Le conté una historia absurda, le dije que sólo lamíamos los pollos… Una ceremonia religiosa…
MAGO
Bien, hay que mantenerlo en la ignorancia… Lo importante es que recupere las páginas del libro… Es el único que puede dejar el cementerio y buscar a su hermana… Sin él estamos perdidos…
ZOMBI 4
Pero, ¿y la historia de la profecía?
MAGO
Sí, es una antigua profecía, pero en ella se habla simplemente de un pollo gigante, no de un semidios… Es que no sé qué me dio con tratarlo de profeta… Será por su origen extraterrestre…, no sé…
ZOMBI 4
¿Y el matrimonio con la princesa faraona? ¿Es también un invento tuyo?
MAGO
No, no. Es parte de la profecía también, pero de eso sí que no sé más de lo que dije, que un pollo gigante y extraterrestre llegaría al reino y que casaría con una princesa zombi…, pero no tengo ni idea de cómo sigue el oráculo… Nunca lo tomé en serio, ¿sabes? Se me ocurría que eran historias de viejas. [ISABEL y POLLO salen de la tienda arreglándose las ropas. Los zombis se arrojan al suelo].
POLLO
¡Madre mía! ¡Uf, qué follón!
ZOMBI 3
¡Qué pollo!
ZOMBI 1
¡Fantástico! ¡Trouffé aux rats! [POLLO gesticula y los zombis huyen].
POLLO
No tienen siquiera respeto por los dioses.
ZOMBI 4
Desgraciadamente… Están más allá de eso, ni vivos ni muertos la religión y las maneras les llevan sin cuidado. Pero, ya verá cómo cambian cuando sea coronado rey faraón del reino de los zombis…
ZOMBI 1
Si se queda con nosotros… en su apariencia actual…
POLLO
Mi gente no se atreverá a venir a rescatarme sin estar fuertemente armados… Debería comunicarme con ellos, decirles que tenemos aliados en los zombis, que podemos rescatar a nuestros descendientes y llevarlos a nuestro planeta…
MAGO
¡Conquistar y poblar otras galaxias!
ZOMBI 3
¡Someter a los vivos a una esclavitud eterna!
ZOMBI 1
¡Usarlos de camellos!
POLLO
¡Peinarse con gomina!
ZOMBI 2
[A los otros ZOMBIS]. ¿Con gomina? No sé si está hablando en enigmas…
ZOMBI 4
Todos los profetas hablan así.
ZOMBI 1
¡Obligarlos a construir pirámides!
MAGO
[Carraspeando]. Es indispensable recuperar el libro.
POLLO
Hace años que no practico el sánscrito.
MAGO
No tiene que leerlo. Una vez en nuestro poder, yo me ocuparé del resto.
POLLO
No sé nada de los vivos.
MAGO
No es necesario. Después de todo, la vida es una de las formas de la muerte.
POLLO
Pueden descubrirme y agarrarme.
MAGO
Pasarás desapercibido. Hay gente con cara de caballo y jamás han sido detectados.
ZOMBI 4
Será necesario que alguien lo acompañe. [Ruidos de trasfondo: carreras, cacareos. La gallina ha sido atrapada]. ¿Qué ocurre?
FARAÓN
[Entra corriendo, seguido por su comitiva de ZOMBIS Y COCODRILOS]. ¡Encontré una gallina gigante en mis aposentos! ¡Se ha cumplido la profecía! ¡Mago, mago, consulta los oráculos!
MAGO
[Que se ha tirado al suelo, falsa y aparatosamente, y que se levanta sacudiéndose el saco]. Se ha cumplido la profecía, pero el verdadero mesías se encuentra detrás de Su Alteza.
FARAÓN
¡Oh, maravilla! ¡Un pollo gigante! [Mirándolo atentamente].
MAGO
La profecía habla de un pollo, no de una gallina.
FARAÓN
Me habías dicho que se trataba de una gallina, que casaría conmigo… Que volvería a enamorarme…
MAGO
No, que era una gallinácea y que casaría con la princesa.
FARAÓN
Y que dejaríamos de ser zombis.
MAGO
En efecto.
FARAÓN
Sí, sí…
MAGO
La predicción no dice nada más. Pero si el pollo casa con nuestra princesa faraona dejaremos de ser zombis.
FARAÓN
¿Dejaremos de ser inmortales? ¡Qué maravilla! ¡Mortales!
MAGO
Dice que viene de otra galaxia y que venía un grupo con la intención de raptar pollos…
POLLO
Nuestro planeta se despuebla debido a una epidemia atroz… Los pollos de la tierra son descendientes de nuestros ancestros, que alguna vez usaron el planeta como una base de operaciones. Por alguna razón, dejó de haber contacto entre nuestra gente instalada aquí y nuestro planeta… Han pasado milenios… Las condiciones atmosféricas los redujeron al tamaño diminuto que exhiben ahora y el sometimiento al imperio de los humanos han reducido sus capacidades mentales… Pero tenemos la tecnología para devolverles a su juicio y hacerles crecer a nuestro tamaño real…
MAGO
[Al FARAÓN]. Desvaría.
FARAÓN
Si es como dice él, está lejos de ser un dios.
MAGO
Qué importancia tiene… Me dejé llevar por el entusiasmo… Es que la profecía dice que su unión con la princesa… Por implicación, si debe casar con la princesa, debe ser necesariamente rey.
FARAÓN
¡Por sobre mi cadáver! Podemos nombrarle sacerdote supremo.
MAGO
¡Jamás!
POLLO
Nosotros no morimos de muerte natural… No conocemos las enfermedades ni otros males físicos. Sin embargo, podemos morir si se nos mata…
MAGO
[Sin prestarle atención]. Además, mientras no mueras, no será otra cosa que príncipe consorte…
FARAÓN
Al fin hablas con sentido.
MAGO
Debemos casarle con la princesa…
FARAÓN
¡Mi propia hija! [Se arroja a los pies de ISABEL].
MAGO
Es inevitable. Pero hay algo más urgente. Su hermana se ha escapado con el libro que contiene las fórmulas que nos sacarán de nuestro estado de agusanados. Es necesario recuperarlo.
POLLO
¿Hermana?
FARAÓN
¡Pero no podemos salir del cementerio!
MAGO
Él irá a por él.
ZOMBI 4
[Dirigiéndose a POLLO]. Del culo de tu madre salieron dos huevos. No sé qué pasó con tu madre, pero de tu hermana sé que escapó y que salió del cementerio.
MAGO
La predicción dice que tu hermana debe estar para tus bodas… con la princesa zombi.
ZOMBI 1
¡Tienes que encontrarla!
ZOMBI 2
Si no… [se lleva la mano al cuello].
ZOMBI 3
¡Qué desastre! ¡El gilipollas éste ni siquiera sabía que era un pollo comestible!
ZOMBI 4
No te puedes casar con Isabel si no está tu hermana.
POLLO
¿El mundo de los vivos?
ZOMBI 4
[Indicando con el dedo]. Más allá, al otro lado de los muros. [Los zombis se dirigen hacia los muros haciendo gestos obscenos].
POLLO
¿Y mi madre?
ZOMBI 1
Verdad, lo habíamos olvidado.
FARAÓN
Entretanto, tu madre quedará con nosotros esperando tu llegada.
MAGO
Una genial movida política, mi faraón.
POLLO
¡Como rehén!
FARAÓN
Pero lo hacemos por temor, no por maldad. Queremos tener la certeza de que volverás al cementerio.
POLLO
Pues, no hay nada más que hablar.
MAGO
A tu regreso celebraremos las bodas y podrás continuar tu plan original. Podemos ayudarte a raptar pollos para repoblar tu planeta.
POLLO
Que no se hable más. Me marcharé ahora mismo.
FARAÓN
Debes estar aquí antes de tres días.
POLLO
[Montándose en un palo de escoba]. ¡Adiós, amigos! [Se eleva por los aires. Zombis, cocodrilos y su madre gallina se despiden de él moviendo los brazos. ISABEL lo sigue haciendo gestos obscenos a su espalda].
ACTO II
Una calle en la ciudad. El cementerio ya no se ve. POLLO empuja un carro manisero y se detiene frente a un edificio, evocativo de palacios orientales. Una mujer se asoma a la ventana del balcón. Apenas se ve, pero se advierte su cresta y un tentáculo. Aparece PERRO, que relata:
PERRO
Nada le costó al pollo descubrir el paradero de su hermana, pues todo el mundo hablaba de la última mujer del emir AJMIR ABUL XXIII. Su apariencia de pollo gigante no había pasado desapercibida. Pero la maldad del emir lo llevó a encerrarla en una de las torres del palacio. He aquí por qué el pollo se disfraza de vendedor de maní para acercarse a ella pretendiendo ser su enamorado.
POLLO canta EL MANISERO (Anonio Machín)
Maní,
maní,
si te quieres por el pico divertir
cómete un cucuruchito de maní,
qué calentito y rico está
ya no se puede pedir más.
Ay caserita no me dejes ir
porque después te vas a arrepentir
y va a ser muy tarde ya.
Manisero se va,
manisero se va.
Caserita
no te acueste a dormir
sin comerte un cucurucho de maní.
Cuando la calle sola está,
acera de mi corazón,
el manisero entona su pregón
y si la niña escucha su cantar
llama desde su balcón:
Dame de tu maní,
dame de tu maní,
que esta noche no voy a poder dormir
sin comerme un cucurucho de maní.
Me voy,
me voy,
me voy.
Se abre la ventana y se asoma la polla. Pasa gente por la calle.
POLLO
¿Quién es esa chica tan guapa en el balcón? ¿Quieres un cucurucho de maní?
POLLA
¡Cómo te atreves! ¿No sabes que soy la nueva esposa del emir?
POLLO
Lo sé. Por eso vengo disfrazado de manisero. Eres la nueva esposa del emir y también mi hermana. ¿Te olvidas de tu origen? Eres una gallina, como yo, y no perteneces a este planeta.
POLLA
¡Gallina! ¡Qué te crees! ¿Sabes que puedo hacer que te corten la cabeza? ¡Insolente!
POLLO
¿Niegas tu origen?
POLLA
No sé de qué me hablas.
POLLO
Nuestra madre ha sido raptada por los zombis.
POLLA
¿Madre? Nunca la tuve. Soy huérfana de nacimiento.
POLLO
No, no. Yo te vi nacer. ¿No recuerdas nada?
POLLA
Alucinas.
POLLO
Veníamos en una nave espacial. Aterrizamos en un cementerio. Mamá se puso a parir… Nacimos en una cazuela.
POLLA
No me cabe duda de que estás loco. De otra manera, te haría apresar por los guardias. Te perdonaré, pero no vuelvas por este lugar.
POLLO
¿Prefieres una vida entre muros, sometida a los caprichos del emir? ¿Prefieres ser una más de las doscientas mujeres de tu marido?
POLLA
Los caprichos del emir son los míos.
POLLO
Ni siquiera le ves cada noche.
POLLA
No necesito verlo cada noche.
POLLO
Pero estás en una prisión. Todo lo que ves del mundo es lo que ves a través de esa ventana.
POLLA
Pero ése es mi asunto. No necesito ver más.
POLLO
Tú eres mi hermana.
POLLA
Falso.
POLLO
Se dice que ni siquiera le conoces.
POLLA
Me casé recién hoy por la mañana. Esta noche le conoceré.
POLLO
Vente conmigo antes de que sea demasiado tarde.
POLLA
¿A santo de qué me iría contigo? No tenemos nada que ver, tú y yo.
POLLO
No te das cuenta… Si no volvemos en tres días matarán a nuestra madre…
POLLA
¿Hablas en serio?
POLLO
!Ja, reconoces que eres mi hermana!
POLLA
No reconozco nada… ¿Es verdad que matarán a tu madre?
POLLO
Como te digo.
POLLA
Pero si vuelves te matarán a ti también… ¡Se trata de zombis caníbales!
POLLO
¡Los conoces!
POLLA
Hablaré con el emir.
POLLO
Si el emir se entera de la historia, es capaz de destruir todo. Los zombis…, los zombis quieren hacer la guerra a los vivos y conquistar el planeta.
POLLA
¡Qué más da!
POLLO
Matarán a nuestra madre… No volveremos jamás a nuestro planeta… Y si volviésemos, seríamos juzgados por parricidio. ¡Qué horror!
POLLA
No exageres. Las gallinas tienen, después de todo, literalmente miles de hijos.
POLLO
Esto no es un juego, hermana. Debes entregarme el libro.
POLLA
¿Se trata sólo de eso?
POLLO
No. El harén no es tu destino… Pertenecemos a una raza superior… Tenemos que repoblar nuestro planeta… Liberar a los pollos de la tierra…
POLLA
Oye, ¿tienes una línea?
POLLO
¿Qué? ¿El emir no tiene?
POLLA
¿Crees tú que el faraón no ordenará comerte cuando le entregues el libro?
POLLO
No. Yo estoy comprometido con la princesa… Seré príncipe consorte.
POLLA
Eso no significa nada. Cuando se es inmortal como los zombis, la moral tiene bien poco sentido.
POLLO
Hermanita, no te pongas metafísica. Los zombis creen que somos dioses o poco menos, que mi unión con la princesa les ayudará a dejar de ser zombis.
POLLA
¿Y perder la inmortalidad? ¿Tú crees que están hablando en serio?
POLLO
En fin, no tenemos tiempo para hablar de todo. Yo confío en ellos. Son repugnantes y primitivos, lo que quieras, pero los tenemos en nuestro poder.
POLLA
Te comerán apenas les entregues el libro.
POLLO
No… Dejar de ser zombi y mi casamiento con la princesa son dos cosas ligadas una a la otra… Deberán esperar a que nazcan nuestros primeros hijos.
POLLA
Tú sabes que el período de gestación de un pollo dura apenas unos días… De aquí a una semana terminarás en la cazuela.
POLLO
Tenemos que arriesgarnos… Mamá está en peligro.
POLLA
El emir me ofrece riquezas, joyas, abrigos de visón, un Rolls, piscina propia… Y, por lo demás, no soy tu hermana.
POLLO
[Con grandes aspavientos]. ¡Oh, no!
POLLO canta ‘CÓMO DUELE UNA TRAICIÓN’ (Antonio Machín).
Ay, cómo hiere
y molesta una traición,
aunque sea
en la imaginación,
cómo duele,
aunque tú lo disimules,
cómo duele una traición.
Hay muchas penas
que el tiempo hace olvidar,
pero hay huellas
que ni un siglo ha de borrar.
Cómo duele,
aunque tú lo disimules,
cómo duele una traición.
Hay quien desprecia al borracho
por borracho,
hay quien alza el vuelo
cuando al pobre ve llegar,
pero hay piadosos
que comprenden
que en el fondo de una copa
siempre existe una traición.
Hay muchas penas
que el tiempo hace olvidar,
pero hay huellas
que ni un siglo ha de borrar.
Cómo duele,
aunque tú lo disimules,
cómo duele una traición,
cómo duele una traición.
POLLO se aleja bebiendo de una botella. La ventana del balcón se cierra. Aparece PERRO. POLLO se dirige a él:
POLLO
¿Has visto a la chica del balcón?
PERRO
Sí, sí, quién no la vio.
POLLO
¿Sabes algo de ella?
PERRO
La nueva esposa del emir.
POLLO
¿Sabes de dónde viene?
PERRO
Dice que es huérfana y que sufre de amnesia. Nada se sabe de ella.
POLLO
Pero, ¿cómo la encontró el emir?
PERRO
Ah, trabaja en la cantina del palacio.
POLLO
¿Trabaja siendo la mujer del emir?
PERRO
Sí, los tiempos han cambiado. Y el emir se encuentra en la miseria.
POLLO
¡Me parece increíble!
PERRO
Lo es.
POLLO
¿Qué más sabes de ella?
PERRO
Llegó por la mañana, no se sabe de dónde, y comenzó de inmediato a trabajar en el palacio. El emir pasó por ahí al mediodía. Antes de la puesta del sol ya estaban casados. Esta noche…
POLLO
¡No digas más!
PERRO
¿Era tu novia?
POLLO
¿Mi novia? No, nada de eso…
PERRO
Como le cantabas acusándola de traición…
POLLO
Simplemente no sabía que era la esposa del emir.
PERRO
Me pareció que hablabas con ella.
POLLO
Le dije lo que tenía que decirle.
PERRO
¿Sabes lo que te pasaría si te follas a la mujer del emir?
POLLO
¡Ag! ¡No quiero ni saberlo! [Sospechoso]. No se trata para nada de eso… Déjame explicarte.
PERRO
Es un delito muy grave.
POLLO
No sigas, no sigas. Soy simplemente un vendedor de maní. Hablaba con ella sobre el tiempo.
PERRO
¿Y la canción?
POLLO
Para animarla. Se veía un poco decaída.
PERRO
Pero, sin embargo, usted tiene un gran parecido con ella…
POLLO
¡Sí, sí, un gran parecido!
PERRO
Notable.
POLLO
¡Sí, notable!
PERRO
¡Extraordinario!
POLLO
¡Muy extraordinario! De hecho, es mi hermana.
PERRO
¿Su hermana? Eso explica muchas cosas…
POLLO
¡Muchas, muchísimas, todas!
PERRO
La melancolía de la chica, por ejemplo…
POLLO
Eso, la melancolía
PERRO
La falta de apetito…
POLLO
Eso, sí, la falta de apetito.
PERRO
La caída del pelo…
POLLO
Sí, sí, la caída del pelo.
PERRO
¡Cuánto se alegrará de verle!
POLLO
Pero, ¿cómo? Seguro que no puedo entrar a palacio…
PERRO
Nada de eso. La cantina está abierta al público. Y ella ya debe haber comenzado su turno.
POLLO
¡Vamos allá!
Cantina. POLLO se dirige directamente a la barra y canta ‘CAMARERA DE MI AMOR’ (Antonio Machín)
n este bar te
vi por vez primera
y sin pensar
te di mi vida entera,
en este bar
brindamos con cerveza
en medio de tristezas y emoción.
En este bar
se hablaron nuestras almas
y se dijeron
frases deliciosas,
en este bar
pasaron tantas cosas,
por eso vengo siempre a este rincón.
Sírveme un trago de ron
y toma tu cerveza
junto a mi corazón,
tú eres la camarera de mi amor.
Camarera,
camarera,
tú eres la camarera de mi amor.
Sírveme un trago
a mí de ron,
camarera de mi amor.
Camarera,
camarera,
tú eres la camarera de mi amor.
Ven y tómate
tu cervecita,
pero juntito a mi corazón,
míreme.
Camarera,
camarera,
tú eres la camarera de mi amor.
Camarera,
camarera,
camarera de mi amor.
Camarera,
camarera,
tú eres la camarera de mi amor.
Camarera,
camarera,
tú eres la camarera de mi amor.
Camarera,
de mi vida,
camarera,
de mi amor,
míreme.
Camarera,
camarera,
tú eres la camarera de mi amor.
No me niegues
tu cariño,
camarerita de mi corazón.
Camarera,
camarera,
tú eres la camarera de mi amor.
Tómate tu cervecita
juntito a mi corazón,
vamos a ver.
Camarera,
camarera,
tú eres la camarera de mi amor.
PERRO
[Al público]. El gilipollas quiere seducir a su propia hermana.
POLLO
[Declamando]. Te querré toda la vida.
POLLA
De nada vale lo que dices.
POLLO
Eternamente.
POLLA
Amas a Isabel.
PERRO canta ‘CORAZÓN LOCO’.
No te puedo comprender,
corazón loco,
no te puedo comprender
y ellas tampoco.
Yo no me puedo explicar
cómo las puedes amar
tranquilamente,
yo no puedo comprender
cómo se pueden querer
dos mujeres a la vez
y no estar loco.
Merezco una explicación
porque es imposible
seguir con las dos.
Aquí va mi explicación
pues me llaman sin razón
corazón loco,
una es el amor sagrado,
compañera de mi vida,
esposa y madre a la vez.
La otra es el amor prohibido,
complemento de mis ansias,
y a quién no renunciaré.
Y ahora puedes tú saber
cómo se pueden querer
dos mujeres a la vez
y no estar loco.
Aquí va mi explicación
pues me llaman sin razón
corazón loco:
una es el amor sagrado,
compañera de mi vida,
esposa y madre a la vez,
La otra es el amor prohibido,
complemento de mis ansias
y a quién no renunciaré.
Y ahora puedes tú saber
cómo se pueden querer
dos mujeres a la vez
y no estar loco.
POLLA
No seas imbécil. No pretenderás seducirme a mí, tu propia hermana.
POLLO
Te lo juro por mi madre. Te quiero con toda el alma.
POLLA
No seas gilipollas.
POLLO
Entre los incas era lícito.
POLLA
No se trata de eso… He estado pensando… Volveré contigo al cementerio.
POLLO
¡Hermana querida!
POLLA
Déjate de sentimentalismos. Se trata de otra cosa.
POLLO
¿De qué?
POLLA
He descubierto un extraño apéndice en mi cuerpo. El eunuco del palacio me dijo que si el emir se enteraba, me haría descuartizar.
POLLO
¡Eres travesti!
POLLA
No, hermafrodita. Y entre pueblos existe la costumbre de cortarle el apéndice a las mujeres.
POLLO
El clítoris querrás decir.
POLLA
En mi caso se trata de una polla.
POLLO
¡Ja, hermafrodita!
POLLA
He pensado que volviendo al cementerio podré casarme con el faraón.
POLLO
¿Con el zombi?
POLLA
¿Qué importa? Ellos tienen la vida tan larga como nosotros corta. Tú te casas con la princesa. En poco tiempo lograremos dominar el reino.
POLLO
¿El reino de los zombis? ¿Te olvidas de nuestra misión de llevar pollos enanos al planeta?
POLLA
Podemos cumplir con la misión y dominar a los zombis. Simplemente vendemos a los pollos.
POLLO
Has enloquecido. La estadía en el harén te ha dañado la cabeza.
POLLA
No, me ha abierto los ojos.
POLLO
No puedes hablar en serio. Este no es nuestro mundo.
POLLA
Por lo demás, unirnos a esta raza de pollos enanos dañará nuestra especie.
POLLO
No puedes hablar en serio.
POLLA
Nacimos destinados a dominar. Es el llamado de la sangre.
POLLO
Qué sangre ni qué cojones. No tenemos nada que hacer aquí.
POLLA
Podemos dedicarnos a la venta de zombis. Remplazaremos a los trabajadores inmigrados.
PERRO
[Al público]. Ahora el pollo cree que su hermana está irremediablemente loca. Le hará creer que le sigue el juego.
POLLO
Por cierto, podemos remplazarlos.
POLLA
Por fin algo sensato.
POLLO
Sí, podemos crear una clase de esclavos zombi.
POLLA
Eso quería decir.
POLLO
Podemos matar al faraón y la princesa…
POLLA
Casarnos…
POLLO
Tener críos…
POLLA
Podemos cocinarlos a la irlandesa, con cerveza y mostaza.
POLLO
Sí, con patatas y ravioles.
POLLA
¡Trato hecho!
El POLLO canta ‘UN COMPROMISO’ (Antonio Machín)
Sin firmar un documento.
sin mediar un previo aviso,
sin cruzar un juramento
hemos hecho
un compromiso.
sin promesas nos marchamos,
ni me obligas ni te obligo,
y aun así sé que soñamos,
yo conmigo, yo contigo.
Tu destino es como el mío,
si eres vela, yo soy viento,
si eres sauce, yo soy río,
si eres llaga, yo lamento.
Nadie habló de enamorarnos,
pero Dios así lo quiso,
y tan solo de tratarnos
ha nacido
un compromiso.
Tu destino es como el mío,
si eres vela, yo soy viento,
eres sauce, yo soy río,
si eres llaga, yo lamento.
Nadie habló de enamorarnos
pero Dios así lo quiso
y tan solo de tratarnos
ha nacido
un compromiso,
un compromiso.
ACTO III
POLLO entrando al cementerio. Luna llena y tormenta: rayos y relámpagos.
ZOMBI 4
¡Hijo mío!
ZOMBI 2
¡Mon fils!
ZOMBI 1
¡My son, my beloved son!
MAGO
Gilipollas.
ISABEL
¡Amor mío!
POLLO
Ha vuelto. [Hacia el MAGO]. Con mi hermana y el libro sagrado.
PERRO
Y yo.
POLLO
Y él, el perro.
MAGO
Sabía que no fracasarías.
POLLO
Quiero ver a mi madre.
MAGO
Aquí está. [Trompetas. Aparece GALLINA]
POLLO
¡Madre mía!
GALLINA
¡Hijo!
FARAÓN
¡Ha vuelto por ella!
POLLO
Espera, espera, que no he terminado.
El POLLO canta ‘MADRECITA’
Madrecita del alma querida
en mi pecho yo llevo una flor,
no te importe el color que ella tenga
porque al fin tú eres madre una flor.
Tu cariño es mi bien, madrecita,
en mi vida tú has sido y serás
el refugio de todas mis penas
y la cuna de amor y verdad.
Aunque amores yo tenga en la vida
que me llenen de felicidad
como el tuyo jamás madre mía,
como el tuyo no habré de encontrar.
Madrecita del alma querida,
en mi pecho yo llevo una flor
no te importe el color que ella tenga
porque al fin tú eres madre una flor.
Madrecita del alma querida
en mi pecho yo llevo una flor.
Aunque amores yo tenga en la vida
que me llenen de felicidad
como el tuyo jamás madre mía,
como el tuyo no habré de encontrar.
Madrecita del alma querida
en mi pecho yo llevo una flor,
no te importe el color que ella tenga,
porque al fin tú eres madre una flor,
porque al fin tú eres madre una flor.
ISABEL
Pensaba que venías por mí.
POLLO
Por ti… y por ella. Ahora está todo solucionado. Podremos casarnos.
POLLA
Tú con ella y yo con el faraón.
GALLINA
¿El faraón? ¡Pas du tout, il est mon fiancé! Después de todo, soy hermafrodita… ¿Porquoi pas épouser mon frere? [A POLLO]. Escúchame, yo me pasaré contigo toda la vida.
POLLA canta ´TODA UNA VIDA’ (Antonio Machín)
Toda una vida
me estaría contigo
no me importa en qué forma
ni dónde ni cómo
pero junto a ti.
Toda una vida
te estaría mimando,
te estaría cuidando
como cuido mi vida
que la vivo por ti.
No me cansaría
de decirte siempre
que eres en mi vida
ansiedad, angustia,
desesperación.
Toda una vida
(dulce amor)
me estaría contigo
(junto a ti)
no me importa en qué forma
pero junto a ti.
No me cansaría de decirte siempre
que eres en mi vida
ansiedad, angustia,
desesperación.
Toda una vida
(dulce amor)
Me estaría contigo
(junto a ti)
no me importa en qué forma
pero junto
a ti.
POLLO
Falsa. En el reino de los vivos rechazaste todos mis avances, a pesar de que te mencioné a los incas.
POLLA
Estaba equivocada. Perdóname. Ahora lo veo con claridad. Te he querido siempre, desde el primer momento.
POLLO
Te tengo calada. Estás más loca que una cabra.
POLLA
Con nuestros descendientes crearemos una raza de súper pollos. ¿Te imaginas lo que será? Somos pollos gigantes. Podemos dominar el planeta.
POLLO
Estás cada día más loca.
POLLA
Sé que te parece extraño, pero la historia de la humanidad, gallinácea o no, no es más que esto. En la historia no hay moral.
POLLO
No se trata de la historia. Simplemente debemos volver a nuestro planeta.
POLLA
¿Para qué? Hemos sido toda la vida pollos subordinados, nos hacen nacer a voluntad no importa dónde… Ya ves dónde nos han parido… ¡En un cementerio lleno de zombis en un planeta extraño! ¿Para qué volver?
POLLO
El planeta se despuebla. Ya ni siquiera podríamos enfrentar a nuestros enemigos de la galaxia de las Pléyades, los terribles zorros gigantes.
POLLA
¿Pero cómo crees que volveremos? ¿De verdad piensas que vendrán a rescatarnos? No somos más que un par de pollos extragalácticos abandonados.
POLLO
Sí, vendrán. Lo sé.
POLLA
Te felicito, pitoniso. Entretanto, revela el secreto de los zombis y hazte comer.
POLLO
Qué negativa eres. Conozco a un gurú que enseña a pensar positivamente. Te daré la dirección. Pero ahora, cruel víbora, tengo otras cosas que hacer. ¡Isabel!
El POLLO canta ‘ISABEL’ (Antonio Machín)
Isabel,
eres la flor más perfumada
que hay sembrada en el jardín
de mis amores.
Isabel,
eres la flor más perfumada
que hay sembrada en el jardín
de mis amores.
Virgencita,
tengo gran deseo
de besar tu boca,
sé que probando el néctar
de tus labios alivio mis penas.
Isabel,
No creas que lo mío
es sueño o locura.
Vivo enamorado
De tu lindo cuerpo.
Mira que por ti padece mi pobre
corazón.
Eres la diosa
de mi vida entera.
Vida mía yo te quiero
con todo mi corazón.
Isabelita, te adoro,
con todo mi corazón.
Vida mía, yo te quiero
con todo mi corazón.
No me niegues tu cariño,
Isabel del alma mía.
Vida mía yo te quiero
con todo mi corazón.
Yo te quiero,
yo te quiero,
yo te quiero.
Vida mía, yo te quiero
con todo mi corazón.
ZOMBI 3
¡Basta de gilipolleces! ¡A la cazuela! [Los zombis se reúnen a deliberar].
MAGO
Nada de eso. Tenemos un compromiso. [Mirando significativamente al FARAÓN]. ¿Verdad, mi Alteza?
FARAÓN
Ciertamente.
MAGO
Ha vuelto con su hermana, como prometió.
FARAÓN
Verdad.
ZOMBI 2
Pero aún no pasa nada. Planean fugarse.
ZOMBI 1
¡Y matarte! ¿La POLLA quiere apoderarse del reino?
POLLO
¡Maricones, caníbales!
MAGO
¡Acá ese libro!
FARAÓN
Manos a la obra.
MAGO
El libro contiene las fórmulas mágicas anunciadas en la profecía.
POLLO
Cumplí lo que dije. Aquí está el libro.
MAGO
[Hojeándolo]. Será mejor comenzar de inmediato. ¡Entretanto, apresen a los marcianos! [ZOMBIS y COCODRILOS se lanzan sobre los pollos y los atan].
ISABEL
¡Déjenlos, animales!
MAGO
Parece simple. Se trata de encontrar las frases correctas… Las páginas coinciden… El sánscrito no me causa grandes problemas… ¿Qué dice aquí? [Lee]. Do ut des. [Al decir esto, uno de los zombis se transforma en hamburguesa de queso]. ¿Qué pasó?
ZOMBI 1
Me parece… me parece que se convirtió en bocadillo.
MAGO
Presta atención… Voy a leer. ¡Quantum mutatus ab illo! [Al decir eso, otro zombi se convierte en planta de maceta.
ZOMBI 2
¡No puede ser! ¡Se ha transformado en planta! [Corre hacia la maceta]. A ver, ZOMBI 4… ¿C’est vous ou quoi? ¿Vous pouves m’entendre? Nada, ni un gesto. Se ha transformado en planta.
MAGO
No puede ser, la profecía dice… dice
FARAÓN
Hay que continuar.
MAGO
Sí, sí. [Lee]. ¡Excusatio non petita, accusatio manifesta! [Al leer, otro zombi se transforma en ratón]. ¡Ag, esto huele mal!
ZOMBIS
¡Nos han traicionado!
MAGO
Dejamos de ser zombis para transformarnos en huevadas.
ZOMBI 1
¡En bocadillos!
ZOMBI 2
¡En plantas!
ZOMBI 6
¡Is faut les torturer pour les arracher leur secret!
POLLO
¡No sabemos nada!
MAGO
No han engañado. Este no puede ser el libro de la profecía.
POLLO
No lo sabíamos. Es el único libro… Es usted mismo quien ha pensado que se trataba de ese libro.
FARAÓN
El muchacho parece sincero. ¿Y si lo intentáramos otra vez?
MAGO
¡Vraiment!
ZOMBI 3
¡A la olla con ellos! [FARAÓN arrebata libro a MAGO y lee: “Res non verba”. [Un ZOMBI se transforma en un trozo de brazo humano]. ¡Ag!
ZOMBI 1
¡Traidores!
ZOMBI 3
¡No se puede confiar en los pollos!
ZOMBI 2
Son peores que las sirvientas.
ZOMBI 6
Tenemos que juzgarte.
POLLO
Yo no he hecho nada.
ZOMBI 5
Tu hermana tenía la fórmula para liberarnos del estado de zombis.
POLLO
Y eso era todo. Las páginas que ella tenía ya no existen. La fórmula se ha perdido.
ZOMBIS
¡A la horca, a la hoguera, al supermercado!
ZOMBI 3
Yo quiero la pata.
ZOMBI 7
Après notre très savante déliberation on vous condamne à la mort par la guillotine.
POLLO
Pero si está prohibido. [Los ZOMBIS lo agarran. Aparece su madre].
ZOMBI 6
Has humillado a nuestra raza y clavado un puñal en el ponzoñoso corazón de oh nuestra bella Isabel. [ISABEL entra a primer plano].
POLLO
Yo he cumplido una misión imposible, zombi peludo. ¡Enamorar a mi propia hermana para recuperar unas hojas garrapateadas. [Aparece súbitamente, LAVANDERO]. ¡Exijo un abogado!
ZOMBI 2
[A ZOMBI 3] ¡Defiéndelo tú!
ZOMBI 3
[Poniéndose una peluca de juez]. Mi cliente se declara culpable de todos los hechos: traición, fornicación, sodomía, herejía, robo, homicidio en primer grado, hurto, bestialismo, cleptomanía, tráfico de sapolio e injurias.
ZOMBI 3
Además, no pide clemencia sino que exige la pena de muerte y dona su cuerpo a la ciencia. ¡Yo quiero la pata!
POLLO
No sé de qué hablan… Hice todo lo que me pidieron. Ahí está el libro, no es mi culpa que sea un breviario en latín.
MAGO
No veo más alternativa que la horca.
FARAÓN
Ahorcarlos es lo menos que podemos hacer. ¡Propongo cocerlos!
ZOMBIS
¡Cocerlos!
MAGO
Ahora no nos queda otra que meterlos al horno.
POLLO
Si yo hubiese vuelto con la fórmula secreta me hubieseis condenado igualmente.
ZOMBI 3
¡Basta de pamplinas! ¡Yo quiero pollo truffée aux formules secrètes!
ZOMBI 1
¡Al horno!
ZOMBI 2
¡A la pekinesa, con tallos de bambú y setas chinas!
ZOMBI 5
¡Con naranjas!
MAGO
No, hijo mío. Con la fórmula secreta que hubiésemos necesitado para unorte a ISABEL.
POLLO
[Abriéndose la chaqueta, de la que emerge un enorme y palpitante corazón rojo]. Me habrían cocinado igual, a pesar de mis sentimientos.
ISABEL
¡Déjenlo! No ha hecho nada… Aun así podemos formar un imperio. Sé que no volverán a sus tierras. Oh, padre, perdónales la vida. [Se echa a sus pies].
FARAÓN
Sabes que es imposible. Son las leyes de nuestro reino.
ISABEL
Dijiste que me casaría con él.
FARAÓN
Ya encontrarás a otro.
ISABEL
¡Antes la muerte!
FARAÓN
¡Qué melodrama! Y todo por un pollo. {ISABEL se echa a llorar].
MAGO
Oh, mon fils, on vous condamne à la mort par ebullition.
POLLO
¡Par ebullition!
ZOMBI 6
Mais oui. On veux faire de la soupe. Parbleu.
ZOMBI 1
¡A todos!
FARAÓN
¡Oh, mon coeur tremble!
GALLINA
Traidor, mal parido.
FARAÓN
Pero la sentencia debe ser ejecutada. Por hacer una excepción no puedo exponerme a la ira de mis súbditos. Sin embargo, gallina de mierda, escucha.
FARAÓN canta ‘QUÉ DAÑO ME HIZO TU AMOR’ (Antonio Machín)
Qué te importa lo que digan,
qué te importa si yo bebo,
qué te interesa mi vida
y saber si yo te quiero,
tú sembraste en mi alma
la semilla del dolor
y no puede dar más frutos
que los rencores ocultos
de tu desdichado amor.
Por eso llevo esta pena,
esta pena que me ahoga,
porque creyéndote buena
fuiste perversa y traidora.
Sé que estás averiguando
por qué me pongo a beber,
serán los remordimientos
de haberme hecho tanto daño
con tu malvado querer.
Olvida
lo que te hice.
Olvida
mi gran dolor,
no me cuides más la vida,
si me hace daño la bebida
más daño me hizo tu amor.
Olvida
lo que te hice.
Olvida,
mi gran dolor,
no me cuides más la vida,
si me hace daño la bebida
más daño me hizo tu amor.
ZOMBI 3
¡Basta de idioteces! ¡Hay que ejecutarlos!
ZOMBIS
¡Mueran los extraterrestres! [Los ZOMBIS se arrojan sobre los POLLOS y comienza a golpearlos].
POLLO
¡Deja, deja, esperpento! Déjenme decir algo. [A su hermana]. Tú, hermana mía, Esperanza, solo sabes bailar chachacha. [Durante la canción, ISABEL vuelve a desmembrarse].
El POLLO canta ‘ESPERANZA’ (Antonio Machín)
Esperanza, Esperanza,
sólo sabes bailar chachacha.
Esperanza, Esperanza,
sólo sabes bailar chachacha.
Te conocí
y te enamoré
y me ilusioné
y ahora todo
se acabó.
Al conocer
tu fingido amor
que causó dolor
a mi pobre corazón.
De nada valen
los abriles que he vivido
si de mujeres
nunca se sabe,
la que no es mala
lo aparenta muchas veces
y la que es buena
no lo parece.
Ay qué pena me das,
Esperanza, por Dios,
tan graciosa y sin corazón.
Esperanza, Esperanza,
sólo sabes bailar chachacha.
Esperanza, Esperanza,
sólo sabes bailar chachacha.
Te conocí
yY te enamoré
y me ilusioné
y ahora todo
se acabó.
Al conocer
tu fingido amor
que causó dolor
a mi pobre corazón.
De nada valen
los abriles que he vivido
si de mujeres
nunca se sabe,
la que no es mala
lo aparenta muchas veces
y la que es buena
no lo parece.
Ay qué pena me das,
Esperanza, por Dios,
tan graciosa
y sin corazón.
Esperanza, Esperanza,
sólo sabes bailar chachacha.
Esperanza, Esperanza,
sólo sabes bailar chachacha.
FARAÓN
Basta ya. ¡A la cazuela con ellos!
ZOMBIS
¡Trouffée aux rats! [Golpean a los pollos con objetos diversos. Los POLLOS extraterrestres mueren].
ZOMBI
Era más fácil de lo que pensaba.
ZOMBIS
¡Asesinos, mal paridos, criminales!
ZOMBI 3
Tienen la cabeza blanda.
MAGO
Manos a la obra. ¡A desplumarlos y a la cazuela!
ISABEL
Ya no tengo motivo para vivir.
ISABEL canta ‘ESPÉRAME EN EL CIELO’ (Antonio Machín).
Espérame en el cielo,
Ya doblan las campanas,
se llevan a mi amor,
y en mi pecho hace nido
la desesperación.
Espérame en el cielo
cariñito adorado,
Que si Dios te ha llevado,
Fiel te pude ser yo.
Si no fuese pecado
sesgaría mi vida
y así estar a tu lado,
junto a tu corazón.
Espérame en el cielo
rogando por mí a Dios,
para que pronto estemos
juntos allí los dos.
Si no fuese pecado
sesgaría mi vida
y así estar a tu lado,
junto a tu corazón.
Espérame en el cielo
rogando por mí a Dios,
para que pronto estemos
juntos allí los dos.
Se lleva una mano a la frente y cae al suelo. MAGO se acerca a ella.
MAGO
¡Ha muerto!
ZOMBI 5
¡De amor!
MAGO
Es el primer zombi que muere. ¡Y muere por amor! Se cumplió la profecía. El amor mata.
ZOMBI 6
Una zombi enamorada. ¿Cómo puede una persona inmortal enamorarse de alguien? Misterio.
PERRO
¡Misterio! ¡El amor mata! ¡He aquí la solución de todos los problemas de los zombis! ¡Enamorarse y morir!
MAGO
Sí, era verdad. Era tan simple y nunca lo vimos… Sólo el amor puede matar, o mejor, la falta de amor, porque la faraona murió desdichada… Es la solución de todos nuestros problemas, es verdad. ¡El amor mata!
TODOS
¡Guauau!
Las luces se apagan. Se hace noche repentinamente. Aparece el POLLO, como fantasma de sábana, y se acerca al cadáver de ISABEL. Aparece PERRO. MAGO se pasea por el escenario con una calavera en la mano.
PERRO
Mesdames et monsieurs, le spectacle a finit. À tout l’heure. Good bye. Adiós. Chuchu.
TELÓN
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April132013
Calígula revisited

[Claudio Lísperguer con Bibi Lauren] [Pieza publicada en la revista Pasaje 30 (primavera 1996) (Ámsterdam, Países Bajos]
ACTO I
Sala del museo donde se halla la ‘MONA LISA’. La pintura se encuentra en un cuarto de vidrio herméticamente cerrado, en una de las salas del museo. Es temprano por la mañana. El museo está cerrado al público. MONA LISA despierta, se despereza y sale de la tela.
MONA LISA
¡Pero, no! ¿Qué es esto? [Mirando a todos lados]. ¿Dónde estoy? [Tocando las paredes de vidrio]. ¡Ah, me han encerrado! [Comienza a gritar]. ¡Don Leonardo, don Leonardo, sáqueme de aquí! Pero, ¿y dónde está el Papa? ¿Y esto qué es? [Tocando la tela]. Ah, alguien destruyó la tela de don Leonardo. ¡Don Leonardo, don Leonardo! ¡Ah, qué dolor de cabeza! ¡Qué pesadilla he tenido! Soñé que veía pasar miles y miles de personas ante mí, como si yo fuese una virgen de capilla. Miles y miles de personas que me hablaban en las más diversas y extrañas lenguas. Miles y miles de ojos mirándome, orejas oyéndome, narices olfateándome, bocas… besándome…, hasta manos tocándome las tetas. ¡Qué horror! [Da una patada a la pared]. ¡Don Leonardo, don Leonardo! [Silenciosa]. Parece que no hay nadie… ¿Dónde estarán? [Mirando]. Esto no se parece en nada al taller de don Leonardo. ¿Dónde están las otras telas? ¿Y los pinceles? ¿Y los caballetes? [Se pellizca]. ¡Despierta, Mona, despierta! Nada, nada. ¡Don Leonardo, don Leonardo! [Piensa. Mira la inscripción al pie del marco. Lee]. “MONA LISA, Leonardo da Vinci, 1589”. Ésa soy yo, la MONA LISA; ése es don Leonardo. Bien, bien, tengo la cabeza donde debe estar. No me queda otra que esperar. ¡Es el colmo! ¡Don Leonardo! [Después de un momento]. ¿Don Leonardo? [Ruido de pasos y llaves]. ¿Leo? ¿Leíto, eres tú?
GUARDIA I
Mais, ¿qui est vous? ¿Qu’est que vous faites là? ¡C’est interdit!
MONA LISA
¿Y usted quién es? ¿Qué me dice? [Al público]. Parece que habla francés. [Al GUARDIA]. ¿Por qué viste así? ¿Acaso es soldado? ¿Qué ha pasado con don Leonardo? Ah, no me diga nada, ya lo sé: ¡lo mató el Papa Clemente! ¡Qué horror! ¡Ya no se respeta a nadie!
GUARDIA I
[Al público]. Una italiana loca de remate. [A MONA LISA]. Los turistas de hoy. ¿Qu’est-que vous dites là? [Trata de entrar al cubículo, pero no puede]. ¿You do speak English? ¿Habla español?
MONA LISA
¡Lo ha matado el Papa Clemente! ¡Lo sabía! ¡Don Leonardo, don Leonardo!
GUARDIA I
[Acercándose a ella]. Mais, ¡elle est la MONA LISA elle-même! ¡Elle la resemble presque entièrement! [A ella]. Pero, ¡si es muy parecida a MONA LISA!
MONA LISA
¡Insolente! ¡Descarado! ¡Cómo que la MONA LISA! Dona Madama MONA LISA dei Giocondo. ¡Pelafustán!
GUARDIA I
[Mirando la tela]. ¡Se la han robado! ¡Se han robado a la MONA LISA! ¡Alarma! ¡Alarma!
GUARDIA II
[Entra corriendo, pistola en mano]. ¿Qué pasa?
GUARDIA I
La tela no está. La cortaron y se la llevaron.
GUARDIA II
Pero, ¡la ladrona se quedó encerrada! [A ella]. ¡Manos arriba!
MONA LISA
¡Socorro, socorro! ¡Don Leo, don Leo! ¡Papa asesino!
GUARDIA I.
[A GUARDIA II]. Mais, écoute, creo que es ella misma. Estoy delirando. [Se lleva la mano a la frente y cae en brazos de GUARDIA II]. Tengo la peste. Estoy muerto. Tengo una sospecha terrible.
GUARDIA II
No, se parece muchísimo.
GUARDIA I
¿Crees tú? Pero no es posible.
GUARDIA II
No lo entiendo. ¿Cómo entró ahí? Está herméticamente cerrada. ¡Pero es igual a la MONA LISA!
MONA LISA
Yo soy la Madama MONA LISA, imbéciles.
GUARDIA I
J’avais raison. La MONA LISA me ha llamado ‘imbécil’. Llévame al hospital. Me siento mal.
GUARDIA II
Hay que llamar al director. Esto no es posible. ¡Una turista loca se comió a la MONA LISA! [Toca el pito. Entra el director].
DIRECTOR
¿Qué ocurre? ¿A qué viene este griterío?
GUARDIA I
¡La MONA LISA!
GUARDIA II
Esta turista demente se ha comido la tela de Leonardo da Vinci, y ahora está encerrada y no puede salir. ¡Manos arriba!
DIRECTOR
¿Qué? ¿Se ha vuelto loco?
MONA LISA
El Papa Clemente mató a don Leonardo.
DIRECTOR
¿Quién?
MONA LISA
¡El Papa Clemente!
DIRECTOR
¿Qué ha hecho usted con la tela? [Saca una llave y abre la puerta del cubículo. GUARDIA II le pone esposas a MONA LISA].
MONA LISA
¡Socorro, socorro!
GUARDIA II
Habrá que ponerla boca abajo.
DIRECTOR
[Mirándola fijamente; la MONA LISA recobra su postura habitual]. ¡Oh, Dios mío! ¡Es la MONA LISA misma!
GUARDIA II
¿La MONA LISA? Es una turista desquiciada. No sé cómo entró al cubículo, pero que entró, entró, y se tragó la tela.
DIRECTOR
¡Insolente! ¿Pone en duda mi calidad de historiador del arte? Si hasta tiene la misma sonrisa. Sáquele las esposas.
GUARDIA II
No.
DIRECTOR
Sáqueselas.
GUARDIA II
No. Se podría escapar.
DIRECTOR
No sea testarudo, hombre. Sáqueselas. Le aseguro que es ella.
GUARDIA II
No. Se podría suicidar.
DIRECTOR
No sea tarado… ¿Suicidar? ¿Por qué habría de suicidarse?
GUARDIA II
Si es una turista loca, se puede beber una botella de tinta china para impedir que sea recuperada.
DIRECTOR
Pero qué paranoico se pone, hombre… Le voy a probar que es MONA LISA… ¿Sabía usted que MONA LISA tenía un lunar verrugoso detrás de la oreja izquierda? ¿Sabía o no? Diga la verdad. Vamos, vamos, tóquela.
GUARDIA II
¿De esos lunares con pelo?
DIRECTOR
Sí, de ésos.
GUARDIA II
¡Arg! [Toca la oreja de MONA LISA]. ¡Lo tiene! [Le quita las esposas].
DIRECTOR. ¡Ah! Es ella misma, no me cabe duda. ¡No me cabe duda! [Da saltos en el aire, besa sonoramente a MONA LISA y cae postrándose ante ella]. ¡Oh, perdón, MONA LISA! ¡Oh, supremo y azaroso destino! Tengo ante mí a MONA LISA en carne y hueso… A la encarnación de todo lo más noble del hombre… A la sonrisa más inmaculada y pura de la historia del arte… Se la debemos a la genialidad el divino maestro Leonardo da Vinci… Por cierto, ¿sabían ustedes que también era un inventor? Claro que sí… ¡Inventó hasta el teléfono! [A los guardias]. ¡Al suelo! [Los guardias se postran].
MONA LISA
¡Me confunden con Alá! ¡Cretinos!
DIRECTOR
¡Oh, diosa de las alturas, un milagro portentoso la ha vuelto a la vida! ¡Aleluya!
GUARDIA I
[En el suelo]. ¡Aleluya!
GUARDIA II
[En el suelo]. ¡Aleluya!
MONA LISA
Pero, son idiotas estos payasos disfrazados de palitroques. No soy Alá, soy la Madama MONA LISA.
DIRECTOR.
¡Madama!
GUARDIAS.
¡Madama!
MONA LISA
Al fin se enteran. [Poniendo un pie sobre la cabeza del DIRECTOR]. Dime, ¿quién es la mujer más bella del mundo?
GUARDIA I
¡Vous! La plus belle, la más extraordinaria, la más encantadora…
DIRECTOR.
[Levantándose]. ¿Me toma por idiota, madama? [A los guardias]. ¡Quítale las esposas!
GUARDIA II
Ya se las quité.
MONA LISA
Quiero hablar con don Leonardo.
DIRECTOR
No está. Déjeme explicarle, doña Madama.
MONA LISA.
No, no, ya lo sé: lo mató el Papa.
DIRECTOR.
Déjeme explicarle. Leonardo…, don Leonardo… murió en 1519.
MONA LISA.
¿1519? Estamos en 1502. ¡Estoy en manos de dementes! ¿Quién es usted?
DIRECTOR
Yo…, yo soy el director del museo, a su servicio. Me distingo por un pasado glorioso en el ámbito de las artes, habiéndoseme destacado por mis innumerables contribuciones al campo de la pintura, la escultura y otras disciplinas. Y, en lo que se refiere a su pregunta, MONA LISA: no, estamos en…, estamos en… Qué importa. Escuche, señora, usted es MONA LISA dei Giocondo… Usted está…, estuvo casada con don Giocondo, un florentino, banquero, amigo del Papa Clemente…
MONA LISA.
¡El asesino!
DIRECTOR
No, escuche: don Leonardo murió de muerte natural, en su cama, tosiendo, muerto de frío y arropado hasta el tuétano, mirando el crucifijo que tan dignamente sostenía doña Sofía Bonarzo…, poco antes del ocaso, con la luz del atardecer cayendo oblicuamente sobre su anciano y blanco rostro demacrado…
MONA LISA
¿Ha muerto don Leonardo?
DIRECTOR
Sí, no, todavía no. Cuando él la pintó a usted, él no había muerto…, claro está.
MONA LISA
¿Qué don Leonardo me pintó? ¿Se está cachondeando de mí? ¿Cómo que me pintó?
DIRECTOR
Sí, la pintó. Escuche, madama… ¡Usted es un retrato!
MONA LISA.
¡Yo, un retrato! ¡Esto es un manicomio!
GUARDIA I
¡Sí, un manicomio, tout-à-fait!
GUARDIA II
¡Un salón de pedicura, señora!
DIRECTOR
Por razones que desconozco, usted ha recobrado la vida… Se ha vuelto a encarnar… Usted vivió en el siglo XVI, en Florencia…
MONA LISA
Florencia…
DIRECTO
Su retrato, el de Leonardo da Vinci, se hizo famoso… Aquí la conoce todo el mundo, desde París hasta Nueva York…, desde el Lejano Oriente hasta la misteriosa India…, desde las planicies desoladas de China hasta el profundo y enigmático Egipto…
GUARDIA II
¡Pasando por Talca, París y Londres!
DIRECTOR
Todo el mundo la conoce. Usted es…
GUARDIA I
¡Usted es la Coca Cola del mundo contemporáneo!
GUARDIA II
¡Más vale liebre en la mano que pájaro volando!
MONA LISA
¡E pericoloso sporgersi da fenestra! Recobrando la compostura]. ¿A don Leonardo no lo mató el maricón del Papa?
DIRECTOR
No, murió en la cama. Tuvo una infancia desdichada, el pobre. ¿Por qué el Papa?
MONA LISA
Ah, el Papa Clemente era el peor. Una loca desatada, una travestí melenuda, ¡quería volver a iniciar los juegos romanos! Tenía amores secretos con don Leonardo. Lo había amenazado de muerte si revelaba su verdadera identidad. El Papa Clemente, sabe usted, era en realidad ¡el tremenbundo Maquiavelo!
DIRECTOR.
No me diga.
MONA LISA
Le hizo la guerra a Verona. Es él quien posaba para esta pintura…
DIRECTOR
¿Usted es Maquiavelo?
MONA LISA
No, bueno. La cara es mía, pero el cuerpo es de ese calvo degenerado.
DIRECTOR
¡Increíble!
MONA LISA
Quiero hablar con él.
DIRECTOR
Señora MONA LISA, el Papa también murió. De hecho, murieron ya todos a quienes usted conoció en esa desdichada era.
MONA LISA
¿Donna Margaretta de Médicis? ¿Donna Diana dei Giocondo, mi cuñada? ¿Tulia mi costurera? ¿Costanza d’Avalos?
DIRECTOR
Y el Santo Imperio Apostólico Romano.
MONA LISA
¿Todo?
DIRECTOR
Todo.
MONA LISA
¿Dónde estoy? Me quiero ir a casa. [Ruidos, carreras y gritos].
GUARDIA III
[Corriendo agitado]. ¡Monsieur le directeur! ¡Pasa algo terrible! [Entra Marilyn Monroe].
MARILÍN
Can you please tell me what is going on? Es un escándalo. No me dejan salir. I want to call my lawyer.
DIRECTOR
[Cayendo al suelo y postrándose]. ¡Aleluya!
GUARDIAS
[En el suelo]. ¡Aleluya!
DIRECTOR
[Levantándose]. ¡Es la Marilín de Warhol! [MARILÍN le quita el teléfono a uno de los guardias y marca].
MARILÍN
Aló? Arthur? Are you there?
DIRECTOR
¡Arthur Miller! Marilín, escuche, trate de entender… Usted ya no vive. You follow me?
MARILÍN
Claro que sí, mi girl era mexicana. I want to call my lawyer. Los guardias no me dejan salir del museo.
DIRECTOR
¿Salir del museo? Ni pensarlo.
MARILÍN.
[Marcando el teléfono]. Robert? I want to talk to mister Bob, please?
DIRECTOR
Bob murió, Marilín.
GUARDIA II
¡Dios lo tenga en su santo seno!
DIRECTOR.
Lo mató la mafia, haciendo uso de métodos arteros y reprochables… Sí, sí, aquella asociación de malhechores que siembra el temor y la desconfianza en el inocente pueblo…, que corrompe las buenas costumbres…
MONA LISA
[Al público]. Me huele a gato encerrado.
MARILÍN
¿La mafia? Frankie? No es posible. Eran grandes amigos. [Marcando]. Can you please put a call to Johnny?
DIRECTOR
Marilín, usted es un cuadro…, era un cuadro. ¡La esperada rebelión del arte! Marilín, Marilín, usted murió de una sobredosis de barbitúricos. [Entra ‘Madame H.P.’ de Picasso].
MADAME H.P.
¡Qué pasa aquí! ¿Se han vuelto todos locos? [Entra la Venus, de Boticelli, en una concha de ostión, con dos ángeles que le soplan y arrojan flores].
VENUS
[Saliendo de la concha]. Al fin salgo de esta concha. ¡Me tenía claustrofóbica! ¡Zeus, Zeus! ¡Cassiopeia, Cassiopeia! ¡La puta que los parió! He estado milenios en la concha.
DIRECTOR
[Tirándose los pelos]. ¡La rebelión del arte! No quiero ni pensarlo. ¡Si despiertan las pinturas de Brueghel, cagamos!
MARILÍN
[Mirando a MONA LISA]. Usted me parece conocida.
MONA LISA
MONA LISA, darling.
MARILÍN
¿MONA LISA? ¿La de Leonardo da Vinci? Are you pulling my leg?
VENUS
¡Exijo hablar con Zeus!
MARILÍN
[Mirando a MADAME H.P.]. Y usted también me parece muy conocida.
MADAME H.P.
Claro que sí, me conoce todo el mundo. Vendo pescado en el mercado de Saint-Dennis.
DIRECTOR
No, a usted la pintó Picasso. A usted, Marilín, la pintó Andy Warhol. Y a usted, Venus, la pintó Boticelli.
MARILÍN
¿Me quiere decir que todas somos pinturas?
DIRECTOR
Exactamente.
VENUS
[A MONA LISA]. Encantada.
MONA LISA
[A VENUS]. Es un placer. [A MARILÍN]. Cómo le va.
MARILÍN
[A MONA LISA]. Hi, I am doing okey. [A las MAJAS]. Nice to meet you, girls.
MADAME H.P.
[A MAJAS]. ¡Tenía unas ganas de conocerlas! [A VENUS]. Su Santidad.
MAJAS
[A MONA LISA]. Hola, guapa. [A MARILÍN]. Pero qué guarra te ves, mija.
MARILÍN
[A VENUS]. Have a nice day. [A MADAME H.P.]. Good afternoon.
MONA LISA. [a MAJAS]. Happy new year. [MADAME H.P.] Happy birthday.
MADAME H.P.
[A MONA LISA]. Había una vez. [A MARILÍN]. Dios lo tenga en su santo seno.
MAJAS. [MADAME H.P.]
Camarón que se duerme, se lo roba la corriente. [A MARILÍN]. Dios le bendiga.
VENUS
[A MARILÍN]. Nolens volens. [A MADAME H.P.]. Los trapos sucios se lavan en familia. [A MAJAS]. Encantada de encontrarlas. [A MARILÍN]. El recato no mata la pereza.
MARILÍN
Nolens volens per capita cum suis.
MADAME H.P.
[Cantando]. “¡Volare, oh oh oh. Cantare, oh, oh, oh!” [Siguen todas las estrofas y bailan. Se recomponen]. Don Pablo no me dijo nada de esto. Debería haberle pedido más. Y ahora, ¿cómo voy a ganarme la vida? Yo, que he sido siempre una mujer honesta.
´VOLARE’ (DEAN MARTIN)
Volare, oh oh
Cantare, oh oh oh oh
Let’s fly way up to the clouds
Away from the maddening crowds
We can sing in the glow of a
star that I know of
Where lovers enjoy peace of mind
Let us leave the confusion and
all disillusion behind
Just like birds of a feather, a
rainbow together we’ll find
Volare, oh oh
E cantare, oh oh oh oh
No wonder my happy heart sings
Your love has given me wings
Penso che un sogno cosi non ritorni mai piu
Mi dipingevo le mani e la faccia di blu
Poi d’improvviso venivo dal vento rapito
E incominciavo a volare nel cielo infinito
Volare, oh oh
E cantare, oh oh oh oh
Nel blu, dipinto di blu
Felice di stare lassu
E volavo, volavo felice piu in alto
del sole ed ancora piu su
Mentre il mondo pian piano
spariva lontano laggiu
Una musica dolce suonava soltanto per me
Volare, oh oh
E cantare, oh oh oh oh
No wonder my happy heart sings
Your love has given me wings
Nel blu, dipinto di blu
Felice di stare lassu
GUARDIA II
¡Muy honesta!
VENUS
¿Boticelli? Jamás oí hablar de él. Me vuelvo de inmediato al Olimpo.
DIRECTOR
¡Imposible! Ya no existe.
MONA LISSA
¿Cómo que no existe?
DIRECTOR
¡Vous savez, madame, la malice des hommes!
MONA LISA
No me diga idioteces. Nos vamos.
MARILÍN
[Marcando]. Please, James, I need your help. [Los guardias les impiden salir].
DIRECTOR
No puedo dejarles ir. Sería un escándalo. ¿Cómo explicar esto al mundo? Nadie lo comprendería.
GUARDIA II
Cerrarían los museos… Quedaríamos en la calle.
GUARDIA I
¡Quien mucho abarca poco aprieta!
MONA LISA
Quiero salir de aquí. Necesito tomar aire.
MARILÍN
Please, call my hairdresser…, my lawyer…, my lover…, my girl…, but do please call someone I know.
MADAME H.P.
Me comería una vaca.
VENUS
Yo necesito un sauna, un baño turco.
DIRECTOR
Es imposible salir. [A los guardias]. Clausuren las puertas. [A ellas]. No puedo dejarlas ir. Lo lamento. [A los guardias]. Clausuren el museo. [A ellas]. Ustedes valen una fortuna, pertenecen al patrimonio de la humanidad, son símbolos de todo lo más perenne de las creaciones humanas…
MARILÍN
No me voy a pasar la vida entre cuatro paredes.
VENUS
Ni yo en la concha.
MUJER PICASSO
Ni yo con este pescado ridículo en la cabeza. Ése don Pablo…
MONA LISA
Ni yo, tapándome con la mano derecha el reloj que le robé al Papa Clemente.
DIRECTOR
Tenemos que llegar a un acuerdo. No se dan ustedes cuenta del pánico que causarían entre la población… La gente enloquecida incendiaría sus casas… Fuertes terremotos arrasarían las ciudades, causando terror y epidemias incontrolables… Ríos descontrolados inundarían hasta las tierras más altas, ahogando a medio mundo… Rayos gigantescos romperían en dos las centrales nucleares… Extraterrestres de galaxias lejanas y poderosas nos invadirían… Un cometa chocaría contra la tierra y haría girar los continentes, quedando arriba lo que está abajo y abajo lo que está un poquito más al lado, ¿no? Las madres comerían a su prole, bajo previa alimentación a base de los manjares más exquisitos… Las plantas hablarían… Los papagayos serían diputados y los carniceros mesitas de noche… Enormes grietas en la tierra se tragarían a miles de personas a la vez… Los bolígrafos comenzarían su tarea de destrucción de la humanidad, introduciéndose al cerebro por el lagrimal del ojo, como ha sido atestado, como ustedes sabrán, por grandes eminencias del mundo de la ciencia… Las sandías tendrían espinas y…, y… y ¡los hijos te saldrían con intenciones homicidas! ¡Sería el fin de la humanidad! De momento se quedarán aquí. Traeremos sastres, costureras, médicos, abogados, historiadores… Grandes jefes de cocina… Teólogos. [Ruido de galope de caballo. Entra Calígula en su caballo].
CALÍGULA.
[A los guardias]. ¡Ah, aquí se escondían, cobardes! ¡Apresen de inmediato a todo el mundo!
GUARDIA II
¡Calígula!
GUARDIA I
Nos confunde con su guardia pretoriana.
DIRECTOR
Es un desastre. Se nos viene el mundo encima.
CALÍGULA
[A DIRECTOR]. Tú, tráeme la cena.
DIRECTOR
Usted era una estatua en el Capitolio. Nació poco antes de Cristo, murió envenenado por su nieta gladiadora…
CALÍGULA.
¿Yo, envenenado por mi nieta? ¿La torera? Otra palabra más y te echo a los leones. ¡Guardias!
DIRECTOR
Herr Calígula, esos guardias son míos… Otra palabra más y te mando en cana… [Cambiando de tema]. Deben de estar muertos de hambre.
CALÍGULA
Necesito a mi galeno.
MONA LISA
Tengo que confesarme. Hace años que no piso una iglesia.
MARILÍN.
[Marcando]. Aló? James? James? Who are you? I always loved you, darling honey… I need your help.
MADAME H.P.
Necesito descansar un rato. Don Pablo me ha tenido horas parada con el pescado en la cabeza. ¿Dónde está don Pablo?
VENUS
Dios mío, no conozco a nadie.
CALÍGULA
¿Venus? ¿La diosa del amor?
VENUS
La misma. ¿Me conoce?
CALÍGULA
La adoro, diosa. Wanna lick my ass? ¿Nos echamos un polvo?
DIRECTOR
Más tarde, más tarde habrá tiempo para todo. Déjenme explicarles… Nadie puede salir de aquí. Les ruego que entiendan. [A los guardias]. ¿Está cerrado el museo? Llamen a mi staff. [Los guardias salen]. Queda mucho por hacer. Estamos en el siglo XX. Todos ustedes vivieron en épocas anteriores… Usted, Calígula, viene del siglo I antes de Cristo. Usted, Marilín, es la única de este siglo… No, no, perdón… La señora del pescado también. Madama MONA LISA es del siglo XVI, lo mismo que Venus…
CALÍGULA
¿Estamos viviendo en el futuro?
MONA LISA
Sí, será, pero nosotras nos vamos.
DIRECTOR
Sí, sí, en el futuro. Es lo que he tratado de explicarles… Ustedes pueden resolver problemas históricos… Las circunstancias de sus muertes, muchas de ellas misteriosas… Las muertes de otros contemporáneos suyos… Incluso problemas de autoría…, ¿ah? Por ejemplo, doña Venus, ¿a quién usó Boticelli de modelo? Y usted, señora del pescado…, ¿es verdad que era amante del primer ministro belga?
MADAME H.P.
Yo soy la conserje… Y tengo un puesto en el mercado de Saint-Dennis…, que ya debe de estar abierto.
VENUS
Yo soy la diosa Venus, tal cual… En mi época se hablaba en griego…
MONA LISA
Ya se lo dije… Soy MONA LISA.
MARILÍN
Yo…, yo soy actriz de cine… Vivo en Hollywood… Estados Unidos… Esto es una locura, I want to call my lawyer…
DIRECTOR
Hablaremos luego. Ahora enviaré por comida. ¿Qué hora es? [Mira su reloj]. Shit, pasado el mediodía. Vamos a ver, ¿qué les traigo de merienda?
MARILÍN
Give me a hot-dog with everything on it.
VENUS
Yo quiero una botella de licor de magnolias… Los dioses nos alimentamos de olores… ¿Sabe usted? Y, si no le importa, dos frasquitos de agua de colonia.
MADAME H.P.
Un congrio, ya lo dije. Y agregue un plato de pulpo y algo de queso fundido, patatas fritas y cocidas, ensalada rusa, un platillo de sardinas fritas…, calamares en su salsa, caballa estofada…, y un bifé de ballena.
MONA LISA.
Y yo quiero un plato de espaguetis a la siciliana, corazones de alcachofa y seis melones de postre.
CALÍGULA
A mí, lo de siempre… Un platillo de lenguas de canario, una pizquita de rabo de dragón, cuatro uvas peladas recubiertas de leche materna, un dedín de patas de grillo en crema de melón regado con leche de águilas, un meñique de gladiador matado por una pantera coja de la pata derecha, y un melocotón bañado en lágrimas de mirlo. Y…, y una copita de lágrimas de hermanas incestuosas de no más de catorce años con un poquitín poquitín de orégano cocido en rabadillas de hipopótamo acatarrado.
DIRECTOR
No hay hipopótamos en esta época.
CALÍGULA
Pues, bien. Sáquelo del menú. Tráigame una oreja de burro recién nacido estofada en alas de picaflor.
DIRECTOR
[Tirándose los cabellos]. ¿Un picaflor de esos que pueden estar bajo agua durante veinte horas y que hablan latín?
CALÍGULA
De ésos.
DIRECTOR.
¡Imposible! El mercado está cerrado. Nadie come lenguas de canario. ¡Alas de picaflor! [Ruido, gritos de guardias. Entran guardias Y MARAT [Jacques-Louis David] en la bañera, seguido de las MAJAS de Goya].
GUARDIA I
¡Se están despertando todos!
MARAT
Je demande la présence de Robespierre.
MAJAS
¡Queremos ir a los toros! [Entra un cocinero con un carro y platos].
COCINERO
¡La cena!
GUARDIA II
¡El señor de la bañera se está ahogando!
DIRECTOR
[Acercándose a MARAT]. No se me va a suicidar, ¿no? Su Robespierre estará por llegar, Dios nos libre.
MARAT
¿Qué pasa que no me puedo mover? Por más esfuerzos que hago de levantarme, no lo logro. Ah, misère humaine. ¿Y la Charlotte?
DIRECTOR
La Charlotte, la Charlotte. Fue ella quien lo mató clavándole arteramente un puñal en el corazón…
MARAT
¿Un puñal? ¿Qué no me mató con una sobredosis de barbitúricos?
DIRECTOR
No, esa fue la Marilín.
CALÍGULA
[Examinando los platos]. ¿Qué mierda es esto? ¿Pollas de perros? ¡Arg!
MONA LISA
¿Salchichas?
MARILÍN
¡Um, qué delicia!
MUJER PESCADO
Me niego a comer esta cagada.
VENUS
El olor es insufrible.
MAJAS.
¡Queremos un cocido madrileño!
DIRECTOR
Me muero…, me muero. [Suena el teléfono. MARILÍN se lo pasa].
MARILÍN
Para usted, querubín.
DIRECTOR
¿El presidente? Sí, encantado… Sí, no… ¿La fuerza pública? No, no… Todo está bajo control… Yo tampoco lo entiendo. Parecen haberse dado cita aquí… No, no sé qué designios funestos puedan tener… Se ven más bien despistados, señor presidente… ¿Clausurar el museo? Ya lo he hecho… No hay público… Ni lo habrá… ¿Aló? ¿Señor presidente? ¿Meterlos en una bodega? ¿Está loco? Perdón…, señor presidente… Son los nervios… ¿Una conspiración extraterrestre? No, no lo creo… ¿Un revoltijo de las coordenadas espacio-temporales? Sí, tiene toda la cara… ¿Aló? ¿Aló? ¿Señor presidente? La comunicación se ha cortado…
CALÍGULA
Me retiro a mis aposentos.
MARILÍN
¿Tendremos que dormir aquí? Quiero irme a casa.
DIRECTOR
[Mirando el reloj]. Me voy. Tengo que hablar con el presidente. Señores y señoras, dormirán aquí esta noche. Mañana arreglaremos el follón. ¿Aló? Señor presidente, es imposible… Sí, sí, la noche ya cae y las sombras se deslizan por sobre los muebles… Una luz de candela arroja llamas tenebrosas sobre las paredes… [Sale hablando].
MONA LISA
Es necesario poner orden.
MADAME H.P.
Nos quieren encerrar.
VENUS
Me vuelvo a mi concha.
MARILÍN
Necesito un par de frascos de barbitúricos. No quiero pasarme la noche en vela.
MAJAS
¡Queremos follar! ¡Que comience la fiesta!
CALÍGULA
Nos quieren matar de hambre, los muy maricones.
MARAT
¡Mi reino al que me saque de la bañera!
CALÍGULA
Escúchenme, esperpentos… Hay que organizarse y conspirar para recuperar nuestra libertad.
MARAT
¡Tout-à-fait! ¡Conspirar!
CALÍGULA
Tengo mucha experiencia… Soy…, fui nada menos que emperador del Imperio Romano. No podemos vivir así. ¿Dónde está la pasta?
MAJAS
Eso, la pasta.
CALÍGULA
Mi erario está vacío. Tenemos que ganarnos la vida en algo.
MONA LISA
¡No quiero pasarme la vida encerrada en una tela! ¡Yo pensaba que era un sueño!
CALÍGULA
Que no se hable más. ¡Todo el mundo, un poquito menos de ropa! No queda otra. ¡Vamos a abrir un puticlub!
MARILÍN
Tengo experiencia.
MAJAS
¡Y nosotras!
MARAT
¡Oh, cruel destino! ¡Tocaré el piano!
CALÍGULA
¿El piano? La lira, querrás decir… No, no, tú te quedas en el jacuzzi.
MARAT
¿En el jacuzzi? ¿Y qué se supone que debo hacer?
CALÍGULA.
Ya lo sabes…, un toqueteo por aquí, otro por allá…
MADAME H.P.
También he hecho la calle.
CALÍGULA
Tú, fregona, no tienes velas en este entierro. ¡Hueles a truenos!
VENUS
Yo, en fin, no es que no me guste…
MONA LISA
¡Jamás! Si el mío marido se entera, me hace envenenar…
CALÍGULA
¡A trabajar! ¡Os invito a la apertura del Calígula’s Inn! A diez denarios por polvo… [Se agrupan en la puerta de la sala. Calígula actúa de portero]. ¡El Calígula’s Inn! ¡On parla italiano! ¡Nous parlons français!
MARILÍN
¡We speak English!
VENUS
¡Griego!
MAJAS
¡Español!
CALÍGULA
¡Blow-jobs, peep-shows, masters and slaves! ¡Masturbation and fellatio!
MARAT
¡Jacuzzi con aire acondicionado! [Entran las TORTUGAS NINJA].
MONA LISA
Bueno, todo el mundo necesita a alguien, ¿no?
TODOS
What!
Cantan ‘EVERYBODY NEEDS SOMEBODY’ [The Blues Brothers]
Everybody needs somebody
Everybody needs somebody to love
Someone to love (Someone to love)
Sweetheart to miss (Sweetheart to miss)
Sugar to kiss (Sugar to kiss)
I need you, (you) you, you
I need you, (you) you, you
I need you, (you) you, you in the morning
I need you, (you) you, you when my soul’s on fire
Sometimes I feel, I feel a little sad inside
When my baby mistreats me, I never never have a place to hide, I need you!
Sometimes I feel, I feel a little sad inside
When my baby mistreats me, I never never have a place to hide,
I need you, (you) you, you
I need you, (you) you, you
You know people when you do find somebody, hold that woman, hold that
man, love him, hold him, squeeze her, please her, hold, squeeze and
please that person, give ’em all your love, signify your feelings with
every gentle caress, because it’s so important to have that special
somebody to hold, kiss, miss, squeeze, and please.
Everybody needs somebody
Everybody needs somebody to love
Someone to love (Someone to love)
Sweetheart to miss (Sweetheart to miss)
Sugar to kiss (Sugar to kiss)
I need you, (you) you, you
I need you, (you) you, you
I need you, (you) you, you in the morning
I need you, (you) you, you when my soul’s on fire
TORTUGAS
¡Quelemos tocal culito!
MAJAS
¡Ah!
CALÍGULA
Adelante, adelante. ¿Blow-job?
TORTUGAS
Somos una obla de alte. Tenemos informaciones muy importantes. ¡Nos quieren matar a todos!
MONA LISA
¿Una obra de arte?
MADAME H.P.
No me hagan reír.
TORTUGAS
¡Vieja hedionda! ¡Retílate!
MARILÍN
Wanna lick pussypussy?
CALÍGULA
Hablen, soy todo orejas.
TORTUGAS
Somos de fines del siglo veinte. Estábamos en el bolsillo del director del museo. ¡En un cromo que había comprado para su hijo! El presidente ha dado orden de meterlos en una bodega.
CALÍGULA
Ya me lo temía.
TORTUGAS
El presidente dice que si todas las obras de arte renacen, ocuparán el planeta y los harán papa. ¿Qué pasaría si todos los sellos de la reina recobraran la vida? Es lo que ha dicho. ¡Habría millones de reinas diminutas, próceres de la patria, inventores, astronautas, presidentes, animales amenazados con peligro de extinción! Y, lo que es peor, señor director, crearía problemas epistemológicos insuperables y de proporciones desconocidas… Eso sí que no lo puede negar, ¿ah? ¡Nos van a meter en cajas de cartón!
CALÍGULA
Les nombro de inmediato mi guardia pretoriana. ¿Tenéis experiencia?
TORTUGAS
¡Somos expertos!
CALÍGULA
Que no se hable más. ¡Bienvenidos al Calígula’s Inn! ¡A trabajar! [Aparece DIRECTOR].
DIRECTOR
¿Qué lío es este?
[Las TORTUGAS lo rodean].
CALÍGULA
Acabamos de abrir el Calígula’s Inn.
DIRECTOR
¡Una casa de putas!
CALÍGULA
Con peep-show, blow-jobs, jacuzzi…
DIRECTOR
La noticia se ha extendido como un reguero de pólvora… La gente hace cola en la calle…, ¡y no son ni las tres de la mañana!
MADAME H.P.
Llevados por las circunstancias…
MARILÍN
Por necesidad.
VENUS
Por designio de Zeus.
MARAT
¡No nos vamos a alimentar de la mierda que has traído! ¡Par Dieu!
MONA LISA
¡Jamás! Se lo juro, señor director, yo era solamente la madame pipí.
CALÍGULA
Es imposible vivir bajo su régimen… Sin poder salir, condenados a estas cuatro paredes, alimentándonos de estiércol, sí, señor director, perdóneme, al pan pan y al vino vino. Además, el local necesita algunos cambios… Un pequeño circo, dos templos…, para Hércules, ¿sabes? Y un taller para moler oro…
DIRECTOR
¡Moler oro!
CALÍGULA
Sí, para peinarme por la mañana.
DIRECTOR
Calígula, por favor. ¡No permitiré que instale un puticlub! Usted, Marilín, vaya y pase. Lo mismo ustedes, majas jamonas. Y usted, fregona. Venus…, en fin, pero MONA LISA… [A las TORTUGAS]. ¡Las tortugas Ninja! ¡Ah! ¡Arte! Si yo mismo abogué por que se reconociesen figuras como ustedes como formas del arte contemporáneo. ¡Dios me libre!
TORTUGAS.
Y esperamos al doctor Splinter.
DIRECTOR
¡La rata gigante!
TODOS
¡Ay!
DIRECTOR
No puedo permitir que se prostituya a Mona Lisa. Don Calígula, es el colmo. Voy a perder mi trabajo.
CALÍGULA
Ven a trabajar conmigo. ¡Necesitamos alguien para el show de las bananas!
DIRECTOR
¡Jamás de los jamases!
CALÍGULA
Necesitamos sastres y costureras para nuestra línea de lencería erótica.
DIRECTOR
El presidente tenía razón… Son un peligro para la humanidad…
MARAT
Y necesitamos un jardinero para que se ocupe del hachís.
DIRECTOR
¡Es el colmo, es el colmo! Calígula, usted es una rata degenerada. Va a destruir el arte…
MARAT
¿Y qué dijo el presidente?
DIRECTOR
Ah, ¿sabe usted?, qué desgracia… En los momentos en que me dirigía a su palacio ha prendido éste fuego y ha sido consumido por las…, por las espantosas llamas… ¡Un incendio nunca visto en la historia de la humanidad! Habrá que elegir a uno nuevo.
CALÍGULA
¿No es verdad que quieren encajonarnos? Habla, pedazo de caca.
DIRECTOR.
Yo… Yo obedezco órdenes… No es seguro… El presidente puede cambiar de opinión… Es inaceptable que pongan ustedes un puticlub en el museo… ¡Inaceptable!
MADAME H.P.
Tenemos que hacer algo. Hay que ganarse la vida.
CALÍGULA
Lo que es inaceptable es que quieras volver a encerrarnos, asno putrefacto. Te vamos a poner en la piscina de los meados.
DIRECTOR
¡No!
TORTUGAS
¿Lo estrangulamos?
CALÍGULA
No, nos puede ser útil.
DIRECTOR
Me voy, y me llevo a madama Mona Lisa.
MAJAS
¡Eso sí que no! Sin la señora, nos cortan en pedazos.
CALÍGULA
¡Al calabozo de las panteras!
DIRECTOR
Sea razonable, Calígula. No se saldrá con la suya. Además, no tiene nada que temer. Pero, ¡usted no puede poner a trabajar a Mona Lisa en un burdel!
MONA LISA
¡Oh, no, señor director, jamás me pondría a los pies de un proxeneta!
MARILÍN
Pero, sé realista, Mona. Todas necesitamos a un sugar daddy. [Canta].
Marilín canta ‘MY HEART BELONGS TO DADDY’ [Marilyn Monroe]
My name is Lolita
And I’m not supposed to, play with boys
What?
While tearing off a game of golf
I may make a play for the caddy
But when I do, I don’t follow through
‘Cause my heart belongs to Daddy
If I invite a boy some night
To dine on my fine food and haddie
I just adore, his asking for more
But, my heart belongs to Daddy
Yes, my heart belongs to Daddy
So I simply couldn’t be bad
Yes, my heart belongs to Daddy
Da, da, da, da, da, da, da, da, dad
So I want to warn you, laddie
Though I know that you’re perfectly swell
That my heart belongs to Daddy
‘Cause my Daddy, he treats it so
While tearing off a game of golf
I may make a play for the caddy
But when I do, I don’t follow through
Shoo do ga do, shoo do ga do, ooo, Daddy
If I invite a boy some night
To cook up a fine enchilada
Though Spanish rice is all very nice
Ba da, ba da, ba da, ba da, ba da, da da
Yes, my heart belongs to Daddy
So I simply couldn’t be bad
Yes, my heart belongs to my Daddy
Da, da, da, da, da, da, da, da, dad
So I want to warn you, laddie
Though I know that you’re perfectly swell
That my heart belongs to Daddy
‘Cause Daddy, my Daddy
My little ol’ Daddy treats it so
That little old man, he just treats it so good
DIRECTOR.
¡Ni hablar! ¡Me llevo a la madama!
CALÍGULA
[Le da una patada en el culo]. ¿Es que no acabas de entender? ¡A la calle! [Las TORTUGAS lo arrojan por la puerta].
MARAT
Hay que encerrar a la señora Mona Lisa.
VENUS
La metemos en mi concha y la cerramos.
MONA LISA
¡No, socorro!
MADAME H.P.
La metemos al horno y la cocinamos.
MAJAS
¡Más vale pájaro en la mano que liebre volando!
MARILÍN
Ni siquiera tenemos una torre donde encerrarla.
CALÍGULA
¡Una torre! ¡Excelente idea! ¡Guardias, llévenla a la torre!
TORTUGAS
No hay torre aquí.
CALÍGULA
Al calabozo, entonces.
TORTUGAS
Tampoco hay.
MARAT
Pero no tiene sentido, mi querido Calígula. Escucha. [Ruidos de carros. Parecen acercarse los bomberos y sirenas de policía]. Ya se acercan… Fue un error dejar libre al director.
CALÍGULA
¡Tenemos que irnos de aquí!
TORTUGAS
Hay un palacio cerca de aquí, con torres y calabozos. ¡Proponemos ocuparlo!
MARILÍN
Es otro museo.
TORTUGAS
Pero más grande, y más difícil de tomar. Estaremos seguros.
CALÍGULA
Y podremos encerrar a Mona Lisa. Que no se hable más. ¡Al ataque! [MARILÍN se cambia de peluca y se pone una roja. Los personajes salen bailando].
BAILAN ‘PETER GUNN THEME’ [The Blues Brothers]
Every night your line is busy,
All that buzzin’ makes me dizzy.
Couldn’t count on all my fingers
All the dates you had with swingers.
Bye-bye.
Bye, baby,
I’m gonna kiss you goodbye
And walk right through that doorway.
So long.
I’m leaving.
This is the last time we’ll meet
On the street going your way.
Don’t look surprised
You know you’ve buttered your bread.
Now it’s fair
You should stare
At the back of my head.
If you write a letter to me
My former friend
Don’t you end
With an R.S.V.P.
ACTO II
Los personajes ya se han trasladado. A la derecha, fachada y salón de palacio. Foso. Torres. A la izquierda, un prado. Se ve a MONA LISA asomada a la ventana de una torre del palacio. En el salón se encuentran CALÍGULA y los otros.
CALÍGULA
Una ocupación perfecta.
TORTUGAS
Apenas un par de víctimas…
MARILÍN
¡Una naturaleza muerta de Renoir!
VENUS
¡Una de las aspiradoras de Koon!
CALÍGULA
Aquí podremos trabajar con más espacio… Vamos a ampliar el Calígula’s Inn. Necesitamos instalar tuberías en los salones, como en los tiempos de mi imperio… Tuberías con caños de oro en forma de flores caníbales que arrojen aromas…
MONA LISA
A la gente le gusta el aroma de lavanda, tutti- frutti, melocotón… Lo aprendí durante mi breve período como madame pipí, Calígula. ¿Por qué me miras así?
CALÍGULA
¡Qué ordinaria que te has puesto! [Ignorándola]. Tuberías que arrojen gotas de licores…, pétalos de rosas…, leche materna de esclavas católicas…, lágrimas de monjas…, suspiros de travestís… ¿Qué les parece si abrimos un salón árabe? Tuvieron gran éxito en Roma. Marat, ¿me tienes el zumo de perlas?
MARAT
¿Yo tengo que dedicarme a preparar tus zumos bizarros?
CALÍGULA
Pues, sí. ¡Te nombro jefe de la guardia pretoriana y consejero culinario! ¿No era, mon chéri, tu ocupación preferida?
MARAT
Me confundes, degenerado.
CALÍGULA
Una palabra más y te hago follar por una jauría de avestruces en medio de cristianos declamantes, ¿me oyes? ¿O prefieres que arroje un par de pirañas vírgenes en tu bañera?
MARAT
[Pensativo]. Ah, el zumo de perlas. ¿Te refieres a las disueltas en vinagre? Ya están casi a punto. Venus exige aroma de magnolias. [El caballo de Calígula relincha y se despereza].
CALÍGULA.
Dale algunos girasoles de Van Gogh. ¡Incitatus! Amor mío, capullo. Hace una eternidad que te espero.
INCITATUS
[Relinchando]. ¡Qué pesadilla! Soñé que no podía moverme.
CALÍGULA
Ya habrá tiempo para explicarte todo. Primero te haré proclamar de origen divino.
INCITATUS
Tengo hambre.
CALÍGULA.
¡Incitatus! Incitatus, Incitatus… ¿vuelves a la vida y es todo lo que se te ocurre decir? ¿No estás feliz de volver a verme? ¿Es que has dejado de quererme? ¿O es que me quieres decir algo? Nosotros, los seres divinos, hablamos enigmáticamente, ¿no es así? Pero, escucha, Incitatus, tú eres un ser divino y sólo puedes alimentarte de perejil de hilos de oro, de albahaca de trencillas de plata, de orégano de bordados de platino…, y sólo puedes beber zumo de perlas. ¡Marat! Pero, ahora, Incitatus, no tenemos nada de eso… La codicia de los republicanos…, la ruindad de los cónsules, tú sabes… Incitatus, estamos tan mal como en tiempos del imperio… Pero vamos a comenzar de nuevo…
MAJAS
Hay que reabrir el puticlub.
MARILÍN
Y poner un servicio de escolta.
MADAME H.P.
[Mirando a INCITATUS]. Y un salón de bestialistas.
TORTUGAS
Imposible, los enemigos cubren las salidas. No podemos salir, ni ellos entrar, y no dejan acercarse a la gente.
INCITATUS
Habrá que salir por la noche.
VENUS
A cubierto de la obscuridad… [Grandilocuente]. De las más tenebrosas…
CALÍGULA
[A las mujeres]. Bien, a prepararse. [Las mujeres salen cuchicheando. A MARAT]. Entretanto vamos a discutir asuntos de Estado… Marat, ¿no tenemos algún país al que podamos invadir y anexar a nuestro imperio?
MARAT
No. Hay algunos países vecinos, por cierto, pero ya no es costumbre invadirse.
CALÍGULA
¿Podemos quizás aumentar los impuestos y a los que no paguen echarlos a los cocodrilos del foso?
MARAT
No. Se ha prohibido la pena de muerte.
CALÍGULA
¿Podríamos ordenar que todos mañana a las doce se metan un dedo en el culo?
MARAT
No lo sé. Habría que llevarlo al parlamento.
CALÍGULA.
Pero cómo cambian los tiempos. No se puede hacer nada en este país. Usted sabe que yo soy un déspota monárquico de lo más malo que hay, ¿no?
MARAT
Desafortunadamente.
CALÍGULA
Y sabe también que tuve muchas mujeres, incluyendo a mi madre y mis hermanas, ¿no?
MARAT
Y su tía materna, no se olvide.
CALÍGULA
Y sabe que mi hijo debe sucederme.
MARAT
Sí. Pero la historia dice otra cosa.
CALÍGULA
¿Me puedo casar con un caballo?
MARAT
No lo sé.
CALÍGULA
Es necesario preparar la sucesión. Necesito a Marilín, necesito un príncipe heredero. Vete a buscarla.
INCITATUS
¡Traidor! ¡Pederasta!
CALÍGULA
Incitatus, es sólo un momentito. Tú y yo no podemos tener hijos. Va contra las leyes de la naturaleza. Jamás se ha visto un caso. ¡Te proclamaré cónsul!
INCITATUS
¡Mal nacido! ¡Proxeneta! ¡Yegua!
MARAT
Il faut proclamer la république. Hay que inventar la guillotina. Ciudadanos, al terror del déspota hay que oponer el terror del pueblo.
CALÍGULA
Aquí no hay nada que votar. Marat, olvidas que eres el jefe de mi guardia. ¿Y olvidas que el terror arbitrario de un tirano déspota como yo, despotísimo incluso, es preferible al terror sistemático y organizado de una multitud? [Entran las mujeres].
TODOS.
¡Ah, et pericoloso sporgersi da fenestra!
TORTUGAS
¡Abajo la república! ¡Viva el emperador!
TODOS
¡Viva!
CALÍGULA
¿Ves, Marat? El pueblo me ha elegido. Está hecho. Incitatus, prepárame el lecho nupcial. Marat, aprovecha de casarme con Marilín. Incitatus, sígueme. [Se ocultan detrás del cortinaje. Murmullos y gemidos de placer. Relinchos]. ¡Marat, prepárame el baño!
MARAT
Imposible, no puedo salir de la bañera. Alguna fuerza oculta me mantiene pegado al piso. ¡Y está cada vez más caliente! [MARILÍN canta ‘Heat wave’].
Mailín canta ‘HEAT WAVE’ [Marilyn Monroe]
We’re having a heat wave,
A tropical heat wave,
The temperature’s rising,
It isn’t surprising,
She certainly can can-can.
She started a heat wave
By letting her seat wave
In such a way that
The customers say that
She certainly can can-can.
Gee, her anatomy
Makes the mercury
Jump to ninety-three.
We’re having a heat wave,
A tropical heat wave,
The way that she moves
That thermometer proves
That she certainly can can-can.
La luz de esa parte del escenario se apaga. Llega el DIRECTOR a las afueras del palacio. Se ve la ventana iluminada de MONA LISA].
DIRECTOR
¡Oh, madama Mona Lisa! He escuchado rumores terribles.
MONA LISA.
Calígula nombró cónsul a su caballo Incitatus y se fue a la cama con la Marilín. Tiene a Marat de cocinero. Venus se comió los girasoles de Van Gogh.
DIRECTOR
¡Terrible, terrible!
MONA LISA
Marilín espera un hijo de Calígula. Será el nuevo emperador.
DIRECTOR
¡Horroroso!
MONA LISA
Van a reabrir el puticlub.
DIRECTOR.
No la harán trabajar a usted, madama Mona Lisa. ¡La liberaremos antes del alba!
MONA LISA
Me tienen encerrada. No veo a nadie, excepto a la señora pescadera. ¡La torre huele a meados!
DIRECTOR
¿Le han dado hilos para tejer? Podría tejer una escalerilla para descender.
MONA LISA
Nada de nada. Me aburro como ostra.
DIRECTOR
Dígame qué pasa ahora.
MONA LISA
[Para la oreja]. ¡Están apareciendo otras figuras! ¡La guardia nocturna de Rembrandt! ¡Uno de los borrachos de van Hals! ¡Las putas de Toulousse-Lautrec! ¡Calígula reabrió el circo romano en la sala de los gobelinos! ¡Los leones de los gobelinos! ¡Echaron a los guardias de Rembrandt! ¡Oh, Dios mío! ¡Los descuartizan! ¡Los trituran! ¡Calígula se come la pierna del borracho! ¡Venus le hace la pipa a Marat! ¡Las majas…, las majas están con Incitatus! ¡La Marilín se va a la cama con las tortugas Ninja! ¡La lata de sopa Campbell se pasea con en ligueros!
DIRECTOR
¡Qué horror! No me diga más. El gobierno cambió de opinión. No los meteremos en bodega. Los dejaremos vivir en paz…, en una paz dulce y suave que permita contemplar el mundo con una pizca de pastoral resignación…
MONA LISA
¡Madame pipí me está toqueteando!
DIRECTOR
Hemos decidido dejarles donde están… Como si estuvieran en el paro… El gobierno les dará una pensión vitalicia…
MONA LISA
¡Madame pipí!
DIRECTOR
Tengo que hablar con Calígula. [Rugidos de leones].
MONA LISA
Calígula amenaza con soltar los leones si no se satisfacen sus exigencias.
DIRECTOR
¡Yo no hablo con terroristas!
MONA LISA
¡Soltó un león!
DIRECTOR
¡El león de peluche de Jeff Koon!
MONA LISA
¡Las tortugas Ninja usan cuchillos Moulinex para atacar a los cristianos!
DIRECTOR.
[Marcando el teléfono]. ¿Aló? ¿Aló? Siñorito Calígula, haremos lo que diga. Hay que poner fin a este caos… ¿Aló? Sí, sí, una pensión vitalicia… ¿Canarios? Ah, para su plato de lenguas… Lágrimas de mirlo…, sí, sí, entendido. ¿Permiso municipal para el puticlub? Sí, sin ninguna duda, lo que usted quiera… ¿Pirañas y cocodrilos? ¿Para qué? Ah…, para el canal que rodea el palacio… Sin duda, sin duda… Una partida de lencería erótica… Sí, entendido… Calígula, don Calígula…, ¿aló? Sí, pero escuche… ¿Hachís? Al instante. [Deposita una bolsa al pie de las murallas]. Del mejor. Y unos paquetes de marihuana tailandesa… ¿Dos camiones de pétalos de rosas? ¿Para qué? ¿Se casa usted? Ah, ya lo veo… Con Marilín… ¿Con Incitatus?
MONA LISA
¡Calígula se pasea en la aspiradora de Koon! ¡A la aspiradoras le nacieron alas de ángel!
DIRECTOR
¿Aló? ¿Aló? Don Calígula…, sí, don Calígula…, el gobierno pone una condición… ¡Que liberen a madama Mona Lisa! [Se enciende la luz de la sala].
CALÍGULA
¿Madama Mona Lisa? Jamás, me voy a casar con ella.
MONA LISA
¡Jamás!
DIRECTOR
Imposible. Ya se casó con Marilín y con Incitatus. La bigamia es un delito… Piense usted, Calígula, cómo resentirían los jóvenes que usted acaparase a las más bellas…
CALÍGULA
Me divorcio de Incitatus.
INCITATUS
¡Maricón! ¡Mal parido!
CALÍGULA
Incitatus, capullón, los deberes de Estado…
DIRECTOR
Está fuera de cuestión, Calígula. Mona Lisa ya está casada con el señor Giocondo.
MARAT
¡Vamos a formar una república!
CALÍGULA
¡Tú te callas, subalterno!
DIRECTOR
Todas las repúblicas que quieran, señores… Además, el gobierno accede a que abran un puticlub… Pero de matrimonio con Mona Lisa, ¡ni hablar! [Sale].
CALÍGULA
Estamos en problemas.
VENUS
No podemos dejar ir a Mona Lisa.
MARILÍN
Sin ella, nos hacen papa.
MAJAS
¡Tenemos la solución!
CALÍGULA
Vamos, digan de qué se trata.
MAJAS
¿No decías que te preocupaba la sucesión?
CALÍGULA
Mais, évidemment.
MARILÍN
[Al público]. ¡Of course!
MAJAS
Mona Lisa podría… darte un hijo…, el príncipe heredero que tanto deseas.
MONA LISA
¡Dios me libre! ¡Jamás!
TORTUGAS
¡El hijo o la calle!
MONA LISA
¡Nunca! ¡Oh, cruel destino! ¿Así tratáis a las damas de alcurnia? No quiero volver a ver la luz del día.
INCITATUS
¡A hacer la calle, ratera! [Se apaga la luz de la torre].
VENUS
¿Cómo hacerlo si ella se opone? [Aparece MADAME H.P.].
MADAME H.P.
Yo tengo una idea perfecta…
CALÍGULA.
¿Tú?
MADAME H.P.
Sí, yo, la pescadera…, señor Imperatore. La solución es muy simple y confirmada por mi vasta experiencia. Hay que hipnotizarla.
CALÍGULA
¿Cómo? ¿Qué dice?
MADAME H.P.
Tiene que mirarla fija pero fijamente, extender los brazos hacia ella, los dedos bien separados unos de los otros, doblar un poco la espalda, hacia adelante, apoyarse otro poquitín en la punta de los pies, y ya está. Caerá postrada a sus pies. Será toda tuya.
CALÍGULA
¿Te cachondeas de mí? ¿Y el polvo?
MADAME H.P.
En absoluto. Inténtalo. El polvo se lo tira por la punta de los dedos. [CALÍGULA lo hace. MONA LISA cae al suelo].
CALÍGULA
Mi pescadera resultó ser una científica. ¡Te nombro Suprema Pontificia! ¿Ya está embarazada?
MADAME H.P.
Absolutamente.
CALÍGULA
as licencias que debe soportar un emperador. Qué destino tan curioso, yo, que fui prácticamente un dios. Bien, a su trabajo, todas. Necesitamos dinero… Las lenguas de canario son caras, y el subsidio del paro es insuficiente. [Los personajes se acicalan]. Vamos a reabrir el puticlub. [Sale. Entra el DIRECTOR. Se ve a MONA LISA en la torre].
DIRECTOR
Madama Mona Lisa, psttt… Soy yo, el director del museo.
MONA LISA
¡Desgracia, desgracia! La Marilín ha dado a luz a un hijo de Calígula. ¡La están bautizando con bloody marys! ¡Ay!
DIRECTOR
¿Qué pasa?
MONA LISA
Me duele el vientre… [Aparece MADAME H.P., en la torre].
MADAME H.P.
Está embarazada. Dará a luz en algunas horas.
DIRECTOR
¿Va a parir? ¿De qué me habla?
MONA LISA
¡No puede ser!
MADAME H.P.
Espera un hijo de Calígula.
MONA LISA
¡De Calígula! Yo…, jamás, señor director, se lo juro, jamás he tenido nada con Calígula…
DIRECTOR
Rapto, secuestro y ahora violación… ¡Esto tiene que terminar!
MADAME H.P.
Calígula la hipnotizó, ¿vous comprenez?
MONA LISA.
¡Ay!
MADAME H.P.
Calígula quería asegurarse de tener varios herederos. Usted sabe lo que pasó en la vida real, ¿no? Todos sus hijos murieron a temprana edad.
DIRECTOR
Excepto Macrodonius, que se lo comió él mismo.
MONA LISA
¡Ay! ¡Socorro!
DIRECTOR
No puede permanecer ni un minuto más en ese lugar, madama Mona Lisa. [Luz en el salón del palacio. El DIRECTOR arroja una escalerilla hacia la torre].
CALÍGULA
¡Atrápenla! ¡No puede escapar!
TORTUGAS
Imposible, ya baja, está a punto de llegar.
VENUS
Ya está en los brazos del director.
MAJAS
¡Una golondrina no hace verano!
MARILÍN
Cómo me gustaría que cayese en el foso y fuese comida por las pirañas.
DIRECTOR
[Con MONA LISA en los brazos]. Ahora que madama Mona Lisa está en mi poder…, ¡el gobierno les declara la guerra! ¡Esperpentos! ¡It’s war!
CALÍGULA
¡It’s war!
TORTUGAS
¡It’s war!
TODOS
¡It’s war! [Las TORTUGAS se preparan a defender el palacio. Aparece en los jardines un grupo de guardias de museo, montados en caballos de madera. Comienza la guerra]. ¡Mueran, tullidos!
GUARDIAS
¡Abajo, ruines!
TORTUGAS
¡Mentecatos!
GUARDIAS
¡Legañudos!
TORTUGAS
¡Limpiaculos!
‘LIFE DURING WARTIME’ [Talking Heads]
Heard of a van that is loaded with weapons,
Packed up and ready to go
Heard of some gravesites, out by the highway,
A place where nobody knows
The sound of gunfire, off in the distance,
I’m getting used to it now
Lived in a brownstore, lived in the ghetto,
I’ve lived all over this town
This ain’t no party, this ain’t no disco,
This ain’t no fooling around
No time for dancing, or lovey dovey,
I ain’t got time for that now
Transmit the message, to the receiver,
Hope for an answer some day
I got three passports, a couple of visas,
You don’t even know my real name
High on a hillside, the trucks are loading,
Everything’s ready to roll
I sleep in the daytime, I work in the nightime,
I might not ever get home
This ain’t no party, this ain’t no disco,
This ain’t no fooling around
This ain’t no mudd club, or c. b. g. b.,
I ain’t got time for that now
Heard about houston? heard about detroit?
Heard about pittsburgh, p. a.?
You oughta know not to stand by the window
Somebody might see you up there
I got some groceries, some peant butter,
To last a couple of days
But I ain’t got no speakers, ain’t got no
Heaphones, ain’t got no records to play
Why stay in college? why go to night school?
Gonna be different this time
Can’t write a letter, can’t send a postcard,
I can’t write nothing at all
This ain’t no party, this ain’t no disco,
This ain’t no fooling around
I’d like to kiss you, I’d love you hold you
I ain’t got no time for that now
Trouble in transit, got through the roadblock,
We blended with the crowd
We got computer, we’re tapping pohne lines,
I know that ain’t allowed
We dress like students, we dress like housewives,
Or in a suit and a tie
I changed my hairstyle, so many times now,
I don’t know what I look like!
You make me shiver, I feel so tender,
We make a pretty good team
Don’t get exhausted, I’ll do some driving,
You ought to get some sleep
Get you instructions, follow directions,
Then you should change your address
Maybe tomorrow, maybe the next day,
Whatever you think is best
Burned all my notebooks, what good are
Notebooks? they won’t help me survive
My chest is aching, burns like a furnace,
The burning keeps me alive
Try to stay healthy, physical fitness,
Don’t want to catch no disease
Try to be careful, don’t take no chances,
You better watch what you say
[Aparece DR. SPLINTER, como relator].
DR. SPLINTER
Y así, señores, la guerra duró muchos años. El gobierno, temeroso de destruir las obras, obró con extrema prudencia y cautela, cuidándose de no atacarlas. En todo ese período, no hubo otras bajas que naturalezas muertas que ambos bandos usaban como artefactos. Calígula se enriqueció con su puticlub. Su hijo, el de la Marilín, creció sano y robusto. Las majas, Venus, la mujer Picasso y yo mismo, envejecimos en medio de un ambiente decadente y pestilento, entregados a los vicios más nefandos y deliciosos, violando todas las leyes intergalácticas. Incitatus se dio a las drogas para olvidar sus penas. [INCITATUS se mete líneas gigantescas de coca en las narices]. Yo viajé por el mundo en mi bañera. Pero el destino nos deparaba otras tristezas. Julius, el hijo de Marilín, estando un día asomado a la torre del palacio, vio a una bella muchacha paseando por el prado…
JULIUS
Pero, ¿qué veo? ¿Una pastorcilla?
JULIETA
Me llamo Julieta.
JULIUS
¿Qué haces aquí?
JULIETA
Recojo flores para mi madre enferma.
JULIUS
Es peligroso, Julieta, el foso está lleno de pirañas y cocodrilos, con dientes afilados de nada menos que veinte centímetros…
JULIETA
Ya lo sé. No se habla de otra cosa. Pero tienes las flores más bellas. ¿Quién eres?
JULIUS
Un pobre joven triste y melancólico, esperando la bendición de los dioses.
JULIETA
Están siempre en guerra. Ya nadie sabe por qué.
JULIUS
Ni yo. No sabemos nada del mundo exterior.
JULIETA
¿Vive Calígula?
JULIUS
Y mucho. Se ha casado con las MAJAS de Goya, y luego con la VENUS de Boticelli, y antes con la MARILÍN de Warhol, y ahora está de amores con INCITATUS, su caballo. ¿Por qué preguntas?
JULIETA
Curiosidad. Aquí se habla un montón de los habitantes del palacio.
JULIUS
Habladurías y chismes. No prestes atención. No todos somos tan corrompidos como mi padre.
JULIETA
¿Es verdad que tienen un circo romano en la sala de los gobelinos?
JULIUS
Teníamos… Los leones han muerto y las TORTUGAS NINJA se niegan a remplazarlos.
JULIETA
¿No te sientes solo?
JULIUS
Mucho. Me alimento de soledad. ¿Soltera?
JULIETA
¿No te gustaría salir a dar un paseo? Soltera.
JULIUS
¿Me acompañarías?
JULIETA
Sí, claro. Baja de ahí.
JULIUS
No puedo. Caería en el foso.
JULIETA
Ya sé lo que haremos. ¡Lo vamos a secar!
JULIUS
Imposible. ¿Cómo soltera, una muchacha tan bella como tú?
JULIETA
Soy un mal partido. Mi madre…, mi madre…
JULIUS
Tu madre enferma…
JULIETA
No acepta a mis pretendientes… Ella…, ella…, que se ha casado con un Papa…
JULIUS
¡Un Papa!
JULIETA
Sí, un Papa. Y, como los Papas no pueden tener hijos, me han descastado.
JULIUS
Qué guapa eres.
JULIETA
Y tú, pimpollo.
DR. SPLINTER
Una gran desgracia se cernía, como veis, sobre el horizonte. En medio de la guerra, los dos hermanos, hijos ambos de Calígula: Julius, de su unión con Marilín, y Julieta, de su unión con Mona Lisa, se enamoran perdidamente y se juran amor eterno. [Se ilumina la torre, el salón y el jardín].
CALÍGULA
¿A quién le habla Julius desde la torre?
MADAME H.P.
A Julieta, la hija de la Marilín.
CALÍGULA
¿Mi hija?
VENUS
Sí, tu hija. Tú mismo han sentado el mal ejemplo.
JULIUS
Te amo, Julieta, te amo eternamente.
JULIETA
Y yo, corazón. Me muero sin ti.
JULIUS
¿Me juras amor eterno?
JULIETA
Sí, mi amor, hasta que la muerte nos separe.
CALÍGULA
¡Julius! ¿Qué haces ahí? ¿Con quién hablas?
JULIUS
Con Julieta, padre. Mi novia.
CALÍGULA
¿Tu novia? Es imposible. Es la hija de MONA LISA. Olvídala.
JULIUS
¿MONA LISA? ¿La escapada?
JULIETA
Sí, la escapada, como dices. Mi pobre madre debió abandonar el palacio porque tu padre la quería prostituir.
CALÍGULA
¡Falso! ¡Exageras, falsaria!
JULIETA
Desesperada, se casó con el Papa Clemente.
CALÍGULA
¿El Papa Clemente?
VENUS
He oído hablar de él.
MARAT
Él mismo que ella pensaba que había matado a Leonardo da Vinci.
JULIETA
Yo soy la hija ilegítima.
CALÍGULA
Julius, te prohíbo que hables con ella. No es un buen partido. Pertenece al bando enemigo. ¡Es amiga del director del museo!
MADAME H.P.
¡No está a nuestra altura! [Aparece MONA LISA].
MONA LISA
¡Julieta! Pero, ¿qué haces? Te lo he advertido miles de veces.
JULIETA
¡No me has dicho una palabra!
MONA LISA
Ese chico es tu hermano.
JULIETA
¡Nunca me lo dijiste!
MONA LISA
Te pedí que no te acercaras al palacio. ¡Es un nido de corrupción!
MAJAS
¡Le has mentido a tu hija, ramera!
CALÍGULA
¡Hija mía!
JULIETA
Me dijiste que el Papa Clemente era mi padre.
MONA LISA
Sí, te mentí. Cuando el director del museo me liberó, me encontré con el Papa Clemente, que había recobrado la vida justo la noche en que Calígula se escapó. Me sentía sola, hija mía, y él era el único que podía entenderme. ¿Sabes? Es que él es mi misma época. Nos hemos casado y hemos pretendido que eras hija nuestra. Pero no sabíamos que en esta época no se aceptaba que los Papas tuvieran hijos, así que hemos dicho que fue un desliz de juventud, un pecadillo. Hemos debido desheredarte, pero la verdad es que eres mi hija… y del monstruo de Calígula… ¡Julieta, Julieta, perdóname! ¡Julius es tu hermano!
TODOS
¡Ah!
JULIETA
¡Qué dolor tan grande! ¡Qué cruel es la vida!
JULIUS
¡Julieta, amor mío!
CALÍGULA
Vamos a poner fin a la comedia. Julius, yo te he prometido a Marilín, que después de divorciarse de mí se ha quedado sola la pobre.
JULIUS
¡Padre! ¡Estás loco!
MONA LISA
¡Cretino!
MARAT. Julius es el sucesor de Calígula. Las bodas ya están preparadas… ¡Hemos traído jirafas y elefantes para el fasto de la noche de nupcias! ¡Veinte kilos de ostras esperan en el frigo! ¡Las invitaciones ya han sido extendidas!
MONA LISA
Esperamos más de mil invitados. He subido la tarifa del toilet.
MAJAS
Inauguraremos un peep-show de tres.
MARILÍN
Follaremos en público para deleite de las visitas.
VENUS
Y yo venderé souvenirs de la ceremonia en la tienda del palacio.
INCITATUS
Los desvaríos de Calígula me enferman. ¿Me amas aún?
CALÍGULA
Con toda el alma, Incitatus. Nadie ocupará nunca tu lugar.
MONA LISA
Julieta, Julieta, los hijos de hermanos nacen con bizcos, con colas de cerdo y lunares gigantescos llenos de gruesos pelos. Jamás podrás tener hijos con Julius.
JULIETA
¡Oh, no!
MAJAS
[A JULIETA]. Ven, bebe está pócima… Te creerán muerta, pero volverás a vivir en unas pocas horas. Así, Julius podrá recogerte a escondidas… Nadie se enterará. Se casarán en Las Vegas.
JULIETA
¿Sí? [Bebe la pócima. JULIUS se vuelve hacia ella].
JULIUS
¿Julieta? ¡Muerta! Ya no tengo ninguna razón para vivir. ¡Dios misericordioso, que me caiga un rayo y me parta en dos! [Aparece ZEUS en la torre del palacio].
ZEUS
¿Quién llama?
VENUS
¡Zeus, mi marido!
ZEUS
¡Tú, zorra! Pero, primero los negocios… ¿Para quién es el rayo?
JULIUS
¡Para mí, ahora mismo! [ZEUS le arroja un rayo y JULIUS cae muerto. JULIETA despierta].
JULIETA
¡Oh, amor mío! ¡La vida no tiene sentido para mí! [Toma una jeringa y se inyecta]. Pronto moriré.
MONA LISA
¿Qué has hecho?
MARAT
Se puso una sobredosis. Le quedan minutos.
MONA LISA
¡Hija!
JULIETA
¡Mamá, perdóname! ¡No puedo vivir sin él!
CALÍGULA
Pero, Julieta. ¡Te nombro institutriz!
MARAT
Demasiado tarde. Ha muerto. ¡Es que el amor de los adolescentes no conoce fronteras! [Abandonan el escenario a grandes llantos].
‘A TEENAGER IN LOVE’ [Dion and the Belmonts]
Each time we have a quarrel
It almost breaks my heart
‘Cause I’m so afraid
That we will have to part
Each night I ask the stars up above
Why must I be a teenager in love
One day I feel so happy
Next day I feel so sad
I guess I’ll learn
To take the good with the bad
‘Cause each night
I ask the stars up above
Why must I be a teenager in love
I cried a tear for nobody but you
I’ll be a lonely one
If you should say we’re through
Well if you want to make me cry
That won’t be so hard to do
If you should say goodbye
I’d still go on loving you
Each night I ask the stars up above
Why must I be a teenager in love
I cried a tear for nobody but you
I’ll be a lonely one
If you should say we’re through
Well if you want to make me cry
That won’t be so hard to do
And if you should say goodbye
I’d still go on loving you
Each night I ask the stars up above
Why must I be a teenager in love
Why must I be a teenager in love
Why must I be a teenager in love
Why must I be a teenager in love
ACTO III
El mismo escenario: el salón del palacio, la torre y el prado. MONA LISA y DIRECTOR en el prado, junto al foso.
DIRECTOR
No hay otra alternativa, madama Mona Lisa. Después de la muerte del Papa, ya no tiene quién la proteja. Le han dado tres días para dejar el país o volver al museo… No fue usted muy inteligente, señora… A su edad… Meterse en el tráfico de drogas…
MONA LISA
Cosas de la vida… Me encontraba desesperada y sola. Me dijeron que era un buen negocio. No sabía que era un delito. Y fue el jefe de la policía quien me metió en esto. ¿Cómo iba yo a sospechar?
DIRECTOR
Ya no puedo ayudarla, señora.
MONA LISA
¡Oh, no, ayúdeme!
DIRECTOR
No puedo. Mi posición corre peligro y mi madre se encuentra al borde de la muerte.
MONA LISA
¡El gran mentiroso!
DIRECTOR
Lo lamento. Adiós, señora. Que Dios la proteja. [Sale].
MONA LISA
Hijo de puta… Y ahora ¿qué haré? No sé si tirarme al foso… Aún lo dudo. El Papa Clemente murió de impresión al enterarse de la muerte de Julieta. Felizmente, nunca supo que Julieta no era su hija… Pero me siento sola, desamparada, triste, desgraciada, me amenaza la prisión…, oh, ¿qué hacer? Calígula…, Calígula se encuentra tan solo como yo. Y viejo, lleno de verrugas y casi calvo, según me dicen. Pero me quiso alguna vez… Y puede volver a quererme. Nada es imposible. ¡Era tan bello! Esbelto, de pelo fino, casi transparente, amable… Incluso me pidió la mano…, pero en ese entonces [declamando] bajo la influencia nefasta del Papa Clemente creí que me la quería comer… Le escribiré con alguna excusa. [Escribe]. “Querido Calígula, quería hacerte saber cuánto me conmovió que nombrases cónsul a Incitatus. Tu actitud de respeto y amor hacia los animales merece mi más profunda admiración. Eres un hombre excepcional. ¡Y qué gustos refinados! Tu plato de lenguas de canaritos recién nacidos siempre tuvo gran éxito entre los invitados a mis soirées literarias… Sí, Calígula, en mi oh forzado exilio y para matar las horas abrí un salón para entretener a la flor y nata de esta ciudad… Jamás quise al Papa Clemente. Quiero que sepas que ese maricón melenudo me engatusó ofreciéndome el oro y el morro y todo quedó en agua de borrajas. Y ya sabes, conmigo apaga y vámonos o donde fueres has lo que vieres. ¡Si hasta me engañaba con la madre Teresa! Ya ves, se hacía la gata muerta… No me digas nada, veo tu cara. La corrupción y la inmoralidad se han extendido a todo el cuerpo social. De ti depende ahora el destino de la humanidad. ¿Y sigues tan guapo como siempre? Me estremece pensar en tus labios entreabiertos y palpitantes de placer… Ah, Calígula, si supieras. Te amo, te amo, te amo”. Ya está. Perfecta. Seguro que caerá. “Hasta pronto, amor mío. ¿Vale?”. Firmado: Mona Lisa. ¿Cómo hacérsela llegar? El maricón Marat controla toda la correspondencia… [Aparece INCITATUS a la puerta del palacio]. ¡Incitatus, guapo!
INCITATUS
¡Madama Mona Lisa!
MONA LISA
¡Incitatus! ¡Ha pasado tanto tiempo! Tu llegada es providencial. Me salvarás la vida, Incitatus. ¿Sabes que siempre te quise bien, verdad Incitatus mío? ¿Y sabes que siempre quise a tu amo, verdad?
INCITATUS
¿Te refieres a Calígula? Es un marica. Me engaña con las majas de Goya.
MONA LISA
[Al público]. Desvaría el pobre caballo. [A INCITATUS]. Incitatus, cuéntame de la vida en el palacio.
INCITATUS
Marat acaba de nombrar un comité de salud pública. ¡Quiere guillotinar a las ranas que croan con acento sureño y a todos los nacidos el 29 de febrero con una repugnante cola peluda saliéndoles del culo! Ha establecido la censura de todo material escrito.
MONA LISA
¡Qué horror! Justamente…, Incitatus, necesito hacer llegar algunas noticias a Calígula…
INCITATUS
¿De qué se trata?
MONA LISA
Cartas…, una carta solamente. Vamos, dime que sí, no te costará nada… En cambio, yo podría perder la vida, Incitatus… Te juro que no hay nada de política…, ni de estética… [Se oye la voz de CALÍGULA].
VOZ
¡Incitatus!
MONA LISA
Incitatus, Incitatus… Aquí tienes una muestra de mi amistad. [Pone una línea gigantesca de coca en el prado].
INCITATUS.
Está bien, madama Mona Lisa… Lo haré. Tengo que volver, Calígula me busca. [Jala. MONA LISA se aleja]. ¡Voy, Calígula! [Abre la carta y comienza a leer]. “[…] quería hacerte saber cuánto me conmovió […] influencia nefasta del Papa Clemente […] Me estremece pensar en tus labios palpitantes… Te amo”. ¿Qué? ¿Con que asuntos sin importancia, eh? La muy peluda, traidora… Casi me meto en líos… ¡Me quiere levantar a Calígula! ¡Pervertida! ¡Puta! ¡Monja! ¡Jamona! ¡Carroza! Calígula es mío, mío, ¡mío! No debe enterarse de nada… [Se come la carta]. [Se acerca MONA LISA]. [Luces para indicar el paso del tiempo].
MONA LISA
Incitatus, Incitatus, pstt… [Pone una línea gigantesca de coca en el prado]. Incitatus…
INCITATUS
Madama MONA LISA… [Jala]. Se la he entregado…
MONA LISA
¿Tienes respuesta?
INCITATUS
No.
MONA LISA
¿La leyó?
INCITATUS
Sí, claro, faltaba más.
MONA LISA
¿Qué cara puso? ¿Te dijo algo?
INCITATUS
Ni una palabra.
MONA LISA
[Al público]. No me lo esperaba, pero ya tengo la segunda carta. Seguro que caerá. [A INCITATUS]. Incitatus, capullito, tienes que llevarle una segunda carta… Te daré lo que quieras… No sabes lo importante que es para mí… Incitatus, te juro que no te molestaré más… ¡Oh, Incitatus, ten piedad de mí!
INCITATUS
Está bien, madama, lo que quieras. Aquí esa carta… [MONA LISA le entrega la carta y sale. INCITATUS la abre y lee]. “Amor mío, querubín, corazón, ¿por qué tanta crueldad? ¿No ves que te amo? ¿Que te deseo? ¿Que te comería vivo? Calígula mío, debemos hablar. Debemos casarnos… Sí, como suena… Ya ves tú cómo es la gente… Las habladurías…, los chismes… Sé que no me crees, pero es verdad…, tú sabes que el Papa Clemente me raptó… Jamás creí las habladurías de tu corte…, que tú eras el padre de mi adorada hija… O que sí lo eras… Sé que por amor eres capaz de todo… ¡Y me gusta! ¡Oh, sí! Calígula, he aquí mi propuesta. Acéptala, estoy desesperada de amor. Quiero casarme contigo. Sí, como lo lees. ¿Te imaginas lo fantástico que sería? Además, Calígula, sería una alianza que te vendría de perlas… Tus gustos, refinadísimos por cierto, te obligan a aumentar los impuestos y eso te hace ganar el odio del populacho… Yo dispongo de una fortuna considerable. Sí, amor mío, soy rica, millonaria… Conmigo tu reino estará a salvo de acreedores y mentecatos… Dime que sí, querubín… Nos iremos de luna de miel a Montecarlo…, al Caribe…, a Isla de Pascua, donde quieras. ¡Ah, te amo!” Miren la muy maricona… ¡Vieja decrépita, jamona, barriguda! Tú y tus engaños… Calígula jamás leerá tu carta… [INCITATUS se come la carta]. [Luces]. [Aparece MONA LISA].
MONA LISA
Incitatus, Incitatus, honey… [Pone una línea de coca en el prado]. ¿Tienes la respuesta de Calígula?
INCITATUS
No.
MONA LISA
¿Has entregado la carta?
INCITATUS
Sí.
MONA LISA
¿La leyó?
INCITATUS
Sí. Se puso a dar brincos de alegría…, y lo celebró con las majas. [Al público]. ¡Toma, esperpento! [A ella]. Pero no me dio nada para ti.
MONA LISA
¡Oh, triste de mí! Calígula no me quiere.
INCITATUS
Es verdad. No la quiere para nada, señora. Me ha prohibido aceptar más cartas suyas… Si me sorprendiese con usted, no sé lo que me haría…
MONA LISA
Está bien, Incitatus. Has hecho lo posible.
INCITATUS
Me ha dicho que tiene usted una expresión de anticipada satisfacción completamente incompatible con la ruin cautela de su mirada, con aire de haberse sacado recién los mocos. [Sale. Se acerca el doctor].
DOCTOR
Madama Mona Lisa, en qué estado deplorable la encuentro…
MONA LISA
¿Me conoce?
DOCTOR. ¿Y quién no, señora? Yo soy el doctor Cervantes, a su servicio.
MONA LISA
Estoy desesperada…
DOCTOR
Soy todo oídos.
MONA LISA
No sé si confiar en usted…
DOCTOR
Seré una tumba, señora.
MONA LISA
Pues, bien, qué más da… Tengo que sacarme esta espina… Doctor, oh doctor Cervantes… Tengo penas de amor y la ciencia médica no puede ayudarme… Calígula…, Calígula… no me quiere.
DOCTOR
Señora, hay más hombres en el mundo…, y de más valía.
MONA LISA
No, qué me dice… Calígula es único… Con nada le convenzo… ¡Está enamorado de su caballo!
DOCTOR
Todo el mundo lo sabe… Lo nombró cónsul llevado por su loco amor… Lo alimenta de alpiste seleccionado por efebitos… Lo baña en vodka que pimienta, tomate, perejil, un poco de currie, orégano, ajo, orejas de perros zurdos y ¡canciones de cuna! No me diga nada, ya lo sé.
MONA LISA
Pero yo…, yo no puedo vivir sin él. ¡Antes la muerte! [Hace amago de tirarse al foso]. ¡Prefiero que me coman las pirañas a perder su amor! [El DOCTOR la retiene].
DOCTOR
No, señora… Déjeme pensar… Creo que tengo la solución… Si la salvo de la muerte, señora… Es que, vea usted, soy cirujano…
MONA LISA
¿Cirujano? ¿Y así qué?
DOCTOR
Hay una posibilidad… ¿Está decidida a quitarse la vida por Calígula?
MONA LISA
¡Oh, sí! ¡Que me coman los cocodrilos de mi amado!
DOCTOR
¿Y haría cualquier cosa por él?
MONA LISA
Todo, todo.
DOCTOR
¿Se operaría incluso?
MONA LISA
¿Operarme?
DOCTOR
Sí, la solución es simple…, si usted la acepta… Sé que es una decisión difícil…
MONA LISA
Vaya al grano.
DOCTOR
Bien, yo puedo hacerle la cirugía estética.
MONA LISA
¿Es como cambiarse de sexo, no?
DOCTOR
Sí, algo.
MONA LISA
¿Y para qué me quiero cambiar de sexo?
DOCTOR
No le voy a cambiar de sexo, señora… Simplemente haré unos retoques por aquí y por allá… para darle un aire más atractivo… a los ojos de Calígula, por cierto…
MONA LISA
¿Me quiere transformar en caballo?
DOCTOR
Oh, no, solamente la cara y apenas unos pocos detalles… Unas orejas un poquitín más largas…, unos labios más anchos…, las fosas nasales un poquitín más abiertas… ¿Me entiende?
MONA LISA
[Al público]. La solución ideal. [A él]. Claro que sí, doctor… ¡Usted es un genio! Me salva la vida… Y, en realidad, doctor, estoy tan harta de mi cara. Agobiada de mi sonrisa estúpida, de mi aire de superioridad, de mi mirada calculadora… De mi mirada de buey asustado pero con muy malas intenciones… Con cara de caballo pasaría desapercibida y quizás si hasta Calígula se enamore de mí… ¡Sí, doctor! ¡Opéreme de inmediato!
DOCTOR
Enseguida, señora. [Abre su maletín y saca los instrumentos. La opera. MONA LISA se mira al espejo].
MONA LISA
¡Ay! ¡Qué mona me ha puesto, doctorcito! [Lo empuja y hace caer al foso]. Y ahora, manos a la obra. ¡Al palacio! [Canta].
‘THINK’ (Areta Franklin)
You better think! (Think!)
Think about what you’re tryin’ to do to me
Think! (Think! Think!)
Let your mind go let yourself be free
Let’s go back, let’s go back
Let’s go way on way back when
I didn’t even know you
You couldn’t a been too much more than ten (just a child)
I ain’t no psychiatrist
I ain’t no doctor with degrees
But it don’t take too much high I.Q.
To see what you’re doin’ to me
You better think! (Think!)
Think about what you’re tryin’ to do to me
Yeah-eah think! (Think! Think!)
Let your mind go, let yourself be free
Oh freedom! (Freedom!)
Said some freedom! (Freedom!)
Oh freedom!
Yeah freedom! (Ah!) Ah right now!
Freedom! (Freedom!)
Oh freedom! (Freedom!)
Need you some freedom!
Oh freedom! (Ah!) Ah right now!
Yeah! Think about it
You! Think about it
There ain’t nothin’ you could ask
I could answer you with I won’t (I won’t)
But I was gonna change-ah my mind if
You keep doin’ things I don’t (don’t)
You better think! (Think!)
Think about what you’re tryin’ to do to me
(what you’re tryin’ to do to me)
Oh-oh-oh-oh think! (Think!)
Let your mind go, let yourself be free
People walkin’ around everyday
Playin’ games and takin’ scores
Tryin’ to make other people lose their minds
Well be careful you don’t lose yours
Oh-oh! Think! (Think!)
Think about what you’re trying to do to me
Woo-ooh! Think! (Think!)
Let your mind go, let yourself be free
You need me (need me), and I need you (you know)
Without each other, there ain’t nothin’ neither can do
Oh-oh yeah!
Think about it baby
(what you’re trying to do to me)
To the bone baby
Think about it right now
Yeah-eah right now! (to the bone, you need me)
Oh-oh right now! (to the bone, you need me)
Yeah said right now (to the bone, you need me)
Need to change your mind (think about it) baby baby baby
Woo! (to the bone, you need me)
To the bone baby (to the bone, you need me)
Yeah-eah, woo-ooh! (to the bone, you need me)
To the bone (think about it) baby baby baby
[Se pone a trotar, relincha. A medida que se acerca al palacio, los gestos de caballo son más acentuados]. Uf, qué rara me siento. [Relincha]. Me ha dado por relinchar a propósito de nada… No lo puedo impedir… Pero qué movida magistral… Ahora [corcovea y relincha]. Calígula se enamorará de mí y yo salvaré el pellejo y me [vuelve a corcovear] apoderaré de su palacio. ¡Ja, ja, ja, ja! [Relincha]. [INCITATUS se asoma a la puerta del palacio].
INCITATUS
¿Si? Oh, my God…, ¿y ésta? ¡Una yegua!
MONA LISA
[Corcoveando]. ¿Eres tú el famoso Incitatus?
INCITATUS
[Alagado]. Él mismo…
MONA LISA
[Relinchando]. Mierda, no puedo impedirme de relinchar… Yo soy…, eh, Rocinanta, Incitatus.
INCITATUS
¡Qué nombre tan bello!
MONA LISA
¡Oh, Incitatus, protégeme, por el amor de Dios! Unos malvados me persiguen y no tengo dónde refugiarme. [Corcovea].
INCITATUS
[Abriendo]. Entre, entre, Rocinanta. Aquí estarás a resguardo… [Aparece CALÍGULA].
CALÍGULA
¿Qué veo? ¿Qué significa esto, Incitatus?
INCITATUS
Una pobre mujer…, Calígula. Perseguida por unos malvados… Le he dado refugio…
MONA LISA
Unos malvados muy malos, Calígula… Han intentado someterme a mil vejaciones… Mi castidad y mi dignidad de doncella se encontraban en aprietos, Calígula. [Corcovea y relincha]. Unos malos muy malos han querido aprovecharse de la terrible miseria de mi padre y me han querido comprar… Al oponerse él, le han cortado en pedazos…
CALÍGULA
[Al público]. ¡Pero qué guapa es! Incitatus, a su lado, parece un caballo de palo de escoba…, una flor mustia…, un culo alemán…, un peón de ajedrez…, ¡un caballo de Picasso! [A INCITATUS]. Incitatus, prepárale sus aposentos. [A ella, tirándole besos]. ¡Cosa rica! De sólo mirarte estoy a punto de correrme… ¡Oh, dioses! ¡Rocinanta!
MONA LISA
[Al público, corcoveando y dando coces]. No sé qué me pasa… ¡Calígula es un esperpento! ¿Cómo pude llegar a pensar que me podía casar con él? ¿Irme a la cama con el padre de mi hija, este engendro? ¡Jamás de los jamases! En cambio, Incitatus está para comérselo… No sé… Esas patas gruesas y viriles…, ese rabo peludo…, esas orejitas puntiagudas… ¡ay! Me muero de amor. [A INCITATUS]. Psst, ricura…
INCITATUS
[Coqueto, a ella]. Rocinanta… [Brinca].
CALÍGULA
Rocinanta, Rocinanta, el corazón se me sale de pasión… [Se saca el corazón y lo arroja a los pies de MONA LISA]. Usted es la caballa que he estado esperando toda la vida… Sí, es verdad… ¿Cómo decírselo, Rocinanta? Usted es una aparición…, una enviada de los cielos… Rocinanta, Rocinanta, ¿quiere casarse conmigo?
MONA LISA
[Relincha]. ¡Calígula! [Al público]. ¡Arg, el bestia se ha enamorado de mí! [A él]. ¡Oh, oh, oh, Calígula!
CALÍGULA
Rocinanta, pídame lo que quiera… ¡Soy todo suyo, y mi palacio! Oh, qué inconsciencia mía, Rocinanta, está usted aterida de frío. Y debe de estar cansada luego de huir de esos malhechores… Hablaremos después. Le probaré mi amor, Rocinanta, pero por lo pronto es necesario que usted se reponga… Le prepararé un baño yo mismo.
MONA LISA
Espero impaciente, oh gran Calígula.
CALÍGULA
[Al público]. ¡Qué profunda es! ¡Qué pulcra! [A ella]. Por cierto, amor. ¡Marat! [Sale].
INCITATUS
[A ella]. Oh, no, Rocinanta, cásate conmigo. ¿Qué vas a hacer con este animal? Estoy aburrido de sus engaños y a ti te engañaría también, como a mí con las majas, y la Marilín, y la Venus… ¡Si hasta me ha puesto los cuernos con las tortugas Ninja!
MONA LISA
Es un infame.
INCITATUS
¡Y sodomizó a ‘La alegoría de la fe’, de Vermeer!
MONA LISA
¡Qué espanto!
INCITATUS
Te quiero, te amo.
MONA LISA
¡Y yo, Incitatus!
INCITATUS
¿Nos echamos un polvo mientras vuelve el tirano?
MONA LISA
Oh, sí, ven aquí, abrázame. [Se abrazan].
INCITATUS. Rica, dame tu lengüita.
MONA LISA
Ay, qué orejitas. Déjame chupártelas.
INCITATUS
Ay, Rocinanta, qué culito tienes. [Se ponen en posición de aparear. Aparece CALÍGULA].
CALÍGULA
¡Incinatus! [Se oye el ruido de un avión. Un avión desciende en el prado. INCITATUS y MONA LISA corren hacia el avión, seguidos por CALÍGULA. Entra el PAPA CLEMENTE, DIRECTOR DE MUSEO y MARAT en su persecución. Se oye ‘As Time Goes By’ [Chet Baker] como música de fondo].
CLEMENTE
[Con papeles en la mano]. ¡Deténgalos!
MONA LISA
¡Ay!
CALÍGULA
[Al DIRECTOR]. No des un paso más o eres hombre muerto… [Mirando al PAPA CLEMENTE]. ¿No te habías muerto, pelón?
CLEMENTE
¿Muerto? No, para nada. No sólo no me he muerto, sino además me he topado con cientos de Papas Clementes…
DIRECTOR
Calígula, no pueden escapar.
CALÍGULA
Pon sus nombres en el formulario. Quiero que parezca oficial. Los nombres son Incitatus y Rocinanta. [Al PAPA CLEMENTE]. ¿Qué? ¿Cientos, dice?
CLEMENTE
Sí. Todas las reproducciones gráficas han cobrado vida. ¡Nous sommes ruinés!
CALÍGULA
¡Quel horreur!
CLEMENTE
Ya no valemos nada. Todos somos iguales… Sólo la virtud nos distinguirá a unos de otros…
CALÍGULA
¡Escandaloso!
MARAT
No, Calígula, Rocinanta es MONA LISA… Es que se operó para ganar tu amor, pero…, ya ves…
CALÍGULA
¿Rocinanta Mona Lisa?
CLEMENTE
¿Rocinanta Mona Lisa?
MARAT
Sí.
CALÍGULA
¿Quién te lo ha dicho?
MARAT
El jefe de la guardia pretoriana.
CALÍGULA
[Altivo]. Ah, en ese caso me es indiferente. [Al PAPA CLEMENTE]. Tiene usted razón, dadas las circunstancias históricas actuales la virtud se impone como el mal menor, ¿n’est-pas? [Al DIRECTOR]. Llene los formularios.
MONA LISA
[A CALÍGULA]. ¿Por qué ha escrito mi nombre?
CALÍGULA
Porque te vas con él.
MONA LISA
No lo entiendo. ¿What about you?
CALÍGULA
Me quedo aquí para controlar al director. Así pueden irse ustedes tranquilos.
MONA LISA
¡Oh, no, anoche me dijiste otra cosa!
CALÍGULA
Dijimos muchas cosas.
MONA LISA
¡Oh, no, Calígula!
CALÍGULA
Vete con Incitatus. Perteneces a él. ¿Sabes lo que pasaría con nosotros si te quedaras? Terminaremos en cana. ¿No es verdad, señor director?
DIRECTOR
Me temo que sí. Mona Lisa se ha transformado en caballo y ya no tiene el menor valor. Se la busca por tráfico de drogas.
MONA LISA
¡Oh, no!
CALÍGULA
Si no te vas con él, you will regret it. Maybe not now, pero algún día sí, y lo lamentarás para siempre. For the rest of your life.
MONA LISA
And what about us?
CLEMENTE
Estoy en la ruina. No pueden escapar.
CALÍGULA
Nos quedan nuestras memorias. Y nuestras cartas.
MONA LISA
En las que te decía que nunca te dejaría.
CALÍGULA
Tengo que hacer otras cosas. El mundo está muy loco. Algún día entenderás. No llores, Mona Lisa. [Se va con INCITATUS. Las hélices del avión se ponen en marcha].
INCITATUS
Are you ready, Rocinanta?
MONA LISA
Yes. [A CALÍGULA]. Dios te bendiga.
DIRECTOR
Tú eres un sentimental, ¿no es así?
CALÍGULA
Quédate donde estás y no te muevas. [Lo apunta con la pistola].
DIRECTOR
Ella se fue porque sabía que estabas mintiendo.
CALÍGULA
Gracias por no impedirlo.
DIRECTOR
Ahora te tengo que arrestar. Has dejado escapar a Mona Lisa.
CALÍGULA
Apenas el avión esté en vuelo, señor director, no antes. [El avión comienza a volar].
CLEMENTE
¡No pueden escapar! [Al DIRECTOR]. ¡Deténgalos!
DIRECTOR
Demasiado tarde, MONA LISA va en ese avión. Se ha escapado.
CLEMENTE
¿Y qué tienes que no haces nada? ¡Detenlos! ¡Dispara!
DIRECTOR
Pregúntale a Calígula. [El PAPA CLEMENTE va a llamar por teléfono].
CALÍGULA
Get away from that phone.
CLEMENTE
No pienso.
CALÍGULA
Si no lo haces tendré que dispararte. [El PAPA CLEMENTE toma el teléfono]. Put the phone down! [El PAPA CLEMENTE no lo hace y Calígula le dispara. El PAPA CLEMENTE cae muerto. Entran los guardias].
DIRECTOR
[Se acerca a ellos]. El Papa. Vayan a buscar a los sospechosos habituales.
GUARDIA II
Sí, mi capitán. [Recogen el cadáver del PAPA CLEMENTE y salen].
DIRECTOR
[Tomando una botella y a CALÍGULA]. No eres solamente un sentimental. También eres un patriota.
CALÍGULA
Sí, hay que comenzar alguna vez.
DIRECTOR
Esta vez tienes razón. [Deja caer la botella. El avión se aleja]. Sería bueno que te alejaras del palacio, Calígula. Por un tiempo.
CALÍGULA
No me harían mal unas vacaciones.
DIRECTOR
Te puedo pagar el viaje. [Alejándose ambos].
CALÍGULA
Señor director, creo que este es el comienzo de una bella amistad. [Aparece MARILÍN, que coge el teléfono, seguida por VENUS, MADAME H.P., MAJAS, ZEUS].
MADAME H.P.
¡Mais non, il était de la resistance!
VENUS
¡Zeus, no!
MAJAS
¡E pericoloso sporgersi da fenestra!
MARILÍN
Al fin un teléfono. Aló? Aló?
TELÓN
[La imagen viene del blog La Estantería de Arriba].
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April122013
La reina de la Atlántida

[Claudio Lísperguer] [Pieza representada en un bar, con gran afluencia de público. Publicada en la revista Pasaje 49 (Ámsterdam, Países Bajos), verano de 1995.]
Personajes:
ISOLDA, JUANA DE ARCO, MONJE, REINA DE LA ATLÁNTIDA, ÁRABE I, ÁRABE II, CORO, CARDENAL, DIOS, PIRATA, ÁRABES, EMIR, SULTÁN, SIR LAWRENCE DE ARABIA, ROMMEL, IDI AMIN DADA, ALADINO, ANÍBAL, BURROUGHS, GADDAFI, SIMBAD EL MARINO, VICARIO, CABRA
Paisaje desértico, wagneriano, operístico. ISOLDA y JUANA DE ARCO vestirán como pajes renacentistas o, alternativamente, como brujas griegas. MONJE como monje benedictino. REINA DE LA ATLÁNTIDA como Cleopatra, pero con elementos modernos. VICARIO como gánster. ÁRABES como árabes. El CORO estará compuesto por look alikes de Elvis Presley.
ISOLDA y JUANA DE ARCO en un balcón que da sobre unas dunas. A los pies del balcón, el CORO.
CORO
Historia vamos contar,
¡pelos de punta parar!,
sob un santo religioso,
que non quería follar.
JUANA DE ARCO
Pero, no, nada en absoluto,
nada, pero nada de eso,
simplemente habíale el amor
resquebrajado movido seso.
CORO
Comenzad ya de una vez
nosas hermanas do caridad,
non quel público prefiérade
de recorrer ir la ciudad.
TODOS
¡Ale, ale, ale,
vamos a por lo nuestro,
caviar, champaña, moza,
a gozar con queste entuerto.
ISOLDA
Viejo monje benedictino,
gordo com tonel,
ciego, desesperado,
esconderse ha en burdel.
JUANA DE ARCO
¡Te equivocas, insaciable,
y ofendes al Señor,
el monje aqueste fue a convento
a follarse al señor prior!
ISOLDA
El vicio os consume,
corroe vostra alma podrida:
o monje y o superior
se amaban ya de por vida.
Criáronse que han
a misma teta mamando:
a madre es de por vida
tal a cocina o cilantro.
CORO
¡Y era, oh, un sano amor!
¿O cardenal mandó enclaustrar,
para evitarse bochorno,
en diminuta celda do convento
queste monje benedictino?
JUANA DE ARCO
Entregados a la vida,
a os quesos, a buen vino,
pronto la ensotanada pareja
noticia fue vespertino.
ISOLDA
Como mujer dol hospicio
asolaba aquel lugar,
raptando os chiquilines
por llevárselos en solar.
JUANA DE ARCO
Loco de celos el cardenal,
a los dos hizo encerrar
en la celda della torre
del convento que da al mar.
ISOLDA
De pronto una alada figura
sombras proyecta sobre muro,
larga cuerda asoma
simulando ser un burro.
A rescatalle de prisión
vino un ángel enviado,
ca o Papa dell Vaticano
do monjil hase prendado.
CORO
Grande brinco pone
a cuerda dando agarrone.
¡Allá va, allá va,
nuestro monje volador!
¡En cada manga un jamón
y un juego de tocador!
JUANA DE ARCO
Mas, oh, gran desgracia,
vientos, justicia divina,
fugitivo, ángel et jamón
de bruces dan en piscina.
CORO
El mar, quiéredes decir.
ISOLDA
Era a forma do falar.
De la mar embravecida
o ángel non ha de emerger
ca durante o breve vuelo
el jamón se dio en comer.
JUANA DE ARCO
¡Dios nunca los suyos abandona;
ca gravísimos pecados condona!
ISOLDA
Sentado en trono
junto a Virgen fumando porro,
oye el buen Dios los gritos
del monje que está dos morros.
JUANA DE ARCO
Hinchando los carrillos
con el suyo pelo despeinado,
sopla el buen Dios
un viento que es don tornado.
Apóstase tras velero
de calavera bandera;
ignorábalo todo Él
o bote pirata era.
ISOLDA
Negra se hace la mar,
altas, atormentadas las olas,
los rayos quiebran la noche,
aúllan las cacerolas.
CORO
¡Llegado que ha el bergantín,
a él se encima nuestro monjín!
MONJE
Señor mío, pirata,
gracias por la cortesía,
aquí jamón, aquí culito
que rindo a su Señoría.
JUANA DE ARCO
O noble corsario empero,
azotes le ha de dar;
su pata de palo luego
como dildo ha de usar.
ISOLDA
¡Triste destino del monje,
solo, abandonado a la mar:
en una balsa de palitos
al negra África va en dar!
JUANA DE ARCO
Ni bien desembarcado,
bajo sol ardiente, tenebroso,
un emir lo compra esclavo
y lo mete nul calabozo.
ISOLDA
A pan y agua le tiene
cuarenta y cuatro semanas;
o emir obligádole ha
a sustentarse de ranas.
CORO
¿Y quebrole la voluntad
a questa sacra potestad?
ISOLDA
¡Claro está!
JUANA DE ARCO
Las noches del poblado
con gran alarde divierte:
bailando desnudo, et peluca,
la turca danza del vientre.
CORO
¿Diente con diente da,
de tanto frío que ha?
ISOLDA
El corazón del emir
resopla con la emoción,
hasta el tuétano enamorado,
compónele bella canción.
CORO
¡Viva ol monje volador
y su juego de tocador!
ISOLDA
Grandes cejas pintose
en la suya redonda cara,
pistolón en mano gritaba:
¡La raja la vendo cara!
CORO
¡Doña Isolda, doña Isolda,
no mostréis tan mala saña!
JUANA DE ARCO
Se creía cual doncella
por vil emir profanada,
huyendo de lascivo padre
que a la noche la buscaba.
MONJE/ISOLDA
¡A mí, monjes del planeta!,
diz las cabezas cercenaba,
de tales infieles moros
que su honor amenazaban.
JUANA DE ARCO
Hízose un viento ratón
que a barullo puso fin,
pudiendo el señor emir
proseguir con su festín.
ISOLDA
Helo otra vez conspirando,
rotundo haciéndose el muerto;
enterrádole le han
en las arenas do puerto.
En cayendo la noche espesa,
monje: ¿cómo salir do entuerto?
Al primer toque do responso
húyese hacia el desierto.
CORO
Gran tormenta se avecina.
¡O buen Dios en la cocina!
¿Llamado no ha el emir
a su esposa la sultana,
encareciéndole as misión
de quitalle la sotana?
JUANA DE ARCO
La arena le cubre los olhos,
los labios, las orelhas,
la nariz, la frente,
el monje questa doncella.
ISOLDA
Rescatado que lo han
de tan siniestra tormenta,
dos caballeros árabes
le alimentan té de menta.
ÁRABE I
En tal y tal montaña,
a dos leguas de aquí,
gran caverna se trova
diz Salón del Marroquí.
ÁRABE II
Holgada que está
de grandes signos fenicios,
que atestiguan que la tierra
de hecho tuvo otro inicio.
MONJE
Habiéredes me llevar
a tan ilustre campaña:
ca siempre sospecha tuve
que Dios grande patraña.
JUANA DE ARCO
Nada de pleistoceno,
ni pterodáctilos, ni monos,
ni herbívoros dinosaurios,
ni multo cabalhos nonos.
ISOLDA
Gran civilización,
del espacio provenir.
Quedáronse en la gran mar
a esperar el porvenir.
JUANA DE ARCO
Quizá de luna venían,
en cohetes arriba montados;
nuclear energía sua contributio
a extinció dos pescados.
ISOLDA
Rey das africanas tierras
guerra quiere dar
para la mar nuevamente
de pececitos poblar.
JUANA DE ARCO
Empero enamoradizo sultán
prendado queda del rey la filla,
mas como atlántidos negaren
a la mar echa en guerra una flotilla.
ISOLDA
Explosiones por doquier,
princesa enamorada,
fenicios bombas tirar
dejando grande cagada.
CORO
Ahí va, ahí va,
ya se hunde en el siniestro
la Atlántida sociedad
la mar haciendo un desierto.
JUANA DE ARCO
Un solo oasis queda
en el cor della África, oculto,
donde reinan las amazonas
dedicadas al falo culto.
ISOLDA
Y hélole que ha en la caverna,
árabe le enciende pasto,
la humareda envuélvelo todo,
dejándole rey de bastos.
JUANA DE ARCO
Taponea o malo árabe
con ramas de gruta la ventana;
fétida humareda empuja
de nefasta marihuana.
MONJE
¡A mí, que con drogas me seducen,
la risa ya no la aguanto;
apretadme los pezones,
que he de morir de espanto.
CORO
Por los fumos colocadillo
púsose a falar tal loquillo.
MONJE
Mas, ¿cuánto ha que pasó
la larga pasada semana?
¿Por qué insiste en falarme
esta parlante sotana?
¿Verdad será que la mar
de ríos do mundo se alimenta,
que los muertos pararse han
en espolvoreándoles pimienta?
¿Y cómo que a tierra
tan lejos se ve,
si acaso tan siquiera
elevádome en coelo he?
ISOLDA
La risa sobresaltole.
Rebotando en su sotana,
espoloneando raudo camello
dar fue o harén de sultana
.
CORO
¿Aquesta que os
malos árabes envió
para llevale a gruta
que nadie jamás non vio?
JUANA DE ARCO
Questa gorda dama bigotuda
envióle eunuco mayordomo
con perentoria orden
de ofrecelle oro y romo.
ISOLDA
Trasladósele a una celda
con grandes aires do mazmorra,
donde cautivo diz le tuvo
la fémina, infame zorra.
MONJE
¡Pero, quién es usted, señora!
REINA
¡De la Atlántida la reina!
MONJE
¡Más bien parece una zorra!
CORO
¡Oh, oh, hanle de azotar,
para enseñalle a falar!
ISOLDA/JUANA DE ARCO
¡Pero no, pero no!
CORO
¿No era o marqués do consola?
REINA
Ay, señor, heme holgada
de tal escritor recibir,
¿non vos acaso autor
del arte del mal vivir?
MONJE
¡El mismo, el mismo!
CORO
Nuestro monje vocifera,
convencido el infeliz
de ansí evitar a perrera.
MONJE
Calamidades mult grandes,
socials trastorns, o invento do neón,
disolució das familias,
¡mesmo de conventos cerrazón!
CORO
¿Palpitábale agitado
le roso corazón:
pom, pom, pom?
REINA
Amor mío, amor mío,
al fin doy con usted,
a la madrugada le espero
en el fondo do toilet.
MONJE
¡Ay, ay, libradme,
libradme desta prueba:
te daré, doy fe,
trocito la mía breba!
CORO
¿Mas a quién pedía tal cosa
queste monje mal habido?
ISOLDA/JUANA DE ARCO
Ah, seguro que ser ha sido
a eunucos trop desabridos.
CORO
¿Mas cómo enteródese la mora
da existencia da escritora?
ISOLDA/JUANA DE ARCO
La sultana habiérede…
TODOS
¡Par Dieu!
ISOLDA/JUANA DE ARCO
O corrello electrónico…
TODOS
¡Mon Dieu!
ISOLDA
La atlántida enamorada,
castillo le ha de poner
rodeado de marismas,
gigantesco necesaire.
JUANA DE ARCO
La corte comenzaba,
bandejas van y vienen,
manjares, doncellas,
pero monje nada quiere.
CORO
Whiskey, wodka, ginebra,
manzanas, dulces melones,
Chanel, Christian Dior,
¡de látex os seus calzones!
ISOLDA/JUANA DE ARCO
¿Oh, palpitábale agitado
le roso corazón:
pom, pom, pom?
CORO
Corceles, videos,
películas, ostras,
non caso ha:
o monje non enrostra.
MONJE
Oh, Señor mío,
que en cielo estás,
libradme de tentación,
que el Mal me ha.
TODOS
¡Y quiérede escapar!
CORO
Mas señora princesa
abierto la puerta ha.
ISOLDA
Imaginaos la intriga.
Monje va de puntillas.
CORO
Barriguita pum, pum, pum,
¿contra muros y pasillos?
JUANA DE ARCO
Sigiloso abandona,
por las sombras protegido,
la sua jaula de oro
a sultana dar merecido.
ISOLDA
Pero saltado que ha
pozo de cocodrilos,
pirañas renacentistas,
el alma quedole en vilo.
JUANA DE ARCO
Hela ahí la marrana
dechado de pundonor,
entregando a legionario
esencia de morisco honor.
CORO
¡Dale, dale,
más, más, más!
¡Por delante,
por detrás!
MONJE
Pero, cómo, destino mío,
frívola la mía princesa,
¿non que haciéndole está
una famosa francesa?
CORO
Oh, cor mío,
ahora vuelta se da.
JUANA DE ARCO
¡No digas nada, no digas nada,
a boca has de cerrar:
el resto muy quedamente
lo poso imaginar!
ISOLDA
Mas, de pronto, de los infiernos
visión, princesa araña se torna,
y de un solo mordiscón
trocitos soldat tira en redonda.
JUANA DE ARCO
Ah, ah, reina caníbal,
cruel destino merecéis;
quienes el cor os entregan
habéis de trozar en seis.
CORO
¡Pierna la una,
pierna la dos,
brazo el uno,
brazo el dos,
cabeza la única
y el pijarrón!
ISOLDA
Como cual araña reina,
en follando ha de matar;
alimentar ha las larvas
que ella non quis abortar.
CORO
¿Gritole, quizá,
oh, infiel marrana?
¿Olvidósele quizá
que so Dios tiene romana?
TODOS
¡No, no, mudo queríase estar
por terso pellejo salvar!
JUANA DE ARCO
El grito saliole lento,
malherido el corazón;
mas no podía avanzar:
trabádosele había le calzón.
MONJE
¡Auxilio, auxilio,
volvedme al mi aposento,
questa cruel dama caníbal
usarme quer de alimento!
REINA
¡No saldrás de aquí,
sino hasta darme contento:
ingrato monje panzón,
no sabéis lo que yo siento!
CORO
¡No todos han de morir,
quienes a la reina placen,
que aquellos que dan placer
en la alacena yacen!
MONJE
¡Qué decís, madre mía,
cuál alacena es tu gloria:
quiérome fullir deste lare
y no morir en la noria!
REINA
Habidos en la alacena
esperan la eterna vida,
metidos en botellones
que vienen de extraña vía.
Nuestros padres del espacio,
orden han dado por sí:
Guardaos vos dos monjes
que carecen de sisí.
Si me complacéis,
al armario has de dar,
en remojo has de esperar
el día do juicio final.
CORO
¿La eterna vida promete
por darse gusto nel queque?
REINA
Los ángeles llegados,
el botellón abriré;
con vostra alma, sedienta,
al espacio migraré.
MONJE
Vade retro, saturnina,
no lo quiera a madre mía,
siendo de dama virgen
llegar quiero a fin da vida.
ISOLDA
Feroz, las cejas enarcando,
abre la reina puerta prohibida:
héla ahí una larga galería
de ilustres señores de baba caída.
JUANA DE ARCO
¿Y esto qué es?, preguntole.
Diz os señores dos quien hablé:
el día de San Pancracio,
a questa vida volveré.
REINA
No temáis, monje frivolón,
los ángeles están por llegar;
la eterna vida nos traen
para infinito jolgar.
MONJE
¡Non, non, mil veces non!
CORO
¡Insensato, condenaos si ben queréis,
pasar a vida en zurciendo molto jerséis!
ISOLDA/JUANA DE ARCO
En frascos reductos a feto tamaño
viérede feroz galería
dos más ilustres del mundo
posando jívaramente nas estanterías.
Aqueste Sir Lawrence de Arabia,
Rommel, Idi Amin Dada, Aladino;
aqueste Aníbal, Burroughs, Gaddafi,
e queste acullá o Simbad el marino.
CORO
¿Habiéronle puesto quizá,
ácido lisérgico en la mermelá?
JUANA DE ARCO
¡Pero, no; pero, no:
o monje a grandes gritos se da!
ISOLDA
Despechada, llena de odio,
la princesa planea venganza.
Reino promete a negro tontón:
¡Pero poner le has a mordaza!
JUANA DE ARCO
El monje trabado había
amistad con biblioteca,
donde pasaba los días
leyendo sob os aztecas.
CORO
Em punta das pirámides
os malignos sacrificios;
cabezas rodando van
con ocasión de solsticios.
¿Es que ciencia por doquier,
historia do nunca acabar,
hubiérede secreto motivo
para aparear con el Mal?
¡Ay, ay, cómo palpita o cor!
ISOLDA
Hélole allí que ya va
al aposento queste dormir,
sin saber o pobre monje
que ahí habrá de morir.
JUANA DE ARCO
Artero entró vicario malo,
ocultóse tras las cortinas:
cuando profundo monje dormía
clavole daga en la suya puatrina.
SICARIO
Hete quí yo que te he matado,
por orden de la sultana,
rápido, rápido, muere,
que poner me he tu sotana.
ISOLDA
¡Órdenes ha dado ya,
de la follar enseguida!
Atisban cocodrilos et pirañas
la cabeza muy erguida.
CORO
¡Claro, faltaba más,
o negro e o Fantomás!
JUANA DE ARCO
Trucidado que lo ha,
disfrazado huye el soldado,
ocultar ha su traición
con los suyos diez ducados.
A medianoche, a luna llena,
a ululando zorros y lobos,
arrástrase lenta el alma
o monje por so los codos.
ISOLDA
Cual manta, sábana, edredón,
blanco como el temor,
corre por atlándido palacio
el alma do monje cual tambor.
CORO
¡Pom, pom, pom,
pom, pom, pom!
JUANA DE ARCO
Pavor le entra a la reina,
que asomada está a ventana;
cae dol pavor, dos cabeza,
en el pozo mesma sultana.
ISOLDA
Soldado a Libia logró,
donde questa historia tremebunda
a doctas santas monjas
temblando que ha diz contó.
JUANA DE ARCO
Y o emir despechado
al negro soldado diz azotar
con una cuerda de miles
de fojas do bem rasurar.
TODOS
Hélo, pues, aquí el desenlace
del andar do monje lascivo;
queste que Dios buen padre
reencarnar haría tal chivo.
JUANA DE ARCO
Recordando la vida pasada,
bestiol multo vindictivo,
todo vegetales dolt oasis come,
dejándolo estéril, non productivo.
ISOLDA
A emir los cuernos
clava en el trasero;
da traspiés cayendo
de cabeza en un caldero.
JUANA DE ARCO
Quemóse que habido ha,
palacio o mala sultana,
su imperio desparece
en men de una semana.
CORO
¡Oh, oh, destino!
TODOS
¡Aprended, mortales,
de tierno cor:
cómo o desenfreno matar pode
o sustento da razón!
CORO
¿Pom, pom, pom?
TELÓN
Nota 1. ‘La reina de la Atlántida’ está basada en la película ‘L’Atlantide’ (1921), de Jacques Feyder.
Nota 2. Los personajes, en gran parte intercambiables, se comunican, como se advertirá, en una parodia de español antiguo, pero agregando rasgos de subnormalidad y demencia. Los personajes son obscenos, al mismo tiempo que fríos e indiferentes; gesticuladores y exagerados, pero con control de sí mismos. Mientras ISOLDA y JUANA DE ARCO narran la historia, ésta debe ser representada (cuando sea conveniente) al mismo tiempo en el escenario, recurriendo a técnicas de cómics en lo que se refiere a la iluminación. Debe tenerse en cuenta, además, que la pieza usa profusa y enfáticamente códigos circenses.
[Imagen viene del blog Chicharroneses].
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April62013
La isla de las orcas caníbales

[Claudio Lísperguer] [Pieza publicada en la revista Pasaje (Ámsterdam), número 49, verano de 1997].
Personajes: ÁNGEL, MAGO MERLÍN, MINISTRO DE HISTORIA, PRISIONERA INGLESA, LOS CUATRO NINJAS, EMPERADOR PIPITOKO, NOVIO I, NOVIO II, FANTASMAS I-XI, COMISARIO, GUARDIAS, SOLDADOS JAPONESES, CANGREJOS, ORCAS
ACTO I
Toda la acción del primer acto se desarrolla en una isla desconocida en el océano Atlántico. La isla tiene palmeras, playa y otra parafernalia costera. A ella llega el ÁNGEL, que es un náufrago del Titanic. En esta primera escena debe verse el transatlántico mismo y una toma en primer plano de la cubierta y del casco del buque: hombres y mujeres elegantemente vestidos como para una velada nocturna, algunos sentados, conversando o mirando el horizonte, camareros que pasan con bandejas. En el casco, y colgando del ancla, se sujeta un hombre. Arriba, apoyado contra la barandilla y sosteniendo un vaso de champaña en la mano, un ÁNGEL, acompañado por un CORO, canta ‘Adiós Argentina’, de Fernán Silva Valdés.
‘ADIÓS, ARGENTINA’
Tierra generosa
en mi despedida
te dejo la vida
temblando en mi adiós.
Me voy para siempre
como un emigrante
buscando otras tierras,
buscando otro sol.
Es hondo y es triste
y es cosa que mata
dejar en la planta
marchita la flor.
Pamperos sucios
ajaron mi china.
Adiós, Argentina,
te dejo mi amor.
Mi alma
prendida estaba a la de ella
por lazos
que mi cariño puro trenzó,
y el gaucho,
que es varón y es altanero,
de un tirón los reventó.
¿Para qué quiero una flor
que en manos de otro hombre
su perfume ya dejó?
Llevo la guitarra
hembra como ella;
como ella tiene
cintas de color,
y al pasar mis manos
rozando sus curvas
cerraré los ojos
pensando en mi amor.
Adiós, viejo rancho,
que nos cobijaste
cuando por las tardes
a verla iba yo.
Ya nada queda
de tanta alegría.
Adiós, Argentina,
vencido me voy.
La escena mostrará luego el hundimiento del barco y la huida del ÁNGEL. Al caminar abatido por la playa se encuentra con el MAGO MERLÍN, cuya figura semeja la de un brécol gigante.
MAGO MERLÍN.- Bienvenido. [Indicando el mar]. ¿Venía usted en el bote?
ÁNGEL.- Sí, en el transatlántico que iba con destino a París.
MAGO MERLÍN.- ¿Cómo logró cruzar hasta acá? Estamos bastante alejados.
ÁNGEL.- Nadando.
MAGO MERLÍN.- [Examinando sus plumas, sin creerle]. Ya lo veo.
ÁNGEL.- [Exhibiéndolas]. Nací con plumas.
MAGO MERLÍN.- [Intentando sacárselas, primero con suavidad]. ¿Conque nació con plumas, eh? [Le saca una].
ÁNGEL.- ¡Ay! ¿Qué hace?
MAGO MERLÍN.- Quería cerciorarme. Es la primera vez que veo a un ángel.
ÁNGEL.- Pero…, yo no soy un ángel.
MAGO MERLÍN.- ¿Conque pasó nadando, ah?
ÁNGEL.- Bueno, la verdad es que también usé mis plumas, a ratos.
MAGO MERLÍN.- Ya lo intuía.
ÁNGEL.- No las puedo usar por mucho tiempo… Están pegadas. Al embarcar en La Plata, caí del puente y me las mojé. El río está lleno de petróleo, ¿sabe usted?
MAGO MERLÍN.- Claro.
ÁNGEL.- Pero puedo volar un poco, solamente un poco. En realidad, mi vuelo actual parece más un brinco que otra cosa. [Intenta demostrarlo].
MAGO MERLÍN.- No tiene que convencerme. No es por eso que se lo decía.
ÁNGEL.- ¿Cómo?
MAGO MERLÍN.- No es por eso que… [Dejándolo de lado]. Nadie ha llegado antes aquí.
ÁNGEL.- Me parece, sin embargo, estar cerca de una ruta marítima.
MAGO MERLÍN.- Así es…, pero nuestra isla se encuentra rodeada de orcas caníbales.
ÁNGEL.- ¿Orcas… caníbales?
MAGO MERLÍN.- Quiero decir, carnívoras. Devoran todo lo que encuentran a su paso…, y viven rodeando la isla.
ÁNGEL.- [Mirando las aletas de orcas que se ven en el mar]. No me había dado cuenta… El último trayecto lo hice volando.
MAGO MERLÍN.- Eso lo explica todo. El territorio de las orcas termina a los cien metros. Desde ahí, por cincuenta metros más, hay dragones marinos que impiden que las orcas escapen. Se ven obligadas a alimentarse de lo que encuentran junto a tierra.
ÁNGEL.- ¿Dragones marinos? Nunca había oído hablar de ellos.
MAGO MERLÍN.- [Gesticulando]. Son inmensos, gigantescos y arrojan por el hocico un fuego pestilente.
ÁNGEL.- ¡Ag!
MAGO MERLÍN.- Pero tienen el seso de un canario. Según mis conocimientos es posible cruzar la franja ocupada por ellos, pero evitar a las orcas ha resultado imposible.
ÁNGEL.- Me imagino.
MAGO MERLÍN.- Más allá de los dragones la isla está rodeada de pirañas de mar, igualmente gigantescas y con varias dentaduras a lo largo del cuerpo.
ÁNGEL.- ¡Qué horror!
MAGO MERLÍN.- Además de una detrás de la oreja.
ÁNGEL.- ¡No me diga!
MAGO MERLÍN.- Ah, si yo le contara.
ÁNGEL.- La isla está rodeada de peligros.
MAGO MERLÍN.- Así es. [Se oye el trino del dragón]. Ah, ahí tiene a uno.
ÁNGEL.- ¿Es un dragón lo que canta?
MAGO MERLÍN.- Así canta cuando acaba de alimentarse.
ÁNGEL.- Ah.
MAGO MERLÍN.- Con el naufragio tan cerca de aquí lo oiremos por varios días.
ÁNGEL.- Qué espanto.
MAGO MERLÍN.- Más allá del círculo de las pirañas de mar se encuentran los tiburones alados, igualmente carnívoros y temibles.
ÁNGEL.- Qué barbaridad.
MAGO MERLÍN.- Sin embargo, son tan enamoradizos que, en teoría, sería posible cruzar su franja de mar sin que nos advirtieran.
ÁNGEL.- Es realmente increíble todo lo que me cuenta.
MAGO MERLÍN.- Así es. Es muy curioso que haya podido usted llegar a la isla sin sufrir… daños.
ÁNGEL.- Ya se lo dije: el último trayecto lo hice volando. O brincando, si quiere. No puedo volar bien. No me di cuenta de que había orcas caníbales en el mar.
MAGO MERLÍN.- ¿Usted no es un ángel?
ÁNGEL.- Le juro que no.
MAGO MERLÍN.- ¿El bote iba a París, dice usted?
ÁNGEL.- No lo digo yo: iba a París.
MAGO MERLÍN.- Y, ¿qué hacía usted en él?
ÁNGEL.- ¿Qué hacía? Evidentemente, era uno de los pasajeros.
MAGO MERLÍN.- Ya lo creo, pero le pregunto por qué iba usted a París.
ÁNGEL.- Se lo explicaré. [Se aleja unos pasos y comienza a cantar ‘Tristeza marina’, de Horacio Sanguinetti].
TRISTEZA MARINA
“Tú quieres más el mar”,
me dijo con dolor,
y el cristal de su voz se quebró.
Recuerdo su mirar
con luz de anochecer,
y esta frase como una obsesión:
“Tienes que elegir entre tu mar y mi amor”.
Yo le dije: “No”,
y ella dijo: “Adiós”.
Su nombre era Margó.
Llevaba boina azul
y en su pecho colgaba una cruz.
Mar…
Mar, hermano mío…
Mar…,
en tu inmensidad
hundo con mi barco carbonero
mi destino prisionero
y mi triste soledad.
Mar…
Yo no tengo a nadie…
Mar…
Ya ni tengo amor…
Sé que cuando al puerto llegue un día
esperando no estará Margó.
Mi pena es tempestad
que agota el corazón
con el viento feroz del dolor.
Jamás la olvidaré
y siempre escucharé
sus palabras como una obsesión:
“Tienes que elegir entre tu mar y mi amor”.
Triste dije: “No”.
Su nombre era Margó.
Llevaba boina azul
y en su pecho colgaba una cruz.
A medida que canta, los GUARDIAS y otros personajes se van acercando a la playa, rodeándolos y mirando con curiosidad.
MAGO MERLÍN.- ¿Se subió al barco por una pena de amor? Para olvidar a Margó, seguramente.
ÁNGEL.- Sí. Esta canción la canto a menudo. Quiero decir, me pasa a menudo.
MAGO MERLÍN.- Ya lo veo.
ÁNGEL.- Quiero decir…, estoy obligado a viajar por los mares del mundo… No puedo establecerme en ningún lugar. Soy un pájaro errante.
MAGO MERLÍN.- ¿Es usted migratorio?
ÁNGEL.- Así es. Vuelo…, viajo de puerto en puerto a la búsqueda de…
MAGO MERLÍN.- ¡De otra Margó!
ÁNGEL.- No. No sé si usted comprendería…
MINISTRO.- [Acercándose]. Inténtelo.
MAGO MERLÍN.- [Presentándoles]. El cosmólogo, consejero y ministro de Historia. [Volviéndose al ÁNGEL].
ÁNGEL.- Eh…, encantado. Angelino, para servirle. ¿Es usted… ministro de qué?
MINISTRO.- Encantado.
MAGO MERLÍN.- De Historia.
ÁNGEL.- ¿Ministro de Historia? Nunca había oído hablar de…
MINISTRO.- Ya lo entenderá. La naturaleza de nuestros soberanos nos obliga a modificar constantemente el pasado.
MAGO MERLÍN.- Pero, prosiga. Viaja usted por el mundo a la búsqueda de…
ÁNGEL.- ¡Del asesino de mi padre!
MAGO MERLÍN.- ¿Del asesino de su padre?
MINISTRO.- ¿Su padre fue asesinado?
ÁNGEL.- Sí. Su cadáver fue encontrado en los muelles de Buenos Aires cuando tenía yo apenas cinco años. Mi madre se casó al poco tiempo…, a la semana en realidad, con mi tío, el hermano de mi padre. Cuando tenía nueve años se me apareció por primera vez…
MINISTRO.- ¡Una historia de aparecidos!
ÁNGEL.- No, en absoluto.
MAGO MERLÍN.- Deje que termine con su historia.
ÁNGEL.- Se trata del fantasma de mi padre. Se me aparece de vez en cuando diciéndome que su hermano lo mató para casarse con mi madre.
TODOS.- ¡Ah!
ÁNGEL.- Mi padre estaba en cama con gripe. Me dice el fantasma que lo ahogó en una sopera mientras pretendía servirle una sopa de pollo, que, había dicho, le repondría.
TODOS.- ¡Crueldad infinita!
ÁNGEL.- Y era su mejor amigo.
MINISTRO.- Suele ocurrir…, también aquí hay que cuidarse de los mejores amigos.
ÁNGEL.- Y que le tengo que vengar. Que tengo que matarlo. Eso explica todo.
MINISTRO.- Explica todo…, ¿qué?
ÁNGEL.- Porque debo viajar por el mundo.
MAGO MERLÍN.- No le entiendo.
ÁNGEL.- Es que mi tío es marino y viaja por el mundo. Habiéndome enterado de que se marchaba a París, me subí al mismo barco.
MINISTRO.- Habrá muerto, sin duda.
MAGO MERLÍN.- A esta altura debe reposar en el estómago de algún dragón.
TODOS.- O en el de alguna piraña.
ÁNGEL.- Pero no tengo ninguna certeza. Si no encuentro sus restos, deberé seguir viajando por el resto de mi vida.
TODOS.- Su cadáver no aparecerá.
MINISTRO.- Debe de ser terrible vivir con semejante fantasma de padre.
ÁNGEL.- Siempre he tenido dudas, ¿sabe? Yo era muy pequeño entonces… Según mi madre, mi padre era un tipo repugnante. Tenía pelos encima de la nariz… que se negaba a sacarse.
TODOS.- ¡Es un asco!
MINISTRO.- Y, ¿no viaja su madre con usted?
ÁNGEL.- Ha vuelto a casarse. Ahora, hace un par de horas, se me ha aparecido el fantasma de mi tío pidiéndome que vengue su muerte.
MAGO MERLÍN.- ¡A manos de su otro tío!
ÁNGEL.- Luego de amarrarlo, el hermano le puso la cabeza en el microondas.
TODOS.- ¡Ah, bellaco!
ÁNGEL.- Así es. Murió a manos de su propio hermano, o sea, de mi otro tío.
MAGO MERLÍN.- Pero, ¿no viajaba su tío en el Titanic?
ÁNGEL.- Así es. El fantasma me dijo que el nuevo amante de mi madre había puesto una bomba debajo del casco…
MAGO MERLÍN.-… ¡Para matarlo!
ÁNGEL.- Así es.
MINISTR0.- Así que también tiene que matar al nuevo marido de su madre.
ÁNGEL.- Sí, a su nuevo marido, que resulta ser, como le digo, mi segundo tío… En otras palabras, el hermano gemelo de mi primer tío.
MAGO MERLÍN.- Es complicada su historia, monsieur Angelino.
MINISTRO.- Me hace recordar un famoso caso danés…, de hace un par de siglos.
ÁNGEL.- Ojalá fuera eso.
MAGO MERLÍN.- ¿Hay más?
ÁNGEL.- Mi abuelo, que acaba de morir en el hospicio, se me ha aparecido diciéndome que lo del crimen de mi padre son inventos.
MINISTRO.- ¡Me lo sospechaba!
MAGO MERLÍN.- ¡Inventos de su padre!
ÁNGEL.- Sí. Me dijo, en realidad, que mi padre murió de espanto una noche que paseaba por el muelle.
MAGO MERLÍN.- ¿De espanto?
ÁNGEL.- Sí. Cuando paseaba por el malecón se le apareció el fantasma de su tío, pidiéndole que vengara su muerte a manos del amante de su esposa.
TODOS.- ¡Pero, es increíble!
ÁNGEL.- Al ver al fantasma se asustó y cayó al mar.
TODOS.- ¡No puede ser!
ÁNGEL.- Y fue devorado por un pejerrey gigante que pasaba la noche en el lugar.
TODOS.- ¡Oh!
ÁNGEL.- Ah, es que en mi país es una historia conocida. Vea usted, el presidente de la república es un descendiente del general San Martín.
MAGO MERLÍN.- ¡No me diga!
ÁNGEL.- Sí. Pues bien, se le aparece el fantasma de San Martín y le pide que vengue su muerte a manos ¡Bernardo O’Higgins, el chileno!
TODOS.- ¡Oh!
ÁNGEL.- Que lo mató, dice, asándolo al palo, con abundante perejil, en un paso fronterizo.
TODOS.- ¡Ah!
ÁNGEL.- Y el fantasma de O’Higgins, a su vez, se le apareció al general Perón diciéndole que vengara su muerte a manos del inca Tupac Cacac Tictac.
MAGO MERLÍN.- Que, a su vez…
ÁNGEL.- ¡Exactamente!
MINISTRO.- ¿Y su madre, dónde está?
ÁNGEL.- No lo sé. Después de todos esos crímenes y apariciones no sé dónde ha quedado. [Se aparta un poco y canta ‘¡Por qué la quise tanto!’, de Rodolfo Taboada].
‘¡POR QUÉ LA QUISE TANTO!’
Remotos bandoneones
despliegan en la noche
sus pájaros de brumas
y un coro de fantasmas,
que gritan en las sombras,
preguntan y preguntan,
preguntan por qué lloro,
preguntan por qué canto,
por qué no la maldigo,
por qué la quise tanto…, tanto…
Yo sé que fue el remanso de mi vida gris,
que en el calvario de mis días fue una tibia luz,
que bendigo esta negra cruz,
que está aquí y está ausente
y sangra en mis labios desesperadamente.
Las sombras implacables
jugando con mi angustia
me acosan y preguntan,
preguntan por qué en vano
la espero todavía,
por qué vivo soñando
que alguna vez fue mía…, mía…
MAGO MERLÍN y MINISTRO.- ¡Su madre se escapó con los fantasmas!
ÁNGEL.- ¡Ojalá se hubiese escapado con ellos! La verdad es que después de todas estas historias de culo no sé a quién matar.
MAGO MERLÍN.- Aquí, con nosotros, no tendrá que matar a nadie.
ÁNGEL.- Con ustedes…
MINISTR0.- Con nosotros… ¡Usted nos ha caído del cielo!
MAGO MERLÍN.- No porque sea un ángel, ¿entiende usted?
ÁNGEL.- Pero, ¡yo no soy un ángel!
MINISTRO.- Qué más da…
MAGO MERLÍN.- Hace un año que nos encontramos sin rey…
ÁNGEL.- ¿Sin rey? Pero, ¿dónde estoy, exactamente?
MAGO MERLÍN.- Es, igualmente, una historia complicada, pero usted entenderá. [Hacia el MINISTRO]. Señor ministro…
MINISTR0.- Eh, verá usted… ¿Habrá observado, ciertamente, que tenemos un ligero aire vegetal?
ÁNGEL.- [Titubeando]. Sí… Ya que usted lo menciona, me libera de la imprudencia de preguntárselo.
MINISTRO.- Yo mismo tengo un terrible aspecto de melón, ¿no le parece?
ÁNGEL.- Sí, justamente, de melón.
MINISTR0.- Observe bien. [Mostrándole a los otros]. El mago tiene aspecto de brécol. [Otro]. El secretario, de mazorca de maíz. [Otro]. El juez, de zanahoria. [Otro]. De patata…, de espárrago…, de lechuga turca… [Observándole]. ¿Qué le parece a usted?
ÁNGEL.- ¿Qué me parece qué? Todos ustedes tienen un cierto aire vegetal, como dice usted.
MINISTRO.- Sí, sí, pero ¿cómo llegamos a esto? ¿Cómo se lo explica? ¿Somos vegetales o humanos?
ÁNGEL.- Y usted, ¿qué cree que soy yo?
MINISTRO.- Conteste mi pregunta.
ÁNGEL.- No sabría decirle. En mi país tenían a veces problemas en clasificarme como humano o como pájaro.
MINISTRO.- Ya, verá usted: tampoco nosotros lo sabemos. Nuestra isla yace abandonada en el Océano Atlántico y no tenemos contacto con el mundo exterior.
ÁNGEL.- Ya lo creo. Con las orcas caníbales…
MINISTRO.- Justamente.
ÁNGEL.- Los dragones y las pirañas… Los tiburones…
MAGO MERLÍN.- Y esas dos cosas, dice el señor ministro, están relacionadas.
ÁNGEL.- ¿Relacionadas? ¿Las orcas con… qué?
MINISTRO.- Con nuestra condición de semivegetales.
ÁNGEL.- No me diga usted.
MINISTRO.- Se lo digo. Escuche usted: esta isla está protegida, por decirlo así, por el cerco de orcas, dragones, pirañas y tiburones. Nadie puede llegar, nadie puede salir.
ÁNGEL.- Y, ¿entonces?
MINISTRO.- Hemos comenzado a evolucionar… Vea usted, para escapar al destino de comida de orcas, en el curso de los últimos milenios nos hemos ido transformado… en vegetales.
ÁNGEL.- ¿Las orcas no comen vegetales?
MINISTR0.- [Gesticulando con las manos]. Hmm, sí. Pero, en verdad, son carnívoras… No le he dicho todo.
ÁNGEL.- Soy todo oídos.
MINISTRO.- En nuestro reino sólo los extranjeros pueden ser reyes.
ÁNGEL.- No sé si debo sorprenderme. Los reyes son habitualmente extranjeros en todas partes…
MAGO MERLÍN.- Nuestra Carta Fundamental establece que nuestro rey debe ser un hombre…, y nosotros somos prácticamente vegetales.
MINISTRO.- De tal modo que nuestros soberanos deben ser, por necesidad, extranjeros.
ÁNGEL.- Y eso me hace un rey.
MINISTRO.- Exactamente. Nuestro último rey murió el año pasado; desde entonces nos encontramos sin soberano.
MAGO MERLÍN.- Era insoportable, un árabe que había trabajado de figurante en una película de Hollywood.
ÁNGEL.- No me diga.
MINISTRO.- Lo descubrimos tejiendo un tapete. Según decía él, el tapete podía volar.
ÁNGEL.- Qué ingenioso… [Receloso]. ¿Y el tapete?
TODOS.- ¡Nous l’avons mangé!
MAGO MERLÍN.- ¿Le interesan los aparatos voladores?
ÁNGEL.- No, en absoluto… Y el rey, ¿cómo murió?
MAGO MERLÏN.- ¡Ah, tuvo una muerte atroz!
MINISTRO.- Nuestra Señora Orca lo agarró por la cabeza y le dio una sola dentellada.
MAGO MERLÍN.- De los terribles dientes de Nuestra Señora Orca se veían apenas sus patitas.
ÁNGEL.- ¿Nuestra Señora Orca? ¿Me toma usted el pelo?
MINISTRO.- Ya temía yo que usted no entendiera.
ÁNGEL.- Pero, ¿quién va a creer una historia así? [Hacia el público]. ¡Caí en un manicomio de católicos franceses!
MINISTRO.- Pues, vea usted: Nuestra Señora Orca es la diosa que domina todos estos mares y a quien prestamos culto y tributo.
TODOS.- ¡Amén! ¡Alabada sea Nuestra Señora Orca!
ÁNGEL.- ¡Faltaba más!
MINISTRO.- No le he dicho todo: es ella quien ha impuesto la costumbre de tener sólo reyes extranjeros.
ÁNGEL.- [Impaciente]. Ya, ya. [Mirando hacia el cielo]. Sólo reyes extranjeros…
MINISTRO.- La principal función de los reyes extranjeros es la de suministrar a Nuestra Señora Orca vírgenes cada año, con ocasión del solsticio de verano.
ÁNGEL.- [Inquieto]. El solsticio de verano…
MINISTRO.- Y cuando el rey fracasa en obtener vírgenes…
TODOS.- ¡Nuestra Señora Orca lo devora vivo!
ÁNGEL.- No me diga más. Es por eso que han decidido transformarse en vegetales: así eluden la obligación del sacrificio.
MAGO MERLÍN.- Así es. [Indicando]. Allá, detrás de esas colinas, viven unas tribus enemigas. Nos hacemos guerra para obtener prisioneras vírgenes.
ÁNGEL.- Y en las guerras se obtienen prisioneros para los sacrificios.
MINISTRO.- Sí, ¿cómo lo sabe?
ÁNGEL.- Intuición.
MINISTRO.- Y las vírgenes se ofrecen a Nuestra Señora Orca.
TODOS.- ¡Que alabada sea!
ÁNGEL.- Y la señora orca, ¿quién será?
MAGO MERLÍN.- Nuestra Señora Orca, la que domina nuestros mares.
ÁNGEL.- ¿Una especie de virgen?
MINISTRO.- Justamente, una especie de virgen.
ÁNGEL.- ¿Madre de Dios, acaso?
MAGO MERLÍN.- No, en absoluto. Es una diosa… virgen.
ÁNGEL.- Ya entiendo. Y hace milagros.
MINISTRO.- Muy de vez en cuando.
ÁNGEL.- [Distraídamente]. ¿A qué hora pasa el ferry?
TODOS.- ¿El ferry?
ÁNGEL.- Sí, el ferry. Ya estoy harto de esta historia. Quiero volver a Buenos Aires.
TODOS.- ¿A Buenos Aires?
ÁNGEL.- Sí, a Buenos Aires. [Se aparta un poco y canta ‘Buenos Aires’, de Manuel Romero].
‘BUENOS AIRES’
Buenos Aires, la reina del Plata,
Buenos Aires, mi tierra querida,
escuchá
mi canción,
que con ella va mi vida.
En mis horas de fiebre y orgía,
harto ya de placer y locura,
yo pienso en ti, patria mía,
para calmar mi amargura.
Noches porteñas,
bajo tu manto
risas y llantos
muy juntos van.
Risas y besos,
farra corrida,
todo se olvida
con el champán.
Y a la salida
de la milonga,
llora una nena
pidiendo pan…
¡Por algo es que en el gotán
siempre solloza una pena!…
Al compas rezongón de los fuelles
un bacán a su mina la embrolla
y el llorar
del violín
va pintando el alma criolla.
Buenos Aires, cual a una querida,
si estás lejos, mejor hay que amarte
y decir toda la vida
antes morir que olvidarte.
MAGO MERLÍN.- Puede decir todo lo que quiera sobre Buenos Aires, pero aquí no hay ferry.
ÁNGEL.- Alguien tendrá que venir de vez en cuando, ¿no? ¿Quién los suministra a ustedes?
MINISTRO.- Suministro de nada, Angelino. Le hemos contado la verdad.
ÁNGEL.- ¿Qué? ¿Debo creer que ofrendan ustedes vírgenes a una diosa marina?
MAGO MERLÍN.- No lo decimos así, pero efectivamente. Nosotros la suministramos de vírgenes y Nuestra Señora Orca permite que pesquemos en el mar.
ÁNGEL.- Ya lo decía yo: lo de las orcas caníbales era un cuento.
MINISTRO.- No, es simplemente que Nuestra Señora Orca…
TODOS.- ¡Que alabada sea!
MAGO MERL N.- nos protege de las orcas cuando salimos a pescar.
ÁNGEL.- Pero, ¿no es ella una orca?
MAGO MERLÍN.- Pero, ¿nada sabe usted de la historia de las religiones? [Apresurado].
TODOS.- ¿No son todas más que metáforas?
MAGO MERLÍN.- Hay dioses de todas las formas: toros, hienas, serpientes, viejos travestis, extraterrestres… Vea usted, ¿no dicen algunos cristianos que su dios proviene de una estrella de otra galaxia?
ÁNGEL.- Será como usted dice.
MINISTRO.- Sin embargo, no le engañamos.
ÁNGEL.- [Al público]. Debo escapar de aquí. [A los personajes]. Ha sido un placer… este encuentro. [Camina por la playa hasta el momento en que, junto a él, un CANGREJO, que es una boca de cangrejo gigantesca llena de dientes y pelos, emerge de la arena y, de un mordiscón, le arranca un brazo al MAGO MERLÍN]. ¡Agg!
MAGO MERLÍN.- [Mientras salta hacia atrás y se toca el muñón]. ¡Ay
MINISTRO.- ¡Le arrancó un brazo!
TODOS.- ¡Nuestro Santo Patrono el Cangrejo Subterráneo!
ÁNGEL.- Pero, ¿qué es esto?
MAGO MERLÍN.- [Pasándoselo]. Mi brazo.
ÁNGEL.- [Retrocediendo y arrojando el brazo, que, al caer, es devorado por otro CANGREJO]. ¡Agg!
MAGO MERLÍN.- No se preocupe por mi brazo. Como somos vegetales, nuestros miembros mutilados vuelven a crecer con gran rapidez.
ÁNGEL.- Quiero decir, ¿qué era eso?
MAGO MERLÍN.- Un santo.
ÁNGEL.- ¿Un santo?
MINISTRO.- Nuestra Señora Orca tiene una corte compuesta de Nuestros Santos Patronos los Cangrejos Subterráneos.
MAGO MERLÍN.- Responsables de las lluvias y de los cultivos, como intuirá.
ÁNGEL.- Pero, ¡están más locos que cuando llegué!
MINISTRO.- La isla está poblada de…
ÁNGEL.- … cangrejos gigantes, ya me enteré.
MAGO MERLÍN.- Y no todo el mundo sabe dónde viven, ¿me entiende? Emergen de repente y atacan.
MINISTRO.- Yo, a veces, presiento su emergencia.
MAGO MERLÍN.- Yo también. Esta vez no.
ÁNGEL.- Pero, ¡es algo salvaje!
MINISTRO.- Como dice mi madre: ¡Si caminas sin tuición, morirás de un mordiscón!
TODOS.- ¡De un mordiscón!
ÁNGEL.- ¡Insólito!
MAGO MERLÍN.- Toda la isla está poblada de Santos Patronos. Huir es imposible.
ÁNGEL.- [Que, al intentar dar otro paso, ve un CANGREJO emerger de la arena dando dentelladas]. ¡Dios me libre!
MINISTRO.- Sólo yo, o el mago Merlín pueden llevarle seguro a la ciudadela.
MAGO MERLÍN.- De otro modo, perdería todos sus miembros antes de llegar siquiera al malecón.
ÁNGEL.- [Que, al intentar dar otro paso, ve un CANGREJO emerger de la arena dando dentelladas]. ¡Agg! [Intenta huir hacia el mar, donde aparecen ORCAS dando dentelladas]. ¡Estoy perdido!
MINISTRO.- Al fin comprende, Angelino. [Acercándose a él, pero dirigiéndose al MAGO MERLÍN]. ¡La corona!
MAGO MERLÍN.- [Sacando una corona de sus ropas y coronando al ÁNGEL]. ¡Viva el rey!
TODOS.- ¡Viva el rey!
ÁNGEL.- [Resignado]. ¡Viva el rey!
En ese momento, aparece una avioneta en el cielo, que cae estrepitosamente. Los personajes miran la escena.
ÁNGEL.- [Apartándose, canta ‘Cuando el corazón’, de Carmelo Santiago].
‘CUANDO EL CORAZÓN’
Una estrella que cayó del firmamento,
hecha carne por milagro de la vida
en momentos en que mi alma estaba herida,
con sus luces mi destino iluminó.
Hoy no siento ya el dolor de mis heridas.
Todo es alegría, un canto de amor.
Cuando el corazón,
cuando el corazón nos habla de un amor,
revive la fe, florece la ilusión.
Cuando el corazón recuerda a una mujer
la vida es gozar y el vivir querer.
Cuando el corazón palpita con ardor,
todo es risa y luz, en todo hay emoción,
canto a la esperanza, fe en el porvenir;
amar a una mujer, eso es vivir.
Cascabeles de cristal hay en tu risa
y caricia es el calor de tu mirada.
En tu boca de coral está engarzada
de un beso la ternura angelical.
Una estrella que cayó del firmamento
inspiró mi verso con su titilar.
MAGO MERLÍN.- ¿Qué fue eso?
GUARDIA 1.- ¡Ha caído un avión!
ÁNGEL.- ¡Una estrella!
MINISTRO.- ¿Una estrella? A mí me pareció una avioneta.
GUARDIA 2.- ¡Lo pilotaba una mujer!
GUARDIA 1.- ¡Una mujer rubia de largas trenzas!
TODOS.- ¡De largas trenzas!
MINISTRO.- ¡Escapando de un pasado pecaminoso!
GUARDIA 1.- El avión ha prendido fuego.
GUARDIA 2.- Morirá abrasada por las llamas.
MAGO MERLÍN.- Quizá cayó en territorio enemigo.
ÁNGEL.- ¡Su fantasma me pedirá que vengue su muerte!
GUARDIA 1.- ¡Hay un paracaídas colgando de un árbol!
GUARDIA 2.- ¡Mira hacia acá con un catalejo!
TODOS.- ¡Es una espía!
GUARDIA 1.- ¡Comienza a depilarse!
MAGO MERLÍN.- Y, ¿qué hacen, mentecatos? ¡A correr! ¡Llamad, llamad a los bomberos! [Salen].
ACTO II
La isla. Hay una torre de un castillo, a cuya ventanilla se asoma la PRISIONERA INGLESA. Sus largas trenzas rubias cuelgan hasta el suelo. Se ve en el prado, en los alrededores de la torre, al ÁNGEL, al MINISTRO, al MAGO MERLÍN y algunos GUARDIAS.
ÁNGEL.- ¡Es una historia increíble!
MAGO MERLÍN.- Así es. Una inglesa aristocrática en viaje a la Argentina…
MINISTRO.- … por falta de combustible cae en nuestra isla.
ÁNGEL.- ¡Es increíble!
MAGO MERLÍN.- Así es. Desciende, según dice, de una antigua familia noble. Vamos a acercarnos. [Se acercan a la torre].
ÁNGEL.- Es una mujer verdaderamente bella.
TODOS.- ¡Tiene los ojos rasgados!
MINISTRO.- Ya la hemos hecha prisionera.
MAGO MERLÍN.- E interrogado. Su tío murió en la Torre de Londres…
MINISTRO.- … Intoxicado con una sopa de lentejas.
MAGO MERLÍN.- Es que el fantasma de Lola Montes le había puesto veneno en el potaje.
ÁNGEL.- ¿Lola Montes?
MINISTRO.- Sí, enviada por el rey Ludwig de Baviera.
ÁNGEL.- También se me ha aparecido a mí pidiéndome que vengue su muerte y que mate…
TODOS.- ¡Al canalla de Rasputín!
MAGO MERLÍN.- Ya le contaremos detalles. [Mirando al cielo]. Tenemos mucho que hacer todavía.
MINISTRO.- Su destino no está aún determinado.
MAGO MERLÍN.- Es preciso llamar a reunión de gabinete.
MINISTRO.- [Saca un pito y lo toca]. ¡Reunión de gabinete! [Sus acompañantes y GUARDIAS rodean al MAGO MERLÍN con signos de gran excitación].
TODOS.- ¡Y debe ser secreta! [Se apartan y forman un grupo. Desde allí se oirán solamente susurros. El ÁNGEL se acerca a la torre].
ÁNGEL.- [Dirigiéndose a la PRISIONERA INGLESA]. ¿Do you speak Spanish?
PRISIONERA INGLESA.- Perfectamente. [Solemne]. Me crié en un cafetín de un suburbio del Gran Buenos Aires.
ÁNGEL.- ¿Se encuentra usted bien? Pensábamos que había caído en territorio enemigo.
PRISIONERA INGLESA.- Caí en un árbol.
ÁNGEL.- Se creyó que podía usted ser una espía.
PRISIONERA INGLESA.- Ya me lo han hecho saber.
ÁNGEL.- Al caer, sacó usted un catalejo.
PRISIONERA INGLESA.- Así es, y ya lo he explicado. Cuando estaba entre las ramas vi pasar un canarito extraño y creyendo encontrarme ante una especie desconocida no pude contener mi curiosidad. Es que soy ornitóloga.
ÁNGEL.- Una nueva especie de canario…
PRISIONERA INGLESA.- Así es. Se trata efectivamente de una nueva especie de canario…, con dientes.
ÁNGEL.- ¡Dientes! Acá todo parece tener dientes. ¡Es increíble! En las arenas de la isla viven cangrejos… con dientes; en el mar, orcas, pirañas, dragones y tiburones… con dientes; en las montañas, enemigos… con dientes. Hay incluso algunos árboles con dientes. Y los habitantes mismos, que son mitad vegetales, exhiben todos poderosos dientes.
TODOS.- [Haciendo castañear los dientes]. ¡Ta, ta, ta! ¡Ta, ta, ta!
PRISIONERA INGLESA.- ¿Ha recorrido la isla?
ÁNGEL.- Apenas puedo moverme. Sólo los nativos saben por dónde aparecen los cangrejos y se niegan a darme un plano. Solo no puedo dar ni un paso.
PRISIONERA INGLESA.- La vi desde el aire… Tiene forma de boca… con dientes.
ÁNGEL.- Los dientes a los que usted se refiere deben de ser los moais de los lugareños, esas piedras blancas gigantescas.
TODOS.- ¡Como en Isla de Pascua!
PRISIONERA INGLESA.- Los moais son en realidad dientes de dinosaurios.
ÁNGEL.- Vea usted.
PRISIONERA INGLESA.- Eso de que son semivegetales es verdad. Desde aquí, por la otra ventana que da al campo, veo sus jardines.
ÁNGEL.- ¡Aún no me los muestran a mí!
PRISIONERA INGLESA.- Pequeñas plantaciones… Espantapájaros… Algunos sauces llorones… Cada día aparece algún guardia a regar las plantas. Hay de todo: coliflor, brécol, tomate…, quiero decir, por la mitad…
ÁNGEL.- Claro, por la mitad. La mitad humana es la que está plantada en la tierra.
PRISIONERA INGLESA.- Así es. Arman unos barullos terribles. Al llegar a los tres años, se desprenden y emprenden el camino de la ciudadela.
ÁNGEL.- ¡Como las tortugas!
PRISIONERA INGLESA.- Exactamente.
ÁNGEL.- ¿Viajaba usted a la Argentina?
PRISIONERA INGLESA.- A la Argentina… después de cumplir en Inglaterra un mandato de mi padre.
ÁNGEL.- Soy todo oídos.
PRISIONERA INGLESA.- Se me apareció el fantasma de mi padre.
ÁNGEL.- ¡Como a mí!
PRISIONERA INGLESA.- Exigiéndome que matara al amante de mi madre para vengar su muerte. Me dijo, a decir verdad, que el amante de mi madre lo había matado.
ÁNGEL.- ¡Increíble!
PRISIONERA INGLESA.- Poco después de su muerte, viajamos, mi madre y yo, a Inglaterra para reponernos de las penas pasadas. Una noche, cuando creía yo que mi madre se encontraba en la ópera, se me apareció el fantasma de mi padre diciéndome que el amante de mi madre lo había matado durante el safari que emprendieron por la obscura África.
ÁNGEL.- ¡Ah, la negra África!
PRISIONERA INGLESA.- Allá, en una selva lujuriante, le perforó el riñón con un diente de foca y acto seguido lo ató a cuatro estacas en el suelo, luego de lo cual le cubrió el cuerpo con miel. ¡Fue devorado vivo por las hormigas!
ÁNGEL.- Mi padre parece haber tenido una muerte aún peor.
PRISIONERA INGLESA.- Me dice mi padre…
ÁNGEL.- El fantasma de su padre.
PRISIONERA INGLESA.- Sí, el fantasma de mi padre… Me dice, pues, que el amante de mi madre se encuentra durmiendo en el cuarto contiguo. Yo voy allá armada de una cimitarra y, aprovechando que dormía plácidamente bajo las sábanas, le rebano la cabeza.
ÁNGEL.- Una muerte merecida.
PRISIONERA INGLESA.- Al agarrar la cabeza con las manos, veo con horror que se trata de mi madre.
TODOS.- [Vuelven momentáneamente sus cabezas]. ¡Agg! [Vuelven a sus conciliábulos].
ÁNGEL.- Ahora, seguro que se le ha aparecido el fantasma de su madre…
PRISIONERA INGLESA.- Usted es clarividente. Mi padre no está muerto. En su lugar, durante el safari, hizo matar al amante de mi madre luego de obligarlo a escribirle una carta citándola en Londres. Hizo creer a todo el mundo que él era el muerto.
ÁNGEL.- Entonces su madre debió viajar a Inglaterra.
PRISIONERA INGLESA.- Donde el viejo me hizo matarla. Ahora, viajo por el mundo, buscándolo… ¡para matarlo!
ÁNGEL.- Qué historia tan triste. No quisiera yo estar en su pellejo. A mí, los fantasmas me exigen matar a otros fantasmas, cosa claramente imposible para mí.
PRISIONERA INGLESA.- Luego del asesinato de mi madre, y creyéndome en prisión, mi padre volvió a la Argentina con su propia amante. Hacia allá me dirigía yo.
ÁNGEL.- Qué historia tan trágica… Pero, ¿quién es usted?
PRISIONERA INGLESA.- [Solemne; demente]. ¿Yo? ¿Quién soy yo? Podría decirle tantas cosas… si pudiera salir de este encierro.
ÁNGEL.- Buscaré una solución. [Mira a su alrededor y encuentra una escalerilla que pone contra el muro de la torre por donde baja la PRISIONERA INGLESA]. ¡Es el momento oportuno! [La PRISIONERA INGLESA baja].
PRISIONERA INGLESA.- [Solemne]. ¿Quién soy yo? ¿Yo? [Se aparta un poco y canta ‘Loca’, de Antonio Martínez Viérgol].
‘LOCA’
Loca me llaman mis amigos
que sólo son testigos
de mi liviano amor.
Loca…
¿Qué saben lo que siento
ni qué remordimiento
se oculta en mi interior?
Yo tengo con alegrías
que disfrazar mi tristeza
y que hacer de mi cabeza
las pesadillas huir.
Yo tengo que ahogar en vino
la pena que me devora…
Cuando mi corazón llora,
mis labios deben reír.
Yo, si a un hombre lo desprecio,
tengo que fingirle amores,
y admiración, cuando es necio,
y si es cobarde, temores…
Yo, que no he pertenecido
al ambiente en que ahora estoy
he de olvidar lo que he sido
y he de olvidar lo que soy.
Loca me llaman mis amigos
que sólo son testigos
de mi liviano amor.
Loca…
¿Qué saben lo que siento
ni qué remordimiento
se oculta en mi interior?
Allá, muy lejos, muy lejos,
donde el sol cae cada día,
un tranquilo hogar tenía
y en el hogar unos viejos.
La vida y su encanto era
una muchacha que huyó
sin decirle dónde fuera…
Y esa muchacha era yo.
Hoy no existe ya la casa,
hoy no existen ya los viejos,
hoy la muchacha, muy lejos,
sufriendo la vida pasa.
Y al caer todos los días
en aquella tierra del sol,
cae con él mi alegría
y muere mi corazón.
Los personajes se han ido acercando a la PRISIONERA INGLESA, a la que rodean admirativamente mientras canta.
ÁNGEL.- [Al MAGO MERLÍN]. Es una mujer formidable.
MINISTRO.- Viajaba a Buenos Aires…
MAGO MERLÍN.- Es que se le ha aparecido el fantasma de su padre…
TODOS.- ¡No!
MAGO MERLÍN.-… pidiéndole que mate a su madre, que le corte las trenzas…
TODOS.- ¡Y que le saque el corazón al amante de su madre!
MINISTRO.- Y que meta todo en una maleta.
MAGO MERLÍN.- Que deberá enviar a la comisaría de policía más cercana.
TODOS.- ¿Será verdad lo que dice?
ÁNGEL.- Pero, ¡no es verdad! A su madre la ultimó por error.
PRISIONERA INGLESA.- ¡Soy una pobre desdichada!
MAGO MERLÍN.- [Dándose cuenta]. Pero, ¿qué hace usted aquí?
TODOS.- ¡Debería estar encerrada pensando con profundo dolor en los seres queridos que nunca más verá!
PRISIONERA INGLESA.- ¿Que nunca más veré?
MINISTRO.- ¡Ale, de vuelta a la torre o no respondo de mí! [La PRISIONERA INGLESA sube rápidamente. Un GUARDIA retira la escalera. Otro GUARDIA toca una trompeta].
ÁNGEL.- ¿Qué es esto?
MAGO MERLÍN.- Las resoluciones del consejo de ministros.
MINISTRO.- [Leyendo un edicto]. “Nosotros, mago Merlín y yo mismo, ministro de Historia, sacerdotes supremos de Nuestra Señora Orca…
TODOS.- ¡Qué alabada sea!
MINISTRO.- “… por resolución soberana confirmamos por el presente escrito conferir al susodicho Angelino el título y corona de Rey de la Isla de las Orcas Caníbales”.
TODOS.- ¡Viva el rey! [Lo alzan en andas y lo pasean a vivas por la playa].
ÁNGEL.- [Resistiéndose]. ¡Ya le he dicho que no me gusta esta farsa! Por lo demás, ¿no me habían ungido rey ya?
TODOS.- ¡Es que a veces perdemos la memoria! [El GUARDIA I vuelve a tocar la trompeta].
MAGO MERLÍN.- ¡El segundo edicto!
MINISTRO.- [Leyendo]. “Otrosí, determina el consejo de ministros que se prolongue la prisión de la prisionera inglesa que, acusada de espionaje, ha sido encontrada culpable. Determínase también su sacrificio en ofrenda de Nuestra Señora Orca…
TODOS.- ¡Que alabada sea!
MINISTRO.- “… en vista de lo cual se la hará partícipe de la corte de vírgenes sacrificiales a la espera del próximo solsticio”.
PRISIONERA INGLESA.- ¡No!
ÁNGEL.- ¡El próximo solsticio!
TODOS.- ¡El próximo, el próximo!
PRISIONERA INGLESA.- ¡Pasado mañana! ¡Yo no quiero ser sacrificada!
ÁNGEL.- Lo impediré. Después de todo, los isleños me han ungido rey. [Al MAGO MERLÍN]. Merlín, le ordeno revocar las resoluciones del consejo de ministros.
MAGO MERLÍN.- No es posible, Su Alteza. Las resoluciones firmadas por Nuestra Señora Orca son irrevocables.
ÁNGEL.- ¿Ha dicho… firmadas?
MINISTRO.- Firmadas de su puño y letra. [Acercándose y mostrando los edictos al ÁNGEL].
ÁNGEL.- Usted me toma el pelo. Allá, en mi país, los dioses no escriben.
TODOS.- ¡Falsario! En su país no hay dioses.
ÁNGEL.- En fin, no tenemos dioses autóctonos, pero rendimos culto a uno venido del Lejano Oriente. Pues bien, nuestro dios, que me parece infinitamente superior al suyo, no sabía escribir. Por esa razón debió contratar a un escriba judío para que transcribiera sus leyes.
MAGO MERLÍN.- ¿Cómo se llama su dios?
ÁNGEL.- Nadie lo sabe.
MAGO MERLÍN.- De todos modos, las resoluciones son irrevocables.
ÁNGEL.- Pero, en fin, ¿siendo rey no tengo acaso poder?
MINISTRO.- Sí, para ser instrumento de los designios de Nuestra Señora Orca. Desobedecer sólo nos acarrearía desgracias, usted lo sabe.
ÁNGEL.- Usted no pretenderá entregar a su diosa caníbal a esta…, a esta ¡princesa británica!
TODOS.- ¡Mentiroso!
PRISIONERA INGLESA.- Y yo ¡no soy virgen! Incluso he confesado mi pasado de mujer ligera.
ÁNGEL.- Ya me parecía.
PRISIONERA INGLESA.- Para escapar del sacrificio.
ÁNGEL.- ¿Lo sabía usted?
PRISIONERA INGLESA.- Según mis informaciones, me llevarán a un arrecife y me arrojarán al mar cuando se aparezca una orca gigantesca.
MAGO MERLÍN.- ¡Calla, sacrílega!
PRISIONERA INGLESA.- ¡Me arrancará la cabeza de una sola dentellada!
ÁNGEL.- ¡No lo permitiré!
PRISIONERA INGLESA.- La diosa orca no existe. Es un invento de sus enemigos.
TODOS.- ¿De nuestros enemigos malos?
PRISIONERA INGLESA.- Han construido una gigantesca orca de cartón que, cada solsticio, hacen asomar en la bahía. Les tienen convencidos de que es una diosa del mar.
TODOS.- ¡Mentirosa!
MINISTRO.- [Al ÁNGEL]. Vea usted la falsedad de lo que dice, Su Alteza. Nuestros enemigos comparten el mismo culto.
TODOS.- ¡Incluso le hacen sacrificios!
MAGO MERLÍN.- Está desesperada, Su Alteza. No la escuchéis.
PRISIONERA INGLESA.- Le causaré indigestión. ¡No soy virgen! ¡Soy una puta terrible!
MINISTRO.- ¡Miente!
MAGO MERLÍN.- ¡No le crea nada!
ÁNGEL.- ¡Soy la más grande puta de la historia!
MINISTRO.- ¡Lo dice para escapar!
MAGO MERLÍN.- Pero es evidente que miente.
MINISTRO.- Y, por lo demás, no importa para nada. ¡Nuestra Señora Orca no le mira los dientes a caballo regalado!
ÁNGEL.- Yo quiero que la liberen de la torre.
MINISTRO.- ¡Imposible! Si Nuestra Señora Orca se enterara, sufriríamos inundaciones, terremotos, catástrofes…!
MAGO MERLÍN.- ¡Incesto!
ÁNGEL.- Pero, ¿para qué encerrarla? De la isla no puede escapar.
TODOS.- ¡Eh, eh, ha dicho algo con sentido!
MAGO MERLÍN.- Es verdad, pero tememos que conspire con nuestros enemigos malos.
MINISTRO.- ¡Seguirá encerrada!
ÁNGEL.- [Para sí]. Tengo que impedirlo. [Melodramático]. Pero, ¡yo la quiero! Casándome con ella, aquí no habrá pasado nada.
PRISIONERA INGLESA.- ¿Casarme con usted? ¡Si apenas le conozco!
MAGO MERLÍN.- Ella también terminará queriéndole, no le quepa duda.
ÁNGEL.- ¿Terminará queriéndome?
PRISIONERA INGLESA.- ¡Oh, desdichada de mí!
ÁNGEL.- [Tratando de agarrar la escalera]. ¡La bajaré yo mismo!
TODOS.- [Impidiéndoselo]. ¡Malo rey!
MINISTRO.- Es una prisionera.
ÁNGEL.- ¡Busquen a una de ustedes, hagan algo! Yo la quiero hacer mi mujer.
MAGO MERLÍN.- ¡Es sacrilegio!
MINISTRO.- Será su mujer por una noche… Luego, debemos entregarla a Nuestra Señora Orca.
ÁNGEL.- ¿Qué me dice?
MAGO MERLÍN.- Que será suya por una noche.
ÁNGEL.- ¿Por una noche? ¿De qué me habla?
TODOS.- ¡Suya, suya, suya!
ÁNGEL.- Pero…, ¡para toda la vida!
MAGO MERLÍN.- No discuta más, Su Alteza, si no quiere usted ser encarcelado…
TODOS.- ¡Junto a la inglesa parricida!
MINISTRO.- La tendrá, de todos modos, por una noche.
MAGO MERLÍN.- Antes de su entrega.
PRISIONERA INGLESA.- ¡Oh, desdichada de mí!
MAGO MERLÍN.- [Al ÁNGEL]. Olvidé decirle que también tenemos tribunales…, y leyes que penalizan ¡la incredulidad!
ÁNGEL.- Pero, no es incredulidad. ¡Si no son más que orcas!
MAGO MERLÍN.- Se espera de usted que respete las leyes como el que más.
ÁNGEL.- Es un absurdo. Yo quiero a esa mujer, y la quiero para mí.
MINISTRO.- ¿Está seguro?
MAGO MERLÍN.- No es digna de usted, Su Alteza. Acaba de declarar que finge su amor.
TODOS.- ¡Money, money, money!
ÁNGEL.- ¿Pretende usted que yo, el rey, le pague por echarle un polvo?
TODOS.- ¡Vaya, vaya!
MAGO MERLÍN.- [Al MINISTRO]. Explíquele usted.
MINISTRO.- Todas las vírgenes de sacrificio están sometidas al derecho de pernada.
ÁNGEL.- ¿Al derecho de qué?
MAGO MERLÍN.- De pernada, ¿sabe usted? La noche previa al sacrificio puede usted poseerla. Así, Nuestra Señora Orca se mostrará aún más satisfecha.
ÁNGEL.- Pero, ¡qué falta de cordura!
PRISIONERA INGLESA.- ¡Justamente la noche previa!
ÁNGEL.- Podemos abjurar de nuestro credo…
TODOS.- ¿Y convertirse a qué?
ÁNGEL.- [Dirigiéndose a la PRISIONERA INGLESA]. El amor justifica, como entre los ingleses, el cambio de religión… Aquel que tiene ambiciones desmedidas debe cuidarse de la caída. No por mucho madrugar, evidentemente, amanece más temprano… [Repentinamente reflexivo]. No me haga caso. Los vegetales éstos comienzan a comerme el coco. Tenemos que salir de aquí. No permitiré que la sacrifiquen. Es una locura. No sé dónde caímos. No sé si son locos, drogadictos… o católicos franceses.
PRISIONERA INGLESA.- ¿Cree usted que me engaña? Ahora lo entiendo todo.
ÁNGEL.- ¿Que yo la engaño?
PRISIONERA INGLESA.- Ya sé que me hará suya dentro de unas horas.
ÁNGEL.- ¿Qué la haré mía?
PRISIONERA INGLESA.- Se hace usted el imbécil.
ÁNGEL.- ¡Conmigo! ¡Antes de morir!
PRISIONERA INGLESA.- [Al ÁNGEL]. ¿Pretende usted no comprender nada?
ÁNGEL.- No tenía ni idea.
PRISIONERA INGLESA.- ¿No es usted el rey?
ÁNGEL.- Desde hace… unas horas. Lo ha visto usted misma. No me ha quedado alternativa que aceptar el cargo… ¡La isla está rodeada de orcas caníbales! ¡La tierra está plantada de cangrejos gigantes! ¡La bahía está llena de dragones dentados!
PRISIONERA INGLESA.- ¡Carnívoros!
ÁNGEL.- ¡Yo la salvaré!
PRISIONERA INGLESA.- ¡Dragones que echan fuego!
ÁNGEL.- ¡Es un cuento de brujas!
PRISIONERA INGLESA.- [Recuperando la calma]. ¿Y usted pretende que le crea?
ÁNGEL.- ¿A mí?
PRISIONERA INGLESA.- Sí, a usted.
ÁNGEL.- Tiene que creerme. Soy tan inocente como usted…, y la amo. Le daré todo lo que tengo. [Se aparta y canta ‘Te doy lo que tengo’, de Pascual Contursi].
‘TE DOY LO QUE TENGO’
Yo tengo un cotorro,
un catre y una viola,
un peine y un espejo
colgado en la pared.
Y tengo dos cuadritos
que hice en la gayola,
color blanco y celeste
de seda cordoné.
Todito lo que tengo
pa’ vos es, alma mía,
el mate, la bombilla
y hasta el calentador,
y tengo pa’ esas noches
de invierno crudo y frío,
de lana un acolchado
para que duermas mejor.
Es lindo mi cotorro,
lo vieras de mañana,
el sol que entre los vidrios
dibuja la ‘pared’.
Y tengo una maceta
colgada en la ventana,
que tiene unas ramitas
de flores Rosa Té.
TODOS.- ¡Nice try!
MAGO MERLÍN.- Pero es inútil. Usted no puede casarse con la prisionera.
ÁNGEL.- ¿Por qué no?
MINISTRO.- Porque ella es prisionera y está destinada a Nuestra…
ÁNGEL.- No me lo repita.
MAGO MERLÍN.- No es sabio confiar en las condenadas… a la vida eterna, ¿sabe usted?
MINISTRO.- La tendrá toda para usted por una noche.
ÁNGEL.- [Melodramático]. ¡La noche previa a su muerte!
ÁNGEL.- Me niego.
TODOS.- ¿Se niega? ¡Imposible!
MAGO MERLÍN.- Basta ya, ¡es la prisionera o usted!
MINISTRO.- Si no es la prisionera, será usted, nuestro rey, quien terminará en el estómago de nuestros dioses.
ÁNGEL.- No puedo hacerla mía, ¡no puedo! No de esa manera.
PRISIONERA INGLESA.- [Cambiando de actitud]. Usted podrá hacer lo que quiera conmigo… Lo que quiera… ¿Dijo que quería casarse conmigo?
ÁNGEL.- Sí, no, no puede ser… ¡Yo la amo! Yo la amo sinceramente, desde el momento que supe de su triste destino.
TODOS.- ¡Mentiroso!
PRISIONERA INGLESA.- ¡Oh, cruel destino!
ÁNGEL.- Es la más pura verdad… Además, la amo. Cuando vi sus trenzas colgando de la ventana, me sentí como en un océano de dicha infinita… Tan cerca de mí y, al mismo tiempo, tan lejana… ¡Sólo los ángeles del cielo batían, suavemente, sus alas! ¡Dos negros esclavos movían una gigantesca hoja de palma sobre mí! ¡Doncellas semidesnudas arrojaban pétalos de rosas a mi paso! No sabe usted cuánto me alegra este encuentro… Aun cuando no crea en lo que digo… La amo, la amo… No, no puedo hacerla mía la noche de la pernada… Traicionaría mi amor… [Melodramático]. Y mi madre…, ¡mi madre no me lo perdonaría! ¿Cómo puedo tomar por derecho lo que quiero tomar por virtud?
PRISIONERA INGLESA.- ¿Virtud? ¿Oigo bien? ¿Llama usted virtud al crimen? ¿Pretende seducirme estando yo encerrada contra mi voluntad en la torre de un castillo?
ÁNGEL.- Esperaré, esperaré el día que me quiera. [Se aparta un poco y canta ‘El día que me quieras’, de Carlos Gardel].
‘EL DÍA QUE ME QUIERAS’
Acaricia mi ensueño
el suave murmullo de tu suspirar.
Cómo ríe la vida
si tus ojos negros me quieren mirar.
Y es mío el amparo
de tu risa leve que es como un cristal.
Ella aquieta mi herida.
Todo, todo se olvida.
El día que me quieras
la rosa que engalana
se vestirá de fiesta
con su mejor color.
Al viento las campanas
dirán que ya eres mía
y locas las fontanas
me contarán tu amor.
La noche que me quieras
desde el azul del cielo
las estrellas celosas
nos mirarán pasar
y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo.
ÁNGEL.- [Tosiendo]. De cualquier manera, se lo aseguro, no la tomaré.
MINISTRO.- Cree que casándose con Su Alteza salvará del sacrificio.
MAGO MERLÍN.- Pero es del todo imposible.
ÁNGEL.- Yo no puedo poseerla porque traicionaría mi amor.
MAGO MERLÍN.- Ni ella puede aceptar su petición de matrimonio porque, en estas condiciones, traicionaría el suyo.
ÁNGEL.- ¿Tiene ya un amor?
PRISIONERA INGLESA.- ¡Pero es él quien quiere casarse conmigo!
ÁNGEL.- ¡Ay de mí! Condenado a amar a una mujer que no puede creer que la amo…
MINISTRO.- Una mujer en cuyo amor tampoco se puede creer.
MAGO MERLÍN.-… porque le pertenece por derecho…
MINISTRO.- Y el derecho cancela la virtud.
ÁNGEL.- Incluso si la pusieran en mi cuarto en bandeja, no la tomaría… ¡Traicionaría mi amor! [Apartándose, canta ‘La última’, de Julio Camilloni].
‘LA ÚLTIMA’
Ya no puedo equivocarme, sos la última en mi vida,
y es la última moneda que me queda por jugar.
Si no gano tu cariño, la daré por bien perdida
ya que nunca más mi vida me permitirá ganar.
Te confieso deslumbrado que no esperaba tal cosa.
Ya están luciendo mis sienes pinceladas de marfil,
ya mi patio abandonado no soñaba con la rosa
y se realizó el milagro con la última de abril.
Sos la última y espero que me traigás la ternura,
esa que he buscado en tantas y que no puedo encontrar.
Ya no quiero pasionismo, ni amorío, ni aventura…
Yo te quiero compañera para ayudarme a luchar.
No me importa tu pasado ni soy quién para juzgarte
porque anduve a los sopapos con la vida yo también.
Además hay un motivo para quererte y cuidarte:
se adivina con mirarte que no te han querido bien.
Fue por eso que te dije ya no puedo equivocarme.
Sos la última que llega a perfumar mi rincón
y esas gotas de rocío que no te dejan mirarme
me están diciendo a las claras que alcancé tu corazón.
Pero si la mala suerte me acomoda el cachetazo
con que siempre está amagando para hacerme fracasar,
no podré sobreponerme a este último fracaso
y yo seré como un grillo muerto al pie de tu rosal.
MAGO MERLÍN.- [Dirigiéndose al ÁNGEL]. Ya ve usted, Su Alteza…
MINISTRO.- …, si no la toma…
MAGO MERLÍN.- … es usted quien deberá ocupar su lugar.
ÁNGEL.- Y terminar… ¡como el fantasma de mi padre!
MINISTRO.- Si usted quiere…
ÁNGEL.- Que ni siquiera pudo llegar a tierra firme.
MAGO MERLÍN.- Vamos, hay que acelerar los preparativos.
ÁNGEL.- ¡No, me opongo!
MINISTRO.- ¿Quiere usted ocupar su lugar?
ÁNGEL.- [Arrastrándose por la playa mientras a su lado emergen los CANGREJOS dando dentelladas]. ¡Ay, destino mío!
MAGO MERLÍN.- De todos modos, si usted se niega, usted y su nuevo amor serán igualmente devorados.
ÁNGEL.- [A la PRISIONERA INGLESA]. ¡Por lo menos moriremos juntos!
PRISIONERA INGLESA.- Pero, ¿quién le ha dicho que yo quiera morir con usted?
ÁNGEL.- [Abalanzándose contra el muro de la torre y tratando de escalarlo]. Pero, ¿tan ciega está que no ve mi amor? [Los GUARDIAS comienzan a rodearlo].
PRISIONERA INGLESA.- ¡Lo veré cuando lo demuestre!
ÁNGEL.- ¡Rápido, no tenemos tiempo que perder! ¡Dígame que será mi esposa!
PRISIONERA INGLESA.- [Dubitativa]. ¿A quién creer? [Al ÁNGEL, resuelta]. Sí, seré suya para siempre. [El ÁNGEL se libera y trata de huir].
MAGO MERLÍN.- ¡Atájenlo!
MINISTRO.- ¡Deténganlo!
TODOS.- ¡A por él!
ÁNGEL.- [Huye entre los CANGREJOS. Se detiene y canta ‘Corazón’, de Héctor Marcó].
‘CORAZÓN’
Corazón, me estás mintiendo…
Corazón, ¿por qué llorás?
No me ves que voy muriendo
de esta pena a tu compás.
Si sabés que ya no es mía,
que a otros brazos se entregó,
no desmayes todavía,
sé constante como yo.
Dame tu latido
que yo quiero arrancar
esta flor de olvido
que ella ha prendido
sobre mi mal.
Corazón, no la llames
ni la implores,
que de tus amores
nunca has merecido
tanta humillación.
Creo en Dios
y la vida
con sus vueltas.
Sé que de rodillas
la traerá a mis puertas
a pedir perdón.
Ya verás cuando retorne
y en sus pasos traiga fe,
que no es loca mi esperanza,
que no en vano la lloré.
Yo tendré en mi boca un beso
para su desolación
y mis manos las caricias
que le entreguen el perdón.
Pero si no viene
¡yo no quiero vivir!
Y en mi triste noche
sin un reproche
sabré morir…
El ÁNGEL trata de subir a la torre. Los GUARDIAS intentan agarrarlo al pie de ella mientras suenan sirenas de alarma. Aparecen en la playa, saliendo de un submarino, SOLDADOS JAPONESES de la segunda guerra mundial. Son de esos que creen que la guerra aún continúa. Se abren paso disparando contra los personajes, que huyen o buscan refugio. Entre los atacantes se encuentran los CUATRO NINJAS, que apartan al ÁNGEL y llevan a la PRISIONERA INGLESA al submarino.
NGEL.- Pero, ¿qué ocurre?
MAGO MERLÍN.- ¡Emboscada de nuestros enemigos!
MINISTRO.- ¡Los nipones!
TODOS.- ¡Que han secuestrado a la prisionera!
ACTO III
La escena transcurre en Ámsterdam. Una calle cualquiera del barrio rojo: putas, drogadictos pinchándose en la calle, turistas. En una ventana de putas, se ve a la PRISIONERA INGLESA, cuyas trenzas asoman a la calle. En otro lugar de la calle se ve al ÁNGEL, que acaba de posarse suavemente portando al MAGO MERLÍN en la espalda. Un hombre se acerca en ese momento a la ventana, conversando animadamente con la PRISIONERA INGLESA.
MAGO MERLÍN.- Ya sabía yo que la prisionera inglesa se encontraba en Ámsterdam. Nuestros servicios secretos funcionan a la perfección.
ÁNGEL.- [Señalando a la PRISIONERA INGLESA]. Pero, ¡está haciendo de puta! ¡Lleva las tetas al aire!
MAGO MERLÍN.- No nos atrevimos a decírselo, Su Alteza. Tampoco parece ella habernos engañado sobre su pasado, que decía que había inventado con la esperanza de escapar al sacrificio.
ÁNGEL.- Y a la noche que debía pasar conmigo.
MAGO MERLÍN.- [Mirando en rededor]. Pero ciertamente era una espía.
ÁNGEL.- Ah, ¡débil corazón! Está tan bella como siempre, con ese aire de tristeza y desamparo. [Se aparta y canta ‘No te engañes, corazón’, de José María Caffaro Rossi].
‘NO TE ENGAÑES, CORAZÓN’
No te dejes engañar,
corazón,
por su querer,
por su mentir;
no te vayas a olvidar
que es mujer
y que al nacer
del engaño hizo un sentir.
Miente al llorar.
miente al reír,
miente al sufrir
y al amar;
miente al jurar
falsa pasión…
No te engañes, corazón.
Me apena
verte con ella del brazo…
Si a mí me dio el esquinazo,
a vos, ¿qué te dará?
Oíme,
yo que soy tu viejo amigo
quiero darte un buen consejo…
largala y te convendrá.
Acaso
te llore y se desespere
y te bata que te quiere,
viejo ardid de la mujer.
No creas…
¿Cómo a vos ha de quererte
si juró que hasta su muerte
sólo mía había de ser?
No te dejes engañar,
corazón,
por su querer,
por su mentir…
No te vayas a olvidar
que fue mía
y que algún día
te podrás arrepentir
y has de llorar
con gran dolor…
Se ha de burlar
de tu amor…
No te olvidés
que ella es mujer…
No te dejes convencer…
No creas
que es la envidia o el desprecio
por todo el mal que me ha hecho
que hace que yo te hable así.
Bien sabes
que no hay envidia en mi pecho,
que soy un hombre derecho,
que soy como siempre fui.
PRISIONERA INGLESA.- [Que se ha acercado al reconocerlos]. ¡El rey del brécol!
ÁNGEL.- Sabía que terminaría engañándome.
MAGO MERLÍN.- Lo sabíamos.
PRISIONERA INGLESA.- ¿Engañándole? ¿Y a santo de qué? Nunca tuvimos nada el uno con el otro.
ÁNGEL.- Pero yo le declaré mi amor eterno…
PRISIONERA INGLESA.- ¿Amor eterno? Enfrentado al dilema de dejarme morir o morir en mi lugar…
ÁNGEL.- Yo habría muerto en su lugar.
PRISIONERA INGLESA.- No. Usted habría hecho lo que cualquiera: follarme y olvidar.
ÁNGEL.- Me habrían obligado. Si me hubiese dejado matar no estaría aquí ahora.
TODOS.- ¡Hay amor a primera vista!
ÁNGEL.- Me opuse a su sacrificio tanto como usted.
PRISIONERA INGLESA.- La lascivia le salía por los ojos.
ÁNGEL.- ¡Yo estaba enamorado de usted!
PRISIONERA INGLESA.- No tiene usted razones para quererme.
ÁNGEL.- La sigo amando con locura.
MAGO MERLÍN.- Y hemos venido a por usted, por usted, por usted.
PRISIONERA INGLESA.- ¿Para llevarme a la isla? ¡Jamás!
ÁNGEL.- En la isla será reina.
PRISIONERA INGLESA.- Reina soy aquí.
ÁNGEL.- Tendrá un séquito permanente de cuatro fornidos negros que la abanicarán día y noche.
PRISIONERA INGLESA.- Aquí, me sobran.
MAGO MERLÍN.- [Al ÁNGEL]. Estamos perdiendo el tiempo.
PRISIONERA INGLESA.- Además, me acusaron de espionaje.
MAGO MERLÍN.- Ahora es irrelevante. En reunión de gabinete se ha decidido retirar todos los cargos.
PRISIONERA INGLESA.- ¿Todos los cargos?
ÁNGEL.- Absolutamente todos.
TODOS.- ¡Todos, todos, todos!
PRISIONERA INGLESA.- ¡Usted se ha cambiado de bando!
MAGO MERLÍN.- [Al ÁNGEL]. Lo intentaré por última vez. [A la PRISIONERA INGLESA]. Durante su estadía en la isla tuvo Nuestra Señora Orca oportunidad de escuchar cantar a Su Alteza.
PRISIONERA INGLESA.- [Incrédula]. ¡Qué alivio que las orcas tengan oído musical!
TODOS.- ¡Sacrílega!
MAGO MERLÍN.- Razón por la cual perdonó a Su Alteza, permitiéndome viajar en su búsqueda para volver a la isla y fundar una nueva dinastía.
PRISIONERA INGLESA.- Me tiene sin cuidado.
MAGO MERLÍN.- Una nueva dinastía dedicada al tango.
PRISIONERA INGLESA.- ¿Al tango?
MAGO MERLÍN.- Sí, al tango eternel…
TODOS.- Aquel tango llorón y sentimental que tiene en cada acorde la alegría del arrabal… [MAGO MERLÍN se aparta y canta ‘Viejo tango’, de Francisco Alfredo Marino].
‘VIEJO TANGO’
En el gangoso rezongar del fuelle,
brotan sentidas, llenas de emoción,
las cadenciosas notas de mi tango,
el viejo tango de mi corazón.
Se llena mi alma de dulces recuerdos
y de añoranzas de mi juventud,
y cada nota asoma a mi memoria
une deuda de inmensa gratitud.
Viejo tango llorón,
tango sentimental,
tienes en cada acorde
las alegrías del arrabal.
Tango viejo y tristón,
tango que tanto amé,
dame tu musiquita,
la musiquita que ya se fue.
Yo te recuerdo cuando en Puente Alsina
los viejos tauras en tu dulce son
se columpiaban repartiendo cortes,
llenas sus almas de satisfacción.
Y al recordarte en esas gratas horas,
horas sagradas de mi buen ayer,
pienso que entonces, dentro de mi alma,
no se albergaba ningún padecer.
ÁNGEL.- Podremos casarnos, tener críos, cuidar de nuestros palacios y jardines.
PRISIONERA INGLESA.- El deber filial me obliga, como sabe, a rondar por el mundo. Debo encontrar al infame de mi padre y ultimarlo con saña.
TODOS.- ¡Con saña, saña, saña!
PRISIONERA INGLESA.- El fantasma de mi madre me ha pedido que le ponga parafina en su huevo matinal.
TODOS.- ¿Para matarlo?
PRISIONERA INGLESA.- No, para que le salgan tetas. Para matarlo me ha pedido que deje caer sobre su cabeza un pavo congelado. ¡Y que luego le entierre vestido de doncella!
MAGO MERLÍN.- Sospecho que estamos frente a un nuevo juego. [A ella]. ¿Cree usted que simulando indiferencia enfriará el amor del rey?
PRISIONERA INGLESA.- Me tiene sin cuidado.
ÁNGEL.- [Sacando algo de su morral]. Aquí está la corona. ¡De ahora en adelante será usted la emperatriz!
TODOS.- ¡La emperatriz, emperatriz, emperatriz!
PRISIONERA INGLESA.- ¡Una corona de patatas fritas!
MAGO MERLÍN.- ¡Usted ha estado haciendo la calle!
TODOS.- ¡Calle, calle!
PRISIONERA INGLESA.- [Al ÁNGEL]. Pero, ¿cree usted que cambiaría yo mi reino actual por un plato de lentejas? [Cambiando de tono]. Escuchá, gil apestado. [Se aparta y canta ‘¡Qué va cha ché!’, de Enrique Santos Discépolo].
‘¡QUÉ VA CHA CHÉ!
Piantá de aquí, no vuelvas en tu vida.
Ya me tenés bien requeteamurada.
No puedo más pasarla sin comida
ni oírte así decir tanta pavada…
¿No te das cuenta que sos un engrupido?
¿Te creés que al mundo lo vas a arreglar vos?
¡Si aquí ni Dios rescata lo perdido!
¿Qué querés vos? ¡Hacé el favor!…
Lo que hace falta es empacar mucha moneda,
vender el alma, rifar el corazón,
tirar la poca decencia que te queda…
Plata, plata, plata…, plata otra vez…
Así es posible que morfés todos los días,
tengas amigos, casa, nombre…, y lo que quieras vos.
El verdadero amor se ahogó en la sopa:
la panza es reina y el dinero Dios.
¿Pero no ves, gilito embanderado,
que la razón la tiene el de más guita,
que la honradez la venden al contado
y a la moral la dan por moneditas?
¡Que no hay ninguna verdad que se resista
frente a dos pesos moneda nacional?
Vos resultás, haciendo el moralista,
un disfrazao… sin carnaval…
¡Tirate al río! ¡No embromés con tu conciencia!
Sos un secante que no hace ni reír…
Dame puchero, guardate la decencia…
¡Plata, plata, plata! ¡Yo quiero vivir!
¿Qué culpa tengo si has piyao la vida en serio?
Pasás de otario, morfás aire y no tenés colchón…
¿Que vachaché? ¡Si hoy ya murió el criterio!
Vale Jesús lo mismo que un ladrón…
ÁNGEL.- Pero, no entiendo nada. ¿Y la carta que me ha escrito?
PRISIONERA INGLESA.- ¿La carta? ¿Qué carta?
MAGO MERLÍN.- [Abriendo el cofre que lleva consigo y sacando
una carta]. Aquí está. Intacta.
ÁNGEL.- [Arrebatándosela]. No caben dudas. Es su letra.
PRISIONERA INGLESA.- [Observándola]. Se parece a mi letra,
pero no le he escrito nunca.
ÁNGEL.- [Leyendo]. “Al Rey Angelino I. Cuatro malvados nipones me han liberado de la torre de la isla y me someten diariamente a toda suerte de oprobios. Estoy desesperada. Me han encerrado en un sótano de la ciudad. Aunque insisten en que el emperador Pipitoko quiere casarse conmigo, no dejan de vejarme en cuanto tienen oportunidad. Si aún me ama, ayúdeme, sálveme. Firmado, la prisionera inglesa, desesperada. Sin otro particular”. ¿Sigue negando?
PRISIONERA INGLESA.- No la escribí yo, pero lo que se dice ahí es verdad. ¿Quién pudo enterarse?
TODOS.- ¡El fantasma de su madre!
MAGO MERLÍN.- Alguno de los cuatro malvados nipones, ciertamente, que la ha transformado en lo que ahora es. [Se aparta un poco y canta ‘Carne de cabaret’, de Luis Roldán].
‘CARNE DE CABARET’
Pobre percanta que pasa su vida
entre la farra, milonga y champán,
que lleva enferma su almita perdida,
que cayó en garras de un torpe bacán
y que en su pecho tan sólo se anida
el triste goce que causa el gotán.
Su ilusión murió en el cabaret
al compás de un tango compadrón
y al notar perdida ya su fe
quedó su corazón
transido en la emoción
el dolor sus fuerzas le restó
comprendiendo al fin su berretín
y una noche que se encurdeló
sus penas entregó a un rubio copetín.
Por eso su alma en silencio solloza
y es una mueca su risa cruel
y cuando besa su boca de rosa
deja en los labios amargo de hiel
y en su carita amarilla, ojerosa,
se ven las huellas de un amor infiel.
Y así fue en la pendiente fatal,
del cabaret al hospital,
y a ninguno encontró que por su mal
tuviera compasión,
pues sin razón la dejaron sufrir
y a su ilusión la dejaron morir.
Y así fue en la pendiente fatal,
del cabaret al hospital
donde asilo encontró.
Pobre percanta que está contratada
vendiendo su alma por un copetín,
que de una vida feliz engañada,
lleva en el alma tristeza y esplín,
y que pasando su vida amargada
llora en silencio su pena sin fin.
PRISIONERA INGLESA.- Sabe usted demasiado sobre mí.
MAGO MERLÍN.- Al llegar a la ciudad fue encerrada en el sótano de un burdel…
PRISIONERA INGLESA.- Así es.
MAGO MERLÍN.- … Donde le enseñaron las artes del amor cortés. Al poco tiempo era usted una notoria dominatrix.
TODOS.- ¡The talk of the town! ¡The talk of the town!
MAGO MERLÍN.- Se paseaba usted dando latigazos por las calles.
TODOS.- ¡Con las tetas al aire y traspasadas por gigantes alfileres!
ÁNGEL.- ¡Con una plancha pegada en la espalda!
MAGO MERLÍN.- ¡Y varios cuchillos clavados en las nalgas!
ÁNGEL.- Al tiempo que un enano la arrastraba jalándola por las cadenas que tenía a los pies.
PRISIONERA INGLESA.- [Cubriéndose los ojos]. ¡Oh, desdichada de mí!
MAGO MERLÍN.- Con dos pijas parlantes cosidas en la cintura…
TODOS.- ¡Leía el porvenir!
ÁNGEL.- Pero el amor todo lo redime, amada mía. Venga usted conmigo y toda esta historia será cosa del pasado. [Entra el NOVIO I].
NOVIO I.- ¡Sobre mi cadáver!
MAGO MERLÍN.- ¡Encantado! [Saca una pistola y dispara una vez, sin darle].
NOVIO I.- [A la PRISIONERA INGLESA]. ¡Ah, andás con otro! [Comienza a cantar ‘La he visto con otro’, de Pascual Contursi].
‘LA HE VISTO CON OTRO’
La he visto con otro
pasearse del brazo.
Mis ojos lloraban
de pena y dolor.
En cambio en su cara,
sus negros ojazos
reían contentos
de dicha y amor.
Recuerdo que en mis brazos
llorando me decía.
será pa’ siempre tuya
mi vida y mi pasión.
Jugó con mis amores,
la ingrata me fingía,
dejándome enlutado
mi pobre corazón.
Hay noche que solo
me quedo en el cuarto
rogando a la virgen
me la haga olvidar,
y al verla con otro
pasar por mi lado
en vez de matarla
me pongo a llorar.
ÁNGEL.- Y este, ¿quién es?
NOVIO I.- ¡Su novio! [Al decir esto, se saca el bigote falso y lo arroja al aire].
ÁNGEL.- ¿Mi novio? ¡Yo no tengo novios!
TODOS.- ¡No tiene, no tiene!
PRISIONERA INGLESA.- ¡Ah, mi ex! ¡Después de tantos años! [Se abrazan. El NOVIO I se separa prontamente].
NOVIO I.- ¡Víbora! ¡Me engañas!
PRISIONERA INGLESA.- Hace muchos años que lo nuestro terminó.
NOVIO I.- ¿Terminó? No me enteré.
PRISIONERA INGLESA.- ¿Recuerdas las vacaciones que pasé en Tarragona?
NOVIO I.- ¿Cómo podría olvidarme? Jamás volví a saber de ti.
PRISIONERA INGLESA.- ¿No? Sin embargo, te escribí una larga carta en la que te decía…
TODOS.- [Mientras el NOVIO I busca entre sus ropas]. ¡Que cuatro nipones raptádola habían! ¡Habían, habían!
PRISIONERA INGLESA.- ¡Oh, es el fin!
NOVIO I.- Bien lo dices, infiel: es el fin. [Al ÁNGEL]. Yo mismo escribí la carta. [A ella]. Se me ha aparecido el fantasma de tu madre pidiéndome que vengue su muerte a manos de Angelino.
ÁNGEL.- ¡Soy inocente! ¡Los fantasmas mienten!
PRISIONERA INGLESA.- Fui yo quien la mató. ¡Fue un error!
NOVIO I.- Tu padre mismo me lo ha confirmado.
PRISIONERA INGLESA.- ¡Fue él quien me engañó!
NOVIO I.- Le rebanaste la cabeza con una cimitarra.
TODOS.- ¿La que era propiedad de su abuelo? ¿La que recibió de manos del faraón Tutanjamón XXIII?
PRISIONERA INGLESA.- Pensaba que era el amante de mi madre. Es a él a quien debía matar.
NOVIO I.- Pero él estaba muerto ya. ¿A quién quieres engañar?
PRISIONERA INGLESA.- Yo nada sabía.
NOVIO I.- Enterándome que habías huido a esa isla abandonada en medio del océano me acerqué al emperador Pipitoko.
MAGO MERLÍN.- ¡Eso explica el ataque de los nipones!
NOVIO I.- Sabiendo que te habías comprometido con el rey Angelino, te escribí para atraerlo aquí.
ÁNGEL.- Pero, ¡yo no tengo nada que ver!
NOVIO I.- ¿Niega usted ser su amante?
ÁNGEL.- ¡Lo niego! Quise serlo, pero no tuve éxito. Tiene un corazón de hierro.
NOVIO I.- ¿Niega usted que ella accedió a casarse con usted
ÁNGEL.- No lo niego.
PRISIONERA INGLESA.- ¡Me iban a sacrificar! ¿Qué otra cosa podía hacer?
NOVIO I.- Al parricidio has unido el engaño.
PRISIONERA INGLESA.- Ocurrió segundos antes de la llegada de tus emisarios nipones. Era todo muy confuso.
NOVIO I.- Te has unido voluntariamente a los nipones y te has transformado en la madame más famosa de la ciudad.
PRISIONERA INGLESA.- ¡No tenía alternativa!
NOVIO I.- Tu vida está llena de engaños.
PRISIONERA INGLESA.- ¡Pobre de mí!
NOVIO I.- Ahora, ¡morirán! [Entra NOVIO II].
NOVIO II.- ¡Por sobre mi cadáver!
MAGO MERLÍN.- ¡Encantado! [Empuña la pistola y le dispara una vez, sin darle].
NOVIO II.- Al fin te encuentro, zorra. [Se aparta y canta ‘Chorra’, de Enrique Santos Discépolo].
‘CHORRA’
Por ser bueno me pusiste en la miseria.
me dejaste en la palmera,
me afanaste hasta el color.
En seis meses me comiste el mercadito,
la casiya de la feria,
la ganchera, el mostrador…
¡Chorra!… Me robaste hasta el amor…
Aura, tanto me asusta una mina,
que si en la calle me afila
me pongo al lado del botón…
¡Lo que más bronca me da
es haber sido tan gil!
Si hace un mes me desayuno
con lo que he sabido ayer,
no era a mí que me cachaban
tus rebusques de mujer…
Hoy me entero que tu mama,
“noble viuda de un guerrero”,
¡es la chorra de más fama
que ha pisado la treinta y tres!
Y he sabido que el “guerrero”,
que murió lleno de honor,
ni murió ni fue guerrero
como me engrupiste vos.
¡Está en cana prontuariado
como agente de la camorra,
profesor de cachiporra,
malandrín y estafador!
NOVIO II.- Por tu causa, mi pobre madre ha muerto de pena.
TODOS.- ¡Se le ha aparecido el fantasma de la madre…
NOVIO II.-… ¡Pidiéndome que vengue su muerte!
TODOS.- ¡A manos de su hija!
PRISIONERA INGLESA.- ¿Mi hija?
NOVIO II.- Sí, chorra, tu hija, que le puso veneno de ratas en su huevo matinal.
NOVIO I.- ¡Otro amante decepcionado!
NOVIO II.- ¡Morirán todos! [Al tiempo que el NOVIO II saca una pistola y dispara contra el NOVIO I, éste saca la suya y dispara contra la PRISIONERA INGLESA, mientras el MAGO MERLÍN dispara contra el ÁNGEL. Caen].
ÁNGEL.- ¡Estoy herido!
MAGO MERLÍN.- Perdóneme, Su Alteza, me dejé llevar por el momento. Como todo el mundo estaba disparando…
ÁNGEL.- ¡Mentecato!
TODOS.- ¡Eso, eso, eso!
NOVIO II.- Ya nada tiene sentido para mí. [Se aparta y canta ‘A la luz del candil’, de Julio Navarrine].
‘A LA LUZ DEL CANDIL’
¿Me da su permiso, señor comisario?…
Disculpe si vengo tan mal entrasao;
yo soy forastero y he caído al Rosario,
trayendo a los tientos un güen entripao.
Acaso usted piense que soy un matrero;
yo soy gaucho honrado a carta cabal;
no soy ni borracho ni soy un cuatrero.
Señor comisario…, yo soy criminal.
Arrésteme, sargento, y póngame cadenas;
si soy un delincuente que me perdone Dios.
Yo he sido un criollo güeno, me llamo Alberto Arenas;
señor, me traicionaban, y los maté a los dos…
Mi china fue malvada, mi amigo era un sotreta.
Mientras me fui a otro pago me basureó la infiel;
las pruebas de la infamia las traigo en la maleta:
las trenzas de mi china y el corazón de él.
Apriete, sargento, que no me retobo;
yo quiero que sepan la verdad de a mil.
La noche era obscura como boca ‘e lobo…
testigo solito, la luz del candil.
Total, casi nada: un beso en la sombra,
dos cuerpos cayeron y una maldición.
Y allí, comisario, si usté no se asombra…
yo encontré dos vainas para mi facón.
El NOVIO II se arroja sobre la PRISIONERA INGLESA y, sacando unas tijeras de entre las ropas, le corta las trenzas. Perseguido por los otros, escapa y vuelve sobre el cadáver del NOVIO I al que, metiéndole un cuchillo, le saca el corazón. El ÁNGEL toma el corazón y lo arroja al MAGO MERLÍN. Cuando el NOVIO II intenta recuperarlo, el MAGO MERLÍN lo arroja al ÁNGEL. Finalmente, el NOVIO II recupera el corazón y lo mete en una maleta. Aparece el COMISARIO que le pone grandes cadenas. Salen ambos lentamente, el NOVIO II arrastrándose bajo el peso del metal. Aparece el FANTASMA I.
ANTASMA I.- ¡Has olvidado tu promesa!
ÁNGEL.- ¡Padre!
FANTASMA I.- ¡Has mancillado el honor de nuestra familia!
ÁNGEL.- No he tenido tiempo. ¿No has visto, oh padre, el barullo en que estaba metido?
FANTASMA I.- Mi asesino ronda suelto por ahí. [Entra FANTASMA II].
ÁNGEL.- ¡Tío!
FANTASMA II.- ¡Yo no lo maté!
FANTASMA I.- ¡Traidor! ¡Me hundiste la cabeza en una sopa de pollo!
FANTASMA II.- ¡No me di cuenta!
FANTASMA I.- ¿Me quieres convencer de semejante estupidez? [Entra FANTASMA III].
ÁNGEL.- ¡Tío!
FANTASMA III.- ¡Me amarró y me puso la cabeza en el microondas! ¡Morí calcinado!
FANTASMA II.- [A FANTASMA III]. Te consideraba mi mejor amigo.
FANTASMA I.- Nunca pensé que fueras capaz de semejante oprobio.
ÁNGEL.- ¡No quiero saber más! [Entra FANTASMA IV].
FANTASMA IV.- ¡Es falso! ¡Te ahogaste en el mar después de que se te apareció el fantasma de tu padre! [Entra FANTASMA V].
FANTASMA V.- ¡Busco al fantasma de San Martín! [Entra FANTASMA VI]. ¡Ah, maldito!
FANTASMA VII]. ¡Y yo era el jefe del imperio inca!
TODOS.- ¡Tupac Cacac Tictac! [Entra FANTASMA VIII].
FANTASMA VIII.- [Con un caldero]. ¡It’s war, war, war! [Entra FANTASMA IX].
FANTASMA IX.- [Inclinándose sobre el cuerpo de la PRISIONERA INGLESA]. ¡Hija mía! [Entra FANTASMA X].
FANTASMA X.- ¡Me rebanaste la cabeza con una cimitarra! ¡Parricida! [Entra FANTASMA XI].
FANTASMA XI.- ¡Maten a mi novio! ¡Me acaba de ultimar!
TODOS.- ¡Venganza, venganza, venganza! [En el barullo, los FANTASMAS sacan pistolas y se disparan entre sí. En medio de la balacera, el ÁNGEL y el MAGO MERLÍN se arrojan al suelo. Los FANTASMAS caen. Cautelosamente, el MAGO MERLÍN y el ÁNGEL se levantan arreglándose las ropas].
MAGO MERLÍN.- Nunca vi tantos fantasmas juntos.
ÁNGEL.- Ni yo. Tampoco sabía que morían…, y menos a bala.
MAGO MERLÍN.- Tiene razón, Su Alteza. No lo había pensado. Quizás… [Se acerca a los FANTASMAS tendidos y levanta una sábana].
ÁNGEL.- No me diga que…
MAGO MERLÍN.- [Descubriendo al FANTASMA]. ¡El emperador Pipitoko!
ÁNGEL.- ¡Los nipones!
MAGO MERLÍN.- ¡Es hora de volver!
ÁNGEL.- [Examinando y extendiendo las alas]. Sí, es hora de volver. [Sacude las alas. Se aparta y canta ‘Volver’, de Alfredo Le Pera].
‘VOLVER’
Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron,
con sus pálidos reflejos,
hondas horas de dolor;
y, aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La quieta calle donde el eco dijo
“Tuya es su vida, tuyo es su querer”,
bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver.
Volver
con la frente marchita…
Las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir
que es un soplo la vida
que veinte años no es nada;
que febril la mirada,
errante en las sombras,
te busca y te nombra.
Vivir
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez.
Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenan mi soñar…
Pero el viajero que huye,
tarde o temprano
detiene su andar.
Y aunque el olvido que todo destruye
haya matado mi vieja ilusión,
guardo escondida una esperanza humilde
que es toda la fortuna de mi corazón.
ÁNGEL.- Sí, es hora de volver. [Sacude las alas; el MAGO MERLÍN se sube a su espalda y así emprenden el vuelo].
ACTO IV
Un hombre solo [el ÁNGEL], en su cama, despertándose. Mira a la persona a su lado, que permanecerá cubierta [es el EMPERADOR PIPITOKO].
ÁNGEL.- ¡Qué pesadilla atroz! Soñé que eras el mago Merlín y que yo era el rey de una isla perdida en el océano Atlántico.
EMPERADOR PIPITOKO.- [Alisándose las pestañas y asomándose apenas]. ¿Qué dices?
ÁNGEL.- Yo llegaba a la isla. Era un náufrago. Se me había aparecido el fantasma de mi padre pidiéndome que vengara su muerte.
EMPERADOR PIPITOTOKO.- ¿Sabes qué hora es?
ÁNGEL.- Y tú, eras una inglesa que caía a la isla. A ti te perseguía el fantasma de tu madre.
EMPERADOR PIPITOKO.- ¿El fantasma de mi madre?
ÁNGEL.- Sí, la habías matado con una cimitarra.
EMPERADOR PIPITOKO.- Ah, déjame dormir.
ÁNGEL.- Fue un sueño extraño.
EMPERADOR PIPITOKO.- Estamos en verano.
ÁNGEL.- [Estirándose]. Es hora de comenzar el día.
EMPERADOR PIPITOKO.- ¿Había mujeres en tu sueño?
ÁNGEL.- Tú eras una prisionera inglesa. Te hacían prisionera y yo me enamoraba de ti.
EMPERADOR PIPITOKO.- Ayer soñaste lo mismo, pero la prisionera no era yo, sino mi madre. Es que no tienes respeto por nada.
ÁNGEL.- ¿Qué puedo hacer? [Sale de la cama, se aparta un poco y canta ‘Si soy así’, de Antonio Botta].
‘SI SOY ASÍ’
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Nací buen mozo
y embalao para querer.
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Con las mujeres
no me puedo contener.
Por eso tengo
la esperanza que algún día
me toqués la sinfonía
de que ha muerto tu ilusión.
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Es el destino
que me arrastra a serte infiel.
Donde veo unas polleras
no me fijo en el color…
Las viuditas, las casadas y solteras
para mí todas son peras
en el árbol del amor.
Y si las miro coqueteando por la calle
con sus ojos tan porteños y su talle cimbrador,
le acomodo el camouflage
de un piropo de mi flor.
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Pa’ mí la vida
tiene forma de mujer.
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Es Juan Tenorio
que hoy ha vuelto a renacer.
Por eso, nena,
no sufrás por este loco
que no asienta más el coco
y olvidá tu metejón.
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Tengo una esponja
donde el cuore hay que tener.
EMPERADOR PIPITOKO.- Siempre sabes cómo seducirme.
ÁNGEL.- [Acercándose]. Qué extraña voz tienes. ¿Estás constipada?
EMPERADOR PIPITOKO.- Un poco.
ÁNGEL.- Hoy tienes otro color de pelo…
EMPERADOR PIPITOKO.- [Cubriéndose]. No me mires.
ÁNGEL.- [Acercándose]. ¿Te quedó mal el teñido?
EMPERADOR PIPITOKO.- Sí. Mal, mal, mal.
ÁNGEL.- Y, qué orejas tan grandes tienes.
EMPERADOR PIPITOKO.- Para oírte mejor.
ÁNGEL.- Esos ojos, cómo fulguran en su inmensidad.
EMPERADOR PIPITOKO.- Para verte mejor, Angelino.
ÁNGEL.- Y esa nariz…
EMPERADOR PIPITOKO.- Para olerte mejor.
ÁNGEL.- Esos labios carnosos…
EMPERADOR.- Ah, para comerte mejor.
ÁNGEL.- [Tratando de meterse a la cama]. Déjame acompañarte un rato. [Descubriéndolo]. ¡El emperador Pipitoko!
EMPERADOR PIPITOKO.- [Descubriéndose]. ¡El mismo!
El ÁNGEL salta de la cama y corre tratando de huir. De pronto emerge un CANGREJO SUBTERRÁNEO, que lo devora. El EMPERADOR PIPITOKO huye dando brincos entre los CANGREJOS que emergen del suelo.
TELÓN
Nota. No me he detenido en la puesta en escena porque creo que debe ser tarea de quienes lo hagan. Sin embargo, conviene que aclare algunas cosas. Los personajes muestran rasgos de locura, sin que sean demasiado pronunciados, y en sus diálogos se advierte la influencia de caracteres circenses y de cómics. Sería interesante, además, que la iluminación adoptara el formato del cómics, para hacer posible planos cercanos (primeros planos circulares y rectangulares) y enfoques diagonales. Igualmente, el vestuario debería preferir los colores primarios típicos de la literatura popular.
[La imagen viene de aquí].
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March232013
Cómo hacer perros guardianes

[Más de un cuarenta por ciento de los chilenos tiene un perro en el patio en la creencia de que cuida y protege la casa. Muchos de estos dueños recurren a maltratos y torturas para convertirlos en perros agresivos.]
Ayer 22 de marzo publicaba el diario El Austral de Osorno los resultados para Osorno, Chile, de la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC 2012), según la cual el 43,8 por ciento de los osorninos encuestados dijeron tener “un perro como protección para el hogar” (en Chile el promedio es 41,8 por ciento).
En los comentarios cedidos por el médico veterinario Eduardo Jara, se lee que, aparentemente, los dueños de perros con funciones de guardia suelen hacerles pasar hambre en la creencia de que los animales bien alimentados no se desempeñan tan bien como los hambrientos y estresados. Es un mito urbano “que no tiene ningún sustento”.
Otro mito que denuncia el veterinario es echar ají o aliños en la comida a los perros con funciones de vigilancia, práctica que se sustenta en la bizarra creencia de que así se logra que los perros sean más agresivos con los desconocidos.
Aparentemente, la encuesta no incluyó la pregunta de si los dueños de perros dejan en manos de profesionales el adiestramiento de sus perros destinados a labores de vigilancia y prevención. Aparentemente no lo hacen, porque si lo hicieran no recurrirían a métodos cercanos a la tortura, como hacerlos pasar hambre y otras prácticas.
Existen en Chile, especialmente en el campo y en los circuitos criminales de organizadores de peleas de perros, personas especializadas en preparar perros para hacerlos más agresivos y mejores vigilantes. Casi todos estos métodos incluyen alguna forma de tortura. Entre algunas prácticas conocidas está la de encadenarlos día y noche, encerrarlos en espacios pequeños para estresarlos, golpear con un palo los barrotes de sus jaulas, con el mismo fin, golpearlos y patearlos para mantenerlos en un estado permanente de estrés. Uno de mis vecinos en el campo, por ejemplo, tiene a su perro encadenado y encerrado en una choza día y noche. Y tiene planes de llevarlo a un preparador para que el perro se vuelva agresivo con los humanos.
Muchas de estas prácticas, habituales tanto en el campo como en las ciudades chilenas, no solo no están prohibidas por la ley de protección animal sino que incluso han sido aprobadas y aceptadas. La ley 20380 existente, de 2009, que vino a remplazar la legislación anterior, no protege exactamente a los animales y las únicas disposiciones en que parece existir la intención de protegerlos son el artículo 18, que en realidad es una reformulación del tradicional artículo 291 bis del Código Penal, que aumenta la pena por maltrato animal a la de presidio menor en sus grados mínimo a medio y multa de dos a treinta unidades tributarias mensuales”, y el artículo 3, que estipula que “toda persona que, a cualquier título, tenga un animal, debe cuidarlo y proporcionarle alimento y albergue adecuados, de acuerdo, al menos, a las necesidades mínimas de cada especie y categoría y a los antecedentes aportados por la ciencia y la experiencia”.
La ley aprobada en 2009, que remplazó varios proyectos realmente bien intencionados por una legislación aberrante que, en nombre de la protección animal, tolera y aprueba prácticas crueles como el rodeo, las peleas de perros, los espectáculos circenses con animales, la reclusión arbitraria de animales en zoológicos, la experimentación animal en laboratorios, la crianza comercial de mascotas y “sus productos”, la experimentación con animales vivos, la sujeción o encadenamiento permanente de animales, etc. Todo lo que uno pueda pensar como maltrato, está protegido y sancionado por la absurda ley chilena.
Chile necesita urgentemente una nueva ley que se proponga genuinamente respetar el derecho a la vida de los animales y protegerlos contra las violencias y crueldades de los humanos. Una nueva ley debería incluir reivindicaciones y demandas largamente defendidas por ciudadanos y organizaciones animalistas: prohibir los experimentos con animales, el rodeo, las peleas de perros, el circo con animales, etc., y prácticas menos conocidas, como esta que comentamos aquí, que es la bruta y siempre improvisada costumbre de maltratar a los perros manteniéndolos hambrientos, cansados e irritados, sujetos y encerrados, en un estado permanente de estrés para que descarguen su malestar y rabia en los desconocidos que se acercan a los territorios que defienden. Preparar a los perros de esta manera debiera ser un delito grave, y mantener perros guardianes sin su adiestramiento profesional debiese ser una práctica castigada con multas y la obligación de recurrir a profesionales reconocidos por las autoridades municipales. Estas dos aberraciones están en el origen de numerosos y mortales ataques de perros guardianes o de patio contra humanos, muchas veces miembros de las propias familias a las que se supone que deben defender. Por la misma razón, los dueños de perros que cometen estos ataques debiesen ser juzgados con extrema severidad, sin eludir penas prolongadas de prisión.
Mucha gente deja a sus perros en el patio con la idea de que así les defienden mejor contra agresores o invasores o ladrones y defienden sus propiedades. Pero en los patios la gente habitualmente deja trastos inservibles –digamos, sillas de dos patas, neumáticos viejos, recipientes de plástico agujereados-, que si fuera robados por los cacos les harían estos a las familias un gran favor. No muchos parecen entender que los perros les protegerán mucho mejor si están dentro de casa, que no fuera padeciendo frío, soledad y otros temores.
Educar a los maltratadores es difícil. No es fácil comunicarse con ellos porque simplemente parecemos vivir en mundos diferentes. Hablando con mi vecino que prepara a su perro manteniéndolo encadenado día y noche, me dijo que no se atrevía a dejarlo suelto en el terreno porque “me costó quince lucas”. No entendía por qué era maltrato tenerlo encadenado, considerando que todo el mundo hace lo mismo. Qué se puede argumentar con un campesino indio que se alimenta de conejos, perros pequeños y gatos que tienen la mala fortuna de caer en las crueles trampas que pone por todas partes, incluyendo tierras nacionales y rurales y a orillas del río donde la caza con trampa está prohibida y que causan la muerte del animal asfixiándolo lentamente o mutilándolo. La razón de por qué tenía que convertir al perro en una máquina de muerte para defender un predio donde había nada que defender (solo el cerco de alambre y dos chozas de barro), era que el terreno era de su patrón y nadie tenía derecho a entrar en él. El terreno de su patrón no tiene cerco por todas partes, y una de estas partes abiertas linda con el río. Imagínate si, desprevenido, quisieras cruzar el terreno para llegar desde el río a la carretera. O si un niño, por la misma razón, entrara al terreno porque, jugando en la ribera, que se le cayó la pelota. O si, simplemente, el perro guardián ideal del campesino indio fuera a husmear por el río, donde justamente estás de picnic.
Los resultados de la encuesta, acompañados en Osorno por los informados comentarios de un veterinario de la región, me hacen esperar lo peor. La ley de 2009 es un compendio de aberraciones destinadas a proteger el maltrato animal y es dudoso que podamos recurrir a ella para impedir que los maltratadores preparen a los perros guardianes para convertirlos en mortíferas máquinas asesinas. Necesitamos urgentemente una ley que, entre otras muchas cosas, obligue a los dueños de perros guardianes, de patio o de parcela, o de terrenos o instalaciones industriales y locales comerciales, a observar reglas relativas a la preparación y descanso de los animales (cuando no sea mejor prohibir enteramente algunas prácticas) y a dejar su adiestramiento en manos de profesionales certificados, de modo que su defensa del territorio no resulte, como ocurre demasiadas veces, en la muerte de los transgresores o incautos o familiares. Y una ley que prohíba y castigue severamente prácticas crueles susceptibles de ser clasificadas como tortura o maltrato animal –como hacerles pasar hambre, encadenarlos o estresarlos con ruidos molestos o golpizas u otros métodos similarmente crueles.
El proyecto de ley conocido como el proyecto del senador Girardi, ‘Tenencia responsable de mascotas y animales de compañía’ (boletín Nº 6.499-11), que se encuentra aún en el Senado tras ser aprobado en primer trámite constitucional, prohíbe someter a las mascotas a sufrimientos a lo largo de sus vidas y obliga a sus dueños a proporcionarles alimentación, albergue y buen trato. El proyecto también prohíbe expresamente el adiestramiento de mascotas (perros) para convertirlos en animales agresivos y establece que toda persona que se sienta amenazada en su integridad por algún animal de compañía ajeno podrá denunciar el hecho ante el juez de policía local sin más formalidades. Pero no fija normas para la tenencia de perros guardianes ni obliga a sus dueños a dejar su adiestramiento como perros de vigilancia en manos de adiestradores profesionales. El adiestramiento profesional de los perros de guardia, que debiesen además ser considerados perros de servicio, permitiría que los perros custodiasen las propiedades sin que ello resulte en lesiones o la muerte de las personas que entren, a sabiendas o inadvertidamente, en predios privados.
El proyecto, en sus diferentes versiones, también impone a los dueños responsabilidades civiles por los daños que pueda causar su mascota a terceros, excepto en casos (dice al menos una versión) en que la persona haya entrado sin autorización a una propiedad privada. Esto ciertamente sería lamentable si no se agrega previamente que los perros con estas funciones deben contar con la certificación municipal que los reconoce como perros adiestrados para ellas.
Con todo, las sanciones contra las personas que adiestran criminalmente a sus perros, sea con el fin de prepararlos para peleas clandestinas o para adiestrarlos como perros guardianes, son ridículamente bajas si se considera que en casos de agresión, que a veces son fatales, estos perros han sido preparados por sus dueños para matar y que, por tanto, en caso de lesiones graves o muerte causada por estos animales, sus dueños debiesen ser juzgados por homicidio, porque en la acción del animal se advierte la intención maliciosa de estos y deja de explicarse por negligencia o descuido.
De aprobarse el proyecto de Girardi podríamos proteger a los perros de estos dueños criminales y desquiciados e incluso denunciarlos y llevarlos a justicia.
Pero el proyecto duerme aún en el Senado.
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March182013
Un crimen perfecto

[Claudio Lisperguer con Bibi Lauren] [Guión para fotonovela o cómic, inédito, basado en una historia de Pierre Bellemare].
Toma 1
Una mujer está sentada junto a una ventana. Las persianas están subidas hasta la mitad. La mujer se ve de perfil, desde atrás. Está al lado derecho del marco [visto desde la cámara], de modo que no puede ser vista desde la calle. Lleva su pelo recogido en moño, con una peineta grande, como las de Rocío Jurado. Su vestido, que llega hasta debajo de la rodilla, es floreado, de fondo blanco. Tiene las piernas cruzadas. Hay un gato en su regazo. Por la ventana se ve la calle y el edificio de enfrente, por lo que se entenderá que ella está en el primer piso. Es de día, temprano.
Texto de la toma 1
La señorita Torres del Molino vive en la provincia. En su pueblo no ocurre nunca nada y se aburre. Su único consuelo son sus gatos y los vecinos de enfrente, a los que espía por la ventana desde que se mudaran al villorrio.
Toma 2
[Flashback]. La señorita Torres del Molino está en la acera de enfrente, recogiendo una bolsa de basura. Se la ve desde su ventana.
Texto de la toma 2
El matrimonio que llegó a vivir en la antigua casa de la familia Paredes (que vivían enfrente y que después del deceso del marido, su viuda e hijos se fueron de la comarca) se descubrió muy parco. Aunque habían aceptado su invitación de bienvenida a comer tartas caseras, la pareja no había aparecido. Entonces la señorita Torres del Molino decidió informarse sobre ellos, haciéndose con sus bolsas de la basura.
Toma 3
La señorita Torres está en casa, en su silla. Tiene la bolsa de basura a sus pies. Sobre su regazo, una hoja de papel. Lleva aquí gafas.
Texto 3
Su curiosidad no tenía límites. Registrando las bolsas, encontró muchas informaciones de valor: se trataba de Juan y Mari Rodríguez, él abogado y ella decoradora de interiores, sin hijos, de buena posición. Entre los papeles encontró también lo que parecía ser el borrador de una carta escrita a la señorita Sandra Castro, en la que se leía:
Toma 4
Primer plano de una carta manuscrita. Se lee claramente el comienzo de ella.
Texto 4
Manuscrito. “Querida Sandy, no puedo vivir sin ti. Me gustaría verte los fines de semana. Me muero de ganas de mirarte la conchita. Te amo, tesoro. Tu Juan”.
Toma 5
La señorita Torres del Molino tiene los brazos levantados, como pidiendo una explicación.
Texto 5
¡El muy malvado la engaña!
Toma 6
[Repetir toma 1, con cambio de vestuario].
Texto 6
El tiempo pasa. Cada fin de semana, invariablemente, el señor Soto hace viajes de negocios. Todo el mundo lo sabe.
Toma 7
La señorita Torres del Molino en una tienda. De perfil. A su lado, también de perfil, una mujer. Al fondo, la tendera. Están conversando.
Texto 7
En el vecindario se comenta la crueldad del nuevo vecino. Se han enterado, por los informes de la señorita Torres, que él engaña a su mujer con una bailarina exótica de otra ciudad y que pretende que debe abandonarla los fines de semana, por negocios o trabajo.
Toma 8
Desde la ventana de la señorita Torres del Molino [la misma que la toma1], se ve a un hombre abriendo la puerta de calle de los vecinos de enfrente. Es sábado. El marido no está en casa. El hombre que se acerca es calvo y lleva un impermeable. Ella pensaba que el hombre, que quién sabe quién era, llamaría, pero, para su sorpresa, lo ve abrir con llave propia. Entonces se da cuenta que el señor de impermeable es el amante de la señora Gutiérrez.
Toma 9
Primer plano de la cara de la señorita Torres del Molino. De frente y algo desde abajo. Tiene una expresión histérica, y como si estuviese cantando.
Texto 9
Bien merecido se lo tiene el pelotudo del marido. A las mujeres virtuosas no hay que dejarlas solas.
Toma 10
Medio plano, desde arriba. La señora Gutiérrez está desnuda, en el suelo, al borde de la cama, chupándosela a un hombre calvo, con impermeable.
Texto 10
Tate, la engaña él, lo engaña ella. De esto no va a salir nada bueno.
Toma 11
Desde la ventana se ve al señor de impermeable acercándose a la puerta de la casa de los vecinos de enfrente. El tiempo es de tormenta.
Texto 11
Un buen día, como habitualmente, la señorita Torres del Molino vio llegar al amante de la vecina. Esta vez, sin embargo, todo era diferente: el marido infiel no había salido de casa ese fin de semana y su esposa se encontraba en el supermercado haciendo las compras. Ella misma la había visto salir en su coche. La señorita Torres del Molino pensaba en qué haría el amante: ¿abriría con la llave? En ese caso, se encontraría de sorpresa con el marido de su amante. ¿Llamaría a la puerta? Si llamaba, el marido abriría, pues ella no estaba en casa.
Toma 12
Medio plano, de perfil, desde atrás, del hombre calvo, de impermeable, frente a la puerta, llamando.
Texto 12
Esta vez el amante de la señora Gutiérrez llamó a la puerta. Pensaba la señorita Torres del Molino: ¿No llamaba a la puerta por qué sabía que estaba el marido? ¿Había perdido las llaves?
Toma 13
Medio plano. El señor de impermeable tiene en su mano un martillo, con el que golpea al señor Soto, en la cabeza.
Texto 13
Pensó la señorita Torres del Molino que el amante de la señora Gutiérrez no podía seguir viviendo así. Que la amaba y que para hacerla suya tenía que eliminar a su rival.
Toma 14
El señor Soto, en el suelo, junto a la puerta de su casa.
Texto 14
La señorita Torres del Molino tendrá que llamar a la policía. Ha presenciado un crimen horrendo.
Toma 15
La señorita Torres del Molino, en su silla. Frente a ella, en otra silla, al otro lado del marco, un policía.
Texto 15
Sí, dirá ella, él la engañaba, le era infiel, se veía a escondidas con una bailarina, de esas que bailan desnudas y muestran las tetas y la concha, y ella, la buena mujer, desesperada, sola, le había comenzado a poner los cuernos, no para vengarse, señor inspector, sino que para no sentir la soledad y el abandono de esos fines de semana, y entonces el amante, que sabrá usted que se lo echó con la connivencia del marido, y creo yo, inspector, que a lo mejor lo enganchó él mismo, quizá para contratar luego a un detective que le hiciera a ella fotos comprometedoras y así poder separarse de ella, y entonces él, el amante de ella, que había comenzado la relación sólo para relajarse, terminó enamorándose de ella, que es una santa, y, llevado por la pasión, decidió matar al marido, porque se sabe, señor inspector, que la pasión deroga la razón, porque.
Toma 16
Primer plano. Cara del policía, cabreado, incrédulo, aburrido.
Texto 16
El policía le dirá: “Señorita Torres: ¿Cómo sabe usted que el señor calvo de impermeable era el amante de la señora Gutiérrez?”
Toma 17
Primer plano. Cara de la señorita Torres. Excitada, expresiva.
Texto 17
El de impermeable entraba con llaves propias, señor inspector. Y eso dice algo, ¿no? Y, sobre todo, él la engañaba con una tal Sandra, bailarina pilucha y tetona, y le decía en sus cartas que la quería ver chupándole la cabeza de la pija y que la quería mucho. Y esas cartas las he leído yo, porque el señor Soto tenía la costumbre de hacer borradores.
Toma 18
Medio plano. La señora Gutiérrez, sentada en un sillón, en el salón de su casa. Frente a ella, el policía.
Texto 18
Cuando ella llegó a casa, el policía la interrogó.
Toma 19
Primer plano. Rosa Gutiérrez.
Texto 19
Rosa Gutiérrez explicará que el señor calvo, de impermeable, es efectivamente su amante, que ella lo conoció en un club de parejas al que la había llevado su marido y que él, el amante, le había exigido no preguntarle nunca sobre su vida o sobre él, y que simplemente decía llamarse Jaime, y que no sabía nada más de él.
Toma 20
Primer plano. Cara del policía. Interrogativo, sospechando gato encerrado.
Texto 20
¿Quién cometió el asesinato?
Toma 21
Primer plano. Cara del policía. Lúcido.
Texto 21
Señorita Torres del Molino: ¿el amante de la señora Gutiérrez vestía siempre de impermeable? Y ella responderá que sí.
Toma 22
Primer plano. Cara del policía, dichoso.
Texto 22
¡He resuelto el crimen!
Toma 23
El policía entrando a la casa de los vecinos de enfrente.
Texto 23
Debía entrar lo antes posible, para evitar que un crimen quedara impune.
Toma 24
Medio plano. La señora Gutiérrez, con una peluca calva en su mano derecha, y un impermeable en la izquierda. Con expresión de sorpresa y culpabilidad. De perfil. El policía, casi de espaldas, con una pistola.
Texto 24
¡Te agarré a tiempo, asesina!
Toma 25
Medio plano. La señora Gutiérrez, semi desnuda, insinuante, asomando una teta.
Texto 25
¿Cómo me has descubierto, negrilín?
Toma 26
Medio plano. El policía, mirándole el pezón que descubría.
Texto 26
Tú misma te has delatado. Tu vecina ha confirmado tu historia. Te has disfrazado de hombre calvo, de impermeable, para que la señorita Torres del Molino pensara que era tu amante, y porque ella sería la única testigo ocular del crimen que ibas a cometer, pero has pasado por alto que el sábado pasado hubo tormenta y que llovió a mares, y que tu supuesto amante apareció de impermeable, lo que se explica, pero que el sábado anterior, que yo lo sé porque salí de picnic con mis suegros, la temperatura más baja fue de 35 grados, lo que hace sospechoso el uso de impermeables. Por eso te descubrí, mala yerba.
Toma 27
Desde la ventana de la señora Torres del Molino, la señora Gutiérrez, esposada, subiendo al furgón policial.
Fin
[[Un óleo de Diego Estabanez, ‘Mujer de rojo y frutas. Mujer de rojo mirando a través de la ventana’.]
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Roxana

[Claudio Lísperguer] [Esta breve pieza fue publicada en el fanzine Ciudadela 46 (Amsterdam, Países Bajos) en mayo de 2002].
PEPA
Parece que discutió con la Roxana, porque cuando la ve, trata de eludirla. Y cuando no puede, le sostiene la mirada y la mira de arriba abajo.
BIBI
Es que dice que tuvo un tropezón con ella días atrás, porque estaba muy oscuro y ella iba saliendo en ese momento.
PEPA
Hace días que no se miran. Bueno, de todos modos tú sabes lo difícil que es seguir a Roxana. La verdad, yo nunca he entendido nada de lo que dice. No sé cómo nos llevamos tan bien.
BIBI
Será porque te gusta el vino rosado, igual que a ella.
PEPA
¿Le gusta el rosado?
BIBI
Sí, me lo contó él. Pero dice que cuando ella quiere tomar algo, se mete detrás de la barra.
PEPA
Es increíble lo lista que se ha puesto. El otro día arrancó un cartel de la pared de afuera.
BIBI
Ya me parecía a mí que había algo en su manera de refunfuñar que me decía que algo andaba mal. Pero ella, ¿de dónde es?
PEPA
No sé. Cuando llegó, la acompañaba una señora oriental. ¿Será china? Claro, a ella no se le ve, ¿no?
BIBI
Será por eso que se expresa tan raro. Aunque a veces, yo sí la entiendo, por intuición.
PEPA
¿Y qué habrá pasado?
BIBI
La tropezó por el espinazo y ella estaba recién operada. Como quien dice, venía saliendo de cirugía.
PEPA
¿Y ella?
BIBI
¿Ella? ¿Qué iba a hacer? Pegó un tremendo grito, la taqueteó de arriba pabajo y se fue a esconder a la cocina.
PEPA
Ah, claro, le ha dado por esconderse ahí.
BIBI
Será porque está calentito. La Roxana es muy friolenta. Cuando no está detrás de la barra, está en la cocina, junto al horno.
PEPA
Y por la comida. ¿Te crees que es tonta?
BIBI
Esa es la verdad. La Roxana ha sido siempre muy interesada.
PEPA
Excepto en eso… Tú sabes que le buscaron un novio…
BIBI
Porque no tenía pretendientes…
PEPA
No seas mal hablada. Le buscaron un novio, pero parece que era muy grande y ella se asustó.
BIBI
¿Se asustó?
PEPA
Por eso la llevaron a la clínica, ¿te acuerdas?
BIBI
Cómo no me voy a acordar. Si Juan, de lo asustado que estaba, hasta cerró el local.
PEPA
Pues, es que yo pensaba que era que se había emborrachado con algo que había bebido en el bar y como le gusta el vino rosado.
BIBI
¿Estás segura?
PEPA
Nunca la he visto beber, si es eso lo que quieres que te diga.
BIBI
No te pongas así… Es que la gente habla tanto.
PEPA
… ¿Crees que no le puede gustar?
BIBI
No sé. La vi muy triste porque la habían confundido. Le habían regalado un gato…
PEPA
Qué ocurrencia.
BIBI
… Un ratón. Me confundí.
PEPA
¡Un ratón! ¿Y para qué?
BIBI
No sé más. Pa novio o pa canapé, no sé.
PEPA
No, oye. Si tú, con la edad, parece que te estás volviendo loca. Se te está derritiendo el cerebro de tanto que te lavas el pelo. ¿Cómo, pa canapé?
BIBI
Si yo no digo ná. Eso me lo dijeron a mí.
PEPA
… ¿Te has fijado que a la Roxana le gusta el flamenco?
BIBI
…
PEPA
Siempre que hay flamenco en la tele, se sienta a mirar.
BIBI
Será porque la tele española es la única que ponen.
PEPA
Anda muy rara. Hace pocos días se enojó con el comandante y casi le sacó un dedo.
BIBI
¡Qué horror! No me habías dicho nada.
PEPA
No, te lo cuento ahora, porque… Él iba bajando la escalera y ella se ocultó detrás de una caja. Cuando él pasó, le dio un manotazo.
BIBI
¡Qué terrible! ¿Con un manotazo le sacó un dedo?
PEPA
Casi. Es que no se había cortado las uñas.
BIBI
Ay, a propósito de olvido, me he olvidado de su comida. Pobrecita, debe de estar con hambre. ¿Irías a la esquina a comprar una lata de kittykat? Es que no puedo dejarla sola.
TELÓN
[Foto viene de El Gatoriódico].
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March152013
Kuskus entre las amazonas

[Claudio Lísperguer con Bibi Lauren] [Este cuento fue publicado en el fanzine Ciudadela (Amsterdam, Países Bajos), por entregas, desde el número 10, mayo de 1999, hasta el número 17, diciembre de 1997. Publicado íntegro en el número 72, agosto de 2004. En este blog hemos republicado otros cuentos de Lisperguer y otros autores: La cabeza, Otro asesinato en la calle de la morgue, La ciega, El caso de la mujer pelirroja].
Desde la cima de la colina el sheriff podía observar claramente lo que ocurría en torno a la cabaña que parecía encontrarse en un delta del torrentoso río. Desde las dos riberas, mujeres apenas ataviadas de arcos y flechas, montadas a caballo, atacaban furiosamente la casa. Algunas de las amazonas comenzaban ya a lanzar flechas con puntas de fuego.
Junto a la puerta, se veía a un hombre disparando sin cesar su rifle de repetición. Asomada por la ventana, había una mujer pelirroja con un bebé en los brazos. Las flechas habían ya impactado en el tejado de paja y la construcción prendía fuego. Gruesas llamas azules comenzaban a elevarse contra el apacible ocaso. Un sol grande como melón, pero ya frío, parecía hundirse en las cataratas que se avistaban a lo lejos.
El jinete sacó su cantimplora y bebió un buen trago de whisky con agua del caño, con que la había llenado en la cantina de Porcas City, el pueblo minero donde había pernoctado la noche pasada.
Por cierto, pensó, sus perseguidores habrían encontrado ya sus huellas y no debían estar lejos de él. Pero aún tendría tiempo de hacer algo por el matrimonio en peligro.
Luchar contra las amazonas no tenía sentido, pensó. Eran demasiadas y ocupaban las dos riberas. Tendría que salvarlos por el agua.
Sin pensarlo dos veces, se apeó de su negro corcel y se dejó caer por las rocas hasta la ribera. Ahí, oculto entre las matas, encontró un pequeño bote de madera.
Se arrimó a él y comenzó a remar furiosamente hacia la isla.
La cabaña ardía por todos los costados y todos ellos, el hombre, la mujer y el bebé, estaban abrazados fuera de la casa, indefensos y expuestos a los ataques de las amazonas. Era evidente que sólo esperaban la muerte, ya que se les habían acabado las municiones.
Se acercó a la isla disparando con la izquierda y remando con la derecha. Al aproximarse a la orilla donde se encontraban, agarró por la cintura a la mujer con su bebé y los metió al bote. El hombre intentó saltar, pero una flecha que se clavó en su frente le impidió seguir adelante. Cayó de bruces, echando sangre por las narices.
“¡Henry!”, gritó la pelirroja.
La corriente les arrastró rápidamente, escapando de las amazonas pero acercándose peligrosamente a las cataratas.
Tenía que hacer algo.
Remó desesperadamente, tratando de acercar la embarcación a la orilla, densamente poblada de plantas y árboles. Se agarró así, a apenas metros de la caída de agua, a una liana y, agarrando a la mujer por la cintura, se impulsó en el aire.
Gracias a Dios, cayeron suavemente en un verde prado.
Suspiró aliviado y miró a la mujer.
“Henry está muerto”, sollozaba esta.
La mujer tenía el pelo rojo anaranjado, la nariz respingada, labios algo gruesos y furiosamente pintados de rojo. Sus senos grandes y parados, su cintura estrecha, su culo grande y redondo, y sus largas piernas, le daban un aire entre vulgar, coqueto y desamparado. Estaba algo rolliza, pensó.
“No había nada que hacer”, dijo, pasándole la cantimplora. La mujer tomó un largo trago y, luego de mesarse la rizada melena, descubrió sus tetas y comenzó a dar de mamar al bebé.
“Éste tiene la culpa de todo”, dijo ella, indicando al pequeño.
“¿Qué ocurrió?”, preguntó el sheriff.
“Vivíamos tierra adentro y queríamos tener un hijo… Pero Henry era estéril”, explicó, sollozando. “Desesperado por las burlas de los mineros, raptó a un niño que vivía en el bosque. Decidimos entonces mudarnos a la orilla del río, para estar a resguardo de peligros y poder escapar por agua en caso de peligro. Anoche, sin embargo, sentimos un fuerte temblor de tierra y pronto nos vimos rodeados de agua. La tierra donde estaba la casa se había desprendido… ¡Se había transformado en una isla!” La mujer volvió a tomar un sorbo de la cantimplora. “Poco antes del alba, las amazonas comenzaron a atacarnos. El resto lo sabes”.
A medida que hablaban, el suelo cedía imperceptiblemente. El sheriff miró a la mujer. Sus pies se hundían hasta los tobillos en el césped. Miró entonces los suyos propios.
Trató de moverse tranquilamente, pues no quería alarmar a la mujer. Pero era imposible: por más fuerzas que hiciera, no lograba moverlos ni lo que era un milímetro.
Habían caído en un pantano de arenas movedizas.
2
“Escucha”, le dijo a la mujer. “Caímos en un pantano… Voy a tratar de agarrarme a una rama”.
“¿Con qué?”, preguntó ella. “No tenemos nada…”, dijo, mirando abatida.
El sheriff se quitó la camisa, la cortó en trozos y, uniéndolos unos a otros, hizo una larga tira que arrojó sobre una rama. La tira se enganchó. Se agarró a ella y trató de impulsarse, pero la rama cedió y cayó a tierra, alejando la tira.
“Dame tu ropa”, dijo el hombre.
“No puedo”, respondió la mujer. “La arena me llega hasta la cintura”.
El sheriff miró. Ya no se podía mover. Ninguno de ellos.
Se miraron a los ojos.
“Demasiado tarde”, dijo el sheriff.
“No sé si vale de algo”, dijo ella, con un mohín. “Pero me llamo Juanita”. Se abrazó sollozando al bebé robado.
En ese momento comenzó a temblar la tierra y se oyeron ruidos de ramas quebrándose con gran violencia. Un fuerte viento los envolvió. El cielo se ensombreció repentinamente.
Miraron hacia arriba.
Un ser enorme, de casi quince metros de altura, les miraba con curiosidad. Era una criatura gigantesca, parecida a un oso pardo, pero con rostro humano. Unas gruesas crines marrones le cubrían el cuerpo.
Alargó una garra y los cogió suavemente a los tres. Llevó la palma de la mano a la altura de sus ojos y les miró tiernamente.
“Kuskus”, dijo, posándoles con cuidado en un nido que había en la copa de una extraordinaria ceiba.
El nido era grande, de casi ocho metros de diámetro, y estaba hecho de plumas, lianas y trocitos de tela. En todo su entorno, enormes ramas con espinas impedían acercarse a los bordes.
El sheriff se sentó en el muelle piso de plumas.
“Yo me llamo Joe”, dijo, echándose un trago de la cantimplora. “Voy a quitarme los pantalones para secarlos”, dijo. “El agua del pantano estaba putrefacta”. Se los sacó y los colgó de una espina sobresaliente que había en el nido.
El bebé dormía plácidamente. La mujer puso al bebé junto a sí en el fondo del nido y se desnudó.
“Tampoco aguanto yo este olor. Estoy a punto de desmayarme”, dijo la mujer, arrojando su vestido rojo. “Voy a tratar de calentarme con los últimos rayitos de sol”, dijo, y se volvió hacia el astro. Poco después, sin embargo, se volvió hacia él.
El sheriff la miró. Estaba sentada sobre sus piernas dobladas y se llevaba el brazo izquierdo a la cabeza, sujetando su cabellera pelirroja, que caía generosa sobre sus hombros, mientras mostraba sus axilas. La mujer inclinaba la cabeza sobre el brazo, los labios entreabiertos y los ojos entornados. Mostraba sus senos abundantes y puntudos, coronados por dos pezones discretos y proporcionados. Destacaba su cintura y las suaves curvas de sus caderas. Curiosamente, doblaba la punta de los dedos de los pies, en un gesto que a Joe le pareció más bien coqueto.
“Es tarde ya”, dijo, Joe. “Pronto hará frío. Veré si puedo encender una fogata”.
Recogió como pudo algunas briznas y ramitas y comenzó a hacer girar sobre unas espigas un pequeño palo seco. Al poco rato surgieron las primeras chispas.
La noche cayó repentinamente. El sol se había finalmente hundido en el horizonte. Acuclillados junto a la fogata, sus enormes sombras resbalaban sobre las paredes de espinas, dibujando fantasmagóricas formas.
A lo lejos, se oían los truenos de la tormenta que se acercaba.
“Estamos a merced del monstruo”, dijo Joe. “Y no hay modo de escapar de aquí”.
3
El sol emergió silencioso y solemne, asomando por sobre la soledad del nido.
Durante las primeras horas del alba, mientras la mujer dormía, el sheriff había logrado hacer un boquete en la espesa masa de espinas que rodeaban la guarida aérea. Se había asomado por el agujero. Debajo de él y por lo que le parecieron cientos de metros, sólo se veía la lisa estructura de la corteza de la ceiba. Era imposible descender por ella.
Avivó la fogata y se sentó a esperar que despertara Juanita. Tenía que hablar con ella. Entretanto, puso la cafetera al fuego.
El bebé despertó y miró tranquilamente a su alrededor. Sus ojos se agrandaron a medida que recorría el entorno. Dijo entonces: “Kuskus”, aunque no debía tener más de dos años.
La mujer dormía plácidamente, desnuda, en posición fetal. El bebé se alejó gateando de ella. Era un niño rollizo como su madrastra, pero de piel morena y una blanca hilera de dientes. Sin duda, se trataba de un niño apache. Se acercó a él y, reprochándole con la mirada, le repitió: “Kuskus”.
Joe revolvió la cafetera con una cuchara.
‘Kuskus’ era lo que había dicho el monstruo, cuando les examinaba en la palma de su garra grisácea. ¿Sería así como llamaban los lugareños al gigantesco ser que les había salvado la vida? Pero, si fuese así, ¿cómo podría saberlo el mocoso?
El bebé se alejó, incomprendido, y se instaló detrás de Joe, a mirarle la espalda.
Juanita comenzaba a desperezarse. Estiró los brazos y abrió las piernas, mostrando brevemente su vagina.
Joe no pudo evitar mirarla, y a ella parecía no importarle.
“Buenos días, Juanita”, dijo Joe.
“¿Estás cocinando algo?”, preguntó ella.
“Encontré una cafetera… con café”, dijo Joe.
Juanita levantó una ceja.
“Yo tampoco lo entiendo”, dijo Joe. “¿Quieres un tazón?”
La mujer no respondió. Miró buscando a su hijo. Cuando lo vio, comenzó a gatear hacia él.
Joe la miró. Juanita gateaba levantando el culo y con las piernas ligeramente abiertas, dejando ver parte de sus genitales.
Joe echó café en un tazón.
Juanita alzó al bebé en sus brazos y lo estrechó contra su pecho. El nene comenzó a chupar con fruición su seno izquierdo. Al poco rato se apartó y cayó dormido. La mujer lo abrigó entre el follaje del nido.
Juanita se acercó a la pared de espinas, recogió su vestido y se vistió. Luego se acercó al fuego.
“¿Sabes algo sobre él?”
“No mucho”, dijo la mujer. “Según Henry, cuando entró a esa casa en el bosque no había nadie. El bebé estaba solo”.
“Me refería a nuestro amigo, el oso gigante… Pero la historia del niño también me interesa”, dijo Joe, alcanzándole un tazón de café.
“Es todo lo que sé. Henry no hablaba mucho”. Entonces comenzó a sollozar. Joe le alcanzó un pañuelo.
“Los indios que viven en la región hablaban a veces de un ser gigantesco…, Kuskus”, dijo Juanita, entre estertores. “Pero Henry nunca creyó en ello”.
“¿Henry? ¿Quién era Henry?”, preguntó Joe.
“Mi marido…, al que mataron ayer las amazonas”, dijo ella, y se puso a llorar más desesperadamente aún.
“Perdóname”, dijo Joe.
Comenzó a remover los palos de la fogata.
“Henry…, Henry…”, dijo Joe. “Ese nombre me suena”.
“No vas a llamar a tu abogado ahora”, dijo la pelirroja. “Henry era un don nadie… No me entiendas mal… Yo le quería, pero… No era nadie importante, en todo caso”.
“Perdóname”, dijo Joe. Alcanzó la cantimplora y se echó un trago de whisky. Luego le pasó la cantimplora a Juanita.
“Quiero saber más sobre las amazonas”, dijo Joe.
Juanita suspiró.
“No tengo mucho que decirte”, dijo. “Era, como la de Kuskus, otra leyenda, según decía Henry… Nunca las vi antes”.
“¿No sabes por qué os atacaron?”
“No tengo ni idea”, dijo la mujer. “Fue cuando nos estábamos acostumbrando a la idea de que vivíamos en una isla, el mismo día del temblor de tierra, que nos atacaron…, poco después de la salida del sol”.
El sheriff removió otra vez, con una ramita, la fogata.
“Tu hijo, sin embargo, dijo hoy: ‘Kuskus’… Lo mismo que dijo el oso gigante cuando nos rescató de caer en las malditas cataratas”, dijo él.
Ella le miró alarmada.
“¿Kuskus? Es el nombre que dan los indios a ese monstruo… Ellos lo tienen por un dios, ¿sabes?”, dijo Juanita.
“¿Cómo podría saberlo tu hijo?”
“¿Mi hijo? Ah, quieres decir Punki”, dijo ella, volviéndose a mirar a su bebé.
“Sí, Punki… ¿Cómo podría saberlo?”
“¿Crees que sabe que es el nombre del monstruo?”, preguntó Juanita.
“Well”, dijo el sheriff. “No lo había pensado… Pero fue lo que me dijo al despertarse”, dijo.
En ese momento, el nido entero comenzó a tambalearse, como si hubiese un temblor de tierra. El cielo se obscureció repentinamente y negros nubarrones lo poblaron. Se veían girar, en torno al gigantesco árbol, inmensos rayos y se oía el estruendoso tronar de los relámpagos.
Joe y Juanita se echaron apresuradamente un trago de whisky.
Luego se tumbaron los tres en el nido, cubriéndose las orejas con las manos.
4
Cuando Joe levantó la cabeza, se encontró a pocos metros de las enormes pupilas de Kuskus, que los miraba tiernamente.
El sheriff se levantó y pegó un brinco hacia atrás.
“Kuskus”, dijo el monstruo. Y asomó una garra con una amplia bolsa, que depositó en el blando lecho del nido.
Juanita la abrió. Eran alimentos: galletas de agua, café, té, longanizas, embutidos, jamón, queso de cabra, uvas, un melón, fresas, una lata de ostras ahumadas y una barra de pan. Levantó una ceja.
“¿Qué pasa?”, preguntó Joe.
“Aquí hay de todo”, dijo ella. “¡Hasta ostras!”
El bebé finalmente despertó. Miró sorprendido y, acto seguido, se puso a berrear como un condenado.
Juanita se acercó a él y, descubriendo una teta, introdujo su pezón en su boca.
El monstruo se volvió a mirar. Parecía extasiado.
Joe se rascó la cabeza. No entendía nada. ¿Quién era este monstruo? ¿Quién la mujer? ¿Quién el niño indio? ¿Y qué y cómo y dónde que estaban en un árbol tan alto que se veían nubes a su alrededor?
Juanita dejó de amamantar al bebé cuando este cayó extenuado.
Juanita se abrazó entonces al sheriff, presa del temor.
El oso parpadeó, y se llevó una garra a los ojos, cubriéndoselos púdicamente, pero mirando entre los dedos.
Juanita levantó una ceja.
El monstruo entonces se agachó y desapareció de la vista de la pareja. El cielo volvió a obscurecerse y rayos y truenos revolotearon junto al nido.
A medida que el extraño ser se alejaba en la distancia de la floresta, la tierra comenzó paulatinamente a dejar de temblar.
Joe miró a Juanita en los ojos. Ella seguía abrazada a él.
“No te preocupes”, le dijo. “Nos vamos a preparar un gran desayuno”.
Juanita se separó.
El sheriff se sentó en el suelo y se echó un trago de whisky.
“El vestido te va estupendo”, le dijo él.
Ella se volvió y levantándose ligeramente la falda con las dos manos, le hizo un guiño con los ojos.
Joe retiró la cafetera del fuego y se sirvió un sorbo de café en su tazón.
“Las amazonas…”, dijo Joe.
“Te conté todo lo que sé… Que van en cueros, que viven sin hombres, que matan a los varones recién nacidos… Supersticiones de ese estilo”, dijo Juanita, haciendo un mohín de indiferencia.
Estuvieron un largo tiempo mirándose en silencio.
Luego Joe se sirvió un trago de whisky.
“También dicen que la ceiba es una de las moradas de ese dios”, dijo Juanita.
“¿La ceiba?”, tartamudeó Joe.
“Sí, el árbol donde estamos”, dijo Juanita.
“Ah”, murmuró Joe.
“Es imposible subir o bajar por él porque su corteza es como de mármol veneciano”, dijo ella.
“Mármol vene…”, alcanzó a murmurar, antes de caer, rendido, al muelle lecho del nido.
5
Juanita se echó un trago de whisky y se tendió a su lado.
El tiempo pasó sin que casi se apercibieran. Habían almorzado ostras y embutidos, melón y queso de cabra, y se habían tendido a echarse una siesta.
“Tengo un sueño atroz”, dijo ella.
En ese momento, se escuchó a lo lejos lo que parecía ser un extraño y cadencioso canto.
“¿Oyes?”, dijo Joe.
“Sí”, dijo Juanita, poniendo la oreja.
“No sé lo que es… Parece una música extraña…, de salvajes…”, dijo Joe.
“Shh”, dijo ella, llevándose una mano a la oreja. “Es…, es… ¡mambo!”
Joe se asomó por sobre la pared de espinas, con la palma de la mano derecha sobre la frente. Atisbó el horizonte. Puso la oreja al viento.
“Sí…, mambo”, reconoció Joe.
Se dejó caer desanimado.
“Cada vez entiendo menos”, dijo.
“Es…, es ‘El americano’”, barbulló ella.
Joe la miró sorprendido.
“Es un mambo de Xavier Cugat”, explicó ella.
El sheriff sacudió la cabeza y descendió de su posición.
Una bandada de guacamayos cruzó el atardecer.
“La música se escucha cada vez más cerca”, comentó Juanita.
“Tienes razón”, dijo él. Se pasó un pañuelo por la frente para secarse el sudor. En ese momento despertó el bebé y gateó hasta Joe. Se quedó mirándole, como embobado.
Juanita se acercó a la muralla de espinas y se empinó por sobre el borde. Se llevó una mano a los ojos y atisbó el horizonte.
“Ahora están tocando ‘Qué rico el mambo’”, dijo Juanita.
Joe torció los ojos, dirigiendo su mirada hacia el cielo.
“Qué gran verdad…”, dijo Juanita. “¡Qué rico el mambo!”, dijo al descender de su puesto. Acercándose a la fogata, comenzó a mover sensualmente las caderas, enarcando seductoramente las cejas.
Joe la miró impasible. Juanita comenzó a bailar y a cantar en inglés.
“Báilame y llévame a la luna”, le dijo.
Joe se sirvió un trago de su cantimplora.
Juanita se arrancó repentinamente su vestido y se exhibió desnuda frente al sheriff. Moviendo frenéticamente sus caderas y senos, se acercó a él abriendo las piernas y tocándose los labios vaginales con los dedos. Se acercaba hasta centímetros de su cara y volvía a alejarse, sonriendo desafiante, siguiendo el frenético ritmo del mambo amerengado. Luego se volvía hacia él enseñándole sus nalgas redondas, su ano y el comienzo de la vagina.
Joe agarró la cantimplora y bebió un sorbo.
“Suenan cada vez más cerca”, dijo. “Si parece que están aquí abajo”, dijo, levantándose.
Se asomó a atisbar, con la mano sobre las cejas, la vista que le ofrecía el boquete que había hecho al levantarse. Juanita dejó de bailar y se sentó junto a la fogata.
“¡Están aquí abajo!”, gritó Joe.
Junto a la ceiba se veía a un enorme y desnudo grupo de amazonas cantando y bailando desaforadamente canciones de mambo. Se acercaban las unas, echando las tetas hacia delante y con los brazos a los costados, levantando el trasero; se alejaban las otras dando graciosos brincos sobre la punta de los pies. A los lados de las amazonas, dos mujeres, algo más altas que el resto, tocaban enloquecidas las congas y bongós, y una mujer, con máscara de Cleopatra, se acercaba al monstruo, moviendo elegante pero eróticamente las caderas.
El monstruo, observó Joe, estaba echado sobre la selva, con el lomo contra la canopia tropical, con las piernas abiertas, y, aparentemente, durmiendo los sufrimientos de un terrible mono. Su enorme sexo colgaba fláccido frente a la enloquecida sacerdotisa.
Juanita se vistió y se asomó por sobre el borde.
“¡Son las amazonas!”, dijo.
“Sí, y están bailando mambo”, dijo él.
“Parece un ritual primitivo”, comentó ella. “Las mujeres ofreciéndose al dios… Me parece algo conocido”.
“¿Qué quieres decir?”, dijo el sheriff, sacando la cabeza del boquete.
“No sé lo que digo… Me parece haberlo escuchado de las indias”, explicó ella.
Juanita atisbaba el horizonte. Su vestido se había levantado y Joe podía admirar el comienzo de sus nalgas.
“¿Algo religioso?”, tartamudeó Joe.
“Algo así”, dijo ella, asomándose aun más para atisbar mejor.
Abajo, las amazonas proseguían con su ritual. El mambo había invadido la floresta ecuatoriana y parecía que hasta los grillos callaban ante semejante maravilla. Los guacamayos y aras sobrevolaban silenciosos la escena, y hasta los tucanes habían dejado de martillar con sus picos.
Joe miraba fijamente a Juanita. Tomó un trago de su cantimplora y se acercó a mirar por el boquete.
El monstruo comenzaba a desperezarse. Las amazonas callaron. El ser comenzó a darse fuertemente con las manos contra el pecho y luego miró atentamente a las mujeres.
La que parecía ser la sacerdotisa suprema le entregó al monstruo un extraño paquete.
Se hizo un profundo silencio en la selva. Comenzaba a obscurecer. Un rayo solitario, pero no por eso menos imponente, rompió el cielo en dos pedazos.
El ser tomó el obsequio y se levantó. Las amazonas se retiraron bailando un suave mambo y se alejaron, montando raudos corceles y dando grandes muestras de alegría.
El monstruo se acercó a la ceiba. Juanita descendió de su atalaya y Joe sacó la cabeza del boquete. Después la abrazó, agarrándola por la cintura por debajo del vestido.
El ser se asomó levemente y depositó en el nido un canasto cubierto con hojas de plátano. Juanita se acercó a él y retiró la tela que lo cubría.
“¡Es un bebé!”, gritó ella.
6
Joe se acercó corriendo. Juanita alzaba al bebé en sus brazos, exponiéndole al sol. No parecía tener más de un año y miraba fijamente a la mujer.
Punki se volvió a mirarle.
“Kuskus”, dijo.
“Ahí lo tienes otra vez”, dijo el sheriff, acuclillándose junto a la fogata. “Es el nombre del monstruo…” Revolvió las brasas con una cuchara.
Juanita dejó al bebé en el suelo. Punki se acercó gateando a él y se quedó mirándole, los dos en silencio. La mujer se sentó luego junto al sheriff.
“Te veo preocupado”, le dijo.
Joe miró desprevenidamente hacia los lados. Luego se acercó al boquete y miró hacia abajo. Volvió a sentarse junto a Juanita.
“Estamos en problemas… Ahora entiendo todo”, dijo el hombre.
“No sé de qué hablas”, dijo Juanita, cruzando las piernas.
“¿Has observado todo esto? Las amazonas le rinden culto al monstruo, bailan ante él guiadas por sacerdotisas y te atacaron después de que tu marido robó un bebé. Luego le entregan un canasto y se van. El monstruo viene al nido, aquí, y deposita el canasto… ¿Me entiendes?”
“Sigue”, dijo Juanita, mirándole extasiada, como cegada por el sol.
“En el canasto había un bebé, que, evidentemente, le entregaron las amazonas… Parece obvio”, farfulló Joe. Tomó la cantimplora y se la alcanzó a Juanita. Ésta se echó un trago.
Joe encendió un cigarrillo y echó el humo hacia arriba, por un lado de la boca.
“El bebé que le entregaron es una ofrenda… Está clarísimo… ¿Qué crees tú que hace la bestia con los niños que recibe y trae aquí al nido?”
Juanita miró, inquieta, a los niños, que se entretenían inconscientes, correteándose.
“No se me ocurre”, dijo ella, sonriendo.
“Debe tragárselos enteros, si no, el nido estaría lleno de huesos… No imagino al monstruo haciendo de niñera, eternamente… Por la misma razón nos salvó del pantano y nos trajo aquí…, ¡para comernos!”
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Juanita.
“A ustedes les atacaron porque tu marido raptó a uno de los bebés criados para el sacrificio… ¡Punki!”
“¿Punki?”
“Por esa razón sabe lo que significa el nombre del monstruo… No sabe lo que le espera, pero el nombre le suena familiar… Punki cree que Kuskus es un dios, lo mismo que las amazonas”, concluyó el sheriff.
Juanita bajó la cabeza y revolvió las cenizas.
“¿Crees tú que Kuskus nos va a comer? Ya podría haberlo hecho”, dijo Juanita.
“Es verdad, y también nos ha traído comida… Pero seguramente quiere engordarnos”, dijo Joe.
“¿Como en Hansel y Gretel?”, comentó ella.
“¿Quién?”, preguntó el sheriff.
“Nada”, dijo Juanita, levantándose. Se acercó al boquete y asomó su cabeza por él. Su vestido se levantó involuntariamente, exhibiendo sus nalgas. Sus piernas largas se hacían más finas al empinarse sobre la apertura, como si llevara zapatos con tacón de aguja.
Joe sonrió. Y volvió a remover las brasas.
Entonces Punki comenzó a llorar. Juanita se acercó a él, se sentó y descubrió una teta para darle de mamar. Luego agarró al otro chico, lo acercó a su pecho y le dio la otra teta. Comenzó a tararear dulcemente una canción de cuna.
“Tenemos que escapar de aquí”, dijo Joe.
Juanita continuó cantando.
Joe se levantó y se empinó sobre el borde del nido.
“La noche caerá pronto… Podríamos comer algo”, dijo Joe.
“Mira a ver que trajo Kuskus”, dijo ella.
El sheriff se acercó al canasto. Frunció el ceño.
“¿Qué pasa?”, preguntó Juanita.
“No puedo creer todo lo que hay”, dijo Joe. “Pastas, latas de calamares en su tinta, una botella de aceite de oliva, pañales, dos johnnywalker rojos, melocotones, ostiones, cigalas, una sandía, un chablis, dos cartones de Winston y dos papelinas”, dijo.
Juanita levantó su nariz respingada. Puso a los bebés sobre la suave superficie del nido - que, entonces, comenzaron a corretearse -, se sacó el vestido y se sentó junto a Joe.
“Los nenes me llenaron de babas”, dijo Juanita.
Joe observó los aún estimulados pezones de la mujer, humedecidos, brillantes y erectos. Tenía los senos puntiagudos y pungentes. Juanita se abrazó las piernas con los brazos.
“¿Papelinas?”, preguntó Juanita.
Joe tomó un plato y vació el contenido de la papelina en él. Luego, con un cuchillo, comenzó a hacer dos líneas. Sacó una pajilla metálica de su bolsillo y se metió un saque. Luego le pasó el plato a Juanita.
“Voy a probar el chablis”, dijo Joe, alcanzando la botella y llenando un vaso.
Al estirarse, Juanita admiró los fuertes brazos y piernas, y la tensa curvatura de sus hombros.
“Yo probaré los ostiones”, dijo Juanita, acercándose al canasto y rozando con su cabellera la cabeza de Joe. Sacó la bandeja de ostiones y se retiró junto a la fogata.
El sheriff la miró, divertido. Juanita se había sentado junto al fuego con las piernas abiertas y dejaba ver su depilada conchita. Lucía su vello púbico, que había recortado en forma de una pequeña estrella.
Joe se echó a la garganta un trago de chablis y le pasó el vaso a Juanita.
“Mañana desayunaremos con sandía y johnnywalker”, dijo ella, moviendo las rodillas. “¿No tienes calor? No sé cómo soportas esas ropas”, dijo.
Joe no lo había pensado. Pero era verdad. El pesado aire de la selva hacía que incluso moverse fuese dificultoso y la ropa se le había pegado a la piel.
“Si no te incomoda”, dijo Joe. “Pero tienes razón… Hace un calor infernal”.
Se desnudó completamente y volvió a arrimarse a la fogata, frente a ella. A lo lejos se escuchaban tenues ritmos de mambo. Se estiró para alcanzar los cigarrillos en el canasto.
Juanita lo miró. Admiró sus tensos glúteos y advirtió que el sheriff tenía una erección.
Joe volvió a acomodarse, sentándose y cruzando las piernas.
Miró a Juanita. Ella le miraba los genitales. El pene se hacía cada vez más duro y venoso, y, entre las sombras que proyectaban las llamas de la fogata, brillaba contra el cuerpo.
Joe tomó la botella y la puso entre sus piernas. Agarró una rama y se inclinó a remover el fuego. Su pene tocó involuntariamente la boca de la botella.
“Perdón”, dijo Joe, alejando la botella de sí.
“No importa”, dijo Juanita.
Cogió la botella de chablis y bebió directamente de ella, mirándole a los ojos.
“Voy a poner a dormir a los chiquitines”, dijo Juanita, acercándose a los bebés. Estos dormitaban tendidos sobre el nido y ella se acurrucó junto a ellos.
Joe se metió otro saque.
Estaba excitado y Juanita parecía provocarle constantemente.
“Juanita”, dijo.
Pero ella ya dormía profundamente.
7
A la salida del sol, Joe se acercó a Juanita y la despertó sacudiéndola suavemente.
“¿Qué pasa?”, preguntó ella, sobresaltada.
“Sé cómo salir de aquí”, dijo él, echando el humo del cigarrillo por un lado de la boca.
Juanita se sentó.
“Dame un cigarrillo”, dijo.
“Podemos meternos en el canasto… Cuando el monstruo lo retire creyéndolo vacío, iremos nosotros dentro, cubriéndonos con hojas”, explicó Joe.
Juanita lo miró sorprendida, frunció el ceño y, acto seguido, se pudo a reír a carcajadas.
“Me temo que subestimas a Kuskus”, dijo ella. “¿Crees que no se dará cuenta de que no estamos en el nido?”
Joe, que había vuelto a vestirse, se alejó y oteó por sobre el borde del nido.
“Pronto se hará de día y el monstruo volverá… Quizá sea nuestro último día en esta tierra”, dijo el sheriff.
“O acostumbrarnos a vivir aquí”, dijo Juanita.
Joe refunfuñó. Puso la cafetera sobre el fuego.
“Todavía podemos hacer una fiesta”, dijo ella, sonriendo y arrojando la colilla. Se acercó entonces al fuego, se vistió y se sentó.
Joe levantó la nariz, mirando hacia los lados.
“¿No hueles nada?”, preguntó.
Juanita se levantó y se asomó por sobre el borde del nido, sin responder. Su vestido se le ciñó entre las nalgas. Joe se acercó a ella y se pusieron juntos a escudriñar el horizonte, llevándose las manos a la frente. Se veía a lo lejos una espesa neblina que cubría la canopia tropical. Algunos pajarillos de la floresta comenzaban sus cotidianos trinos. Se escuchó el estridente llamado de un tucán.
De pronto oyeron el llanto de los bebés y a Punki tirándoles de las piernas. Se volvieron alarmados. El nido ardía. Grandes llamas rojas y amarillas habían surgido por todas partes en la plataforma aérea. Acabarían con el refugio en poco tiempo.
Juanita se echó sobre los bebés y los recogió en sus brazos, sollozando y mirando desesperada.
Joe intentó apagar las llamas con su camisa, pero el fuego era más rápido. Tomó el canasto y arrojó su contenido sobre el piso.
“¡Pañales!”, gritó Juanita. “¡Nos hemos salvado!”
Joe la miró, sin comprender.
“¡Rápido!”, dijo Juanita, dejando a los niños en el suelo. “Tenemos que unir los pañales”, explicó, y comenzó a pegar unos a otros con las cintas adhesivas. Joe comenzó a imitarla, pero sin saber por qué.
“Haremos un paracaídas y nos lanzáramos con él”, dijo Juanita. “Yo lo hacía de niña en mi casa, lanzándome desde el tejado”.
Las llamas echaban una humareda pavorosa y se hacía difícil respirar. Los niños lloraban, refugiados en una esquina del nido. De pronto, a lo lejos, se escucharon los temibles pasos del monstruo. Temblaba toda la tierra y los rayos y truenos que solían acompañar su paso parecían cada vez más cerca.
“Para colmo de males, se acerca el monstruo”, dijo Joe.
“Kuskus nos salvaría”, dijo ella. “Pero va a llegar demasiado tarde”, agregó, atando frenéticamente los pañales. Joe miraba inquieto. Al poco rato, Juanita extendió la forma que había construido con los pañales.
“Si tomamos las puntas, podemos arrojarnos al aire… Hará las veces de paracaídas y podremos dejarnos caer sin gran peligro”, explicó Juanita.
Se agarraron a las puntas y, llevando cada uno un bebé en los brazos, se encaramaron sobre el borde del nido. Los árboles abajo se veían diminutos. Se miraron un segundo.
“Buena suerte”, dijo él.
No había tiempo que perder. Las llamas habían invadido todo y un humo negro y espeso amenazaba envolverles en su mortal garra. Los rayos ya comenzaban a golpear contra la corteza de la ceiba, produciendo chasquidos terribles e iluminando fantasmagóricamente el paisaje. En el horizonte se distinguía ya la gigantesca figura del dios de las amazonas.
Se miraron otra vez y, abrazándose fuertemente, se lanzaron al vacío.
8
Cayeron suavemente en el piso vegetal de la selva. El cielo ensombrecido arrojaba furibundos rayos que lo partían en dos. A lo lejos se escuchaba el amenazante mambo de las amazonas.
“No hay tiempo que perder”, dijo Joe. Se miraron a los ojos y, cada uno con un bebé, se echaron a correr por entre lianas y helechos, árboles milenarios y termiteros imponentes.
Juanita corría detrás de él.
El ser y las amazonas habían observado su huida del nido y trataban de darles alcance. La tierra temblaba, los rayos se incrustaban estridentes en las viejas cortezas y el mambo guerrero de las amazonas se hacía cada vez más cercano.
De pronto, Juanita desapareció de la tierra. Joe frenó su carrera y se acercó a mirar. Ella y el bebé habían caído en un hoyo, y un cocodrilo gigantesco y verde asomaba sus dientes acercándose a ellos con la evidente intención de devorarlos.
Juanita agarró fuertemente al bebé y se refugió en una esquina de la trampa.
Joe tomó su cantimplora y se echó un trago de whisky. Luego, con un cuchillo en la mano, se dejó caer sobre el animal, clavándoselo en la nuca con una fuerza tal que le abrió la cabeza en dos.
Se acercó a Juanita y la abrazó virilmente, mientras ella, aferrada al bebé, sollozaba incontinente y desconsolada.
Sin decir palabra, Joe pegó un brinco sobre el cocodrilo y el rebote lo instaló nuevamente arriba, al borde de la trampa mortal. Se agachó y le estiró la mano a la mujer. Ella se aferró fuertemente a él. Joe la jaló y la puso a su lado.
Se miraron a los ojos y él volvió a abrazarla virilmente. Otearon el horizonte llevándose las manos a la frente. El típico llamado de los grillos invadía la floresta.
Se echaron a correr. De pronto divisaron un claro en el bosque y, en él, una pequeña cabaña. Se aproximaron y Joe, con una fuerte patada, echó abajo la puerta.
Se plantó en la entrada, mirando a todos lados. No había nadie. Estaba abandonada, sus ocupantes huidos o, quizá, asesinados por alguna tribu de cazadores.
Joe se volvió hacia Juanita.
“No hay nadie”, dijo. “Podemos refugiarnos aquí”.
La cabaña era un solo cuarto, con la cocina a un lado y una enorme cama cubierta con un cubrecama de seda roja. Los espacios se encontraban separados por una chimenea y una bañera de zinc.
“¡Una bañera!”, dijo Juanita. Puso a los bebés, que, como de hábito, dormían plácidamente ajenos a los peligros que les acechaban, en la cama, y, entornando los ojos, dijo:
“Hace años que no veo una bañera. ¿Habrá agua caliente?”
Joe no le prestó atención. Se ocupaba en limpiar las armas para enfrentarse al inminente ataque de las amazonas.
“¡Y hay!”, gritó Juanita.
Joe se volvió.
“Hay un botón aquí, al lado de la bañera. ¡Te da agua caliente!” Sin decir más, se despojó de su vestido y se metió en la bañera. Cuando Joe la miró, estaba sonriente y se pasaba la esponja por el empeine del pie que levantaba por sobre la bañera. La espuma de las sales de baño le cubría y descubría juguetonamente sus pezones turgentes.
Joe se sentó a la mesa de la cocina y empinó un trago de whisky. Las fantasmagóricas sombras que arrojaban las llamas de la chimenea le daban a la escena un aire romántico y tétrico a la vez. Se hundió en sus pensamientos. La suave voz de Doris Day lo sacó de su ensimismamiento.
“¿Doris Day?”, preguntó. Juanita había salido de la bañera y se encontraba sentada junto al borde la cama, completamente desnuda, examinando viejos discos.
“Encontré una victrola y un montón de discos. Y la victrola todavía funciona… ¿Te gusta Doris Day?”
“La verdad”, dijo él, echando el humo del cigarrillo por una comisura, “prefiero el mambo”.
“También hay discos de mambo aquí”, contó ella. “Elige el que quieras”.
Joe se acercó y comenzó a husmear los discos. Terminó poniendo mambos de Pérez Prado.
Juanita comenzó a bailar. Movía los hombros frenética pero suavemente, echando los senos hacia adelante y moviendo sensualmente las caderas. Parecía cubrirse la entrepierna con una mano, pero luego alzaba las manos al cielo y, abriendo un poco las piernas, ofrecía vistazos fugaces de su intimidad. Luego se volvía y, poniéndose de espaldas, mostraba su trasero, moviéndose cadenciosamente y tocándose las caderas.
“Me encanta el mambo”, dijo ella.
“Ya lo sé”, replicó Joe, parco. “¿Dónde aprendiste a bailarlo?”, le dijo, echando el humo por una comisura.
“En Porcas City”, respondió ella.
Joe removió los maderos de la fogata de la chimenea.
“No sé nada de ti”, dijo él.
“No vale la pena que sepas nada”, dijo ella, dejando de bailar y sentándose frente a él, junto a la chimenea. “A mis padres los mataron unos mineros, que luego me vendieron al saloon… Ahí conocí a Henry”.
“Ya me contarás”, dijo él. “Ahora tenemos que prepararnos para defendernos”, agregó. “El mambo de las amazonas se oye cada vez más cerca”.
“No tenemos nada que hacer”, dijo ella.
9
El calor del fuego en la chimenea terminó por amodorrar a Juanita, que se levantó para encaramarse al enorme lecho cubierto de seda roja. Los bebés dormían plácidamente, acurrucados junto a Joe.
Se escuchaba el sempiterno canto de los grillos y uno que otro estentóreo croar de ranas. Una suave brisa golpeaba el follaje y hacía girar cadenciosamente las hojas de la puerta. La victrola continuaba girando, llenando el ambiente con el sugerente pero calmo ritmo del mambo.
Joe se volvió hacia Juanita, que se tendía en la cama. Juanita se había arremangado el vestido en torno a su cintura, formando una desordenada y reveladora minifalda. Se incorporó levemente del lecho, apoyada en sus piernas abiertas. Joe miró sus piernas finas y bien formadas y su pubis aplastado contra la seda.
“Lo único que podemos hacer, es esperar”, dijo ella, con un susurro sensual y volviendo a reclinarse en la cama, dejando ahora su vagina abiertamente al descubierto. Joe observó la pequeña estrella de pelo púbico que anunciaba sus genitales.
“No es algo que me guste hacer”, dijo Joe, echándose un trago de whisky de su cantimplora. “Pero creo que tienes razón”, agregó, arrojando una bocanada de humo por la comisura de los labios.
“¿Has tratado de bailar mambo acostado?”, preguntó Juanita.
Joe levantó una ceja.
Juanita comenzó a moverse en el lecho, levantando nuevamente las piernas y moviendo las caderas con dulzura. Luego se impuso un ritmo cada vez más rápido, rozándose al mismo tiempo la vagina con la mano. Se incorporó un poco, moviendo las tetas y mirando intensamente a Joe. Entonces se puso boca abajo en la cama y, levantando el trasero, comenzó a mover las caderas con un ritmo circular y vertical a la vez, permitiendo a Joe fugaces vistas de su concha.
“Es raro que todavía no ataquen”, dijo Joe.
En ese momento, un seco ruido echó abajo la puerta.
Antes de que pudiese levantarse, Joe se vio rodeado e inmovilizado por más de diez amazonas. Otro grupo de ellas recogió a los bebés, llevándoselos rápidamente fuera de la cabaña. Juanita intentó cubrirse, pero las amazonas la despojaron de su falda y la volvieron a arrojar sobre la cama.
“Tú ser ladrona de Punki”, dijo la que parecía ser la jefa. Se distinguía de las demás por llevar una pequeña diadema de diamantes en su cabeza. Era su único atuendo.
“¡Y tú mataste a mi Henry!”, gritó Juanita, sollozando.
“Henry ladrón de hijos de Kuskus”, explicó la amazona.
“¡Hijos de Kuskus!”, exclamó Juanita. “¿Me quieres hacer creer eso?”
“Todo varón ser hijo de Kuskus”, explicó la amazona. “Sólo hembras ser hijas de guapas amazonas”, prosiguió.
“¡Yo tenía razón!”, gritó Joe, tratando de liberarse de las manos que lo tenían inmovilizado. “¡Entregan sus hijos al monstruo para que este se los coma!”
Las amazonas estallaron en carcajadas.
“Kuskus no comer. Él gustar mucho de bebés. Alimentar y dar a mineros”, prosiguió la jefa.
“¿Se los entrega a los mineros?”, preguntó Joe, incrédulo.
“Sí, dar a mineros para trabajar minas de oro y diamantes”, dijo la amazona.
“¡Ladronas de niños! ¡Esclavistas!”, gritó Juanita.
“Ustedes violar ley. Ahora, castigar”, dijo la mujer de la diadema. “¡Llevarlos fuera!”
Las mujeres ataron fuertemente a Joe y a Juanita con lianas y los arrastraron fuera de la cabaña. Así maniatados les hicieron caminar hasta llegar a un claro de la floresta. Aún no amanecía, pero ya se escuchaban los estridentes llamados de los guacamayos. Al llegar al lugar los ataron desnudos a los troncos de dos árboles que se encontraban frente a frente. Las amazonas formaron un círculo entre ellos y dos de ellas, luciendo hermosas diademas de diamantes entre sus cabellos, se instalaron en dos sillones que las guerreras habían transportado hacia el lugar. Unas sombras fantasmagóricas parecían emerger de la tierra, otorgando a la escena un aire estremecedor.
“¡Nos van a matar!”, gritó Joe.
Una de las jefas levantó las manos y dio palmas.
“Comenzar de una vez”, dijo.
Las amazonas, ya ordenadas en círculo, comenzaron a cantar y a bailar lentamente el mambo, moviéndose sensualmente y deteniéndose cada una un momento frente a la pareja maniatada. Joe miraba desorbitado. Una amazona se acercó a él y le rozó la cara con sus suaves tetas. A Juanita, atada al tronco frente a él y a las jefas, una amazona le tocaba el vientre con su trasero, exponiendo sus bien formadas caderas. Comenzó así lo que parecía ser un interminable rito erótico. Cada amazona que pasaba frente a ellos les hacía sentir un tormento diferente. Se acercaba una a Joe y le tocaba el pene con la punta de la lengua, se acercaba otra a Juanita para besarle furtivamente los pezones; una besaba levemente a Joe en los labios, otra le tocaba a Juanita suave pero rápidamente el clítoris; una acariciaba los testículos del primero, otra rozaba con su boca los blandos labios vaginales de la segunda; una le agarraba con la mano el pene y lo hacía rozar brevemente su vagina, otra acercaba su concha a los labios de Juanita. El ingenio de las amazonas parecía no tener límite.
Pronto, a la evidente y dura erección de Joe, se unieron los gemidos de placer de Juanita.
A un chasquido de las jefas, las amazonas dejaron de bailar. Retiraron las ataduras de los prisioneros y volvieron a atarlos a los troncos, esta vez con las piernas abiertas, dándoles un corto trago de la cantimplora que Joe había llenado con whisky en Porcas City.
Entrando un nuevo mambo, las amazonas comenzaron a deslizarse rápidamente de un prisionero a otro, cada una dando un beso o un lengüetazo ya al miembro de Joe, ya a la almejita de Juanita. No bien una guerrera se alejaba de Joe para acercarse bailando a Juanita, que otra se acercaba para besarlo o lamerle otra vez. Juanita se retorcía de placer. Luego, en lugar de rozarlos o rozarles, las amazonas se dieron, también cada una y fugazmente, a acariciarles sus genitales con las manos. Cada amazona repetía lo que había hecho la anterior, cada vez más rápido. Un nuevo chasquido de las jefas inició una nueva fase del rito.
Tres amazonas se abalanzaron sobre Juanita y comenzaron a besarle lentamente el cuerpo, desde su excitado rostro hasta sus piernas. Luego se inclinaron y empezaron a lamerle suavemente la concha: una le lamía el clítoris, las otras dos, turnándose, introducían sus lenguas en su vagina, mordiéndole blandamente los labios.
Joe se vio atacado por otras tres amazonas. Tenía una erección dura y fuerte; las venas del pene parecían brillar a la luz de la luna y, de vez en cuando, unas feroces sacudidas hacían que su miembro se estirase en el aire. Una de las amazonas se había introducido la punta del pene en su boca, mientras las otras dos rozaban con sus labios sus erizados testículos. Pronto había más de seis amazonas arremolinadas en torno a Joe, riéndose coquetas y peleando por introducirse su pene, aunque sólo por instantes, en la boca.
Parecida suerte corría Juanita, atada al árbol de enfrente. Entre gemidos, miraba a Joe y admiraba su potente erección, mientras más de diez amazonas acariciaban su cuerpo y luchaban por lamerle los genitales.
De pronto, a un nuevo chasquido de las jefas, las amazonas liberaron a los prisioneros. Ataron a Juanita boca arriba a cuatro estacas que habían clavado en la muelle tierra de la floresta, y, sujetando a Joe de brazos y piernas, lo obligaron a introducir una y otra vez su pene en la concha de Juanita. Aunque no le dejaban estar en ella más que décimas de segundo, Joe estaba a punto de explotar.
“Al fin”, le susurró Juanita al oído. “Me tenías loca de caliente”.
Joe no pudo responder. Las amazonas lo separaron bruscamente y lo ataron boca arriba a otras estacas. Mientras Juanita se debatía ahora entre las amazonas que comenzaban a pasar sobre ella para que les lamiera fugazmente sus conchas, a Joe le sometían a un nuevo tormento, que consistía en que cada amazona se sentaba brevemente sobre él, haciéndole introducir su pene en sus vaginas. Joe perdió la cuenta de cuántas mujeres se sentaron sobre él, pero, a vista de pájaro, no había menos de sesenta de ellas en el claro.
Las dos jefas, entretanto, se despatarraban en los sillones y mientras cuatro guerreras las abanicaban con enormes hojas de banano, se tocaban suavemente los genitales. De vez en cuando algunas amazonas se escapaban del círculo para acercarse a ella y besarle los labios vaginales.
Repentinamente, el terrible y reconocido ruido de quebradera de hojas y ramas y un oscilante temblor de tierra indicó la cercanía de Kuskus. El sol anunciaba también su próxima salida, enrojeciendo la neblina matinal. Las amazonas se inmovilizaron. La enorme sombra del monstruo gigante cubrió el claro, ensombreciendo nuevamente el fantasmagórico escenario.
Kuskus asomó su temible cabeza por entre la canopia de la floresta y sonrió bobamente. Acto seguido se sentó, apoyándose en los árboles, al parecer dispuesto a presenciar el extraño espectáculo de las salvajes y degeneradas mujeres.
Emitiendo un aullido de alegría, las amazonas prosiguieron nuevamente su rito. Liberaron a los prisioneros y cuando estos intentaron huir, se echaron sobre ellos, entregándose a los más lúbricos juegos amorosos. Obligaron a Juanita a chupar el miembro, mientras otras amazonas le lamían la concha y besaban sus turgentes pezones y, otras aun, se agarraban a las piernas de Joe, impidiéndole caminar y lamiéndole los testículos.
El ruido de un bimotor interrumpió la ceremonia, pasando a vuelo raso sobre los participantes del truculento rito. Aunque iba cubierto por una gorra de cuero, Juanita reconoció a Henry.
“¡Henry! ¡Henry!”, gritó. “¡Pensé que habías muerto!”
“Fue sólo una herida. Perdí el conocimiento y… ¡pero aquí estoy para salvarte!”, gritó Henry, elevando otra vez la máquina. Kuskus intentó en ese momento levantarse, pero Henry empujó la máquina hacia él, arrojándole unas poderosas descargas de dinamita. Kuskus intentaba proteger su rostro llevándose las garras a la cara, pero la primera descarga de Henry lo había herido mortalmente: los cartuchos de dinamita se habían introducido por su hocico y habían estallado en su interior. Se incorporó chorreando sangre, trastabilló y volvió a caer sobre la canopia tropical para no levantarse más.
Las amazonas, al ver este tenebroso espectáculo, echaron a correr despavoridas.
Henry, cuyo bimotor había sido arañado por el monstruo, saltó en paracaídas de la máquina y se apresuró a desatar a los prisioneros.
“Gracias por cuidar de mi mujer”, le dijo a Joe.
Joe levantó una ceja.
“Ella sabe cuidarse a sí misma”, dijo, encendiendo un cigarrillo y sorbiendo de su cantimplora de whisky.
“¿Y los bebés?”, preguntó Juanita.
“Ya los recuperaremos”, respondió Henry. “Ahora las amazonas no tienen protector y volverán a Porcas City, a trabajar en lo de siempre. Mientras me recuperaba en Porcas City, me enteré de que las amazonas robaban bebés para entregarlos a Kuskus a cambio de las mercaderías que este secuestraba en las ciudades de mineros: niños, vale decir, trabajadores, a cambio de alimentos, bebidas, drogas y discos de mambo”.
“¿Hacen trabajar a los niños?”, preguntó Juanita.
“Se trata de minas subterráneas, estrechos socavones en los que los hombres apenas si pueden entrar. Es más fácil explotar las minas con niños, que pueden entrar fácilmente a las profundidades de la tierra”, explicó Henry.
“¡Que mujeres tan malvadas!”, dijo Juanita, sin poder reprimirse.
“Las amazonas eran antiguas putas de Porcas City y otras ciudades, que abandonaron tras una disputa con los mineros. Les dejaron solos y se internaron en la selva, para vivir lejos de los malvados y lascivos hombres. Querían fundar una ciudad de mujeres. Nadie les dijo nada ni les persiguió, porque con la ayuda de Kuskus suministraban trabajadores esclavos a los mineros… Les convenía a todos”, explicó Henry.
“¿Qué pasará con ellas ahora?”, preguntó Juanita.
“Bueno, estarán un tiempo en prisión y luego supongo que volverán a la civilización”, dijo Henry.
“Ahora volveremos a casa y nos ocuparemos de dar una educación cristiana a todos esos niños que han quedado huérfanos”, dijo Juanita.
“Tienes un corazón de oro”, dijo Henry. “¿Y tú, qué harás?”, preguntó, volviéndose hacia Joe.
“Por lo pronto, vestirme”, dijo Joe. “Me iré a Porcas City a terminar mi iniciación”, agregó, echando humo por la comisura de los labios.
“¿Tu iniciación?”, preguntó Juanita.
“Sí”, dijo Joe. “Tengo que terminar de aprender a bailar el mambo”.
Un sol radiante emergía sobre la canopia tropical y los estridentes cantos de las ranas fueron remplazados por los igualmente estertóreos trinos de los guacamayos y aras que sobrevolaban la escena.
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January152013
El maltrato como cultura »

Esto pasa por cultura en Chile. Los jinetes maltratadores se creen héroes y mucho macho. Es como perseguir y golpear a niños de cuatro. Luego faenan a las terneras y las comen; las desuellan para convertir su piel en zapatos y carteras. Venden su sangre a la Coca-Cola. Lo que queda del animal faenado, lo muelen y dan de comer a otras vaquitas. Y el huaso diabólico se siente bien.
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December312012
December302012
Quiénes son los asilvestrados
En las últimas semanas se ha debatido intensamente sobre el borrador de un decreto del Ministerio de Agricultura que busca justificar el exterminio de los perros asilvestrados en zonas rurales por considerarlos una amenaza para los intereses de los ganaderos y para la conservación de otros “recursos naturales”. Pero la verdad es que el borrador de marras no se encuentra disponible en ninguna parte. En la página web del ministerio, las búsquedas son inútiles. Todo lo que sabemos son informaciones que han sido filtradas a la prensa aparentemente por los funcionarios mismos. Pese a ello, y ante la justificada desconfianza que provocan las iniciativas de los funcionarios de Agricultura cuando se trata de la ganadería, los animalistas ya se han echado a la calle para protestar contra el decreto que autorizaría la caza indiscriminada de los llamados perros asilvestrados desde Coquimbo hasta el extremo sur de Chile.
El diario Austral de Osorno es quizá la fuente más detallada sobre el tema. En su edición online del 29 de diciembre confirma las intenciones del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de incluir a los perros asilvestrados en la lista de especies dañinas para poder cazarlos. Se justifica en la defensa de los intereses de los ganaderos, los que sufrirían grandes pérdidas (en realidad, 45 millones de pesos) por los ataques de estos perros contra su ganado. Según el SAG, al año los perros asilvestrados causarían la muerte de nada menos que 57 mil ovinos. Esta cifra extravagante es la que entrega el propio SAG, que tiene un obvio interés en justificar la matanza de perros. Sólo por razones epistemológicas, estas cifras deben ser interpretadas con extrema cautela, pues no provienen de investigaciones independientes.
El decreto se encontraría en estos momentos siendo estudiado por Contraloría para determinar si se ajusta a derecho. Según el SAG, el decreto podría adquirir fuerza de ley pese a que no sea aprobado por el Congreso, porque sólo se trata de una modificación de la ley existente. Este argumento es dudoso y es lamentable que los funcionarios quieran eludir el debate público sobre el asunto. Para un tema tan importante y tan crítico en la conciencia nacional como la caza indiscriminada y permanente de una o más especies en función de los intereses de un grupo reducido de personas (los ganaderos) ciertamente tratar de evitar el debate y proceder por decreto daría una pésima señal a la ciudadanía, que es la que finalmente es responsable de que existan leyes que consideran el sacrificio de animales domésticos sanos (entre ellos los perros) como un delito grave. La ciudadanía debe hacer todo lo posible para impedir que los funcionarios se salgan con la suya e impongan su voluntad contra la opinión mayoritaria de los chilenos y las leyes de protección animal.
Pese al aire de seriedad con que se expresan los funcionarios del SAG, es evidente que no tiene demasiados argumentos y que sus bases metodológicas son extremadamente frágiles. No existen ni cifras ni estudios sobre la población de perros asilvestrados en las zonas rurales chilenas. Los estudios existentes han sido realizados por el propio SAG y no son, por tanto, fiables ni en cuanto a sus conclusiones ni en cuanto a su metodología ni en cuanto a su profesionalismo. Hay una evidente inconsistencia entre las cifras manejadas: por ejemplo, afirmar que los perros matan a 57 mil ovinos al año y decir que en Osorno, para nombrar una región, este año los perros han dado muerte a trescientos animales, suena dudoso, para decirlo generosamente. Igualmente, si como dice el SAG, las provincias de Chiloé, Río Negro y Puyehue son las más afectadas por los ataques de perros contra el ganado, y este año ha habido solo treinta ataques, ¿cómo se llega a esa impresionante cifra de 57 mil ovinos muertos por jaurías? Aquí es evidente que los funcionarios del SAG no cuentan con la preparación profesional suficiente como para realizar este tipo de investigaciones. Igualmente la conclusión de que como ha habido más denuncias, debe haber más perros, no tiene ninguna justificación y es un absurdo epistemológico. He oído como explicación que el estado recompensa a los ganaderos por cada cabeza de ganado que declaren como perdida. Si esto es así, es evidente que la falta de fiscalización y/o la complicidad del estado con los ganaderos, permite que los ganaderos afecten pérdidas inexistentes e inflen maliciosamente las cifras. Las autoridades deben poner fin a estas prácticas corruptas. La clase política debe intervenir. Considerando estas inconsistencias, sería aconsejable que se postergase toda decisión hasta que se realicen estudios fiables sobre el tema para ofrecer soluciones efectivas y que se ciñan a la ley de protección animal.
Tampoco es seguro que, como pretende el SAG, los ganaderos y otros grupos rurales no vean en este decreto un cheque en blanco para matar indiscriminadamente y sólo busquen un más bien aséptico control de población. Ni es seguro que la defensa de los intereses de la clase ganadera sea lo único que mueve al SAG. En una reciente columna, el presidente de la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco, Gastón Caminondo Vidal, ofrece una dramática y antojadiza descripción de la amenaza que representarían los perros libertos en el campo: “Recordemos que en el campo los niños caminan desde sus casas a la escuela, por caminos o senderos poco traficados, quienes con la inocencia propia de la edad, confían en estas mascotas y son presa fácil para animales agresivos. También mujeres cuando caminan largos trayectos al encuentro de locomoción, o los hombres mientras desarrollan sus faenas pueden ser testigos y sufrir ataques de perros vagos”. No se trata pues de la pérdida de ganado; a este peligro se agrega el de los ataques contra niños, contra mujeres e incluso contra hombres. Lo que el autor propone es simplemente el exterminio de los perros libertos o asilvestrados con el propósito de prevenir ataques futuros. La propuesta es ilegal, simplemente porque la legislación chilena prohíbe el sacrificio de animales domésticos sanos, entre los que se incluye a los perros en situación de calle, tanto en el campo como en la ciudad. El autor no ofrece ninguna cifra para sustentar su propuesta. Sólo ofrece comentarios histéricos e interesados.
Pepa García, en su blog Teleperra, propone que poner fin a ”los ataques de perros a grupos de otras especies se puede lograr implementando políticas de control de la natalidad e instalando sistemas adecuados de cercado y vigilancia de terrenos y otros métodos que desestimulen la aproximación de perros u otras especies a grupos o individuos en situación vulnerable”.
La Agrupación Amigos por los Animales de Osorno protestó contra los planes de matanza y pidió más informaciones sobre el decreto al SAG, que el organismo curiosamente se niega a entregar. Pero la opinión de su dirigente, María Teresa Pinochet, es muy sensata: la solución, dice, se debe encontrar en la esterilización y castración de los perros rurales y el mejoramiento de los cercados. Son soluciones evidentes. ¿Por qué no son mencionadas por el SAG? En realidad, intriga que los funcionarios no mencionen el cercado de los predios. Personas que viven en zonas rurales ganaderas en el sur de Chile me dijeron que las vallas que se siguen usando en los predios son las tradicionales de alambres (tendidos entre poste y poste) ideados para contener al ganado mayor, y no para impedir el ingreso de depredadores. Este sistema primitivo de vallado es totalmente insuficiente. ¿Será que los ganaderos no quieren gastar dinero en instalar sistemas modernos –incluyendo algunos de última tecnología que utilizan rayos láser? ¿Y por qué tampoco considera el SAG como solución la instalación de sistemas de vallado modernos, aparte de la esterilización y castración? Quizá los ganaderos exploten también tierras nacionales y no guarden su ganado en predios cercados, por lo que prefieren simplemente cazar a los perros antes que renunciar a la explotación de recursos nacionales que no debiesen estar autorizados a utilizar.
Los planes de exterminio del Ministerio de Agricultura coinciden con la propuesta para modificar actual y aberrante ley de protección animal, adelantada por un grupo de parlamentarios de izquierdas. Uno de los artículos que tienen en la mira es el 20, al que quisieran agregar la siguiente disposición: “El Estado deberá fomentar programas de control ético de la sobrepoblación canina y felina, teniendo como eje la esterilización y la educación de la tenencia responsable”. Esta propuesta se ajusta con la sensibilidad chilena actual, que busca proteger a los animales contra los maltratos, y respeta el espíritu de la ley de protección animal. El decreto que prepara el SAG busca todo lo contrario, niega el espíritu de la ley de protección animal y persigue el exterminio injustificado de los perros en situación de calle en zonas rurales. En realidad, aquí los únicos asilvestrados son los funcionarios del SAG.
Es de esperar que las autoridades tengan la sensatez suficiente como para rechazar estos planes criminales y respeten la palabra que empeñaron durante la campaña del presidente Sebastián Piñera, cuando el ex ministro Hinzpeter prometió que durante el gobierno de la coalición de derechas el mandatario no promulgaría ninguna ley que se apartase de la legislación (incluyendo la administrativa) actual que prohíbe el sacrificio arbitrario de animales domésticos, particularmente de perros, que en esta es considerado un delito grave.
Ojala que este debate sea también la ocasión para discutir el tema más amplio de la explotación animal. Reconociendo que los animales tienen derecho a la vida, el estado en realidad debiese iniciar estrategias para desincentivar el consumo de carne y productos de origen animal, impulsando proyectos para que los ganaderos se conviertan en productores agrícolas y la población disminuya su consumo (hoy inmoderado) de productos de origen animal para reducir la demanda, fomentando la alimentación sana (sin productos de origen animal) en escuelas y universidades públicas, en reparticiones oficiales como ministerios, y en cantinas militares y de las fuerzas de seguridad.
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December282012
El ñochi, plato de vampiros
En Chiloé, extremo sur de Chile, se sigue practicando la bárbara costumbre del ñochi: tras abalanzarse sobre el animal (usualmente un cordero), los nativos lo degüellan sobre una fuente en la que dejan escurrir su sangre para beberla o comerla aderezada con hierbas y verduras como cilantro, cebolla, ajo y ají. Algunos la beben así directamente. Otros esperan que la sangre cuaje (cuando adquiere la consistencia de gelatina) para consumirla. En otra variante, se le introducen al animal los aliños a través de la tráquea. Aparentemente el punto de esta receta era consumir la sangre pura y líquida y a temperatura del animal. En el artículo que estoy leyendo, se mencionan prácticas similares en Alemania, España, Italia y Yugoslavia. En lo esencial, la prieta o morcilla se hace del mismo modo, pero con la sangre cocida.
Según el antropólogo Fernando Maureira, el ñochi se reservaba a los niños (probablemente para convertirlos en hombres) y a los hombres adultos, y se desaconsejaba su consumo por mujeres. El veterinario Miguel Salgado señala que las enfermedades que se pueden adquirir, entre otras, por el consumo de sangre cruda incluyen la tuberculosis, la brucelosis, la leucosis y la salmonella. Según el jefe de la autoridad sanitaria de Osorno, Nicolás Daroch, el consumo de sangre cruda puede provocar incluso la muerte. El médico Felipe Ríos agrega que este consumo puede provocar leptospirosis (causada por una bacteria presente en la sangre de bovinos, porcinos, ovinos y equinos) y carbunclo. En el artículo se lee que el siete por ciento de las muertes por carbunclo se deben al consumo de sangre cruda.
Yo mismo, y otros amigos con los que he hablado sobre el tema, debimos consumir de niños esta infame preparación después de presenciar el brutal degollamiento de un cerdo, brutalidad que los campesinos celebran y consideran ocasión para celebrar fiestas con sus mujeres. El ñochi es solo una de otras prácticas igualmente aberrantes, entre las que cuento el charqui (carne seca, siendo especialmente repugnante la de animales de compañía, como el charqui de perro), el consumo de gatos (plato que los campesinos indígenas del norte de Chile ofrecen como picante de conejo) y el rodeo (la tortura reglamentada de animales de granja).
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November162012
Plan Z para los perros
La versión online de El Mercurio publicó en su edición del 11 de noviembre una nota donde se afirma que la población de perros vagos en Chile es de cuatro millones. El diario no menciona la fuente de este dato, que es patentemente absurdo. Otras ediciones de El Mercurio en el país han difundido estas cifras imaginarias. Según los cálculos de la ‘Propuesta CEFU sobre control canino’ de 2007, que es seguramente la fuente más fiable disponible, solamente en Santiago había para la fecha 56 mil perros vagos, vale decir, perros sin hogar o sin dueño según la clasificación empleada.
Para entonces probablemente la población de perros sin responsable era menor. Los perros sin hogar no carecen necesariamente de responsables o tutores, pues existen numerosas asociaciones a nivel de barrio (muchas de ellas franciscanas) y personas que se ocupan de los perros en situación de calle –abandonados y perdidos-, alimentándolos regularmente, vacunándolos y ofreciéndoles asistencia médica. Es decir, la población de perros sin hogar y sin responsable debe ser, por esto, necesariamente aun más baja. A veces se considera entre los perros vagos o sin dueño a los perros de vecindario, pese a que en realidad son perros de servicio (vigilantes) que son alimentados y cuidados por vecinos. En Santiago, para 2007 se calculaba la población de perros de vecindario en 24 mil; vale decir, en todo Santiago no había entonces más que 80 mil perros vagos. Los perros callejeros son perros con familia humana, pero que pueden pasar varias horas del día fuera del hogar. En Santiago había entonces 180 mil.
Saltar de estas cifras a razonadas a cuatro millones de perros vagos es un truco macabro, es una cifra imaginaria que no tiene ningún asidero en la realidad. En el mejor de los casos, es una interpretación abusiva, una conclusión irrazonada sobre datos dudosos. Varios diarios de esta cadena han empezado a difundir estas cifras extravagantes y, en sus editoriales, a sugerir más bien guasonamente que fracasadas todas las estrategias de control de la población canina (esterilizaciones y castraciones), quizá habría que volver a aceptar las estrategias de exterminio como la mejor solución a lo que ese punto de vista considera que es el problema canino, vale decir, que los perros ocupan los espacios públicos humanos, que son una amenaza para los transeúntes y que constituyen una amenaza para la salud pública. Para facilitar la adopción de esta política criminal, es necesario primero convencer a la opinión pública que en el país hay muchos más perros vagos que las cifras que entregan los estudios, y dos, convencernos de que los perros de la calle atacan a los humanos con más frecuencia y con más consecuencias graves (incluyendo la muerte) de lo que se cree. Para ello, nada mejor que llenar las páginas de los diarios con ataques caninos, que ocurren todos los días. La idea es crear en la opinión pública la idea de que el problema de la sobrepoblación canina nos sobrepasa. La solución que se sugiere, y piden algunos, es el retorno al canil municipal como centro de acopio y exterminio, o derechamente al exterminio, donde quiera que sea, como el rey gitano de Antofagasta o la UDI (extrema derecha) y la Cámara de Comercio y Turismo de Valparaíso.
Cuando los posibles interlocutores tienen una posición determinada de antemano sobre lo que creen que es un problema, y fundamentan esta posición en cifras adulteradas o interpretaciones abusivas, se hace muy difícil buscar un diálogo que para esos interlocutores es simplemente un obstáculo. Es la postura de El Mercurio de Valparaíso, que, aparte el llamado a la “erradicación” –asesinato masivo de perros-, responsabiliza a los animalistas y propone que estos recojan y adopten en sus casas a los perros de la calle, una postura irracional que es difícil creer que alguien la pueda haber pensado seriamente. Con la misma soltura y coherencia, o falta de esta, se podría exigir a los bebedores de alcohol que recojan de las calles y adopten a los humanos alcoholizados o que paguen los costes de sus tratamientos, habida cuenta de que representan problemas y riesgos todavía peores que los perros de la calle. Derechamente, esto no es una posición: es una agresión. La estrategia es empujarnos a reconocer y compartir lo que ellos definen como problema, que los animalistas no creemos que exista. Pero que el problema exista principalmente en el imaginario de la extrema derecha, no quiere decir que debamos desentendernos: estas personas son psicópatas peligrosos y pueden actuar en cualquier momento para llevar a cabo sus planes de exterminio. Lo que están haciendo ahora es redactar un Plan Z para los perros.
Probablemente es parte de esa estrategia la formulación de El Mercurio online de lo que considera un problema: “La interrogante radica en qué hacer con una población canina abandonada que crece sin control”. Lo primero que deberíamos hacer es saber de qué estamos hablando. La inmensa mayoría de los perros de la calle son probablemente perdidos –como es el caso en Brasil y Estados Unidos-, no abandonados, que por alguna razón –menos o más atendibles - sus familias humanas han dejado de buscarlos. Si se implementaran a nivel municipal servicios de búsqueda y rencuentro al que las familias pudieran recurrir tempranamente para pedir ayuda en la búsqueda de sus mascotas extraviadas, la cantidad de perros en las calles disminuiría abruptamente, quizás en un cincuenta por ciento. Los otros perros –los abandonados- podrían ser incluidos en programas de adopción.
El editorialista de El Mercurio de Valparaíso afirma que los programas de esterilización han fracasado, porque el procedimiento no quita la agresividad de los perros vagos. Evidentemente si creemos que los perros vagos son agresivos en sí, estos programas no son una solución, y no es políticamente viable mantener en vida a una población ociosa de millones de animales salvajes. En las flechas que pone el diario en la ruta hacia la solución es fácil leer la palabra “exterminio”. Pero no es posible tomar en serio esta idea bruta de que los perros vagos son agresivos. En realidad, según algunas autoridades sanitarias son mucho menos agresivos que los perros con dueño.
Aquellos que creen que tenemos un problema de sobrepoblación y que esta se soluciona con más esterilizaciones y castraciones, no van a encontrar un aliado en El Mercurio. Pero sin estos programas, la reproducción canina se descontrolaría todavía más. Los programas de esterilización no son la solución para el problema de los perros en situación de calle, pero no es esto lo que interesa a El Mercurio: lo que le interesa es crear la impresión de que estamos en un callejón sin salida, que nada sirve.
La única solución para los perros en situación de calle es que les encontremos hogares adoptivos. Los programas de esterilización están ideados como soluciones individuales o para control demográfico, no para la solución de un problema que es esencialmente social: el extravío de personas animales con la mente de niños de cuatro, y el abandono.
Causan sorpresa las cifras que El Mercurio online atribuye a la seremi de Salud metropolitana: que en 2011 hubo más de treinta casos de humanos mordidos por perros de la calle. Estas cifras –nuevamente sin fuente; en la página web del seremi metropolitano la última actualización para el tema perros es de septiembre de 2012- parecen igualmente o enteramente imaginarias o falsas. En informes anteriores del seremi metropolitano, los ataques de perros contra humanos giraban en torno a los veinticinco mil, y la inmensa mayoría de ellos eran provocados por perros con dueño. ¿Cómo es posible creer que, de la noche a la mañana, la realidad sea tan completamente diferente, que haya cambiado tan radicalmente?1
Porque si los ataques, hasta 2010, eran provocados fundamentalmente por perros guardianes o perros de patio, la solución más a la mano era obviamente obligar a los dueños a adiestrar profesionalmente a sus perros, para que estos sepan cómo y cuándo actuar y no ataquen arbitrariamente a las personas que se acercan o pasan cerca de sus perímetros, y a insistir y fiscalizar la calidad de los cierres perimetrales, a partir de 2011, no siendo los perros guardianes la causa principal de los ataques sino los perros vagos, la única solución es simplemente sacarlos de las calles. ¿Pero dónde guardar o qué hacer con cuatro millones de perros?
Además, gran parte de las lesiones causadas hasta 2010, eran secundarias o leves. ¿Querrán hacernos creer que ahora las lesiones son graves? Igualmente, sabíamos que al menos un tercio de los ataques de perros eran reacciones a agresiones humanas previas. La prensa usualmente no menciona este dato, pese a que los ataques caninos obviamente se reducirían en la misma proporción si los humanos no los provocasen previamente.
El Mercurio cita a una veterinaria que rechaza el exterminio (de los perros vagos, se entiende) porque “los sobrevivientes seguirán reproduciéndose”. Otro, un ecologista, cree que el problema (de los perros vagos) existirá mientras persista la costumbre de algunos “de botar animales cuando sienten que sobran en su casa”. Por lo que parece, la veterinaria cree que los perros vagos son una suerte de subespecie, que se reproducen en la calle, y no entiende que la realidad es en realidad mucho más fluida, lo que sí entiende el ecologista. No se nace como perro vago; la tasa de reproducción de los perros vagos es prácticamente cero. El perro vago ha sido previamente un perro con familia, y puede volver a pertenecer a una familia humana si es adoptado. La gente que abandona perros no son todos demonios. Si pudiésemos detectar a tiempo, a nivel local, las posibles situaciones de abandono, podríamos –animalistas e instituciones- intervenir a tiempo.
Pero probablemente un gran paso en dirección a la solución para los perros en situación de calle es prohibir o restringir la crianza comercial de mascotas. En una sociedad que rinde culto a la codicia y convierte todo en mercancía como la nuestra, quizá la prohibición no sea políticamente viable, pero sí podemos imponer restricciones a la crianza y venta descontrolada2 de mascotas, como acaban de hacer en Los Angeles, California, y fomentar la adopción. Como en Los Angeles, podríamos prohibir que las tiendas de mascotas vendan mascotas e imponer cupos de producción a los criaderos, al mismo tiempo que se puede prohibir la publicidad de la venta de mascotas así como las campañas publicitarias del comercio que incluyan el regalo de mascotas o su venta a bajo precio, como suele ocurrir sobre todo en algunas fechas. Estas restricciones, obviamente, como parte de un paquete de medidas que deberían incluir, entre otras cosas, la inscripción obligatoria y el microchip de identidad de las mascotas, la creación de una fuerza policial municipal dedicada exclusivamente al maltrato animal (que incluye la detección temprana de casos difíciles en los barrios, como peleas de perro, ancianos solos con perros, encadenamiento de perros, la crianza comercial ilegal) y el fomento de campañas de adopción.
El Mercurio online toca brevemente el tema de los caniles. Hay personas y organizaciones que rechazan los caniles municipales porque temen que en estos se termine finalmente matando a los perros, como ocurría en el pasado en las perreras. Pero si el canil es la última estación de un perro, o sólo una parada en ruta hacia un hogar adoptivo, depende de la estrategia que se adopte. Hay numerosas instancias de gestiones exitosas de los llamados caniles no eutanásicos (o de Sacrificio Cero), los que dan en adopción prácticamente a todos los perros que recogen. El canil de Ñuñoa en Santiago es uno de los grandes ejemplos y muestra que con una política activa de campañas de adopciones –sustentada por un grupo de voluntarios- es posible encontrar hogar a los perros abandonados y reducir considerablemente la presencia de perros en la calle. Esta misma comuna, junto con la de Las Condes, implementa además un activo y exitoso programa de rencuentro familiar (búsqueda de mascotas perdidas), que también contribuye a una presencia muy reducida, y siempre temporal, de perros en la calle. De estas experiencias, y otras en el país, las comunidades pueden aprender mucho si se despojan de sus prejuicios. En cualquier caso, la participación ciudadana es fundamental, entre otras cosas porque son los ciudadanos los que pueden fiscalizar el funcionamiento de los caniles y evitar que se conviertan en campos de concentración y exterminio.
Pero para cualquier solución que podamos imaginar, es necesario primero contar con informaciones fidedignas y datos fiables y compartir al menos algunos principios éticos básicos. Si no creemos en el derecho a la vida de los animales –y en este caso, de los animales domésticos-, y creemos legítimo manipular la verdad para adaptarla a nuestros intereses, como hace El Mercurio, y no compartimos la definición del problema, el diálogo y la búsqueda de una estrategia consensuada será estéril e inútil. Pero no creo que a El Mercurio le interese la verdad, ni creo que compartamos principios morales. Tenemos que actuar para contrarrestar la descripción arbitraria que hace la extrema derecha de lo que llaman el problema de los perros vagos e impedir que sobre la base de estas descripciones antojadizas e interesadas las autoridades adopten medidas destinadas a hacer desaparecer a los perros de la calle sin ofrecernos la garantía de que los canes recogidos serán colocados en hogares adoptivos.
[La foto viene de Radio Placeres.]
Notas
1 El gobierno del presidente Piñera se ha destacado por la mediocridad y la falta de profesionalismo y corrupción de muchos de sus funcionarios. Es posible que este cambio tan drástico en cuanto a las agresiones y mordeduras de los perros vagos se deba a lo mismo: escaso profesionalismo y colusión con la industria de la cría comercial. De cualquier modo, las autoridades deben explicar a qué se deben estos cambios tan radicales.
2 No puedo afirmar que haya alguna colusión entre la industria de los criaderos de mascotas y la prensa que en la búsqueda de una solución a lo que llama el problema de la sobrepoblación canina no menciona para nada a la industria de la cría comercial. Simplemente no hay investigaciones que sustentan una acusación semejante. Sin embargo, es evidente que la cría comercial influye claramente al descontrol. A nadie le conviene tanto el exterminio de los perros de la calle como a la industria de la cría. Para los que ven la vida de los animales como una fuente de ingresos, el exterminio y la ausencia de estrategias de adopción y rehabilitación permite la mantención de una demanda permanente de mascotas, un círculo que se reanuda toda vez que un cliente compra un cachorro.
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November72012
Los esclavos animales
O escenas de la vida campesina. ¿Hay algo más cruel y bruto que la cultura campesina, con sus esclavos animales a los que después de explotar durante toda la vida sacrifican sin escrúpulos o venden a mataderos, sus cerdos destripados en medio de alegres familias que, cual vampiros, beben su sangre antes de que coagule, las violaciones de las niñas y esos matrimonios pedófilos tan usuales, obligados o de conveniencia, entre hombres de cuarenta y chiquillas de doce, esos bailes estúpidos donde se asesinan a puñaladas regularmente, esas medialunas de terror donde los huasos disfrutan maltratando a vaquitas, a las que luego desuellan y comen en asados? La vida campesina nunca fue bucólica; siempre fue, y sigue siendo, un infierno -para animales y humanos.
La foto la encontré en La Estrella de Chiloé.
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October252012
Bisturí, adopción y tenencia responsable
El Diario de Atacama publica en su edición de hoy una nota sobre algunos proyectos de las autoridades, en el contexto de estas elecciones municipales, en torno al problema de los perros callejeros y las exigencias de organizaciones animalistas de que se hagan propuestas serias. Aunque el jefe de la sección de Salud Municipal, Iván Apurahal, ha explicado que “el canil no es la solución final a los perros vagos y para eso tenemos una política integral”, y que este plan integral incluye cosas como el apadrinamiento de mascotas y campañas de adopción y de esterilización y que espera, además, la participación de voluntarios, aparentemente algunas organizaciones proteccionistas han rechazado el proyecto argumentando que el canil no es de carácter temporal como dieron a entender las autoridades. No sé de dónde viene la mala fe en este caso. Si las propias autoridades definen el canil como temporal, puesto que para ello se darán los perros en apadrinamiento y adopción, ¿por qué sugerir que están mintiendo? Evidentemente, en el pasado las relaciones entre amantes de los animales y autoridades edilicias han estado marcadas por el conflicto. Pero esta vez las autoridades solicitan incluso la participación de voluntarios, que son quienes podrían evidentemente fiscalizar el buen funcionamiento del nuevo concepto de canil, no como una destinación final, sino como una estación de tránsito hacia una familia humana. ¿No es majadero atribuir a las autoridades malas intenciones que nada hace suponer que las tengan? ¿No sería mejor aprovechar la oportunidad, arremangarse y entrar a trabajar en el canil? ¿No sería esta la mejor manera de trabajar por los perros y asegurarnos de que efectivamente se realicen esas campañas, y que los perros sean curados, rehabilitados y preparados para la vida con una nueva familia? ¿O se trata de seguir gritando desde la acera?
Por otro lado, las propias autoridades han insistido en que las campañas de esterilización serán una parte fundamental de su política integral. “Para nosotros”, dice Mauricio Hidalgo, de la fundación Unidos por la Protección Animal, “la solución pasa por la esterilización masiva de perros en Copiapó”. Bueno, pareciera que esa es también la idea de las autoridades. Y piensan lo mismo en la fundación Atacama Perros: “Todo pasa por la esterilización masiva de animales y la fiscalización”, dijo Ximena Binsa, presidenta de la asociación, según el periodista.
Estas son algunas de las propuestas “serias” que piden esas organizaciones a los candidatos en estas elecciones municipales. Dicen necesitar respuestas y análisis profundos al problema de los perros callejeros de esta comuna. Pero la seriedad exigida es dudosa. No es serio pretender que lo que quieren las autoridades es sacar a los perros de la calle y encerrarlos en un canil a esperar que se mueran. Esa es lo que propuso un editorial aberrante de La Estrella de Arica. Pero no es tan habitual ni tan descarado como parece.
Algunos animalistas insisten en la esterilización. ¿Pero de qué estamos hablando? Esterilizar a los perros de la calle contribuirá de manera ínfima al control demográfico de la población canina callejera porque, en realidad, los perros de la calle tuvieron, antes de perderse o de ser abandonados, una familia humana que se desentendió de ellos. ¿Y cómo llegan los perros a las familias humanas? La mayoría de los humanos los compran. De esto se deduce obviamente que una mejor estrategia para contribuir al control de la población canina en general es o prohibir la venta comercial de mascotas al mismo tiempo que se fomenta la adopción, o exigir y fiscalizar que todos los perros con dueño sean esterilizados o castrados durante un periodo, hasta que las adopciones puedan absorber a los perros perdidos y abandonados y hasta que, después de un debate ciudadano, nos pongamos de acuerdo sobre qué hacer en asuntos como control de población, derecho a la vida familiar (quizá restringida) de los animales domésticos o prohibición de la separación absoluta de madre e hijos, y otros temas.
Sin tocar el urgente problema de la venta de mascotas nos estaremos dando vueltas a la noria sin llegar a ninguna parte: esterilizamos y en lugar de bajar la población callejera, esta, milagrosamente, sube. La explotación comercial de la vida animal –en este caso, los criaderos de mascotas, legales e ilegales- hará imposible que estas campañas de esterilización tengan algún resultado. El único resultado tangible es que los esterilizadores tendrán trabajo permanente, pero perros habrá siempre más. Por otro lado, hay un aspecto ético que no debemos eludir: ¿debemos seguir haciendo la vista gorda con la espeluznante práctica de creer vida con fines de lucro y la no menos aberrante costumbre de separar a madres de hijos, negando a nuestros animales de compañía siquiera un atisbo de vida familiar propia? ¿No sería ya hora de que pongamos en nuestra lista de exigencias la prohibición tanto de la crianza comercial como de la venta de mascotas? Porque si esterilizamos a mil perritas por aquí, y el criador comercial vende dos mil por allá, nuestras campañas no llegarán a ninguna parte, como en el lema que pretende avanzar dando dos pasos para atrás y uno para delante.
En este tema hay otro aspecto que inquieta. Muchos proponen esterilizar a todos los perros, pero en la práctica estas campañas se restringen a los perros de la calle y a los perros de familias pobres. ¿Estamos seguros de que las familias ricas esterilizan motu proprio a sus mascotas? ¿O es que, como tienen los ricos perros de raza, en realidad es bueno que se reproduzcan sin restricción? ¿No hay un elemento de clase en las lagunas y silencios evidentes en estas campañas? Digo, estos son temas sobre los que vale la pena que nos detengamos a pensar. Muchas veces las campañas de esterilización parecen campañas de limpieza étnica o social, en las que los autodenominados seres superiores exterminan a las personas que a sus ojos son las más indeseables, y a menudo las más vulnerables.
Pero, ¿cuál es el problema de los perros? Para algunos es que los perros cagan en la calle y uno se mancha los zapatos. Las municipalidades tienen sección de ornato de espacios públicos que se dedican a esto. Para otros es que hay sobrepoblación canina y que hay que restringir su número. Pero muchos otros definimos el problema de otro modo: el problema con los perros en la calle es que son personas que están en situación de extrema vulnerabilidad, padeciendo todo tipo de sufrimientos, desde el habitual y bruto maltrato humano, hasta hambre, enfermedades, peligros como contagiarse enfermedades o ser atropellado o el riesgo de ser asesinado por un funcionario municipal (como en la comuna de San Joaquín, en Santiago). El problema con los perros en situación de calle es igual al problema con los humanos en situación de calle. Y la solución de estas personas animales no es la esterilización sino encontrar una familia humana, que es adonde pertenecen y sin la cual no pueden vivir. A estos perros, que malviven en la calle a pesar suyo, no los salvará la esterilización, sino su adopción.
También insisten otros en las campañas de tenencia responsable. Digamos de paso que nunca he visto ni oído a ninguno de los animalistas más públicos pidiendo la prohibición de la crianza comercial de mascotas, que torpedea todo intento serio de control canino, y que es una de las peores aberraciones morales que es posible observar en la relación humano-animal. Ciertamente, la crianza comercial es la práctica que más contribuye a la tenencia irresponsable, que empieza con considerar a los animales como mercaderías desechables. Un elemento importante en las campañas de tenencia responsable es pues informar a la gente sobre la necesidad de prohibir esta práctica. Otras políticas que contribuyen a la tenencia irresponsable y al trato inhumano que damos a las mascotas, son las irritantemente absurdas y crueles ordenanzas de algunas municipalidades (como la de Olmué), que prohíben alimentar a los perros de la calle pero sin comprometerse a alimentarlos ellas mismas, aparentemente con la idea de que los perros simplemente revienten en la calle o se vuelvan tan agresivos que ataquen a algún humano, ojalá al alcalde mismo, con la idea de comérselo. Estas ordenanzas brutas prácticamente predican el maltrato. ¿Qué van las familias a enseñar a sus hijos sobre el trato que se debe a los animales si estas autoridades asilvestradas los incitan y en realidad obligan so pena de maltratos simbólicos y humillaciones (multas y amonestaciones) a maltratar a los animales? ¿Qué clases de tenencia responsable van a dictar estas autoridades cavernícolas?
Y es irritante ver a estos funcionarios y autoridades hablar de tenencia irresponsable para referirse a prácticas populares como alimentar y cobijar a los perros de la calle, o dejarlos salir a pasear por el barrio. En realidad, sin las miles de animalistas silenciosas (nuestras queridas viejas locas) que se ocupan de los perros todos los días, que los alimentan, curan de sus enfermedades, acompañan y protegen de los monstruos humanos, que a veces incluso los acogen en sus propios refugios privados, nuestras calles estarían llenas de perros, los que, si obedeciésemos a nuestras ridículas autoridades, morirían simplemente de hambre y abandono en una sociedad que predica el respeto por los animales por arriba de la mesa, y los patea por debajo. De tenencia responsable saben mucho más esas abnegadas mujeres y hombres en los barrios que esos burócratas de la tenencia responsable, que nos acusan a todos por las crueldades de unos pocos –los que los adiestran para matar, o para matarse entre ellos, o los abandonan. E incluso en el caso de las personas que abandonan a los perros (que son muy pocas, puesto que la gran mayoría de los perros en la calle son perros perdidos, no abandonados), antes que señalarlas, agredirlas y humillarlas, deberíamos, y deberían las autoridades, detectar esas situaciones en que se puede producir el abandono justamente para impedirlo o buscar una solución más humana –muchas veces el abandono se comete por ignorancia o por fuerza mayor, cuando por ejemplo mueren los dueños y los herederos simplemente ponen en la calle a los chuchos y circunstancias similares, como no tener dinero para un tratamiento médico-veterinario y no atreverse a pedir ayuda. De la verdadera tenencia responsable, que empieza difundiendo respeto por los animales y rechazando su conversión en mercaderías desechables, saben mucho más las viejas locas que alcaldes, concejales y muchos animalistas desorientados.
[La foto viene de Más Verde Digital].
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